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Lunes, 09 Julio 2018

Hisgaura, el puente cuya altura récord es solo fama

Por Sania Salazar

En el Fondo de Adaptación han repetido, con orgullo, que construyen el puente atirantado más alto de Suramérica. La información es Ligera porque no hay una fuente confiable para sustentar esa afirmación.

El Hisgaura es “el puente atirantado más alto de Suramérica”, esa frase la ha dicho en repetidas ocasiones Iván Mustafá, gerente del Fondo de Adaptación, la entidad creada para gerenciar el desarrollo de la infraestructura en zonas en riesgo por el cambio climático. La afirmación también ha sido titular de varios medios de comunicación.

Pero no hay una fuente confiable en la cual basarse para afirmar que este puente es el puente atirantado más alto de Suramérica, por lo que Colombiacheck califica la afirmación como Ligera.

Publicación de Mustafá en Instagram sobre el puente Hisgaura

En el Fondo de Adaptación le explicaron a Colombiacheck que basan ese récord en las clasificaciones internacionales como las de las sociedades de ingenieros o de medios de comunicación (no especifican cuáles), pues explicaron que “no hay una organización como la de Récord Guinness que determine esto”.

Según el Fondo de Adaptación, la pila, o columna principal, del Hisgaura mide 148,3 metros de altura, pero Colombiacheck encontró que en Brasil el puente atirantado Río Negro mide, en total, 185 metros de alto, 37 metros más que el colombiano.

Josué Galvis Ramos es profesor emérito del departamento de ingeniería de la Universidad Nacional y experto en puentes. Él analizó los datos de ambos puentes y concluyó que, para determinar cuál es más alto, habría que comparar los planos de construcción de ambas estructuras. No es suficiente comparar por medio de fotos o con la información disponible en internet. Sin esa información técnica precisa no es posible sacar conclusiones.

El Hisgaura se construye en la vía Curos-Málaga, en el municipio de San Andrés, Santander. La obra se entregará en agosto próximo.

Ubicación del puente Hisgaura en Santander

El puente Río Negro se inauguró en 2011 y pasa por encima del río Negro, en Brasil, donde comunica a Manaos, capital del estado de Amazonas, con Iranduba, municipio del mismo estado.

El profesor Édgar Eduardo Muñoz, del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad Javeriana, advirtió que, como lo reconocen en el Fondo de Adaptación, no existe una institución o juez que mida los puentes y los clasifique. Indicó que entre más largo y más alto un puente, más compleja es su construcción, por lo cual con este tipo de anuncios se mandan señales de que se está haciendo ingeniería más compleja.

Galvis Ramos dice que tampoco conoce un organismo autorizado que certifique o clasifique los puentes desde estos puntos de vista. “De tal manera que todos estos calificativos serán subjetivos y con efectos mediáticos. Esperamos que estos recursos públicos hayan sido bien invertidos y que la obra cumpla adecuadamente con su función”, indicó.

La importancia del puente

En el Fondo de Adaptación explicaron que el puente Hisgaura atraviesa la falla del mismo nombre, que tiene una longitud de tres kilómetros, debido a la cual se presentan constantes derrumbes en la vía Curos-Málaga, que es de 147 kilómetros.

En la entidad le dijeron a Colombiacheck que más allá del récord de ser “el más alto”, lo importante es lo que significa la obra para el país, pues resaltaron que es un puente con altos estándares de calidad y que se adapta al cambio climático, pues cuenta con una especie de amortiguadores que permiten que la estructura sea resistente y estable ante movimientos fuertes.

Además, aseguraron que el Hisgaura optimizará la conexión del departamento de Santander y se integrará a la conectividad proyectada para esa región que comprende las vías Duitama-Pamplona y Bucaramanga-Bogotá.

Destacaron, por último que el puente será un atractivo turístico en la cordillera oriental.

Puentes similares en Colombia

El puente Chirajara, también atirantado, que se construía en la vía al Llano y que se cayó el 15 de enero de 2018 iba a tener 280 metros de altura (132 metros más que el Hisgaura) y estaba planeado para inaugurarse en marzo de 2018. Su reconstrucción tardará entre 18 y 24 meses.

En la capital santandereana se construyó el puente Viaducto La Novena, también atirantado, este de 132 metros de altura.

Jueves, 08 Febrero 2018

Vargas Lleras elude responsabilidades

Por Juan Sebastián Jiménez

El exvicepresidente ha dicho que no tiene nada que ver con el desplome del puente Chirajara y que quienes lo acusan “tacan burro”. Colombiacheck encontró evidencias de que sí tuvo mucho que ver, como coordinador de las grandes obras de infraestructura, y hasta sacó pecho varias veces por la del caído puente.

El 16 de enero, un día después del desplome del puente Chirajara, en el que 10 personas murieron , el exvicepresidente y hoy candidato presidencial Germán Vargas Lleras respondió que quienes lo acusaban por esta tragedia tacaban “burro”.

Su argumento: que el contrato para la construcción del puente, y en general de la doble calzada Bogotá-Villavicencio, se había firmado en 2010, “cuatro años antes de que yo asumiera responsabilidades en el sector de la infraestructura”, como dijo en un trino de ese mismo 16 de enero.

 

 

A Vargas Lleras le asiste la razón en cuanto al contrato, pues este es del 22 de enero de 2010, lo que no lo exime en absoluto de responsabilidad ya que fue durante su paso por la Vicepresidencia que estas obras se construyeron. Con base en documentos y en declaraciones del mismo Vargas Lleras, Colombiacheck califica su afirmación como Engañosa.

