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Viernes, 06 Agosto 2021

“Fuerza (Pública) nos ha permitido alcanzar las más bajas tasas de secuestro y homicidio en décadas”

Por Ana María Saavedra

Este chequeo hace parte del especial sobre el discurso del presidente, Iván Duque, en la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso el 20 de julio de 2021.

En su discurso del 20 de julio de 2021, el presidente Iván Duque resaltó la labor de militares y policías. Aseguró: “Esta Fuerza Pública, de la que nos sentimos orgullosos, defiende no solo nuestros valores democráticos sino también nuestro patrimonio y nuestra riqueza ambiental con el mismo fervor con el que defiende nuestra soberanía. Es la Fuerza (Pública) que nos ha permitido alcanzar las más bajas tasas de secuestro y las menores tasas de homicidio en décadas”.

La segunda parte de esta afirmación, que es el objeto de este chequeo, es similar a otra frase en la que Duque sacó pecho de sus logros, en el discurso del 7 de agosto de 2020, en el que afirmó: “se ha consolidado una de las tasas de homicidio más bajas en 40 años”.  Una aseveración que repitió este año en una entrevista con El Espectador, en la que aseguró: “En seguridad, el año pasado terminamos con la menor tasa de homicidios de los últimos 40 años y la menor en secuestros”.

Para realizar esta verificación lo primero que revisamos fueron las estadísticas de homicidios y secuestros. 

Las cifras de los homicidios

En el caso de homicidios utilizamos una base de datos realizada por la investigadora en temas de seguridad Katherine Aguirre, del Instituto Igarapé de Brasil, que recopiló las cifras de homicidios en Colombia entre 1946 y 2017, teniendo como fuentes la Policía y Medicina Legal. 

Tabla de homicidios

Las cifras, por sí solas, le dan la razón al Presidente al decir que Colombia ha alcanzado las menores tasas de homicidios en décadas. Incluso, en los 40 años que él cuenta en su entrevista con El Espectador. Sin embargo, esta afirmación tiene dos elementos que se deben analizar: en su discurso de 2021 Duque atribuye a la Fuerza Pública la disminución de las dos tasas pero las cifras de 2020 no son comparables a los años anteriores por el efecto de la cuarentena decretada por la pandemia.

Cifras de Homicidios del Ministerio de Defensa

homicidios 2020

Iván Duque asumió el 7 de agosto de 2018. Ese año la tasa de homicidios aumentó en un punto porcentual. Como se observa en esta tabla, las cifras de homicidios habían disminuido año a año desde 2012.

En 2019 tuvo una leve disminución: 0,2 puntos porcentuales y en 2020 disminuyó 1,4 puntos porcentuales pero este descenso tiene relación con la cuarentena decretada en marzo de 2020.

En el informe Evolución de la seguridad ciudadana en Colombia en tiempos del COVID-19, realizado entre el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y la Universidad EAFIT, se explica que “la caída en el número promedio de homicidios durante la cuarentena (medida hasta el 17 agosto) respondió,  principalmente, a lo ocurrido durante el primer mes y medio de esa medida. En  esas  semanas,  el  número  diario  de  homicidios  cayó  alrededor  de un 40% respecto de la tendencia pre-cuarentena. A partir de junio, el número de homicidios parece haber retornado a las tendencias previas a la emergencia sanitaria”. 

En el documento también se indica que “la variación en las dinámicas criminales puede estar asociada a los drásticos cambios ocurridos en otras dinámicas sociales durante este período. En primer lugar, la limitación de la movilidad por el temor al contagio y la imposición de medidas de aislamiento social han reducido las posibilidades de interacción entre potenciales víctimas y victimarios. Los cambios en los patrones sociales de movilidad y consumo también pueden haber generado disrupciones en las cadenas de valor criminales al modificar los incentivos y las oportunidades de cometer ciertos delitos”. 

En el texto ‘Crimen en tiempos de Coronavirus y cuarentena’ de Michelle Alvarado Y Daniel Mejía de la Universidad de los Andes y que fue publicado por el periódico El Tiempo, se indicó que “las medidas de confinamiento obligatorio hacen que, al haber menos gente en las calles, disminuyan notoriamente algunos tipos de delitos como hurtos, homicidios y lesiones personales, que ocurren primordialmente en el espacio público. Naturalmente, a medida que se interrumpen las actividades rutinarias y hay un menor número de potenciales víctimas en las calles para robar los hurtos van a disminuir. Lo mismo ocurre con los delitos de violencia interpersonal como lesiones personales y homicidios, muchos de los cuales suceden también en el espacio público y establecimientos comerciales”.

