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Lunes, 25 Junio 2018

“Corte Penal Internacional puede intervenir si JEP no arranca”:Congresista Penagos

Por Sania Salazar

Como lo dice el representante a la Cámara del partido de la U, es cierto que la Corte Penal Internacional puede intervenir en Colombia, pero no hay señales de que esa situación sea inminente, pues esa corte lo haría en el caso extremo de falta de justicia. Además, no hay términos de tiempo establecidos para dicha intervención internacional.

El Representante a la Cámara por Caldas, Hernán Penagos, llamó la atención en la W Radio sobre que una consecuencia de que la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, no empiece a funcionar pronto sería que la Corte Penal Internacional, CPI, inicie las investigaciones judiciales.

 

 

 

Colombiacheck califica la afirmación como Inflada, pues hay que aclarar que si bien es cierto que la CPI tiene la competencia para intervenir en Colombia, la conclusión de la verificación que hicimos es que no hay motivos para pensar que esto sea inminente, pues esa corte actúa en casos extremos en los que pruebe que los Estados no tienen ni la capacidad ni la voluntad de impartir justicia, caso que todavía no es el de Colombia. Esta intervención no tiene términos de tiempo, es decir, no se sabe cuándo podría suceder. Además, de que la estrategia de la actual fiscal de la CPI en el caso de Colombia ha sido fortalecer las instituciones nacionales para que impartan justicia, antes que actuar.

Penagos, quien habló del asunto en un debate sobre los problemas que se han dado en el Senado para aprobar la reglamentación de la JEP y por lo cual el Presidente Santos citó a sesiones extras, le dijo a Colombiacheck que no tiene claridad sobre cuándo podría intervenir la Corte Penal Internacional. El Representante recordó que hace varios meses la fiscal de ese organismo advirtió que si no se juzgaba a quienes habían cometido delitos relacionados con el conflicto se podía activar esa institución.

“Hoy lo que está ocurriendo es que la justicia ordinaria no puede investigar a nadie que haya cometido delitos relacionados con el conflicto llámese militares (entre quienes hay investigados por falsos positivos), guerrilleros o particulares porque esta competencia le fue asignada a la JEP. Si la Jurisdicción Especial para la Paz no se reglamenta y no inicia sus tareas, nos vamos a quedar sin juez para esas personas, lo que podría dar lugar a esa activación (de la CPI)”, explicó.

Penagos indicó que si la CPI interviene dejaría un claro mensaje al Estado colombiano de que no tiene la suficiente estructura jurídica para investigar y juzgar a sus ciudadanos, lo que, advirtió el representante, dejaría muy mal parado al país.

Colombia suscribió el Estatuto de Roma, de la Corte Penal Internacional (tribunal de justicia internacional), en 2002, que entró en vigencia ese año para crímenes de lesa humanidad y genocidio.

En la mira por ejecuciones extrajudiciales

Santiago Vargas Niño, abogado, politólogo, experto en derecho penal internacional y exoficial legal asistente de la fiscal de la Corte Penal Internacional, indicó que el riesgo más inminente de que la CPI haga una investigación en Colombia surge entorno a los casos de ejecuciones extrajudiciales, más conocidos como falsos positivos, algunos de los cuales podrán llegar a la JEP.

La Fiscalía de la Corte concluyó en 2012 que se habían cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad en Colombia en el contexto del conflicto armado, entre ellos, las ejecuciones extrajudiciales, recordó Vargas Niño.

El artículo 15 del Estatuto de Roma dice que la Fiscalía de la CPI puede iniciar una investigación de oficio basada en información sobre crímenes de competencia de esa Corte y que si encuentra fundamento, puede pedir un estudio a la Sala de Cuestiones Preliminares, que, finalmente, autoriza una investigación formal para definir si la Corte admite el caso para administrar justicia.

En Colombia no se ha abierto la investigación formal. Vargas Niño precisó que la etapa en la que se encuentra el examen preliminar en Colombia es, precisamente, en la que la CPI define si debe intervenir debido a que el Estado no tiene ni la voluntad ni la capacidad de impartir justicia.

“Sino se reglamentan rápido las normas de procedimiento de la JEP y si los militares deciden no someterse a este procedimiento especial la CPI bien podría determinar que no se están adelantando investigaciones a nivel nacional y por lo tanto admitiría el caso para investigarlo”, aseguró.

Vargas Niño aclaró que Colombia está en examen preliminar desde el 2004, pero que en 14 años no se ha decidido abrir una investigación formal, “por lo que es difícil determinar qué podría suceder en términos de una investigación de la CPI en caso de que la reglamentación de la JEP no sea adoptada con prontitud”.

Además, indicó que en Colombia lo que ha intentado hacer la fiscalía de la CPI antes que realizar ella misma las investigaciones que puedan conducir en un juicio en La Haya ha sido fortalecer las instituciones nacionales para que actúen, por lo que cree que la fiscal, Fatou Bensouda, continúe en esa lógica.