En 2014, el presidente Juan Manuel Santos, mediante el decreto 1647 del 2 de septiembre, le dio a Vargas Lleras un poder sin precedentes para un vicepresidente: el de coordinar las obras de infraestructura a nivel nacional: algo con lo que soñaba desde su paso por el Ministerio de Vivienda.

Gracias a este, a Vargas Lleras se le confió la “misión de coordinación interinstitucional e intersectorial que contribuya al desarrollo de aquellos proyectos relacionados con los sectores de vivienda e infraestructura, proyectos especiales de renovación urbana y desarrollo espacial”. Fue la confirmación de algo que ya se sabía: que Vargas Lleras iba a ser el amo y señor del sector infraestructura.

Lo había dicho él mismo semanas antes de la expedición del 1647: “El presidente de la República espera que desde la Vicepresidencia asumamos competencias relacionadas con apoyar y dar impulso al ambicioso plan que en materia de infraestructura va a ejecutarse a lo largo de este cuatrienio”.

Para ese momento la construcción de la doble calzada Bogotá-Villavicencio ya había sido otorgada a Coviandes -un consorcio creado precisamente para esta obra y cuyo mayor accionista es el multimillonario Luis Carlos Sarmiento- en virtud de un viejo Contrato de Concesión: el 444 de 1994.

El 22 de enero de 2010, finalizando el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, el INCO y Coviandes firmaron un adicional al contrato para la realización de una doble calzada entre El Tablón (Cundinamarca) y Chirajara (Meta). Todo -contrato y adicional- por un valor de 3.1 billones de pesos y con 2023 como fecha de terminación. Los diseños, en particular, costaron 12.478 millones y fueron reconocidos con el Premio Nacional de Ingeniería del año 2010. Ese año se dio inicio a la construcción de un primer tramo.

Desde que llegó a la Vicepresidencia, Vargas Lleras se puso al frente de la obra. El 2 de octubre de 2014, recorrió la construcción junto con la entonces ministra de Transporte Natalia Abello y el entonces director de la ANI, Luis F. Andrade. Y dijo que las obras iban “a todo vapor” y que los colombianos “van a ver lo que este país es capaz de lograr cuando se propone sacar algo adelante”.

El primer tramo, de los ocho en los que se dividió la obra, se inauguró el 5 de junio de 2015 en un evento en el que el entonces vicepresidente aseguró que, con esta obra, “seguimos cumpliendo el compromiso del Gobierno para dejar atrás el rezago en infraestructura que tenía el país”.

La inauguración de esos primeros 12.5 kilómetros vino acompañada de un anuncio: que el gobierno y Sarmiento Angulo habían llegado a un acuerdo para que Coviandes, en virtud de un contrato de Iniciativa Privada por un valor de $1.9 billones, construyera el resto de la doble calzada. Es decir: desde el final del sector 4A, en el que se encuentra el puente Chirajara, hasta Villavicencio. Esto explica la importancia que tiene, para la doble calzada, el desplomado puente Chirajara, sobre el que hoy se discute si terminarlo o demolerlo.

Pero, para ese momento, el puente estaba, apenas, en planos, aunque su construcción ya había sido entregada, por parte de Coviandes, a dos subcontratistas que ya contaban con experiencia en la realización de puentes, en particular, en esta vía: Gisaico e ICMO.

El pasado 4 de febrero, en entrevista con Colprensa, el gerente de ICMO, Camilo Torres, explicó que primero Coviandes (en realidad, Coninvial, una firma que fue delegada por esta) subcontrató a Gisaico. Y luego, a los pocos meses, Gisaico subcontrató a ICMO “para hacer la estructura”.

Las obras del puente de 458 metros de largo empezaron, de acuerdo con Gisaico, en abril de 2016.

En septiembre de ese año, Vargas Lleras visitó la obra e inauguró otro tramo. Hasta le alcanzó el tiempo para hacer señalamientos en contra de la gobernadora del Meta, Marcela Amaya, a la que criticó por demoras en la construcción de la malla vial del departamento y hasta acusó de corrupta.

Finalmente la gobernadora se fue del lugar malhumorada y el vicepresidente cortó el listón sólo. En ese momento dijo que lo complacía “mucho inaugurar y entregar obras modernas y seguras”. Seguramente, de haber seguido en la vicepresidencia, Vargas Lleras habría asistido a la inauguración más reciente, la del pasado 17 de noviembre, pero no pudo porque para ese momento ya era candidato presidencial.

Ahora no quiere saber nada de la doble calzada. Pero en redes sociales le recordaron todas las veces que inauguró sonriente tramos de la carretera Bogotá-Villavicencio. Y no solo los internautas. Por ejemplo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, le respondió a Vargas Lleras diciendo que “al Gobierno actual le ha encantado inaugurar las obras que les dejamos, sin recordar de dónde vienen (...) Vargas Lleras me acusa de haber contratado el puente derrumbado. Siquiera me preocupé por construirle doble calzada al Llano”.

 

 

Así que, aunque es cierto que esta obra se contrató en 2010 y tampoco es cierto que pueda atribuirse de manera apresurada toda la responsabilidad a un funcionario, tampoco es real que Vargas Lleras no tuviera responsabilidad alguna frente al proyecto, pues la obra se construyó bajo su mandato como coordinador de proyectos en el sector de infraestructura. Valga la pena recordar lo que dijo en un reportaje de febrero de 2015, publicado por la revista Semana: “Si uno no está encima de las cosas estas no se hacen”. Pero ahora Vargas Lleras niega haber estado encima porque las cosas no se hicieron bien.