En el informe 2021 del Ministerio de Defensa, en el que se reportan estadísticas de enero a junio, se observa un aumento en el primer semestre del año en los homicidios, con respecto a los últimos siete años. Es decir, con 6.864 homicidios, el primer semestre de 2021 es el más violento desde 2014.

Homicidios de enero a junio 2021

Aparte de este hecho, Duque no menciona en su discurso que, incluso en 2020, las masacres aumentaron. En estas tablas del reporte del Ministerio de Defensa se observa como desde el 2018 el número de homicidios colectivos o grupales (masacres) y el número de víctimas de estos ha aumentado.

Homicidios colectivos por año

Masacres

Víctimas de homicidios colectivos por año

Homicidios colectivos

 

Una cifra que también aumenta en el primer semestre de este año.

Masacres 2021

Las cifras de secuestros

En el caso de los secuestros, retomamos parte de los datos de una nota que publicamos en Colombiacheck en 2020 sobre una afirmación del presidente Duque en el discurso del 7 de agosto de ese año en la que también resaltó la disminución de la tasa de secuestros.

Para revisar las cifras de secuestros en las últimas cuatro décadas analizamos las cifras desde 1979 hasta 2020. Para los datos entre 1979 y 2010 utilizamos la base de datos de Cifras y Conceptos utilizada en el libro ‘Una sociedad secuestrada’ del  Centro de Memoria Histórica, que da un panorama del secuestro en Colombia desde 1970 hasta 2010.

 

Cifras de secuestros 1970-2010

 

Para la última década, entre 2011 y 2020 buscamos la información del Ministerio de Defensa, que reúne las denuncias por los delitos de secuestro simple y secuestro extorsivo.

Cifras de secuestro

Secuestro 2020

Cifras de secuestro simple

Secuestro simple

 

Secuestro extorsivo

En el mismo informe del Ministerio de Defensa se observa como el delito de secuestro, el que tiene cifras hasta mayo, tiene un leve aumento este 2021. Sin embargo, la cifra sigue siendo menor que la de los años anteriores a 2020.

Secuestro 2021

 

La Fuerza (Pública) nos ha permitido alcanzar las más bajas tasas de secuestro y homicidio

Luego de verificar las cifras oficiales sobre el homicidio y el secuestro es necesario analizar y poner en contexto la afirmación de Duque. 

Como ya lo dijimos el 2020 fue un año atípico por la pandemia y las medidas de aislamiento preventivo obligatorio, que inició el  20 de marzo de 2020 y finalizó el 31 de agosto de 2020, cuando comenzó una fase de aislamiento selectivo.

Katherine Aguirre, investigadora del Instituto Igarapé, nos explicó que “en términos exactos sí se podría decir que son las tasas más bajas, lo que es una tendencia de reducción que viene de años atrás, pero esto se debe analizar, para el caso de 2020, con las medidas de aislamiento. Se cumple la teoría de las acciones rutinarias, que dice que los delitos en el espacio público ocurren cuando hay una convergencia de agresores, de posibles víctimas y del actor vigilante, que está para evitar que esto pase. Durante el aislamiento había menos posibles víctimas en el territorio. Es un patrón que se dio en la mayor parte de los países de la región, que redujeron su tasa de homicidios. En los meses del aislamiento la violencia bajó”.

Una afirmación similar a la de Álvaro José Prettel, quien fue coordinador del Observatorio de Seguridad de Cali y es docente de economía de la Universidad del Valle. Prettel agrega que la afirmación del Presidente incluye dos dinámicas delictivas diferentes: el secuestro y el homicidio. “Cada una tiene unos factores de riesgo diferentes y se comportan de manera distinta. Por ejemplo, en una población como Tumaco en la dinámica del homicidio hemos visto una disminución por el control de bandas delincuenciales, que aumentaron su dominio en algunas zonas, pero esto hizo que disminuyeran las confrontaciones y aumentaron otras formas de violencia como extorsión, violencia sexual, intrafamiliar. En ciudades como Cali y Palmira o en contextos más urbanos se ve en 2020 el rebote de los efectos del confinamiento en la disminución de los homicidios. Cuando esto pasó,  las dinámicas delictivas  volvieron a sus tendencias iniciales”.

