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Cuestionable

Jueves, 24 Febrero 2022

De nuevo circulan cifras de abortos mezcladas con estadísticas de causas de muerte

Por José Felipe Sarmiento

Las cifras no son comparables y las fuentes citadas las cuentan por aparte. Colombiacheck ya había verificado una publicación engañosa similar de un portal cristiano en enero de 2020.

A raíz de la decisión tomada por la Corte Constitucional el 21 de febrero de 2022 con relación a una demanda que buscaba la despenalización total del aborto en Colombia, en la que el tribunal determinó que la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) no puede considerarse delito bajo ninguna circunstancia antes de la semana 24 de gestación, han circulado algunas reacciones que contienen desinformación.

Una imagen viral muestra un supuesto escalafón de causas de muerte encabezado por el aborto con 12,4 millones de casos, seguido por el hambre con 3,3 millones, el cáncer con 2,4 millones, fumar con 1,5 millones, entre otras. “Datos año 2021 cifra mundial” (sic), asegura uno de los trinos en los que se compartió la tabla, en el que se acusa a los magistrados de ser “cómplices de la mortandad” y “asesinos”, mientras se señala que “ni el hambre mata tantos niños”.

La exconcejal Sara Castellanos, candidata liberal al Senado, también compartió parte de la tabla el 21 de febrero, tras conocer el fallo de la Corte Constitucional, aclarando que las cifras eran de abril de 2020. “Es una cifra escandalosa. En 3 meses y medio hubo 12.3 millones de abortos en todo el mundo, siendo la mayor causa de muertes; y ahora en Colombia esto se quiere normalizar”, señaló.

La aspirante al Congreso es hija de la senadora Emma Claudia Castellanos, del partido Cambio Radical, y el fundador de la iglesia Misión Carismática Internacional, César Castellanos. En el trino incluyó la etiqueta #ReferendoPorLaVida, pues una de sus propuestas consiste en convocar a este mecanismo de participación ciudadana con el fin de echar para atrás los avances en el reconocimiento de la IVE como derecho.

“¿Sabias que el aborto fue la principal causa de muerte en el mundo durante el año 2021? Con 42,6 millones de niños asesinados en el vientre materno. Esto hace llegar al aborto a la magnitud de ‘genocidio’”, publicó en Twitter la Agrupación de Esposas Cristianas el 19 de febrero. El medio católico Razón + Fe también publicó el 3 de enero un mensaje en esa red con una afirmación similar y otra tabla con datos ditintos: 42,6 millones de abortos, 13 millones de muertes por enfermedades transmisibles, 8,2 millones por cáncer, etc.

Se trata de publicaciones cuestionables, que mezclan abortos inducidos con fallecimientos de personas como si se contaran en los mismos registros y fueran comparables, cuando sus mismas fuentes llevan las cuentas por aparte y con metodologías diferentes. Es la misma práctica que Colombiacheck había identificado en una verificación de enero de 2020 a un artículo de un portal cristiano, que a su vez había sacado la desinformación de otro sitio en inglés.

El origen de las imágenes

Una búsqueda de la primera imagen con la aplicación Google Lens arroja una versión más completa de la tabla en un trino del reverendo Daniel Salcedo de la Iglesia de la Nueva Era en Colonia, Uruguay, según su perfil, y una publicación en un grupo de Facebook que lleva el nombre del partido político Colombia Humana del senador y precandidato presidencial Gustavo Petro. Ambos datan de 2020.

En los dos casos se puede ver que el título de la tabla es “Muertes en el mundo este año” e indica el periodo del 1 de enero al 16 de abril de 2020. También se ve resaltado el COVID-19 como la causa de 137.000 muertes en el puesto 12, incluso por debajo de la gripe estacional.

Al hacer el mismo ejercicio de búsqueda inversa con la imagen compartida por la candidata Castellanos, el resultado es similar. Tal como lo escribió en su trino, la fuente es un mensaje de abril de 2020 publicado por un usuario llamado Felipe Arias, que se identifica como “reportero”. Allí también se ve, en una imagen independiente, la segunda mitad de la tabla con las muertes por la pandemia en la casilla resaltada al final.

