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Sábado, 29 Agosto 2020

Gobierno sí realizó consejo de seguridad prometido en Nariño, pero no invitó a alcaldesa que lo solicitó

Por Sania Salazar

A la exalcaldesa de Policarpa, Nariño, no la invitaron al consejo de seguridad que solicitó, por eso creyó que la promesa presidencial había sido incumplida.

La exalcaldesa de Policarpa, Nariño, Claudia Cabrera, denunció hace unos días en su perfil de Facebook que Iván Duque incumplió un compromiso que adquirió en un Taller construyendo país realizado en Pasto en mayo de 2019 de hacer un consejo de seguridad en Nariño. La exmandataria sacó a relucir el tema debido a las masacres registradas en Samaniego y Tumaco recientemente. 

 
Publicado por Claudia Cabrera en Domingo, 23 de agosto de 2020
Pantallazo Facebook exalcaldesa Policarpa
 
 
 
 

Colombiacheck califica la afirmación de Cabrera como falsa, pues encontramos pruebas de que el consejo de seguridad prometido por el gobierno nacional se realizó, aunque no invitaron a Cabrera.

En el equipo de prensa de Presidencia de la República le dijeron a Colombiacheck que cumplieron con ese compromiso el 16 de octubre de 2019 en el municipio de Cachagüí.

Encontramos una nota de Radio Ipiales fechada el 18 de octubre de 2019 en la que se informa sobre la realización de ese consejo de seguridad en la que el secretario de Gobierno, Mario Viteri Palacios, dijo que: “después del compromiso asumido por el señor Presidente en su visita a Pasto, se realiza este consejo de seguridad. Habíamos expuesto desde el Gobierno Departamental la necesidad de hacer una intervención y una evaluación de lo que viene sucediendo en el municipio de Samaniego y la Cordillera, y hoy recibimos con muy buena intensión (sic) la noticia del ministro sobre la presencia de la fuerza pública en esas zonas, donde se adelantarán operativos para contrarrestar y garantizar el orden público”.

La exalcaldesa de Policarpa dijo que a ella no la invitaron a ese consejo de seguridad y explicó que, en representación de los alcaldes de la zona, pidió la realización de uno presidido por el presidente de la República porque los municipios de La Cordillera tenían problemas de seguridad, grupos armados al margen de la ley, homicidios, masacres, e incluso desmembramiento de personas. Indicó que tampoco invitaron a los mandatarios de los demás municipios de la zona en mención.

Carlos Chaves Pay, funcionario de la Secretaría de Gobierno de Nariño, le aseguró a Colombiacheck que cabe la posibilidad de que la entonces alcaldesa no hubiera sido invitada a ese consejo de seguridad, pero resaltó que eso no quiere decir que se dejara de evaluar la situación de orden público del departamento y de las zonas más complejas, incluida La Cordillera. Agregó que para evaluar la situación de seguridad de esa zona no era completamente necesario que estuviera Cabrera, pues la situación está suficientemente descrita en las alertas tempranas de la Defensoría del Pueblo y la secretaría de Gobierno del departamento recibe información de las fuerzas militares, así como de la comunidad, de líderes de la misma y de los personeros.

Pero no es la primera vez que Cabrera se queja por falta de atención del gobierno central por los problemas de seguridad de la región de La Cordillera. Una nota de Verdad Abierta de diciembre de 2018 recoge una queja de los alcaldes de esa zona debido a que en una reunión de la instancia nacional de la Comisión Intersectorial para la Respuesta Rápida a las Alertas Tempranas (CIPRAT) los funcionarios de orden nacional de las entidades que deben participar en esa comisión delegaron a funcionarios de las instancias departamental y local sin capacidad de decisión para afrontar la situación de esos municipios, por lo que los alcaldes se levantaron de la mesa.

Los mandatarios publicaron un comunicado en el que manifestaron que sucesos como ese “ratifican el desinterés nacional frente la superación de la situación actual y condenan a la población humilde del departamento a pasar de agache frente a las injusticias cometidas por los actores ilegales y el Estado mismo”, documento firmado por los alcaldes de la zona, entre ellos Cabrera.

