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Miércoles, 10 Julio 2019

El mosquito espía de las redes es solo una maqueta

Por José Felipe Sarmiento

Aunque sí hay investigaciones que buscan crear drones tan pequeños como insectos, todavía no existe un modelo con características como las que enumera un meme.

Una cadena que se ha movido por diferentes redes sociales muestra la imagen de un supuesto mosquito robot con el nombre “Insect Spy Drone 5G” y asegura que “ya [está] en producción”. El meme, que es una captura de pantalla de una publicación de Facebook, también dice que el aparato cuenta con diferentes equipos y capacidades: desde cámara y micrófono hasta una aguja para tomar muestras de ADN o instalar dispositivos subcutáneos de rastreo.

Meme viral cuestionable sobre supuesto mosquito robot Insect Spy Drone 5G

Un lector le pidió a Colombiacheck verificar si esa tecnología de verdad existe. El portal de chequeo estadounidense Snopes que, como Colombiacheck, es miembro de la Red Internacional de Fact-Checking (IFCN), ya había revisado exactamente la misma imagen, con el mismo texto en 2012, solo que en inglés.

En ese entonces, el sitio encontró que se trataba de una maqueta conceptual sobre cómo debería lucir un micro vehículo aéreo de esas características, no de una foto. Además, que la posibilidad de que un robot de ese tipo pudiera llevar a cabo las funciones atribuidas por la publicación todavía parecían “más ficción especulativa que que realidad”.

No obstante, el artículo advertía que sí había investigaciones encaminadas a la invención de drones basados en el vuelo de los insectos. Desde entonces, la ciencia ha hecho avances pero todavía son insuficientes para producir un ‘mosquito espía’.

“Hay muchos retos por superar para que [pequeños sistemas aéreos no tripulados] puedan ser usados en aplicaciones comerciales y militares rutinarias”, señalaba el el ingeniero aeronáutico indio Inderjit Chopra, asesor de la NASA y doctorado en el MIT, en octubre de 2018 durante un simposio con sede en la Universidad de Maryland, donde es profesor destacado y director de un centro de investigación.

El Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Washington, por ejemplo, tiene un Laboratorio de Robótica de Insectos Autónomos. Sus modelos más recientes todavía están lejos de lo que muestra el meme. Apenas en 2018 logró el primer despegue por un instante de un robot inalámbrico del tamaño de una avispa, porque a esa escala no se ha conseguido que tengan autonomía de vuelo con el peso que representa una batería incorporada (la fuente de energía de este era un rayo láser), entre otras dificultades.

En abril pasado, el laboratorio publicó un rediseño con cuatro alas en lugar de dos, que mejora la capacidad de carga. “Estos pasos serán necesarios para que robots tan pequeños tengan aplicaciones útiles”, concluye este estudio.

De hecho, la misma universidad ha buscado recientemente otras alternativas. Una de ellas es la instalación de microdispositivos en insectos reales con la capacidad de cargarlos, pues se pueden usar baterías más pequeñas cuando no se necesita que estas provean la energía para volar u otras funciones que el animal hace por sí mismo.

Los insectos robot que vuelan hoy en día son mucho más grandes que un mosquito. Un caso es MetaFly, un dron con forma de mariposa con 19 centímetros de largo y 29 de envergadura, que está en camino a producción gracias a la financiación colectiva. Hace dos años, la Universidad de Oxford, a través de su compañía Animal Dynamics, produjo Skeeter, un robot de 12 centímetros inspirado en las libélulas y financiado por el Ministerio de Defensa británico.

El modelo “Insect Spy Drone 5G”, por lo menos por ahora, no existe. Hay avances que buscan crear modelos similares, pero ninguno es funcional. Por eso, calificamos esta publicación como “cuestionable”.

Lunes, 21 Agosto 2017

¿La meta del Plan Colombia era reducir a la mitad la producción de coca en cinco años?