Por tanto, Colombiacheck buscó en Twitter mensajes con las palabras “abortos” y “muertes”, relacionados con la pandemia y que hubieran sido publicados entre el 16 y el 30 de abril de 2020. Entre los trinos destacados hay uno del 23 de abril de ese año en el que la periodista Carol Ann Figueroa le reclama a Noticias RCN por la publicación de esa tabla. El mensaje incluye una captura de pantalla en la que se ven los logos del informativo y el canal homónimo, así como la hora de emisión: 1:10 p.m.

En efecto, la tabla fue presentada en la emisión del mediodía del 23 de abril, durante la intervención diaria del médico Julio Durán Casas. La fuente a la que se le atribuyen los datos, como se puede ver no solo en la transmisión sino también en los múltiples pantallazos que circulan por redes sociales, es el portal estadístico Worldometer.

Con la imagen compartida por Razón + Fe, el resultado de la búsqueda inversa no fue exitoso (1, 2) porque no permitió rastrear el origen. Sin embargo, el formato con el que se presentan los datos coincide con el del mismo sitio de internet utilizado por RCN y que, de hecho, también era la fuente del artículo cristiano chequeado en 2020.

Cuentas por separado y nuevas cifras

Worldometer, sin embargo, no cuenta los abortos como causa de muerte. Son indicadores aparte, como lo explicó Colombiacheck en la antigua verificación ya mencionada.

Además, salvo en el caso de la pandemia, sus cifras no son oficiales. Lo que hace el portal es generar contadores en “tiempo real” de diferentes variables con estimaciones que parten de datos públicos generados por fuentes confiables, como lo explica su sección About (“sobre nosotros”). Cada ítem del sitio dice cuál es el origen de la información.

Los datos de salud salen principalmente del Global Burden of Disease, un informe mundial del Instituto de Métricas y Evaluación en Salud de la Universidad de Washington sobre las estadísticas de enfermedades, causas de muerte y factores de riesgo. El más reciente fue publicado en The Lancet en octubre de 2020.

En este estudio, por ejemplo, no se incluyen las muertes fetales y mucho menos se cuentan embriones o cigotos. El aborto (inducido o espontáneo) sí aparece como causa de muerte, pero de unas 20.000 mujeres entre los 10 y los 54 años en 2019, el último año disponible. Una de las principales razones es precisamente la práctica de procedimientos inseguros, más frecuentes en la clandestinidad por la penalización (1, 2, 3, 4).

Para algunas cuentas, Worldometer tiene en cuenta otras fuentes más especializadas. Por ejemplo, para los fallecimientos por gripe estacional toma como referencia dos artículos al respecto de 2017, uno de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otro de los Centros de Control y Prevención de la Enfermedad (CDC) de Estados Unidos.

El portal incluso tiene un micrositio solo para cifras de COVID-19, que recopila de las autoridades sanitarias de cada país.

El número de abortos se basa en información de la OMS en su Programa de Reproducción Humana y una revisión estadística que este publicó en Journal of Obstetrics and Gynaecology Canada, una revista científica indexada, en 2009. En este artículo se estimó que al año ocurrían cerca de 42 millones de abortos inducidos en todo el mundo.

Esta es la cifra que usa Worldometer como base para su contador de abortos. Por eso cada año completa una cantidad similar y el corte de tres meses y medio, del 1 de enero al 16 de abril de 2020, daba 12 millones, cerca del 30%.

Sin embargo, como se comenta en el chequeo anterior, la misma OMS ya tiene estimados mayores y más recientes en conjunto con el Instituto Guttmacher, dedicado a la investigación en salud sexual y reproductiva. En 2017, con estadísticas recogidas entre 2010 y 2014, habían calculado ya 55,7 millones de abortos anuales en el mundo.

Los datos más recientes, publicados en 2020 por ambas instituciones con información recopilada de 2015 a 2019, son de 73 millones de casos anuales (1, 2).

No obstante, en los países con mayores restricciones para la IVE también es más difícil tener información precisa y confiable, como también lo han explicado los verificadores de AFP Factual. Esto “obliga a que incluso las fuentes más serias usen métodos de cuantificación que no pueden considerarse exactos”, escribía también Colombiacheck en el artículo de 2020 sobre la desinformación del portal cristiano.

Esto implica que la metodología y el origen de las cifras es muy distinto al de las causas de muerte. Otro portal verificador, Snopes, también ha comprobado que el aborto “no es reconocido como causa de muerte por los CDC, la OMS ni otras autoridades principales y las estadísticas de aborto inducido son excluidas de las de muerte fetal a nivel nacional [de los Estados Unidos]”.