La Cordillera es una zona integrada por los municipios de Policarpa, Leiva, Cumbitara, El Rosario y Taminango, en donde el conflicto se recrudeció en los últimos años, como lo han denunciado varias autoridades y organizaciones. En el informe Inseguridad, violencia y economías ilegales en las fronteras, los desafíos del nuevo gobierno, la Fundación Ideas para la Paz, FIP, recordó que “desde 2017, la Defensoría del Pueblo ha emitido seis Informes de Alerta Temprana sobre la situación de violencia y vulnerabilidad de las comunidades en Nariño, principalmente en los municipios de Tumaco, Policarpa, Magüi Payán, Cumbitara y Roberto Payán” y advirtió, entre otras cosas, sobre el riesgo del aumento significativo de los homicidios.

Según el mismo informe, en Nariño delinquen disidencias de las Farc, el ELN, bandas delincuenciales y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia y específicamente en la zona costera y en las zonas más altas de La Cordillera se registraban enfrentamientos del ELN y el FOS (Frente Oliver Sinisterra).

El informe señala también que en ese departamento hay narcotráfico, minería ilegal, extorsiones y tráfico de personas.

La alerta temprana número 082-18, (noviembre de 2018) de la Defensoría del Pueblo, recuerda que la zona de Cordillera “ha sido empleada, durante décadas, como corredor estratégico para el dominio territorial, de economías ilícitas y control social por diferentes grupos armados ilegales, que desde la década de los 80’s se han desplegado a lo largo del río Patía y el sector montañoso de su cuenca”.

Esa alerta temprana señala que desde la firma del Acuerdo Final entre el Gobierno y las Farc esa zona se encuentra vulnerable al despliegue de grupos armados ilegales como el ELN, grupos posdesmovilización paramilitar y grupos constituidos por disidentes al proceso de paz. “El recrudecimiento de la violencia armada, pese a lo establecido en el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto radica, entre otros aspectos, en las deficiencias durante la implementación del acuerdo en materia de infraestructura, seguridad y adecuaciones locativas del antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación –ETCR- Aldemar Galán, anteriormente ubicado en la finca la Paloma, corregimiento de Madrigal, municipio de Policarpa”.

Preveía esa alerta temprana un incremento de las acciones violentas en contra de la población civil, “de acuerdo con lo que previamente ha advertido el SAT (Sistema de Alertas Tempranas) en Informes de Riesgo y Alertas Tempranas para este territorio, en especial, contra la población campesina y afrodescendiente de las zonas rurales, por lo que se espera la ocurrencia de asesinatos selectivos, desapariciones forzadas, desplazamientos forzados de quienes se opongan a la presencia y control de los grupos armados, combates o enfrentamientos con interposición de la población civil, el uso de métodos y medios para generar terror en la población civil representados en la aparición de panfletos o mediante la ejecución de crímenes ejemplarizantes, igualmente presiones, amenazas y extorsiones, reclutamientos y utilización ilícita de niños, niñas y adolescentes”.

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Lunes, 07 Septiembre 2020

No hay estudios que prueben que el jarabe Supal 20 cure el coronavirus

Por Andrés Felipe Martínez - RedCheq

Un jarabe de origen ecuatoriano se vende con gran popularidad en el sur de Colombia. Está hecho a base de alimentos como ajo, cebolla y perejil, comúnmente usados para tratar la gripe común, pero sin valor probado científicamente contra el COVID-19.

Un jarabe de componentes naturales, producido en Ambato, Ecuador, ha ganado popularidad en Nariño como supuesto tratamiento curativo contra el virus SARS-CoV-2, que produce la enfermedad del COVID-19. 

El particular jarabe, llamado Supal-20, es promocionado en Facebook, donde se venden presentaciones de 200 mililitros a un valor que ronda los 120.000 pesos.

Según las indicaciones del empaque, se trata de una mezcla de ajo, cebolla cabezona, cebolla puerro, perejil, Vitamina C y ‘ushupundi’ (allium sphaerocephalon) conocido también como ajo de monte, ajo de cigüeña o ajo macho, un tipo de ajo de uso ornamental.

Una de las publicaciones sobre este medicamento es un video publicado por el medio local Nariño Noticias, en el que se ve a uno de los médicos ecuatorianos que promociona el jarabe en el sur de Colombia.

“Después de dar a conocer el Jarabe Supal 20 y demostrar que sanó a varios pacientes positivos de Covid-19, la comunidad Pastusa ha buscado de gran manera al doctor Fabián Yansaguano, oriundo de Ambato Ecuador”, dice la publicación, que ha logrado 560 reacciones, ha sido compartido más de 250 veces y cuenta con 103 comentarios de personas preguntando cómo conseguir el producto. 