Por Óscar Felipe Agudelo B.

Rafael Pardo, Alto Consejero para el Posconflicto, dijo que el objetivo era reducir la la producción de coca no acabarla. 20 años después la cantidad de hectáreas sigue igual y es uno de los retos para la paz.

El Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, se refirió sobre el desafío del estado colombiano respecto a la sustitución de cultivos ilícitos en el marco del posconflicto. Para detallar su idea Pardo se remontó 18 años atrás cuando el gobierno anunció el Plan Colombia, un acuerdo de cooperación entre Estados Unidos y Colombia firmado por los presidentes Bill Clinton y Andrés Pastrana, respectivamente, cuyo objetivo fundamental era reducir la producción de drogas ilícitas, pero que en 2004, tras el atentado a las Torres Gemelas, sufrió un viraje y apoyó la lucha contra las guerrillas (Farc y ELN) calificadas por las autoridades como grupos terroristas.

Las aseveraciones de Pardo se dieron en una columna en el diario El Tiempo el 16 de julio, en dicho espacio manifestó que el “Plan Colombia tenía la meta explícita de reducir a la mitad la producción de coca en cinco años”, luego añadió que dicha tarea en cuanto a la producción de coca no era “acabarla” sino “reducir a la mitad la producción. O sea, ha sido una estrategia de contención del problema más que una de solución definitiva”, sostuvo.

Colombiacheck encontró documentos oficiales sobre el Plan Colombia donde consta que sí era una estrategia de contención y reducción del problema del narcotráfico, así que sobre ese punto la afirmación de Pardo se sostiene, aunque no es exacta.

El documento con el que se puede calificar como aproximado lo expuesto por al Alto Consejero para el Posconflicto es del Government Accountability Office, GAO, lo que en español traduce Oficina de Responsabilidad del Gobierno, una entidad estadounidense.

El GAO en un informe presentado en octubre de 2008 señala que: “In September 1999, the government of Colombia announced a strategy, known as “Plan Colombia,” to reduce the production of illicit drugs (primarily cocaine) by 50 percent in 6 years and improve security in Colombia by re-claiming control of areas held by illegal armed groups”.

Lo que en español quiere decir: “En septiembre de 1999, el gobierno de Colombia anunció una estrategia denominada Plan Colombia para reducir la producción de drogas ilícitas (principalmente cocaína) en un 50% en seis años y mejorar la seguridad en Colombia mediante la recuperación del control de las áreas en poder de grupos armados ilegales”.

Así que lo expuesto por Pardo resulta verdadero aunque no de manera literal porque según el GAO la meta fue a seis años y no a cinco, por ese motivo calificamos su aseveración como aproximada. Además, el informe hace referencia a la cocaína y no a la coca como lo sostuvo el ministro, algo que parece sutil pero que Colombiacheck contextualiza pues hace una gran diferencia al momento de evaluar los resultados de la iniciativa.

Según Daniel Rico, investigador de economías criminales y desarrollo rural de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), cuando se programó esa meta en 1999 no se estableció si las mediciones para las evaluaciones se harían tomando los resultados de la disminución o aumento del área de hectáreas sembradas de coca o la incautación de toneladas de cocaína producida, un factor diferencial que se vuelve fundamental a la hora de hacer balances sobre el panorama de la lucha contra el narcotráfico.

Además, la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, Unodc, solo hizo el censo nacional de los cultivos de coca a partir del 2001, o sea que en 1999 y 2000 las mediciones no se hicieron en la totalidad del país, pero las que se hacían situaban la cantidad de cultivos de coca superando las barrera de las 160.000 hectáreas.

Sin embargo, el último informe de la Unodc es contundente. Si se toma el dato de hectáreas cultivadas con coca, que en 2001 se acercaba a las 150.000, y se compara con la cifra obtenida en la medición de 2004 (seis años después de haber puesto en marcha el Plan Colombia), cercana a las 90.000 hectáreas, se observa que faltó por erradicar entre 15.000 y 10.000 hectáreas para cumplir con el indicador del 50% de reducción en el tiempo estipulado.

