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Domingo, 16 Abril 2017

El Fiscal y Claudia López, rajados al hablar de impunidad en Colombia

Por Óscar Felipe Agudelo B.

Ambas figuras públicas dicen que este flagelo alcanza cifras entre el 98% y el 99%. Colombiacheck verificó y encontró que si bien nuestro país figura en los primeros lugares del escalafón mundial, esas cifras no son exactas y fomentan que la gente no denuncie.

Se anunció la visita del papa Francisco a Colombia y ello le sirvió a varios políticos para proponer una Ley del Jubileo, idea de varios congresistas que básicamente busca reducir las penas y sacar de la cárcel a distintas personas que se encuentran en prisión por diversos delitos.

La iniciativa no cayó bien por el lado de Claudia López, senadora y precandidata presidencial por el partido Alianza Verde, quien expresó su inconformidad por la iniciativa por Twitter, red social donde es bastante prolífica.

 

 

Desde el pasado 24 de marzo Colombiacheck buscó a la senadora López para saber el origen de la cifra pero nunca pudimos conocer de dónde sacó ese dato. Su oficina de prensa y ella misma, a pesar de conocer el requerimiento de Colombiacheck, nunca contestaron nuestras solicitudes.

Colombiacheck emprendió el camino para comprobar la veracidad del dato y encontró que la misma cifra fue repetida por Néstor Humberto Martínez, nada más ni nada menos que durante su posesión como Fiscal General de la Nación en agosto de 2016, “la impunidad ronda por el 99%”, dijo en su momento (ver minuto 05:20). Es decir, nuestro chequeo ya no era solo a la congresista del partido Alianza Verde sino también a un alto funcionario del Estado, como el Fiscal General.

Entre los documentos revisados para este chequeo, encontramos un estudio académico de la actual viceministra de Defensa, Mariana Martínez Cuéllar, y de la hoy profesora en la Universidad de Miami, Elvira María Restrepo, quien además es asesora en pedagogía de paz del presidente Juan Manuel Santos.

En coautoría Martínez y Restrepo publicaron en 2004 “Impunidad Penal: Mitos y Realidades”, un estudio de tesis doctoral de la Universidad de los Andes en el que cuestionaron sin tregua la cifra de 90% a 99% de impunidad que frecuentemente se repite en la opinión pública.

Uno de los fragmentos iniciales de aquella investigación dice: “El tema de la impunidad se ha manejado tradicionalmente en Colombia a través de cifras que provienen de encuestas de percepción que sugieren niveles de impunidad del orden del 90% a 99%. Estas cifras son mitos pues como se mostrará en este documento, hoy por hoy es casi imposible saber cuál es la verdadera magnitud de este fenómeno, de ahí que sean mitos. Además son cifras peligrosas, porque en últimas generan más impunidad dado que alejan a las personas de acudir a la justicia y colaborar con ella”.

Cualquier desprevenido podría argumentar que el estudio no tiene vigencia debido a que fue realizado hace casi 13 años. Sin embargo, en su momento tanto Martínez como Restrepo señalaron los errores metodológicos que terminan haciendo llegar a la conclusión de una impunidad entre el 90% ó 99%, el método embudo, el mismo método que se sigue empleando en la actualidad.

Esta metodología consiste en que se toma en cuenta los datos de delitos cometidos que reporta el Dane y eso se compara con el número de sentencias condenatorias. Esa misma metodología la usó Martínez en su posesión como Fiscal para anunciar la cifra de impunidad cercana al 99%.

“La encuesta de Seguridad y Convivencia Ciudadana del Dane en 2015, estableció que la criminalidad oculta en Colombia asciende al 76%. Es decir, los colombianos solo denuncian 24 de cada 100 delitos”, dijo el Fiscal y agregó: “Extrapolando el número de denuncias recibidas el año anterior, con base en la tasa de criminalidad negra, en el 2015 se habrían cometido en el país 3.5 millones de delitos. Las 51.000 condenas proferidas, representan escasamente el 1,4% de los mismos. Lo que quiere decir que la impunidad en Colombia ronda por el 99%”.

Embudo con salida a la impunidad

En su investigación Martínez y Restrepo demuestra la inconveniencia de tomar los delitos reportados por el Dane y compararlos con sentencias condenatorias para concluir una cifra de impunidad por varias razones.