Prettel nos indicó que en el caso del homicidio este tiene causas como dinámicas del narcotráfico, enfrentamiento entre grupos armados y convivencia, pero el secuestro es principalmente delincuencia y sí se puede ver impactado directamente por unas estrategias de control territorial e inteligencia más fuerte por parte de la Fuerza Pública. 

Sin embargo, en ese sentido, la tendencia de la disminución de los secuestros empezó en 2002. Un informe del Ministerio de Defensa, citado en un reportaje del medio de análisis Insight Crime sobre la disminución del secuestro en Colombia, indica que gran parte del éxito de Colombia en la reducción de los secuestros se puede atribuir a las políticas del presidente Álvaro Uribe. “Sin duda”, dice el informe, “el factor clave que permitió [al país] alcanzar este éxito fue el liderazgo y la determinación demostrada por el Gobierno colombiano”.

“El informe continúa enumerando una serie de factores —como el hecho de que las fuerzas de seguridad han recuperado el control de zonas previamente controladas por grupos guerrilleros, la creación de unidades antisecuestro, y la legislación en defensa de las libertades personales— que según el gobierno han contribuido a este gran logro en materia de seguridad”, se agrega en el estudio.

Pero otra de las razones de la disminución, según unas declaraciones dadas por el entonces director del Gaula de la Policía, general Fernando Murillo, a CNN en enero de 2019, es que “los procesos de negociación con grupos paramilitares (bajo el gobierno de Uribe) y con la guerrilla de las FARC (con el gobierno de Juan Manuel Santos), fueron un factor determinante en la reducción de más del 90% en los secuestros del país”.

Así que aunque Duque acierta en que las tasas del secuestro y los homicidios (de 2020) son las más bajas en décadas, es simplista presentarlo como un logro de la Fuerza Pública en su gobierno, ya que, especialmente en el homicidio, son múltiples los factores por los que estos delitos aumentan o disminuyen. Además, el 2020 es un año que, debido a las medidas de confinamiento, es ‘sui generis’ y, una vez más en el caso del homicidio, en el primer semestre de 2021 se observa un aumento de ese delito. Por estas razones, calificamos su afirmación de cuestionable. 

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Viernes, 06 Agosto 2021

“El gobierno que ha hecho la mayor inversión en educación, cultura y deporte de nuestra historia”

Por José Felipe Sarmiento y Laura Rodríguez Salamanca

Este chequeo hace parte del especial sobre el discurso del presidente, Iván Duque, en la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso el 20 de julio de 2021.

Al instalar la última legislatura del actual Congreso, el presidente de Colombia, Iván Duque, hizo un recuento de lo que considera sus principales logros en las tres cuartas partes de su administración. Entre ellos, aseguró que el suyo es “el gobierno que ha realizado la mayor inversión en la educación, el sector cultural y en el deporte, en toda la historia de nuestra vida republicana”.

Colombiacheck verificó estos datos dentro de un especial en el que también revisamos otras afirmaciones de su discurso. Esta resultó ser cuestionable porque solo tiene razón en el rubro de educación, sobre el que hace falta contexto adicional en cuanto a las circunstancias que han llevado a ese resultado. En los demás, las cifras en bruto son correctas pero no cuadran al analizarlas con precisión.

Esta calificación se basa en la revisión de las apropiaciones de cada sector en los presupuestos generales de la Nación, tanto los montos totales como lo destinado a inversión, a 31 de diciembre de todos los años desde 2000 como están publicados en el portal del Ministerio de Hacienda. Esto incluye las de 2021, como estaban previstas hasta fin de año al último corte publicado, que fue en marzo.

Como el equipo de prensa de la Casa de Nariño no respondió el cuestionario que envió Colombiacheck para este especial, no fue posible saber exactamente cómo hizo la comparación el mandatario. Por eso Colombiacheck buscó varias formas de hacer comparable la información pública al respecto.

Metodología

El procesamiento de los datos implicó ajustar los montos de cada año a pesos actuales (2021), tomando en cuenta la inflación, y calcular el promedio anual de cada gobierno. La intención de esto es equiparar el poder de compra de la moneda nacional a través del tiempo: no son iguales 1.000 pesos de 2021 que de 2011, por ejemplo.

En los años en los que hubo cambio de mandato (incluyendo las reelecciones de 2006 y 2014), se distribuyó el valor entre el gobierno entrante y el saliente de acuerdo con el número de días que le correspondió a cada uno. Esto es, 218 hasta el 6 de agosto y 147 desde la posesión, el 7 de agosto hasta el 31 de diciembre.

