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Lunes, 25 Noviembre 2019

Foto de ‘universitario que murió por golpes del Esmad’ no es de estudiante muerto ni de este paro

Por Ana María Saavedra

La imagen, que es difundida en redes como el caso de un estudiante de Derecho que falleció por los golpes de los Policías, fue tomada en 2013 durante las manifestaciones del Día del Trabajo en Bogotá. Aquí le contamos nuestra verificación.

En medio de las marchas del Paro del 21 de noviembre y los señalamientos contra el Esmad de la Policía por agresiones contra los manifestantes, en redes sociales circula una foto de un joven supuestamente asesinado por los uniformados. 

falsa

La imagen está acompañada de un texto en el que se asegura que se trata de Javier de Jesús Rodríguez, estudiante de derecho de la Universidad Nacional, que falleció hoy en el Hospital El Tunal, producto de los fuertes golpes por parte del Esmad.

Hasta el momento, los reportes oficiales no han registrado ninguna persona (ni policía, ni manifestante) muerta durante las manifestaciones. El único caso de un joven gravemente herido es el de Dylan Cruz, agredido por miembros del Esmad durante las protestas de ayer sábado 23 de noviembre en Bogotá. La misma Policía le pidió a la Fiscalía y la Procuraduría que investigarán este hecho.

En cuanto al caso del supuesto estudiante de la Nacional, para verificar si esa información era cierta buscamos en Google si se había publicado alguna noticia con el nombre de “Javier de Jesús Rodríguez” y no encontramos tal información.

Por otro lado, realizamos una búsqueda inversa de la imagen de Google para rastrear si ya había sido publicada. En efecto, la imagen ha sido publicada por diferentes medios y blogs en notas acerca de abusos del Esmad. Las publicaciones más antiguas eran del 2013. 

En esa búsqueda también apareció que esa imagen fue usada recientemente en desinformaciones difundidas en las  protestas de Ecuador. Nuestros colegas de EcuadorChequea reportaron que la imagen había sido compartida en redes sociales en ese país.

Sin embargo, en ninguna de las notas en las que la foto ha sido usada se explicaba su contexto, por lo que acudimos a su autor. En la imagen aparece la firma del video reportero Ernesto Che M Jones, quien es un periodista gráfico freelance y ha trabajado para el semanario Voz (medio del Partido Comunista Colombiano) y El Turbión (un medio bogotano que se define como “una organización tecnoactivista”).  

“La persona no era estudiante. Estaba pasando por el Parque Nacional, frente a Ecopetrol, en la Carrera 7 de Bogotá, cuando le pegaron con una pelota de pintura en la sien y él queda desmayado. No es sangre lo de su cara, sino pintura. Toda la información que está corriendo con esa foto es falsa”, nos explicó el reportero gráfico.

También nos dijo que la imagen había sido publicada por El Turbión.

Al revisar varias publicaciones de este medio  logramos encontrar la imagen en medio de una galería gráfica , publicada el 2 de mayo de 2013, luego de las marchas del día anterior.

Finalmente, realizamos otra búsqueda avanzada en Google con las palabras “marcha, Bogotá, muerto” y no encontramos ninguna información.

Con estos elementos concluimos que la información difundida en redes  es falsa.

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Viernes, 22 Marzo 2019

No, si un ‘rappitendero’ se accidenta no debe responder el consumidor

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Según una publicación de Facebook, un domiciliario de Rappi se accidentó y quien hizo el pedido a través de la aplicación está demandado. Se trata de una desinformación porque Rappi les paga ARL y dos pólizas de seguro.

Desde hace varias semanas ha circulado en redes sociales una desinformación relacionada con Rappi (la aplicación que permite comprar alimentos y bebidas, y adquirir servicios a domicilio):

Captura de pantalla desinformación Rappi

Colombiacheck revisó los términos y condiciones de uso de la plataforma para los consumidores y no encontró en ellos referencia alguna a lo que menciona la publicación.

Pero además, nos comunicamos con la empresa a través de la agencia de comunicaciones FTi consulting para preguntarle por este tema, y lo que nos dijeron es que es falso que un rappitendero se accidentó y una persona está demandada.

Señalaron, asimismo, que esto nunca podría pasar debido a la información contenida en esta comunicación:

Respuesta Rappi

Preguntamos a FTi consulting quién cubría el pago de la ARL (administradora de riesgos laborales) y nos dijeron que lo asume Rappi como empresa. Además, pedimos si podrían darnos el nombre de la aseguradora con la cual Rappi tiene contratados los servicios de pólizas y ARL y mostrarnos algún documento que así lo compruebe, pero dijeron que no es una información que puedan compartir.