“En este momento la CPI está pasando por un situación muy difícil porque hay una enorme demanda de justicia en muchas situaciones en el mundo e iniciar una investigación en Colombia sería gastar recursos que la Fiscalía necesita ahora en otras partes en situaciones que tal vez son más urgentes en la medida en que los sistemas jurídicos de otros países no son tan maduros como el colombiano y que no podrían hacer las investigaciones y juicios que solicita la fiscalía bajo el Estatuto de Roma”, indicó Vargas Niño.

Aunque son casos muy distintos al colombiano, hay ejemplos como el de Georgia, que quiso investigar por su cuenta crímenes sucedidos en 2008, pero en 2016 se dio cuenta de la imposibilidad de acceder a testigos que estaban en Osetia del Sur, que en ese entonces, (y ahora), estaba bajo ocupación militar rusa. Por eso pidió la intervención de la CPI. En el caso de Kenia, las ONG locales y la comunidad internacional pidieron la intervención de la CPI, organismo que concluyó que en ausencia de investigaciones penales contra los seis individuos que tenían la mayor responsabilidad por crímenes de lesa humanidad decidió intervenir. La investigación formal inició dos años después de la solicitud. Vargas Niño resaltó que estos son solo casos de referencia, pues la situación colombiana debe entenderse en su contexto y no se parece en nada a las demás situaciones bajo examen preliminar o investigación formal de la CPI.

Para Diana Isabel Güiza Gómez, investigadora de Dejusticia, el temor del representante Penagos no es infundado en la medida en la que la Fiscalía de la CPI ha estado demasiado atenta a la situación de Colombia, pero, según ella esa intervención ocurriría en el caso de que la JEP no esté impartiendo justicia ni el Estado muestre voluntad de hacerlo. “La Fiscalía de la Corte interviene, en la última instancia, cuando el Estado no investiga ni demuestra voluntad para hacerlo, se ha agotado todo el chance en el caso interno y no hay ninguna muestra de que se atenderán los casos con seriedad”, indicó.

Güiza Gómez resaltó que demorar el funcionamiento de la JEP no solo le enviaría un mensaje a la CPI, si no también a la comunidad internacional pues la confianza para establecer relaciones internacionales con Colombia aumentó con el proceso de paz y si esa comunidad internacional evidencia que se deshonra la palabra empañada en el acuerdo de paz eso tendrá serias consecuencias en las relaciones internacionales del Estado y, en especial en materia inversionista, una de las políticas a las que más le ha dado trascendencia el presidente electo Iván Duque.

Para Vargas Niño, en todo caso, la mínima garantía para que la CPI no intervenga en Colombia es que la JEP funcione.

Conozca la ruta del chequeo
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    Frase: “Si la Jurisdicción Especial para la Paz no arranca su tarea de investigación y juzgamiento de quienes han cometido delitos relacionados con el conflicto tenemos un grave problema, que se puede activar la Corte Penal Internacional”.

    Autor de la frase: Hernán Penagos, representante a la Cámara del partido de la U

    Fuentes: Estatuto de Roma. Hernán Penagos. Santiago Vargas Niño, abogado, politólogo, experto en derecho penal internacional y exoficial legal asistente de la fiscal de la Corte Penal Internacional. Diana Isabel Güiza Gómez, investigadora de Dejusticia.

    Calificación: Inflada

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Lunes, 02 Octubre 2017

¿No habrá implementación completa del Acuerdo Final?

Por Sania Salazar

Henry Acosta, mediador entre el Gobierno y las Farc, llama la atención sobre varios puntos del Acuerdo Final que, asegura, no se están cumpliendo, por lo que teme que el Gobierno le quede mal a la Farc y el proceso fracase. Ninguna de las frases es completamente cierta.

Circula desde hace unos días por Whatsapp una cadena cuyo autor dice ser Henry Acosta, el empresario que sirvió como intermediario entre el Gobierno y las Farc para iniciar las negociaciones de paz. Acosta se declara preocupado ante la posibilidad de que la implementación del Acuerdo Final se quede a medias y señala cinco puntos específicos en peligro, de los cuales chequemos tres que consideramos verificables.

A través de Whatsapp, él nos confirmó ser el autor de la cadena, y ya el 13 de septiembre había manifestado en Caracol Radio inquietudes al respecto.

Colombiacheck califica la cadena como inflada, pues ninguna de las frases es completamente cierta.

“Se está discutiendo en la Corte Constitucional la posibilidad legal de SI o NO, pueden la Farc hacer política. Se sabe que el NO está teniendo posibilidades. Eso sería el fin del fin” (sic).

Es cierto que la Corte Constitucional está revisando los actos legislativos 1 y 3 para la reincorporación política de la Farc. El acto legislativo número uno de 2017 define que los exguerrilleros no serán inhabilitados para hacer política a pesar de que sean sancionados por la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP.

El acto legislativo número tres define la manera como el partido de la Farc obtendrá la personería jurídica, su financiación y la de su centro de pensamiento.

Acosta asegura que tiene conocimiento de que cinco de los nueve magistrados de la Corte piensan que la Farc sí puede hacer política, pero después de que sean juzgados por la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP. Habrá que esperar qué decisión toman, por lo que calificamos la frase como ligera.

Hay que recordar que el objetivo principal de la negociación con la antigua guerrilla de las Farc era que participaran en política sin armas.