Además, desde el punto de vista jurídico, “únicamente se considera persona a quien ha nacido, por lo tanto, sólo podrían considerarse fallecimientos aquellos de quienes ya nacieron”, explica la abogada Cristina Rosero Arteaga, asesora legal de la ONG Centro de Derechos Reproductivos. Como lo verificó Colombiacheck en 2020, esto es así en el Código Civil de Colombia, el derecho estadounidense e incluso la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde los derechos inician en el momento en el que la persona “nace”.

Decía el chequeo, con base en la histórica sentencia C-355 de 2006 en la que se despenalizó parcialmente el aborto en Colombia en casos de violación, riesgo para la salud de la madre y malformaciones fetales que impidan la vida al nacer:

“Incluso la Convención Americana de Derechos Humanos dice que el derecho a la vida se protege “en general, a partir del momento de la concepción”. La precisión que antecede a la coma permite la interpretación de que no se trata de una protección absoluta. Este fue, precisamente, uno de los argumentos de la Corte Constitucional de Colombia cuando despenalizó el aborto en tres causales en 2006, como recuerda Rosero [con quien también hablamos en esa ocasión]”.

De modo que las interpretaciones jurídicas a favor del derecho a decidir de las personas gestantes y que ponen su vida y su salud en un plano diferente y más protegido que la del feto, embrión o cigoto no solo provienen de organizaciones como el Centro de Derechos Reproductivos. También de las cortes y hasta el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

En consecuencia, Colombiacheck califica como cuestionable la presentación de estimados reales pero desactualizados sobre la cifra mundial de abortos al año como una supuesta “causa de muerte”, incluso en tablas que la ponen por encima de enfermedades transmisibles, el cáncer, el suicidio, los accidentes de tránsito y hasta el COVID-19, como lo hacen las publicaciones aquí verificadas.

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Falso

Miércoles, 19 Agosto 2020

Miranda compartió viejo meme chileno con cifras sin fuente a favor del cannabis

Por José Felipe Sarmiento

Aunque la evidencia sí apunta a que el alcohol es más dañino que la marihuana, la representante verde compartió datos puntuales que carecen de sustento sobre muertes atribuidas a cada uno.

La congresista Katherine Miranda, del partido Alianza Verde, publicó un trino en el que anunció la radicación de un “proyecto de ley para la legalización de la marihuana en Colombia”, mensaje que acompañó con una ilustración según la cual esa droga produce cero muertes y las bebidas alcohólicas, en cambio, matan a 40.276 personas cada año.

Trino de Katherine Miranda con meme sobre muertes por alcohol vs. cannabis

El meme no da ningún contexto, más allá de un texto pequeño a favor del autocultivo en la parte de abajo. No dice la fuente de los datos. Colombiacheck encontró que es un afiche viejo y extranjero, que sus cifras están alejadas de la escasa información pública que hay al respecto en el país y que, además, admiten interpretaciones que no corresponden del todo con la evidencia científica, a pesar de que esta sí indica que el cannabis es más seguro que el alcohol. Por tanto, calificamos la imagen como falsa.

Los números citados ni siquiera están en la exposición de motivos de la iniciativa de reforma constitucional para permitir la regulación del consumo adulto de cannabis que fue firmada por Miranda y otros 20 congresistas de cinco partidos, encabezados por los representantes liberales Juan Fernando Reyes Kuri (Valle) y Juan Carlos Losada (Bogotá).  En cambio, por medio de Google, es posible comprobar que las mismas estadísticas llevan años circulando en distintos países, incluida Colombia.

El origen del meme

Uno de los hijos del expresidente Juan Manuel Santos, Martín, publicó un trino con el mismo gráfico en septiembre de 2018. Aunque lo eliminó, en su momento fue reseñado por medios de comunicación que lo insertaron en sus notas. Estas confirman que contenía los mismos datos y que Santos Rodríguez lo acompañó con un mensaje que decía: “Lo que mata es la ignorancia”, igual al título del gráfico que compartió la representante por Bogotá el pasado 19 de julio.

