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Jueves, 21 Noviembre 2019

Foto de marcha contra Farc en 2008 volvió a circular como si fuera de manifestación del 21 de noviembre

Por Sania Salazar

La imagen en la que se ve una gran multitud sí es en Bogotá, pero fue tomada durante la marcha Un millón de voces contra las Farc, realizada en 2008.

En redes sociales circula una foto en la que se ve la panorámica de la Carrera Séptima con calle 72 en Bogotá, atestada de gente, como si correspondiera a la marcha del paro nacional del 21 de noviembre. 

Pantallazo Instagram Maria Jose Pizarro

Tras hacer una búsqueda inversa de imágenes en Google, encontramos que la foto circula hace varios años.

Además, encontramos la foto en una cuenta de Flickr en la que vimos que, en realidad, fue tomada el 4 de febrero de 2008. 

Ese día se realizó la marcha Un millón de voces contra las Farc, que rechazaba los secuestros que este grupo guerrillero, ya desmovilizado, realizaba en el país.

Por lo tanto, calificamos como falsas las publicaciones en redes que hacen ver esta foto como de la marcha de hoy.

Domingo, 23 Abril 2017

Carta de las Farc a los alcaldes de La Guajira ¿violación del cese al fuego?

Por Sania Salazar

Aunque el mecanismo encargado de verificar el cumplimiento del cese al fuego consideró que no se configuró una violación, Cerac, que también monitorea el proceso, considera que hubo una clara intención de hacerlo y, por tanto, sí se incumplió un compromiso.

El contrapunteo entre el Gobierno y las Farc que se ha registrado continuamente desde que empezó la implementación del Acuerdo Final el 1 de diciembre de 2016, subió de tono con la invitación que le hizo la guerrilla a los alcaldes de La Guajira para que se reunieran. La reacción del Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, fue contundente:

“Esto se puede considerar como una violación al cese al fuego porque las Farc no han terminado de desarmarse y es una presión sobre la sociedad, es una alteración del orden en la región y el acuerdo dice claramente que eso está prohibido (...)”.

Jaramillo respondió así a una carta que les enviaron desde el Punto transitorio de normalización “Amaury Rodríguez” de Pondores, municipio de Fonseca, en La Guajira, a los 15 alcaldes de los municipios que conforman ese departamento. En la carta las Farc proponen una reunión con los mandatarios para “adelantar de manera conjunta” acciones en “función de la implementación”.

Después de consultar varias fuentes Colombiacheck califica la afirmación de Jaramillo como verdadera.

El primer paso fue revisar el Acuerdo Final en el que, efectivamente, en las reglas que rigen el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo las Farc se comprometen a no “interferir en el normal desarrollo de las funciones de las autoridades civiles, militares y de policía”.

El Mecanismo de Monitoreo y Verificación, Mmv, encargado de analizar los posibles incidentes que se presenten en el terreno y que puedan afectar el cese al fuego bilateral y definitivo y el proceso de dejación de las armas, se pronunció al respecto y aseguró que estuvo atento a esa invitación.

“Se desplegó el Mecanismo tripartito y se pudo evidenciar que no se llevó a cabo esa reunión. Tenemos claro que las funciones de las autoridades civiles no se pueden restringir, si se hubiera llevado a cabo persuadiendo a los alcaldes por una vía forzosa, es decir, algún tipo de compromiso de fuerza, en este caso no se dio a cabo, la labor de verificación se hizo y no constituye ningún incidente, por lo que no sucedió”, respondieron desde el Mecanismo.

¿Por qué el alboroto?

La pregunta es por qué hubo escándalo con este llamado a los alcaldes a una reunión con las Farc si varios mandatarios municipales y departamentales, que tienen en sus áreas zonas veredales, las han visitado y se han reunido con comandantes guerrilleros, actividades que han sido públicas y que están permitidas. Hay que recordar que las Zonas veredales no están vedadas para las autoridades civiles.

 

 

 

 

 

 

María Fernanda Arocha, investigadora del Centro de investigación y estudios sobre conflictos armados, violencia armada y desarrollo, Cerac, explicó que, analizada bajo la metodología de esa ONG, la situación sí se considera una violación a las reglas, pues en Cerac diferencian las violaciones del protocolo del cese de las violaciones que implican abrir fuego o las hostilidades que implican una acción violenta.

En el caso de La Guajira “primero es una carta en la que invitan a muchos más alcaldes, tiene una cobertura que además pretende incidir en la implementación del Acuerdo en lo que tiene que ver con la implementación de los Programas de Desarrollo Agrario Integral con Enfoque Territorial de La Guajira y por eso pudo haber tenido un poco más de ruido”, explicó.

Arocha indicó que ya se han registrado violaciones anteriores de esta norma, la más reciente está incluida en el séptimo reporte mensual del Monitor del cese el fuego bilateral y de hostilidades de Cerac entre el 1 de marzo y el de abril del 2017.

El reporte da cuenta de una denuncia del secretario de Gobierno de Tumaco, Edwin Palma, quien informó que un comandante de las Farc de la Zona veredal de ese municipio realizó una reunión política con un candidato a la alcaldía con el objetivo de buscar apoyo para esa campaña (allí hubo elecciones atípicas a la alcaldía el pasado domingo 23 de abril). Según el denunciante, la reunión se hizo en el campamento de la zona veredal y sería la cuarta de ese tipo realizada allí.

Cerac recuerda en dicho reporte que según el punto 3 del Acuerdo Final “las Zonas Veredales de Tránsito y Normalización no pueden ser utilizadas para manifestaciones de carácter político” y no está permitido el ingreso de población civil a los campamentos de las Farc “en ningún momento”.

Para la investigadora de Cerac, que las Farc hubieran invitado a los mandatarios es una motivación de ir en contra de un compromiso adquirido. Sin embargo, Arocha resaltó que en las Zonas veredales se pueden recibir visitas, pero las Farc solo para labores pedagógicas.

“Los alcaldes pueden visitar las zonas veredales porque están en toda su capacidad y todas sus funciones de hablar con las Farc, porque estamos hablando de labores de pedagogía del proceso, el problema es cuando hay una intención de incidir, estando todavía armados, sin terminar el proceso de desarme y cese al fuego; que hayan unas reuniones con la intención de generar una incidencia política”, puntualizó.

La investigadora también llamó la atención sobre que existen los canales para el diseño de los Programas de Desarrollo Agrario Integral con Enfoque Territorial, por lo que las Farc no tendrían, unilateralmente, ninguna razón para hacer esas invitaciones.