Otro procedimiento fue calcular la proporción que recibió cada sector frente al presupuesto general aprobado para el año respectivo y, de esto, cuánto fue la inversión.

Para obtener el dato de cada administración, se promediaron los tres primeros Presupuestos Generales expedidos bajo cada una, ya que el cuarto y último del gobierno de Duque será el de 2022, que deberá ser tramitado antes de finalizar el año (aquí está radicado el proyecto) y por eso no se pudo comparar.

También se tomó en cuenta, sobre todo el caso de la educación, alguna información complementaria sobre el resto de la historia republicana del país, que comenzó con la consolidación del proceso independentista hace 200 años. Sin embargo, se debe aclarar que la disponibilidad de cifras concretas tan antiguas es mucho menor, aunque Duque habló de la mayor inversión desde “nuestra vida republicana”.

Cultura: Santos le gana a Duque

La asignación presupuestaria del sector cultura para 2021 es de 507.000 millones de pesos, según los datos de MinHacienda. Por supuesto que, a simple vista, es la más alta de la historia. Lo mismo pasa con lo que corresponde específicamente a inversión dentro de ese monto, que son 294.000 millones, equivalente al 58 %, una proporción que tampoco se había visto por lo menos en lo que va del siglo XXI.

No obstante, la plata no vale lo mismo siempre ni las finanzas públicas tienen las mismas capacidades todo el tiempo. Al ajustar los valores por la inflación, el gobierno Duque ha puesto 433.000 millones de pesos actuales cada año para la cultura, contando las asignaciones desde que se posesionó hasta lo previsto para diciembre de 2021. De eso, 193.000 millones (44,5 %) han sido inversión.

En el mismo tiempo que lleva el actual presidente en el cargo, las dos administraciones de Juan Manuel Santos habían destinado más recursos a ese rubro, tanto en general como en inversión: la primera 1,5 billones de pesos actuales (757.000 millones de inversión) y la segunda, 1,7 billones (incluyendo una inversión de 800.000 millones). Duque lleva 1,4 billones y 656.000 millones de pesos, respectivamente.

Al final, el promedio que dejó el expresidente fue de 470.000 millones de presupuesto cultural (235.000 millones de inversión, la mitad) en su primer periodo y 499.000 millones (229.000 millones de inversión, 46 %) en el segundo. O sea que su sucesor no ha superado esos valores.

Además, en los tres primeros presupuestos expedidos bajo el primer mandato de Santos (2011, 2012 y 2013) con sus respectivos cambios a lo largo de las vigencias, la cultura tuvo el 0,2 % del total. En los del segundo (2015, 2016 y 2017), bajó a 0,18 %, incluyendo la reducción en la inversión. Con Duque, ese porcentaje ha sido de 0,15 %, aún menor.

La antropóloga Catalina Ceballos, quien tiene experiencia en la gestión y administración de proyectos culturales y fue subgerente del sistema de medios públicos RTVC, señala que el impacto de la disminución del presupuesto se suma a otros factores que redundan en un desempeño cuestionable del gobierno en materia cultural. Entre ellos, la política de estímulo a industrias creativas que no necesariamente tienen que ver con el sector.

“En el caso del sector cultural, ocurren tres grandes impactos y ocurren de manera paralela, la pandemia, la economía naranja y la disminución del PIB en el segundo trimestre de 2020 del 15,7 %, siendo el sector cultural y artístico el más afectado con una disminución del 37,1%.  Adicionalmente, han surgido un centenar de decretos que proponen el endeudamiento masivo para un sector donde más del 66% son informales”, dijo. 

En sus palabras, “el actual gobierno destinó sus esfuerzos a un modelo neoliberal que busca masificar, robustecer e impulsar acciones, proyectos de línea mercantil, obviando que la cultura es todo aquello que aprendemos y compartimos como sociedad, sí incluyendo los aspectos materiales pero pareciera se olvidó el ecosistema de ideas, símbolos, sistemas socioculturales, la comprensión de ese sistema fue olvidado en el presupuesto”, dijo.

En el informe ‘El legado naranja de Duque es de modestos resultados’, publicado en La Silla Vacía,  se indica que “el gran objetivo de la apuesta naranja: volver a las empresas culturales el gran motor de la economía está lejos de cumplirse. Y con la salida de Buitrago del ministerio —en medio de la reorganización de gabinete durante el paro— Duque perdió a su media naranja para impulsar su bandera”.