Al hacer la búsqueda inversa de la imagen, aparecen sobre todo viejas entradas de blog de Colombia, Argentina y España. El resultado más antiguo es un mensaje publicado en Twitter el 25 de julio de 2012 por el entonces senador chileno Fulvio Rossi que, dos semanas después, presentó un fallido proyecto para despenalizar el autocultivo de cannabis en su país. “Me mandaron este afiche. Lo comparto”, escribió.

De modo que el meme se originó en Chile hace ocho años, pues se refiere al debate sobre el autocultivo que se estaba dando allá en ese momento. A pesar de esto, el origen de las cifras tampoco era claro en ese país. Mucho menos lo es ahora en Colombia.

La falsa fuente

Como supuesta fuente de los datos, la jefa de prensa de la congresista bogotana le envió a Colombiacheck la Estrategia Nacional de Respuesta Integral frente al Consumo de Alcohol en Colombia, elaborada por el Ministerio de Salud y la Universidad Nacional, que fue publicada en 2013. Pero las estadísticas de la imagen viral tampoco están ahí.

La única mención a la marihuana dice que esta droga es la segunda sustancia con más reportes de consumo reciente por parte de pacientes atendidos en urgencias, con 1,1 por ciento. La primera es el alcohol, con 12,2 por ciento.

El documento también dice que al licor se le atribuye el 6,2 por ciento de todas las muertes de hombres en el mundo y 1,1 por ciento en el caso de las mujeres. Con base en un estudio de 2002, agrega que la proporción de decesos asociados a la bebida en América Latina es 5,4 por ciento. Esto equivale a unas 200.000 personas al año en toda la región (incluyendo el Caribe), con base en las estadísticas de mortalidad que lleva la División de Población de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Los datos sobre Colombia son menos claros. MinSalud cita las consideraciones del Decreto 120 de 2010, que tomó medidas para prevenir el consumo de alcohol en el país, donde se refieren a las personas que estaban bajo sus efectos al morir en distintas circunstancias: “Así ocurría en el 57,14 por ciento de los fallecidos en accidente laboral, en el 38,75 por ciento de los muertos en accidentes de tránsito, en el 33,33 por ciento de muertos en otros accidentes y en el 44,44 por ciento de los fallecidos por homicidio”.

Aplicando esas proporciones a las muertes por esas mismas causas en el informe Forensis más reciente del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que es el de 2018, las cifras serían: 182 muertes bajo los efectos del alcohol por accidentes laborales, 2.666 en eventos de transporte, 1.025 en otros accidentes y 5.177 homicidios. Para 2019, con base en el boletín estadístico de diciembre, serían 5.168 asesinatos y 2.592 casos por accidentes de transporte (los demás no están discriminados entre laborales y otros).

El texto del Ministerio también le atribuye al decreto el haber informado sobre una tasa de 35 por ciento de personas que se suicidaron tras haber consumido bebidas alcohólicas, pero ese dato en realidad no aparece allí. Sin embargo, al calcular el porcentaje sobre los datos de suicidio de Medicina Legal, habrían sido 924 personas en 2018 y 894 en 2019.

Las sumas para cada año son muy inferiores a lo que dice el meme. Aunque faltarían las muertes por intoxicación etílica o enfermedades asociadas al licor, como la cirrosis o ciertos cánceres, la estrategia de MinSalud no contiene cifras al respecto. Así que es imposible que los datos compartidos por Miranda hayan salido de ahí.

Forensis, por su parte, contiene los datos de algunas muertes violentas que se relacionan con el alcohol por las circunstancias o el lugar en que ocurrieron. Así, 329 de los 11.650 homicidios que hubo en Colombia en 2018 fueron en sitios de esparcimiento con expendio de bebidas alcohólicas, igual que tres de los 2.642 suicidios. Sin embargo, esto no implica una relación causal en estos casos ni la descarta en los demás.

Entre tanto, solamente una de las 1.343 muertes accidentales de hombres sobre las que existen datos circunstanciales ocurrió en estado de embriaguez, frente a ninguna de las mujeres. Pero esta embriaguez, de acuerdo con el mismo informe, no siempre es alcohólica. La guía del Instituto de Medicina Legal para determinar la existencia de esa condición dice que también puede ser causada por otras sustancias o incluso por la mezcla de estas con licor.

