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Lunes, 21 Junio 2021

Duque alardea por la reducción de cultivos ilícitos, pero la producción de coca ha aumentado

Por Mónica Ospino Orozco

El presidente Duque asegura que en su mandato el área sembrada con cultivos ilícitos se ha reducido en un 20 %, sin embargo, aunque las hectáreas bajaron, la disminución fue de 15%.

El pasado 9 de junio y con ocasión de la presentación del informe preliminar del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el presidente, Iván Duque, hizo varias afirmaciones en las que destaca los esfuerzos de su gobierno en la lucha contra el fenómeno del narcotráfico en Colombia.

En uno de los trinos que compartió ese día desde su cuenta, @IvanDuque aseguró: 

“Desde agosto de 2018 nuestro Gobierno comenzó a marcar una tendencia en disminución del área sembrada de cultivos ilícitos. En tres años logramos casi un 20% en reducción, lo que demuestra el compromiso institucional y de nuestra #FuerzaPública en la lucha contra el narcotráfico”.

El tuit estaba acompañado de un breve clip de video de la intervención del primer mandatario, en el que además Duque, precisa que “en el año 2020 se consolida una reducción del área sembrada del 7% que se suma a los esfuerzos del año anterior del 9% y a lo que empezó a marcar una tendencia a partir del mes de agosto del año 2018”. Posteriormente, Duque añade que “recibimos muy bien este mensaje en el que se reconoce, que en estos casi tres años de gobierno llevamos una reducción cercana al 20% en los cultivos de uso ilícito”.

 


En Colombiacheck decidimos verificar el detalle de las cifras entregadas por Duque, y encontramos que de acuerdo con los informes del SIMCI, el área de cultivos ilícitos en Colombia ha caído en tres años, esto es entre 2018 y 2020, en un 15 % y no en un 20 % como lo afirma el presidente en el texto de su trino y en en el clip de video.

El informe del SIMCI indica que para 2018 teníamos en el país 169.000 hectáreas de coca. Este nuevo reporte de 2020, el cual no ha sido publicado completo sino solo un informe preliminar, indica que teníamos 143.000 hectáreas de coca. Al realizar el cálculo, en Colombiacheck encontramos que la disminución en estos tres años es de 15 % y no de 20 %, como aseguró el Presidente.

Las cifras en las que sí acierta Duque son las disminuciones por año. En el 2019, con respecto de 2018, la disminución fue del 9 %.  Ese año la cifra fue de 154.000 hectáreas.  

En cuanto a la disminución de 2020, con respecto al año anterior a ese, el porcentaje efectivamente fue de 7 %, como lo indica en el mismo reporte del SIMCI.

Se reduce el área cultivada, pero mejora el rendimiento de la producción

Sin embargo, Duque omite en su intervención otra información relevante. El boletín de prensa del SIMCI de 2020, pues la UNODC publicará el reporte detallado en julio, explica que “la capacidad de obtención de cocaína por hectárea se ha incrementado en los últimos años a pesar de la reducción del área sembrada”.

Y el mejor rendimiento del cultivo por hectárea de coca, es un fenómeno que se observa además en los informes del 2018 y 2019, años que Duque reclama como muy positivos, pues solo tiene en cuenta la reducción neta en el número de hectáreas cultivadas, sin hacer mención al indicador del rendimiento en la producción.

Por ejemplo, en el 2018, cuando el área cultivada en el país se redujo en un 1,2 %, según el informe del Simci, el rendimiento de promedio de hoja de coca fresca fue del 5,7 toneladas métricas por hectárea, mientras que en el 2017 ese rendimiento se había calculado en 5,6 toneladas métricas por hectárea.

Esto indica, según dicho reporte, que a pesar de la disminución de la extensión de los cultivos el rendimiento por hectárea es mejor y la producción aumenta.

Así queda demostrado con la cifra que registra el rendimiento promedio del clorhidrato de cocaína que en 2018 fue de 6,5 kilogramos por hectárea cosechada, mientras que en el 2017 fue de 6,3 kilogramos por hectárea cosechada.

 

Fuente: Simci, informe del 2018.

 

Igual fenómeno se presenta en 2019 cuando, según el reporte del SIMCI, registra que “pese a la leve disminución en el área productiva (9 %), la producción potencial de hoja de coca fresca presentó un aumento del 1,6 %, pasó de 977.414 toneladas métricas (tm) en 2018 a 993.107 tm en 2019. Este incremento se generó por el aumento en la productividad de hoja de coca registrado en la actualización de los indicadores de productividad en la región del Pacífico” (ver gráfico).

 

 

De acuerdo con Daniel Rico, investigador en temas de economías criminales y experto en narcotráfico, “la disminución del área sembrada de cultivos ilícitos en Colombia, obedece a que se requiere menos área para producir más coca, porque se están trasladando los cultivos de hoja de coca del Pacífico hacia el Catatumbo”.