En la nota se refieren a la salida de Felipe Buitrago del Ministerio de Cultura, quien fue reemplazado por Angélica Mayolo. Ella es la tercer persona que llega a ese cargo en el gobierno Duque.

De modo que Duque se enorgullece por un aumento de inversión, que no lo es tanto, mientras sus políticas culturales son cuestionadas por quienes conocen del tema.

Deporte: más plata, menos porcentaje

Las diferencias son más ajustadas en el campo deportivo. Hay una especie de ‘cabeza a cabeza’ de la actual presidencia con la segunda de Santos Calderón, según la cifra que uno vea. El exmandatario se impone en la mayoría.

En principio, pasa algo parecido a lo que sucede con la cultura: si uno mira el dato de 2021 en bruto, parece mucho más alto que los anteriores. Son 738.000 millones para los deportes, incluyendo 698.000 millones de inversión. Esta proporción del 95% también supera a todas las anteriores desde el 2000.

Lo que pasa en este sector es que a Duque sí lo favorecen los valores en pesos ajustados frente a los de su antecesor. Así, las asignaciones hasta diciembre de 2021 (incluyendo una porción de 2018 proporcional a los casi cinco meses que estuvo en la Presidencia desde que se posesionó), suman 1,98 billones de pesos actuales frente a 1,9 del segundo mandato de Santos hasta diciembre de 2017, que es el gobierno que más se le acerca.

De esos totales, destinó a inversión 1,8 Duque mientras Santos 1,7 billones. O sea que de nuevo resulta superior la administración actual.

El promedio anual es, de hecho, mucho más cercano: 583.000 millones de pesos con Duque contra 582.000 millones con Santos II en total para los deportes. La inversión del mandatario actual ha sido de 542.000 millones al año, mientras que su antecesor puso 527.000 millones de pesos actuales en promedio cada vigencia de su segundo periodo. El presidente le gana al ex en cantidad, aunque sea por poco.

A pesar de esto, la destinación en los presupuestos generales de la administración de Duque ha sido inferior en términos proporcionales. De 0,22% en el segundo mandato de su antecesor, disminuyó a 0,2 % en este. O sea que sí es más plata, pero el sector ha perdido peso en las prioridades de la Nación a la hora de asignar recursos frente al que tenía con su antecesor inmediato.

Esto se ha visto reflejado, como también lo verificamos en otro chequeo, en los resultados de los Juegos Olímpicos de Tokio, que originalmente se iban a realizar en 2020 pero se aplazaron para 2021 por la pandemia de COVID-19. Aunque no es el único factor del declive en la medallería, el manejo de las entidades nacionales relacionadas con el deporte también se cuenta entre las causas.

“Los anteriores directores de Coldeportes, hoy llamado Ministerio del Deporte, trabajaron en un tema bien difícil: la unificación de criterios y la labor mancomunada entre ellos, el Comité Olímpico Colombiano y las federaciones deportivas”, escribió el periodista deportivo Lisandro Abel Rengifo en un análisis para el diario El Tiempo. En cambio, señaló que en este gobierno “se evidenciaron grietas entre las entidades” por una puja de poder que, según él, “llevó a que se perdiera el norte”.

Otro era el panorama en Río de Janeiro 2016, la participación olímpica más exitosa para el país. En ese entonces, el portal La Silla Vacía publicó un video en el que resumía la historia desde la creación, en 1968, del Instituto Colombiano de la Juventud y el Deporte que luego sería departamento administrativo y ahora es ministerio. La conclusión era que el aumento en los recursos había llevado a más victorias o, como lo dice el título, “La plata del deporte se convierte en oro”.

Así que Duque no solo pierde por poco contra Santos en la inversión. Además, los recursos que ha puesto su gobierno para el deporte tampoco han dado mejores resultados.

Educación: varias décadas, no dos siglos

La calificación en educación es mucho más positiva: por donde se le mire, los datos de este siglo sí le dan la razón a Duque. Le ha destinado más plata a este sector y su peso en el presupuesto nacional también es mayor. Pero de ahí a dos siglos hay mucha distancia.

En pesos constantes ajustados a 2021, le ha asignado 153 billones. Esto es 18 % más que el segundo mandato de Santos Calderón en el mismo tiempo, pues este había destinado 130 billones de pesos actuales.

El promedio anual del expresidente Santos fue de 40 billones de pesos para educación. El de Duque está en 45 billones. Ambos superan de lejos a los demás de este siglo.