Las cifras del Plan Colombia tuvieron su mejor momento en 2012, cuando se alcanzó la marca histórica de reducción de cultivos de coca, la cual se situó en 48.000 hectáreas.

Pese a ello, al revisar el informe de Unodc con amplitud se observa que el número de hectáreas cultivadas con coca en 2016, que alcanzó las 146.000, sigue igual o incluso puede ser superior al número de hectáreas cultivadas en 2001.

Ante este evidente retroceso, la meta del gobierno, según expresó Pardo, es que en el primer año de la implementación de los acuerdos de paz negociados en La Habana se puedan sustituir 50.000 hectáreas de cultivos ilícitos.

Plan Colombia

Plan Colombia ahora Paz Colombia

Cuando falta menos de un mes para conmemorar el aniversario número 18° desde el anuncio del Plan Colombia en 1999, son varias las conclusiones que expertos y académicos han sacado.

Rico explicó que en principio el Plan Colombia buscó como máximo fin la lucha contra las drogas pero que luego con la caída de las Torres Gemelas y el mandato de George Bush hubo una “integración de la guerra y la lucha contra el terrorismo”, así lo publicó en una columna del diario El Espectador.

Según el investigador, a partir de esa segunda etapa del Plan Colombia, se fortaleció la lucha contra las guerrillas con “la creación y expansión de la Fuerza de Tarea Omega del Comando General, la Fuerza Conjunta que combatió sin descanso a las Farc en sus zonas históricas”, escribió.

En relación a la cifra máxima de cultivos de coca dada por la Unodc el economista y filósofo Mauricio Cabrera expresó hace dos semanas que “El glifosato no tuvo la culpa”, es decir, que la falta de fumigación con glifosato a los cultivos ilícitos no fue el factor fundamental en el aumento de estos.

Esto lo dijo en respuesta a varios críticos del aumento en las hectáreas de cultivos de coca que manifestaron como factor esencial el no uso de glifosato. Cabrera dio las razones que, según él, ocasionaron el aumento de los cultivos de coca, por ejemplo: el aumento del dólar y los beneficios que ofreció el Acuerdo de Paz a quienes dejaran los cultivos ilícitos.

Para sustentar su hipótesis este economista (miembro de la Junta Directiva del Banco de la República) sostuvo que “entre 2005 y 2007 se fumigaron 470.000 hectáreas y el área cultivada de coca aumentó de 83.000 a 100.000 hectáreas. Entre 2005 y 2014 se fumigaron 1,2 millones de hectáreas, y el área cultivada solo se redujo en 14.000 hectáreas. Dejar de usar glifosato no tuvo la culpa”.

En relación a la tercera etapa del Plan Colombia, ahora llamado Paz Colombia, este medio consultó a María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y ella explicó que en esta ocasión debe lograr lo que en las dos anteriores no se pudo: Llevar el desarrollo y presencia del Estado a los territorios colombianos.

Ayudar en la búsqueda de ese objetivo debe ser el apoyo que debe dar el gobierno estadounidense y no meramente la lucha contra las drogas. Llorente manifestó que “durante los 18 años del Plan Colombia nunca se cambiaron las condiciones de los territorios y por ello sus habitantes no encontraban mayores alternativas que la de continuar con los cultivos ilícitos”.

La directora de la FIP añadió que es muy importante no pretender combatir los cultivos ilícitos con glifosato sino con presencia estatal y resaltó que la gran ayuda de los Estados Unidos a Colombia debería ser un apoyo a la consolidación de los acuerdos de paz, en específico el concerniente a la Reforma Rural Integral que llevaría más desarrollo y oportunidades a esas zonas del país. “Si no se cambian las condiciones no cambiará nada”, enfatizó Llorente.