Y explica Rico que, “el Pacífico es una zona con mucha nubosidad y lluvias, por lo que no ofrece buenas condiciones para este cultivo que es más de sol y de tierras un poco más altas; la frontera con Venezuela en el Catatumbo tiene condiciones mejores y por eso los resultados por hectárea son mucho mayores. Todo esto es una trampa y un juego de estadísticas falsas”.

El experto añade que la “segunda razón de mayor productividad por hectárea obedece a que como se está haciendo erradicación manual en menos zonas, hay dos terceras partes de la producción de coca que no son afectadas por la erradicación manual ni por la aspersión, entonces la gente tiene los incentivos para obtener mejores insumos, precursores, sistemas de riego, mejores semillas, entonces eso explica lo que aparece en las estadísticas como disminución de áreas cultivadas”

En el último reporte preliminar de Monitoreo de Cultivos también se indica que “en 2020, el potencial de producción de clorhidrato de cocaína pura alcanzó 1.228 toneladas; la producción estimada de hoja de coca fue de 997.300 toneladas métricas y en relación con la productividad del cultivo, a nivel nacional, el rendimiento anual de hoja de coca por hectárea se determinó en 6.4 tm/ha/año”.

La producción de clorhidrato de cocaína también ha aumentado. En 2018 la cifra fue de 1.120 toneladas métricas, en 2019 de 1.137 y en 2020 de 1.228.

En Colombiacheck contáctamos a la oficina de Comunicaciones de la Presidencia de la República para entender cómo se habían hecho estos cálculos, sin embargo, no obtuvimos respuesta.

Así es que tras estas evidencias y el análisis hecho a las cifras del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), calificamos como cuestionable las afirmaciones de Duque pues encontramos que, aunque las hectáreas sembradas bajaron, el rendimiento por hectárea es mayor. Además, el porcentaje de disminución de hectáreas sembradas no fue del 20% sino 15%.

 

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Lunes, 21 Agosto 2017

¿La meta del Plan Colombia era reducir a la mitad la producción de coca en cinco años?

Por Óscar Felipe Agudelo B.

Rafael Pardo, Alto Consejero para el Posconflicto, dijo que el objetivo era reducir la la producción de coca no acabarla. 20 años después la cantidad de hectáreas sigue igual y es uno de los retos para la paz.

El Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, se refirió sobre el desafío del estado colombiano respecto a la sustitución de cultivos ilícitos en el marco del posconflicto. Para detallar su idea Pardo se remontó 18 años atrás cuando el gobierno anunció el Plan Colombia, un acuerdo de cooperación entre Estados Unidos y Colombia firmado por los presidentes Bill Clinton y Andrés Pastrana, respectivamente, cuyo objetivo fundamental era reducir la producción de drogas ilícitas, pero que en 2004, tras el atentado a las Torres Gemelas, sufrió un viraje y apoyó la lucha contra las guerrillas (Farc y ELN) calificadas por las autoridades como grupos terroristas.

Las aseveraciones de Pardo se dieron en una columna en el diario El Tiempo el 16 de julio, en dicho espacio manifestó que el “Plan Colombia tenía la meta explícita de reducir a la mitad la producción de coca en cinco años”, luego añadió que dicha tarea en cuanto a la producción de coca no era “acabarla” sino “reducir a la mitad la producción. O sea, ha sido una estrategia de contención del problema más que una de solución definitiva”, sostuvo.

Colombiacheck encontró documentos oficiales sobre el Plan Colombia donde consta que sí era una estrategia de contención y reducción del problema del narcotráfico, así que sobre ese punto la afirmación de Pardo se sostiene, aunque no es exacta.

El documento con el que se puede calificar como aproximado lo expuesto por al Alto Consejero para el Posconflicto es del Government Accountability Office, GAO, lo que en español traduce Oficina de Responsabilidad del Gobierno, una entidad estadounidense.

El GAO en un informe presentado en octubre de 2008 señala que: “In September 1999, the government of Colombia announced a strategy, known as “Plan Colombia,” to reduce the production of illicit drugs (primarily cocaine) by 50 percent in 6 years and improve security in Colombia by re-claiming control of areas held by illegal armed groups”.

Lo que en español quiere decir: “En septiembre de 1999, el gobierno de Colombia anunció una estrategia denominada Plan Colombia para reducir la producción de drogas ilícitas (principalmente cocaína) en un 50% en seis años y mejorar la seguridad en Colombia mediante la recuperación del control de las áreas en poder de grupos armados ilegales”.

Así que lo expuesto por Pardo resulta verdadero aunque no de manera literal porque según el GAO la meta fue a seis años y no a cinco, por ese motivo calificamos su aseveración como aproximada. Además, el informe hace referencia a la cocaína y no a la coca como lo sostuvo el ministro, algo que parece sutil pero que Colombiacheck contextualiza pues hace una gran diferencia al momento de evaluar los resultados de la iniciativa.