Lo anterior incluye un crecimiento de la inversión dentro de este sector, tanto en pesos actualizados como en proporción de esos valores. De 3,4 billones de pesos anuales aumentó a 4,2 billones y del 8,6% al 9,4%.

La participación de la educación en el presupuesto general también subió del 15% al 16% en lo que va de la administración actual frente a la anterior. Les sigue el 14,3% alcanzado en las vigencias de 2003, 2004 y 2005, bajo el primer periodo de Álvaro Uribe Vélez.

Lo que pasa es que Duque habló de toda la vida republicana de Colombia y es difícil conseguir datos tan antiguos. El propio Ministerio de Hacienda le informó a Colombiacheck que, aparte de lo publicado en la web, tiene los datos desde 1990 y quedó de consolidar la información para este chequeo, pero al cierre de esta nota no se habían recibido.

A pesar de eso, otras fuentes siembran dudas sobre la extensión del récord de Duque, no en pesos pero sí en la participación del gasto educativo dentro del total nacional. En lugar de ser de dos siglos, serían tres décadas.

Las economistas María Teresa Ramírez Giraldo y Juana Téllez Corredor, en un artículo publicado por el Banco de la República en 2006, en el cual analizan la historia de la educación básica en Colombia a lo largo del siglo XX, tienen la información un poco más completa. En efecto, el sector tuvo participaciones similares e incluso muy superiores a las actuales en las décadas de los 70 y 80, superando incluso el 20%.

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Las autoras también destacan que esto superó por mucho los dineros destinados a este fin hasta mediados del periodo estudiado. Tanto así que el plebiscito de 1957 incluía la propuesta, aprobada, de que la inversión en educación fuera del 10% como mínimo. El historiador Felipe Arias Escobar precisa que este punto de la reforma a la Constitución de 1886 vigente entonces, se mantuvo hasta la derogación de esta en 1991.

A esto se sumaron, en las décadas siguientes, la organización nacional del magisterio para reclamar mejoras y el inicio de una serie de reformas administrativas del sector. “El diagnóstico y las políticas propuestas en los planes de desarrollo de las administraciones López Michelsen, Turbay y Betancur [1970-1986] resaltan el atraso del país en términos educativos y la necesidad de generar políticas activas para promover su desarrollo”, afirman Ramírez y Corredor.

En el caso de Duque, también hay que decir que fueron los movimientos sociales, en particular el estudiantil, los que lo han impulsado a aumentar los recursos sobre todo en el nivel superior. Así lo señala la líder universitaria Jennifer Pedraza, quien ha sido una de las principales voceras de los paros durante este gobierno. “Yo diría que es parcialmente cierto [que el presupuesto de Duque sea el más alto de la historia] porque es cierto, pero por los acuerdos que conquistó el movimiento estudiantil porque el presupuesto que presentó no era así”, le dijo a Colombiacheck. 

Una búsqueda avanzada en la cuenta oficial de Twitter de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior, arrojó varios videos de marchas estudiantiles entre octubre y diciembre de 2018 para exigir cambios en el presupuesto para la educación superior. 

De hecho, fue en 2015, con Santos, que el gasto en este rubro superó por primera vez al de defensa desde los años 90. Su sucesor lo ha mantenido así, pero también se ha debido al menos en parte a los acuerdos alcanzados luego de las manifestaciones, como el aumento de la base presupuestal de las instituciones públicas de educación superior.

El hecho, en todo caso, es que el récord de Duque se limita a unos 30 años si se mira en términos proporcionales frente al presupuesto general. Es bastante tiempo pero no cubre toda la vida republicana de Colombia, como él dijo.

En pesos, la historia parece más favorable a su afirmación “dado el tamaño más grande del Estado ahora y la inercia del gasto en educación”, según explica el historiador Jorge Orlando Melo. “Si el gasto global en todos los niveles hoy es superior a 2008-2010, puede uno estar seguro de que será superior a cualquier año antes de 2000”, afirma.

Incluso al comparar con el producto interno bruto (PIB), hasta el Banco Mundial tiene información discontinua desde 1979. En estos registros, el pico de 1999 apenas empata con los años más bajos del gobierno de Santos Calderón, al que Duque ha superado. A pesar de esto, sigue habiendo vacíos.

Esto, sumado a las imprecisiones similares en deportes y cultura, hace que sea cuestionable su afirmación en la que se atribuye la inversión más alta de la historia republicana de Colombia en estos tres sectores.