En primer lugar porque los delitos publicados por el Dane son los denominados “cifra negra”, es decir, los delitos que se cometen pero nunca llegan al sistema penal porque no son denunciados. ¿Cómo puede la justicia responder por lo que no se denuncia?

“Es prácticamente imposible que este tipo de impunidad sea responsabilidad del sistema penal”, sostiene la página tres de la investigación doctoral y lo reafirmó la misma Elvira María Restrepo, 13 años después, en entrevista con Colombiacheck, “no se puede juzgar la impunidad por lo que no llega al sistema”.

La investigación en su página cuatro señala que “hay que diferenciar entre el crimen reportado o conocido por las autoridades, y la cifra negra o criminalidad oculta” a la hora de hablar de impunidad. Algo que palpablemente no hace el Dane, la fuente que usó el Fiscal General.

Respecto al hecho de solo tomar sentencias condenatorias para medir la impunidad, la investigación también hace un llamado a la cordura y explica que las sentencias condenatorias no son el único mecanismo indicativo para medir la impunidad.

En referencia a las sentencias condenatorias dice que “tampoco tiene en cuenta los diferentes tipos de terminación de los procesos que no siempre pueden definirse como impunidad, tales como las preclusiones por inexistencia del delito y otros aspectos”. En referencia al tema, Restrepo explicó a Colombiacheck que hay una cantidad de autos inhibitorios (terminación de procesos penales) que se dan porque las personas no aportan pruebas o simplemente dejan ‘morir’ los procesos.

Para lograr más luces frente al tema, este medio contactó a Sergio Chaparro Hernández, investigador del Colectivo Latinoamericano de Estudios de Drogas y Derecho, quien explicó cómo podría ser una adecuada medición de la impunidad que en todo caso no resulta una tarea sencilla.

Según Chaparro Hernández, lo primero que habría que hacer es tener en cuenta “el nivel de subregistro de denuncias para calcular el universo posible de delitos cometidos. Segundo, con base en eso tendría que tener en cuenta que el sistema judicial puede tener distintos tipos de cierre de los casos y que no necesariamente el hecho de tener una sentencia condenatoria significa que haya impunidad”, aclaró Chaparro, quien afirmó que esto sería solo el inicio de una extensa y compleja metodología para medir la impunidad.

El investigador fue más allá y manifestó que “lo que los políticos hacen es tomar las cifras que ven en los medios como cifras correctas y no entran a preguntarse cuál es el proceso de producción de esas cifras. Una vez que salen a medios se convierte en una especie de caja negra que los políticos dan por verdadero. Yo diría que no es producto de un estudio riguroso (la cifra del 98% y 99%) aunque sin duda los niveles de impunidad en Colombia son muy altos”.

Para tener un dato mucho más riguroso en cuanto a la impunidad, Colombiacheck tuvo acceso a Índice Global de Impunidad México 2016 de la Universidad de las Américas Puebla. La investigación hace una escala del nivel de impunidad en 59 países, explica en qué consiste el índice y también sin vacilaciones critica el método embudo.

“Es un índice compuesto y complejo. Compuesto porque incluye información de tres dimensiones distintas que construyen la cadena de impunidad: delitos no denunciados (cifra negra), así como el funcionamiento y capacidades de los sistemas de seguridad y justicia. Es un índice complejo porque es un modelo econométrico de 19 variables. Para nosotros la impunidad debe ser explicada en su complejidad y no simplemente por el cociente que resulta al dividir delitos cometidos entre sentencias condenatorias”, manifiesta la investigación en la página trece.

En su página 23 el índice de la Universidad de la Américas Puebla muestra que Colombia ocupa el deshonroso tercer lugar de países con mayor impunidad, posición que solo superan Filipinas y México. Es decir, sí es importante hacer énfasis en que el país tiene problemas de impunidad, lo que pasa es que el diagnóstico debe hacerse con mayor rigurosidad y no basado en mitos que desinforman.

En referencia a cifras de impunidad de 99% o similares, las investigadoras Martínez y Restrepo señalaron en sus 37 páginas de tesis doctoral, la inconveniencia de hablar de cifras de ese calibre, además, señalaron los diferentes tipos de impunidad que existen en el sistema judicial colombiano.