Según Daniel Rico, investigador de economías criminales y desarrollo rural de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), cuando se programó esa meta en 1999 no se estableció si las mediciones para las evaluaciones se harían tomando los resultados de la disminución o aumento del área de hectáreas sembradas de coca o la incautación de toneladas de cocaína producida, un factor diferencial que se vuelve fundamental a la hora de hacer balances sobre el panorama de la lucha contra el narcotráfico.

Además, la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, Unodc, solo hizo el censo nacional de los cultivos de coca a partir del 2001, o sea que en 1999 y 2000 las mediciones no se hicieron en la totalidad del país, pero las que se hacían situaban la cantidad de cultivos de coca superando las barrera de las 160.000 hectáreas.

Sin embargo, el último informe de la Unodc es contundente. Si se toma el dato de hectáreas cultivadas con coca, que en 2001 se acercaba a las 150.000, y se compara con la cifra obtenida en la medición de 2004 (seis años después de haber puesto en marcha el Plan Colombia), cercana a las 90.000 hectáreas, se observa que faltó por erradicar entre 15.000 y 10.000 hectáreas para cumplir con el indicador del 50% de reducción en el tiempo estipulado.

Las cifras del Plan Colombia tuvieron su mejor momento en 2012, cuando se alcanzó la marca histórica de reducción de cultivos de coca, la cual se situó en 48.000 hectáreas.

Pese a ello, al revisar el informe de Unodc con amplitud se observa que el número de hectáreas cultivadas con coca en 2016, que alcanzó las 146.000, sigue igual o incluso puede ser superior al número de hectáreas cultivadas en 2001.

Ante este evidente retroceso, la meta del gobierno, según expresó Pardo, es que en el primer año de la implementación de los acuerdos de paz negociados en La Habana se puedan sustituir 50.000 hectáreas de cultivos ilícitos.

Plan Colombia

Plan Colombia ahora Paz Colombia

Cuando falta menos de un mes para conmemorar el aniversario número 18° desde el anuncio del Plan Colombia en 1999, son varias las conclusiones que expertos y académicos han sacado.

Rico explicó que en principio el Plan Colombia buscó como máximo fin la lucha contra las drogas pero que luego con la caída de las Torres Gemelas y el mandato de George Bush hubo una “integración de la guerra y la lucha contra el terrorismo”, así lo publicó en una columna del diario El Espectador.

Según el investigador, a partir de esa segunda etapa del Plan Colombia, se fortaleció la lucha contra las guerrillas con “la creación y expansión de la Fuerza de Tarea Omega del Comando General, la Fuerza Conjunta que combatió sin descanso a las Farc en sus zonas históricas”, escribió.

En relación a la cifra máxima de cultivos de coca dada por la Unodc el economista y filósofo Mauricio Cabrera expresó hace dos semanas que “El glifosato no tuvo la culpa”, es decir, que la falta de fumigación con glifosato a los cultivos ilícitos no fue el factor fundamental en el aumento de estos.

Esto lo dijo en respuesta a varios críticos del aumento en las hectáreas de cultivos de coca que manifestaron como factor esencial el no uso de glifosato. Cabrera dio las razones que, según él, ocasionaron el aumento de los cultivos de coca, por ejemplo: el aumento del dólar y los beneficios que ofreció el Acuerdo de Paz a quienes dejaran los cultivos ilícitos.

Para sustentar su hipótesis este economista (miembro de la Junta Directiva del Banco de la República) sostuvo que “entre 2005 y 2007 se fumigaron 470.000 hectáreas y el área cultivada de coca aumentó de 83.000 a 100.000 hectáreas. Entre 2005 y 2014 se fumigaron 1,2 millones de hectáreas, y el área cultivada solo se redujo en 14.000 hectáreas. Dejar de usar glifosato no tuvo la culpa”.

En relación a la tercera etapa del Plan Colombia, ahora llamado Paz Colombia, este medio consultó a María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y ella explicó que en esta ocasión debe lograr lo que en las dos anteriores no se pudo: Llevar el desarrollo y presencia del Estado a los territorios colombianos.

Ayudar en la búsqueda de ese objetivo debe ser el apoyo que debe dar el gobierno estadounidense y no meramente la lucha contra las drogas. Llorente manifestó que “durante los 18 años del Plan Colombia nunca se cambiaron las condiciones de los territorios y por ello sus habitantes no encontraban mayores alternativas que la de continuar con los cultivos ilícitos”.

La directora de la FIP añadió que es muy importante no pretender combatir los cultivos ilícitos con glifosato sino con presencia estatal y resaltó que la gran ayuda de los Estados Unidos a Colombia debería ser un apoyo a la consolidación de los acuerdos de paz, en específico el concerniente a la Reforma Rural Integral que llevaría más desarrollo y oportunidades a esas zonas del país. “Si no se cambian las condiciones no cambiará nada”, enfatizó Llorente.