Los datos específicos sobre la relación del consumo de marihuana u otras drogas con diferentes causas de muerte son todavía más esquivos. En la Política Integral para la Prevención y Atención del Consumo de Sustancias Psicoactivas solo dice que 4 por ciento de las muertes en el mundo se le pueden atribuir al alcohol, o sea entre 2 y 2,4 millones al año con base en las estadísticas de la ONU. El mismo dato para otras drogas está ausente.

La Estrategia Nacional para la Promoción de la Salud, la Prevención y la Atención del Consumo de Sustancias Psicoactivas 2014-2021 tampoco da mayores datos. Señala a Medicina Legal como la entidad responsable de llevar las estadísticas al respecto, pero ni en sus observatorios ni en sus publicaciones hay cifras detalladas sobre la mortalidad asociada a cada droga por diferentes causas.

El jefe de prensa nos remitió al Instituto Nacional de Salud (INS), pero esa información tampoco se especifica en sus boletines sobre intoxicaciones, que incluyen todos los casos, no solo los mortales. Tampoco está en los estudios publicados en el Informe Quincenal Epidemiológico Nacional (IQEN) de 2013 a 2018, el último año en el que salió, a pesar de que hubo artículos dedicados a las intoxicaciones y sobre mortalidad por diferentes causas, donde los psicoactivos se agrupan sin discriminar cada sustancia.

Pese a todo lo anterior, la pregunta por la relación entre muertes por distintas causas y consumo de marihuana se puede responder de manera más general.

¿Mata o no mata la mata?

La doctora Paola Cubillos, integrante de la junta directiva de la Asociación Médica Colombiana de Cannabis Medicinal e investigadora experta en esa sustancia, empieza por aclarar que “esto es mucho más complejo que lo que cualquier político puede decir en tres líneas de un tuit”. Hasta donde se sabe, es prácticamente imposible que la marihuana mate por sí sola pero sí puede contribuir a otras causas.

La epidemióloga y bioestadista María Isabel Gutiérrez, investigadora de la Universidad del Valle y doctora en salud mental con énfasis en uso de sustancias psicoactivas, responde que la cantidad de muertes relacionadas con el consumo de marihuana “definitivamente no es cero”. Aunque confirma que esta droga es menos dañina que el alcohol, también advierte que “todo en exceso es malo”.

La Bolsa de Datos Globales de Salud (GHDx, por sus siglas en inglés) del Instituto de Métricas y Evaluación en Salud de la Universidad de Washington da cuenta de 340.000 muertes anuales por abuso de sustancias en el mundo. Poco más de la mitad se debe a desórdenes con el alcohol y el resto es la suma de otras drogas, donde la mayor cuota les corresponde de lejos a los opioides, con más de 100.000 casos, mientras que el cannabis no tiene ningún registro.

El médico César Augusto Giraldo, pionero de la ciencia forense en Medellín y profesor de la Universidad CES, ratifica que “en la literatura científica no hay descripción de muertes por sobredosis de marihuana”. Su afirmación coincide con la información del Instituto Nacional para el Abuso de Drogas de Estados Unidos. En contraste, la intoxicación por alcohol mata a seis personas diarias solo en ese país, según sus Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Giraldo es autor de Medicina forense (Temis, 2009), un libro citado varias veces en la exposición de motivos del proyecto de acto legislativo sobre el cannabis. Por ejemplo, es una de las fuentes a pie de página en donde la sustentación de la iniciativa dice que el uso de la marihuana “no lleva [al] síndrome de abstinencia, no suele inducir tolerancia, [ni] decantar en muerte por sobredosis o ser un factor de enfermedades degenerativas”, en contraste con el tabaco y el alcohol.

Esto no quiere decir que sea una droga inofensiva. Los mismos CDC advierten que de todas formas existe un riesgo de envenenamiento cuando el cannabis se consume en comestibles o bebidas, pues la dosis es más difícil de controlar y los efectos tardan más en aparecer que al fumar, por lo que la persona puede ingerir cantidades peligrosas antes de darse cuenta. Esto es particularmente grave para los niños, pues ha habido casos en los que han requerido atención de urgencias por intoxicaciones serias al confundir estos productos con golosinas aptas para ellos.

La doctora Cubillos agrega que la forma en la que se metaboliza el principal componente activo de la marihuana, el tetrahidrocannabinol (THC), potencia su capacidad de llegar al cerebro cuando se ingiere en lugar de fumarlo. Este cambio se produce al pasar por el hígado, que lo procesa diferente.