Sobre el médico Yansaguano, encontramos que su nombre completo es Edgar Fabián Yansaguano Quinatoa, según se ve en otra publicación en Facebook. 

Con el nombre del supuesto médico no encontramos ningún registro en la base de datos de títulos registrados de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación de Ecuador; y tampoco es visible su información profesional en Google. 

Pero en redes sí encontramos que Yansaguano es la mano derecha del médico Mauricio Nuñez Arista, quien es el creador del producto Supal 20. Y es graduado de la Universidad de Cuenca, según la base de datos oficial mencionada. 

Sin registro

El medicamento del doctor Nuñez tiene su propia cuenta en Facebook, donde describe el producto de esta manera: “SUPAL 20 / Combate y previene el COVID-19 Es un suplemento 100% natural, cuenta con registro sanitario y permanentemente se realizan análisis micro biológicos por laboratorios avalados por el ARCSA”.

El ‘Arcsa’ es la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia de Ecuador. Revisamos la base de datos de Registros Sanitarios Vigentes de ese organismo y no encontramos resultados de este producto.

Por el contrario, hallamos que la entidad sanitaria ha adelantado operativos contra la producción del popular jarabe, pues no cuenta con registros sanitarios, y los laboratorios donde se produce tampoco están autorizados para este fin. De hecho, son lugares registrados como plantas de elaboración de licor, según informó la entidad tras una acción de decomiso. 

Además, consultamos al Ministerio de Salud de Ecuador, que le confirmó a Colombiacheck la ilegalidad del producto. 

“Este producto es fabricado en un establecimiento que no cuenta con permiso

de funcionamiento de la ARCSA. Se ha decomisado el mismo pero con diferente nombre (“COVIT-20”). El producto SUPAL 20 no cuenta con Registro Sanitario Ecuatoriano”, señaló el Ministerio.

Sobre los efectos del jarabe para hacer frente al COVID-19, la cartera de salud indicó: “Al no contar con Registro Sanitario, no se tiene información sobre la calidad, seguridad y eficacia del producto; por lo que no se recomienda su uso al no conocer sus verdaderos efectos”.

Ajo, cebolla y otros alimentos

Según describe el mismo frasco de Supal 20, el jarabe es hecho a partir de “ajo, cebolla paiteña (morada), perejil, cebolla puerro, vitamina C y ‘ushupundi”. Este último es la planta allium sphaerocephalon, conocida como ajo de monte, ajo de cigüeña o ajo macho; un tipo de ajo de uso ornamental.

Como ya hemos mencionado en otros chequeos (1, 2, 3 y 4), no hay sustento científico para afirmar que estos alimentos brindan un efecto curativo o preventivo frente al virus del SARS-CoV-2. A pesar de que son vegetales ampliamente usados para aliviar síntomas de otras patologías por sus componentes antioxidantes, como muestra esta publicación científica de la revista Nova Scientia.

“Sí sabemos que alimentos como el ajo o la cebolla se usan, por ejemplo, contra la gripa, pues tienen unos compuestos que favorecen a los pacientes y pueden reducir la duración de los síntomas; pero frente al coronavirus se tendría que estudiar y hacer un análisis, de lo contrario sería un tema especulativo, y con la salud no se puede especular sin bases científicas”, explica el docente Jorge Eliécer Robles, docente de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, experto en fitoquímica (química de productos naturales).

Un estudio reciente de la Universidad Complutense de Madrid, destacó algunas propiedades de la cebolla, como “compuestos azufrados”, que son sustancias volátiles que se desprenden de la cebolla al cortarla.

“Cuando llegan a los ojos, producen picor y el lagrimeo que conocemos. Pero también tienen un efecto mucolítico, expectorante, cuando llegan a las vías respiratorias, por lo que tradicionalmente se ha usado cuando hay problemas respiratorios”, dice el artículo publicado por el Departamento de Nutrición de la institución educativa.

Además, este alimento contiene “flavonoides, principalmente quercetina y canferol (kaempferol), que son antioxidantes naturales de las plantas. La quercetina es el flavonoide más abundante en la dieta”, dice la publicación.