Una de las conclusiones de la investigación es que el tipo de datos obtenidos con el método del embudo sobre impunidad “podrían ser verdad o simplemente mitos peligrosos”, pero no son comprobados. Esa fue la principal alerta que las investigadoras hicieron hace 13 años pero que ni la senadora López, ni el fiscal Martínez tuvieron en cuenta para que sus trinos y discursos sobre el tema fueran exactos y, sobre todo, responsables frente a los colombianos quienes los reconocen como líderes y orientadores de la opinión pública.

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Martes, 20 Febrero 2018

¿Bebés endeudados? Benedetti y sus datos inflados sobre deuda externa

Por Juan Sebastián Jiménez

El candidato al Senado aseguró que cada niño en Colombia nace con una deuda de $10 millones, en virtud de que la deuda externa del país asciende, según él, a $490 billones. Colombiacheck investigó y descubrió que ambas afirmaciones están infladas.

En su campaña al Senado, Armando Benedetti ha convertido su cuenta de twitter en un canal para difundir sus propuestas. Y con ese fin ha promovido hashtags como #HablemosDeDesigualdad para decir qué hará ante este problema, ya que, de acuerdo con el Banco Mundial, Colombia es el segundo país más desigual del continente.

El pasado 8 de febrero Benedetti trinó que “en el 2010 la deuda externa ascendía a 230 billones de pesos y en 2017 subió a 490. Se los digo en otras palabras, ¡cada niño nace debiendo hoy en el país alrededor de 10 millones de pesos!”. Declaración que acompañó con una imagen de unos niños en un cambuche y del ya mencionado hashtag. Colombiacheck verificó esta publicación y encontró que ambos datos son inflados.

 

 


Primero, en lo que tiene que ver con deuda externa, esta no es de $490 billones sino de 123.927 millones de dólares, de acuerdo con el último informe del Banco de la República, con corte a noviembre de 2017; es decir: alrededor de $358 billones de pesos, conforme al cambio actual. Mejor dicho: una diferencia de $132 billones con respecto a lo que dice Benedetti. Esta deuda se divide en dos: 72.178 millones de dólares de deuda pública, unos $209 billones, que es lo que el Estado debe en el exterior y 51.749 millones de dólares de deuda privada, unos $149 billones, que es lo que los particulares deben a acreedores internacionales. Esto representa, en sentido estricto, el 39.8% del Producto Interno Bruto.

 

 

Benedetti casi le atina al decir que entre 2010 y 2017 la deuda aumentó $260 billones. En realidad aumentó $234 billones ya que, en 2010, era de 64.792 millones de dólares; es decir: $124 billones, conforme al precio del dólar de diciembre de ese año: el 22.6% del PIB de 2017.

De hecho, en un rango más amplio, entre 2007 y 2016 hubo un aumento del 161%, de acuerdo con un informe del Observatorio Empresarial de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario. Debido, en parte, a las variaciones que ha habido en el precio del dólar y del petróleo, como se lo explicaron varios analistas a El Colombiano, en noviembre de 2016, en momentos en los que la oposición uribista criticaba al gobierno por este aumento.

En ese momento, Colombia era -según el Observatorio- el sexto país más endeudado del continente; no obstante, el tamaño de su deuda externa, en relación con su PIB, es similar al de la región, en general. La deuda combinada representa el 37% del PIB combinado del continente, de acuerdo con el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica.

La segunda parte del trino -es decir, que cada niño que nace en Colombia lo hace debiendo 10 millones de pesos- también se aleja de la realidad. Si se toma el total de la deuda y se divide entre los 49,3 millones de colombianos que hay, de acuerdo con el DANE, da un aproximado de $7.200.000 por persona.

Por otra parte, no es del todo correcto repartir esa deuda entre todos los habitantes del país, pues sólo nos correspondería pagar juntos la deuda pública. La privada es responsabilidad de cada persona o empresa que la adquirió. En este caso, el promedio por persona daría alrededor de 4 millones de pesos.