“Las 16 zonas electorales creadas en el Acuerdo Final, para fortalecer la participación política y democrática de los territorios abandonados; están en discusión en el Parlamento nacional, con serias posibilidades que las autoricen pero con menos 175 municipios”.

En el Acuerdo Final se pactó la creación de “16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz para la elección de un total de 16 Representantes a la Cámara de Representantes, de manera temporal y por 2 períodos electorales”. El objetivo de estas Circunscripciones es “garantizar una mejor integración de zonas especialmente afectadas por el conflicto, el abandono y la débil presencia institucional, y una mayor inclusión y representación política”.

En efecto, el Congreso estudia el proyecto de acto legislativo por medio del cual se crearán esas circunscripciones, al que le falta el último debate en Plenaria de Senado y Cámara.

La discusión se generó por un cambio que se le introdujo al proyecto en el tercer debate. Antes de esa discusión, se había pactado que cuando las circunscripciones (zonas donde se podrán elegir a los 16 Representantes a la Cámara) tuvieran más de 50.000 ciudadanos aptos para votar, solo se habilitarán los puestos de votación y el censo electoral de la zona rural de ese municipio, excluyendo la cabecera municipal.

En cambio, se insertó un parágrafo en el que se quitan las cabeceras municipales de “cada uno de los municipios” que conforman la circunscripción y se habilitan puestos de votación y censo electoral solo de zona rural.

“Para la MOE, esta disposición es a todas luces inconveniente. La MOE ha observado que, según datos del DANE, en los municipios donde se están excluyendo los puestos urbanos, el 44% de la población habita en la cabecera municipal, sin embargo, el 61% del censo electoral está inscrito en los puestos de las cabeceras, lo que quiere decir que gran parte de la población rural vota en la cabecera. Habilitar solo los puestos de votación de las zonas rurales excluiría del derecho al voto a grandes porciones de población rural, la cual hace parte de los sujetos hacia quienes están dirigidas las Circunscripciones”, concluye el documento.

“Hay un debate que se está abriendo con el informe de ponencia que llegó ahorita, donde hay un micazo y es que se excluyen las cabeceras municipales de los más de 174 municipios que están dentro de las 16 circunscripciones en función de que estas no participen en las elecciones”, aseguró el pasado 21 de septiembre en el programa Semana en Vivo Jairo Rivera, vocero de la agrupación política Voces de Paz, y miembro de dirección colegiada del nuevo partido de la Farc.

La Silla Vacía contó el pasado 25 de septiembre, que, según los congresistas que firmaron la ponencia, lo que se busca es evitar que, en los cascos urbanos, las maquinarias regionales tengan injerencia en esa votación.

Colombiacheck califica la afirmación como falsa, pues el cambio introducido al proyecto no quita 175 municipios, como dice Acosta, sino sus cabeceras municipales, es decir, los cascos urbanos, no el territorio completo, aunque, como resalta la MOE, la decisión le quitaría el derecho al voto a un número significativo de población.

“El Tribunal y Salas de la JEP están siendo seleccionadas para que lo conformen exmagistrados y exjueces de diferentes estamentos de las FFMM. Y ese Tribunal y Salas deberá juzgar a todos los actores del conflicto”.

El pasado 26 de septiembre se conocieron los nombres de los 51 magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz, entre los que hay tres provenientes de la justicia penal militar.

Se trata de Camilo Andrés Suárez Aldana, coronel presidente del Tribunal Superior Militar, quien será magistrado titular en el Tribunal de Paz; Claudia Rocío Saldaña Montoya, quien se desempeñó desde 1997 y hasta el año pasado como Juez de instrucción penal militar, ella estará en la Sala de Justicia; y Sandra Rocío Hernández Cruz, quien fue directora del Fondo de Defensa Técnica y Especializada de los Miembros de la Fuerza Pública y está entre las suplentes de las salas de Justicia.

Colombiacheck califica la frase como falsa, pues los magistrados que han trabajado con la justicia penal militar no son la mayoría, como lo sugiere Acosta, sino todo lo contrario. Por una supuesta tendencia contrario, es decir, de izquierda también han llegado los reproches.

En su columna de opinión, Rodrigo Uprimny, investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional, resalta que en la JEP hay tanto integrantes provenientes de organizaciones de derechos humanos, “que algunos asocian a la izquierda”, como personas que vienen de trabajar con la justicia penal militar, “que otros asocian a la derecha”, por lo que lo califica como un tribunal filosóficamente plural. “En todo caso, de estos magistrados se espera que decidan con base en la evidencia y no en sus visiones ideológicas”, concluye.

“Sobre los jueces penales militares, el Comité encontró valioso que se inscribieran porque es una muestra de su confianza en el proceso. Estos aspirantes fueron evaluados por su trayectoria y reconocimiento, repito. No creo que sea posible y tampoco útil para la reconciliación y la paz etiquetar a cada individuo en el espectro de las fronteras ideológicas, excepto para reproducir la polarización”, aseguró Claudia Vaca, integrante del Comité de Escogencia para la selección de integrantes del Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición en entrevista con El Espectador.