La epidemióloga Mónica Pujadas, infectóloga y pediatra de la Facultad de Medicina en la Universidad de la República - Udelar - (Uruguay), explica sobre las cebollas y otros vegetales como el ajo: 

“Como muchas veces ocurre, detrás de una tradición o creencia popular hay una base científica que al menos en parte puede sustentarlo. En este caso, las cebollas contienen flavonoides (compuestos químicos producidos por vegetales) y en especial flavonoides polifenólicos como quercetin, que a través de distintos estudios han demostrado algunos efectos antiinflamatorios, antimicrobianos, antioxidantes y anticitotóxicos (que combaten la toxicidad de algunas células)”, explicó la especialista uruguaya en un chequeo de AFP Factual.

Sin embargo, “no puede atribuirse a la cebolla un poder curativo como para la neumonía” que provoca el nuevo coronavirus, debido a “la complejidad de los procesos de salud y enfermedad”, y a que “las enfermedades habitualmente, aún las que reconocen etiología (origen de la enfermedad) infecciosa, son determinadas por múltiples factores y no un solo agente causal”, agrega la epidemióloga Pujadas. 

En ello coincide el docente Jaime Restrepo, de la Universidad del Valle, investigador de Colciencias y doctor en Ingeniería de Alimentos: “Estas plantas tienen compuestos naturales antioxidantes que pueden favorecer el sistema inmunológico, porque son ricas en compuestos químicos que estimulan el desarrollo de linfocitos T. Pero que tengan efecto contra el virus del coronavirus... eso hay que comprobarlo, esto no se puede decir sin un sustento científico, sería irresponsable”.

También consultamos al epidemiólogo Róbinson Pacheco, investigador de la Universidad Libre: “Lo que se ha demostrado es que algunos vegetales como la cebolla o el ajo sirven para despejar las vías respiratorias, esto podría funcionar para aliviar algunos síntomas. Pero no hay ningún estudio científico que demuestre que quienes toman este tipo de medicinas naturales, se alivien; y quienes no las tomen, no se alivien”. 

Sobre el consumo de ajo, la Organización Mundial de la Salud, OMS, ha mencionado algunas recomendaciones en su sitio web. “El ajo es un alimento saludable que puede tener algunas propiedades antimicrobianas. Sin embargo, no se han obtenido pruebas de que comerlo proteja contra el virus que causa el brote actual”, señala la organización.

La vitamina C

Respecto a la vitamina C, como ya hemos explicado en otra verificación de Colombiacheck, no hay pruebas de que tomarla prevenga el contagio del coronavirus. 

Según el sitio web del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, tomar Vitamina C en suplementos o alimentos puede reducir el riesgo de contraer un resfriado común, pero no un virus como el SARS-CoV-2.

“Tomar regularmente suplementos de vitamina C reduce el riesgo de resfriarse entre las personas que realizan ejercicio físico intenso, pero no en la población general. La ingesta regular de vitamina C puede provocar resfriados más breves, pero no después de que ya ha comenzado el resfriado”, explica el centro en su página web.

El uso de esta vitamina para hacer frente al COVID-19 ya ha sido desestimado en otras plataformas de verificación de información como Chequeado (de Argentina), Polifact y FactCheck.org (de Estados Unidos).

De acuerdo con Politifact, en base a un estudio de Harvard Health Publishing (un sitio de publicaciones médicas de la escuela de Medicina de la Universidad de Harvard) y el especialista Bruce Bistrian, jefe de Nutrición Clínica del Centro Médico Beth Israel Deaconess, “los datos muestran que la vitamina C es solo marginalmente beneficiosa cuando se trata del resfriado común”.

Aosfatos, un medio de fact-checking de Brasil, citó recientemente una revisión bibliográfica elaborada por la Biblioteca Cochrane (repositorio de ensayos clínicos controlados en medicina), que concluyó que la vitamina C puede ser útil para las personas expuestas a breves períodos de ejercicio físico intenso y puede valer la pena que los pacientes con resfriado común prueben de forma individual si la vitamina C terapéutica es beneficiosa para ellos. Pero, no por ello, la medida garantiza su efectividad en todos los casos y, mucho menos, para este virus en específico.

Por estas razones, no es posible asegurar con sustento científico que el jarabe Supal 20, hecho a base de cebollas, ajos, perejil y Vitamina C, tenga algún poder curativo o preventivo contra el virus SARS-Cov-2 o la enfermedad del COVID-19.