Por otro lado, hablamos con un rappitendero que no quiso darnos su nombre (por lo cual nos referiremos a él como Juan) que nos contó que en diciembre de 2016 tuvo un accidente en su bicicleta mientras se encontraba activo en la aplicación (aunque no estaba prestando ningún servicio en el momento del accidente).

Se fracturó la clavícula y fue llevado al Hospital San Ignacio. Estando allá, según cuenta Juan, al no tener ningún servicio de salud, recordó que en la aplicación para los rappitenderos, Soy Rappi, existe una opción para reportar un accidentes.

Plataforma Soy Rappi

A través de ese botón le informó a la compañía de su situación y logró que le autorizaran los servicios con la ARL Sura, servicios que incluían cirugía, terapias y dos meses de sueldo (por el valor del mínimo legal para ese momento) por incapacidad.

Consultamos a Rappi, nuevamente, para saber si efectivamente existía entre empresa y rappitenderos un contacto a través de la aplicación para reportar accidentes, como señaló Juan, y esto fue lo que nos dijeron:

Rappi cuenta con varios canales abiertos y disponibles para comunicarse con los rappitenderos, en este sentido, ante cualquier accidente pueden acudir a estas opciones.

  • El primero, la Casa del Rappitendero, en donde de manera presencial, realizamos las capacitaciones en movilidad y cultura vial, solucionamos temas de la operación y recibimos todas sus sugerencias y comentarios.

  • Por otro lado, la aplicación “Soy Rappi”, tiene un Centro de Ayuda de la APP. Este es un medio de comunicación permanente que está disponible 24/7. El promedio de tiempo de respuesta es de 2,5 minutos.

Luego del accidente, Juan siguió trabajando con la aplicación y años más tarde tuvo dos accidentes más (aunque menos graves) hace ocho y cinco meses, según calcula. En estos dos casos, nuevamente, acudió a la ARL porque, al igual que otros rappitenderos que consultamos, no paga seguridad social y Rappi tampoco se lo exige ni garantiza.

El 3 de marzo de este año, el periódico El Espectador publicó un artículo que incluía apartes de una entrevista que le hizo a un rappitendero y que en una de sus respuestas coincide con lo que le dijo Juan a Colombiacheck: “Lo único que nos cubre la compañía es un seguro médico, por si nos pasa algo en el ejercicio de nuestro trabajo, pero si nos enfermamos o sufrimos un accidente por fuera de Rappi, no podemos hacer nada”.

Cuando preguntamos a otros rappitenderos antes de Juan por un seguro o ARL, ninguno tenía conocimiento de esta cobertura ni de ningún tipo de protección por parte de la empresa (por ejemplo, en caso de que les roben el dinero).

Señalaron, en cambio, que el contacto directo entre los empleados de Rappi y los rappitenderos solo se realiza una vez; en el momento en que se les da la capacitación para ser parte de la app. Allí solo les hablan de una póliza de seguro que pueden adquirir con ellos (pagando una mensualidad) para proteger la bicicleta; no se trata ningún otro tema con respecto a su seguridad o su salud, según nos comentaron otros rappitenderos que tampoco quisieron dar su nombre.

Rappi es una plataforma virtual que pretende ser una “herramienta que te resuelve prácticamente lo que quieras”, como la definió Sebastián Mejía, uno de sus creadores.

No es una empresa que contrata personas para que realicen domicilios, sino que se concibe a sí misma únicamente como el puente que permite resolver dos necesidades: la del consumidor, que solicita un bien o servicio, y la de un mandatario, quien acepta realizar la gestión del encargo “a riesgo propio a cambio de recibir una remuneración como contraprestación”, como indica en sus términos y condiciones. En eso consiste la llamada economía colaborativa.

Es por esta razón que Rappi sostiene que no existe un compromiso contractual entre la aplicación y los rappitenderos (la relación contractual será directamente entre el consumidor y el mandatario) frente al cual deban responder con el pago de la seguridad social para los rappitenderos. Y, técnicamente, tienen razón. Hasta que no exista una norma que reglamente los trabajos de la economía colaborativa, como el de los domiciliarios de Rappi o los conductores de Uber, no tienen la obligación de hacerlo y la situación para estos trabajadores informales seguirá siendo la misma.