Un estudio de 2004 calculó la tasa de seguridad de varias drogas con base en sus dosis efectivas y letales. Mientras el alcohol obtuvo 10 puntos, la marihuana sacó más de 1.000 y resultó ser la más segura de todas en las condiciones y supuestos que se tuvieron en cuenta: que cada sustancia hubiera sido administrada sin combinarla con otras y que los individuos (humanos o animales) no hubieran desarrollado tolerancia previa, entre otras.

No obstante, como lo explica la investigadora Cubillos, la marihuana tiene contraindicaciones incluso cuando su uso es medicinal, que ya es legal en Colombia. En YouTube está el video completo de su intervención en un seminario al respecto, organizado por la Clínica las Américas en agosto de 2019.

La misma especialista aclara que mucha de la literatura científica sobre posibles efectos secundarios está basada en reportes de casos por consumo “recreativo”, porque la prohibición dificulta hacer estudios al respecto. Así lo manifestó la Asociación Americana del Corazón en una declaración del pasado 5 de agosto, sobre la necesidad de flexibilizar las políticas federales contra la marihuana en Estados Unidos.

La razón de este pronunciamiento es, precisamente, que el consumo de cannabis va en aumento en ese país. Entre tanto, hay evidencia preliminar sobre sus posibles implicaciones negativas en el sistema circulatorio de los consumidores. “Podría estar vinculado con un mayor riesgo de infartos, fibrilación atrial [una especie de arritmia] y fallas cardíacas”, escribió la organización médica estadounidense. Por eso, insistió en la necesidad de indagar más.

La misma institución reportó, en diciembre pasado, dos estudios que se suman a la evidencia de que el consumo de cannabis también está asociado con un aumento en el riesgo de accidentes cerebrovasculares como isquemias y hemorragias en consumidores de diferentes edades, en especial jóvenes que usan esa sustancia con frecuencia. Lo que falta establecer en este caso es de qué manera se produce la relación entre ambas cosas.

A propósito de estos problemas, también hay que tener cuidado con la manera en la que el THC interactúa con algunos medicamentos. En particular, la doctora Cubillos señala que esta droga potencia el efecto anticoagulante de la warfarina y que esto “podría generar problemas” en los pacientes que la toman. También puede retrasar los resultados positivos de la inmunoterapia basada en nivolumab para tratar ciertos tipos de cánceres.

Un comité especializado de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos llegó a consenso en 2017 sobre estos y otros posibles efectos de la marihuana para la salud. Además, encontró evidencia sustancial de su asociación con problemas respiratorios, sobre todo la bronquitis crónica en personas que la han fumado por mucho tiempo, y psiquiátricos, como el desarrollo de esquizofrenia en usuarios frecuentes, entre otros.

“El daño pulmonar agudo que está descrito en consumidores eventuales o consuetudinarios puede ser más rápido con la marihuana”, afirma el neumólogo e internista Gonzalo Prada Martínez, con base en un número del New England Journal of Medicine publicado en marzo pasado. Allí aparece un reporte de 98 pacientes (dos muertos) con afecciones respiratorias al parecer derivadas del uso de cigarrillos electrónicos en Illinois y Wisconsin. Tres de cada cuatro de esas personas los habían utilizado con cannabinoides.

El artículo incluso motivó una editorial en la misma revista sobre el riesgo que estos aparatos representan, con independencia de la sustancia en su interior. Un pronunciamiento que se suma a el de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, que ya había recomendado “no utilizar productos de vapeo que contienen THC” desde el año pasado, porque ya había más de 1.000 reportes de casos similares en el país, incluyendo algunas muertes.

Por el lado de la salud mental, la doctora Cubillos recuerda que el cannabidiol (CBD) es un derivado que se puede usar en tratamientos antipsicóticos y antidepresivos. En contraste, el consumo sin control puede dificultar las recuperaciones y, sobre todo, no son claras sus implicaciones para personas con ansiedad o depresión, entre otros trastornos de base. Esta es una de las conclusiones en una revisión de literatura científica al respecto de 2017.