En un artículo del 20 de octubre de 2017, la revista Dinero -con base en un informe de la EAE Business School, de Barcelona- aseguraba que la deuda externa por persona era de 2.319 euros; es decir, $6.957.000, al precio del euro en ese momento. Sea como sea, no se acerca a los $10 millones de deuda que acusa Benedetti.

Aquí una explicación resumida de las cifras:

Desarrollado por Colombiacheck en Biteable.

 

¿Una confusión?

Colombiacheck le preguntó a Benedetti de dónde sacó la cifra y este dijo que del Ministerio de Hacienda y de “dos PhD en economía de la Sociedad Colombiana de Economistas”. Al pedirle el nombre de los mencionados doctores, Benedetti dijo que no podía brindarlos.

Revisando informes del Ministerio de Hacienda y buscando testimonios que validaran la afirmación de Benedetti, Colombiacheck se encontró con una noticia que explicaría una posible equivocación del candidato a senador.

El 22 de agosto de 2017, Dinero publicó un artículo titulado “En Colombia cada niño al nacer ya debe en promedio $9,7 millones”. El autor de la nota llegaba a esta cifra al sumar la deuda pública externa en ese momento, 217 billones de pesos, y la deuda interna (es decir: lo que se le debe a acreedores nacionales) que ascendía, en ese entonces, a $265 billones. Lo que da un total de $482 billones que, divididos en la población, dan los $9.7 millones por persona.

Puede que Benedetti se haya confundido por esta nota. Son tantos conceptos que, para que se entienda la posible equivocación, vale la pena aclarar lo siguiente:

La deuda externa -valga reiterarlo- se compone de la deuda pública, que es lo que el Estado le debe a bancos y organizaciones internacionales, y de la deuda privada, que es lo que las empresas y particulares colombianos les deben a esas mismas entidades. Mientras que la deuda interna es lo que el Estado le debe a acreedores nacionales; es decir, a personas y entidades colombianas.

Por eso mismo, para que el trino de Benedetti fuera acertado debería decir -por ejemplo- que cada niño que nace en Colombia lo hace debiéndoles a bancos y organizaciones internacionales unos $4.200.000, que es el resultado de tomar la deuda externa pública (sin incluir la privada), $209 billones, y dividirla en 49,3 millones de personas.

¿El vaso medio lleno o medio vacío?

Sin embargo, para el director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, el economista Jorge Restrepo, el problema del trino no es que sea equivocado sino que es “demagógico”.

“¿Cada niño nace debiendo hoy en el país alrededor de $10 millones? ¿O cada niño nace en un hospital que no tuvo que pagar, atendido por un doctor y una enfermera que no tuvo que pagar antes de nacer y llegando al hospital en una carretera que no pagó y la capacidad de disfrutar de escuelas y parques que no pagó y que ‘sólo’ costaron $10 millones?”, dijo Restrepo.

Y agregó que “es la demagogia del que sólo ve un acumulado de deuda. Colombia tiene una gran riqueza pública, unos bienes públicos que nos han costado, y que es justo que debamos costear. Por otra parte, no hay un problema de capacidad de pago, ni de mal uso de recursos -en el agregado- de esa deuda que se contrajo. ¿Acaso no es correcto que el Estado se endeude públicamente para proveer esos bienes colectivos, de los que ningún niño que nace en Colombia será excluido en su goce?”.

Para Carlos Sepúlveda, decano de Economía de la Universidad del Rosario, el problema es que Benedetti mezcla “peras con manzanas” y que, finalmente, esa deuda se contrajo para obtener unos activos, por lo que la frase, en su criterio, es por lo menos engañosa. Sea como sea, la afirmación no es verdadera, pese a la posibilidad de que haya sido producto de una equivocación por parte del congresista.

Adenda

Después de realizada esta publicación, el senador admitió que cometió un error "de digitación. Estábamos hablando de la deuda pública bruta del sector público no financiero. Sin embargo, no quiere decir que lo dicho no sea cierto. 490 billones divididos en casi 50 mill de colombianos da una deuda a c/u de alrededor de 10 mill (...) Es más, en este momento mientras les estoy respondiendo los bebés que están naciendo abren sus ojos con esa deuda" y adjuntó un informe del Banco de la República al respecto. Sin embargo, cuando lo contactamos para este chequeo no mencionó esa confusión.