Los efectos de lo anterior sobre la mortalidad se pueden resumir más o menos igual. “La evidencia sugiere que el uso terapéutico de cannabis no aumenta el riesgo de daño a sí mismo o a otros”, dice el documento científico. Mientras tanto, es “moderada” en lo que se refiere a una posible mayor tendencia a la ideación y los intentos suicidas entre usuarios más intensos, de acuerdo con la calificación de las Academias estadounidenses.

En cuanto a otras muertes violentas, hay evidencia científica sustancial que relaciona al cannabis con un incremento en las probabilidades de sufrir accidentes de tránsito, especialmente choques fatales, aunque todavía no es concluyente. Los efectos de la droga varían mucho de una persona a otra pero, según lo que se ha demostrado hasta el momento, tienden a dificultar las tareas que se hacen de manera más automática y que son necesarias para conducir de forma segura. Por ejemplo, aumentan los tiempos de respuesta ante los estímulos y el zigzagueo entre carriles.

Contrario al alcohol, que inhibe la atención y la capacidad de tomar decisiones más racionales, la marihuana deja espacio para comportamientos que pueden compensar los riesgos, como reducir la velocidad. Pero esto no necesariamente es suficiente para evitar desenlaces mortales.

De hecho, el peor escenario posible es la combinación de ambas sustancias, incluso en dosis que podrían ser insignificantes por separado. No obstante, el consumo de cannabis podría estar reemplazando el de alcohol, al menos en partes de Estados Unidos donde está aprobado el uso medicinal del primero, pues una investigación encontró una reducción en los accidentes de tránsito en los que al menos un conductor había bebido, en el consumo de licor en general, sobre todo entre adultos jóvenes, e incluso en el precio de la marihuana.

Por otro lado, un estudio publicado en junio pasado encontró una asociación entre la aprobación de leyes de marihuana recreacional y un aumento en las muertes por accidentes de tránsito en Colorado pero no en Washington, los dos primeros estados del país norteamericano en permitir este uso del cannabis, frente a sus respectivos controles sintéticos (modelos de lo que hubiera ocurrido allí mismo sin la aprobación de esa nueva norma, con base en una combinación de los datos de otros estados parecidos donde se mantenía la prohibición).

Esta otra investigación concluye que la diferencia se puede deber a factores relacionados con la regulación, su implementación o el contexto local de cada caso. El autor principal del artículo desarrollado por varias instituciones en Nueva York es el epidemiólogo colombiano Julián Santaella Tenorio, quien señala que “Colorado tiene una industria más grande [alrededor del cannabis], lo que puede llevar a que haya mayor disponibilidad”. De acuerdo con el texto, allá hay más del triple de tiendas al por menor de esa sustancia por cada 100.000 adultos en comparación con el estado de Washington.

En todo caso, sí existe la posibilidad de morir en un accidente por mezclar cannabis y gasolina.

En términos de violencia, la doctora Gutiérrez argumenta que el cannabis por lo general no produce la agresividad que sí se asocia con el alcohol. En cambio, señala que la legalización podría traer beneficios como la disminución de economías ilegales gracias al autocultivo y efectos positivos sobre poblaciones vulnerables afectadas por los conflictos actuales alrededor de la producción, el tráfico, la comercialización e incluso el consumo de la droga.

Cubillos coincide en la comparación con el alcohol, aunque duda del posible impacto en la reducción de la criminalidad, pues también depende de otros factores. “El mercado negro continúa funcionando en Canadá a pesar de la legalización del consumo adulto”, explica. Sin embargo, advierte beneficios en la eliminación de antecedentes judiciales por consumo que “le hacían más daño al proyecto de vida de los jóvenes que la misma droga”.

En términos generales, un estudio de 2010 encontró que el alcohol era la droga más dañina en el Reino Unido con 72 puntos en una escala sobre 100, contra 20 de la marihuana. Una de las grandes diferencias entre las dos está en la mortalidad, como se puede ver en la reproducción de uno de sus gráficos que hizo el diario The Economist. La investigación incluyó muertes específicas por la sustancia, que en el cannabis dieron cero, y relacionadas a ella por otras causas.

Otros factores analizados fueron la dependencia, la criminalidad y los costos ambientales, sociales y económicos. En todos, los puntajes del alcohol son más altos que los del cannabis.

Existiendo tantas comparaciones con base en evidencia científica en ese mismo sentido, la representante Miranda promovió en sus redes el proyecto de legalización con un meme de origen difuso que contiene información falsa y sin fuentes.