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Martes, 21 Agosto 2018

La Consulta Anticorrupción sí es necesaria para lo que busca

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

La excandidata al Senado Claudia Bustamante dijo en su cuenta de Twitter que con los proyectos anticorrupción presentados por el presidente Duque ya no es necesario votar la consulta. Su afirmación es Falsa. La consulta y los proyectos son complementarios en la lucha contra la corrupción.

Este domingo los colombianos podrán salir a votar los siete mandatos de la Consulta Anticorrupción que han venido impulsando la exsenadora Claudia López y la senadora Angélica Lozano desde hace 19 meses.

Hace un par de semanas, no obstante, se armó un debate alrededor de este tema debido a que el recién posesionado presidente Iván Duque presentó al Congreso varios proyectos de ley que incluyen cuatro propuestas para luchar contra la corrupción. Tres de ellas ya estaban dentro de lo planteado en la consulta (limitar a tres los periodos de los miembros de los cuerpos colegiados, requerir pliegos tipo en la contratación y exigir que los congresistas presenten su declaración de renta) y añadió una nueva que busca que los delitos contra la administración pública sean imprescriptibles.

Varios miembros del Centro Democrático tomaron posición frente al asunto e hicieron público su apoyo hacia las propuestas del Presidente por encima de la consulta, como el Senador Álvaro Uribe Vélez.

 

 

Otros, como la excandidata al Senado Claudia Bustamante, salieron a decir incluso que, gracias al “paquete anticorrupción” del gobierno, ya no es necesario votar la consulta.

 

 

Colombiacheck revisó esta afirmación hecha por Bustamante y encontró que es Falsa.

Según Camilo Vallejo Giraldo, gerente de la Corporación Cívica Caldas, tanto los proyectos del Gobierno, como la consulta buscan exactamente lo mismo, que es luchar contra la corrupción; “pero la diferencia es que la consulta busca obligar a los congresistas a aprobarla, que es lo que no puede hacer un proyecto de ley”, como el presentado por el Presidente.

Esto en el marco de la Ley 134 de 1994, “por la cual se dictan normas sobre mecanismos de participación ciudadana”, que en su artículo 8º reglamenta las consultas populares: “La consulta popular es la institución mediante la cual, una pregunta de carácter general sobre un asunto de trascendencia nacional, departamental, municipal, distrital o local, es sometida (...) a consideración del pueblo para que éste se pronuncie formalmente al respecto. En todos los casos, la decisión del pueblo es obligatoria”.

En el caso del plebiscito por la paz, cuando ganó el ‘No’, ese acuerdo en particular fue descartado. El entonces presidente Juan Manuel Santos modificó el acuerdo original rechazado por los colombianos y presentó uno nuevo (el acuerdo del Colón) para su refrendación en el Congreso.

En todo caso, de esta manera, “la clase política no le puede tomar el pelo, no le pueden mover una coma, no le pueden meter un mico (a lo que dice en la consulta). Esa es una gran diferencia con un proyecto”, dice la senadora Angélica Lozano.

Además, la razón por la cual se decide tramitar las propuestas de la consulta a través de un mecanismo de participación popular en lugar de un proyecto de ley es porque “en los últimos 25 años, el Congreso siempre ha negado todas las iniciativas anticorrupción que le ponen límites al poder del mismo legislativo”, según Lozano.

De hecho, nada más en los últimos tres años Lozano y Claudia López presentaron siete proyectos de ley que buscaban cambiar malas prácticas en el Congreso, pero ninguno fue aprobado, como contó Colombiacheck comenzando el año.

“De modo que la mejor forma de que avancemos como sociedad, e incluso de que ayudemos al presidente Duque, es apoyando la consulta, porque así el Congreso no podrá chantajearlo”, agrega Lozano.

En todo caso, para Vallejo Giraldo, tanto la consulta como el paquete anticorrupción del gobierno son propuestas que se podrían ver como complementarias, porque, como ya se mencionó, varias de las propuestas de los proyectos de Duque ya están en la consulta, con la inclusión de una nueva.

Y, en todo caso, si es por declarar innecesaria una de las dos iniciativas, vendría a ser la del Presidente, pues si gana la consulta, igual el proyecto de ley tiene que aparecer en el Congreso para su regulación, agrega Vallejo. Además, dado el caso de que el Congreso se negara nuevamente a tramitar las propuestas, el presidente puede sacarlas adelante vía decreto, cosa que no puede hacer con su proyecto de ley.

Así que, frente a los proyectos del paquete anticorrupción, la consulta no compite, ni es excluyente; al contrario, permite “unir fuerzas, sin sectarismos, por encima de las diferencias”, dice Lozano.
 

Lunes, 02 Abril 2018

Las mujeres del campo son las más pobres: Fajardo

Por Sania Salazar

Verificamos esta afirmación del candidato de la Coalición Colombia con cifras del DANE y encontramos que es correcta. Las campesinas son más vulnerables si son cabeza de familia.

Cuando le preguntaron a Sergio Fajardo cuál era su apuesta para desarrollar el sector agrario en Colombia, el aspirante a la presidencia por la Coalición Colombia respondió que se debía llegar y entender a las comunidades del campo y en especial a las mujeres. “Las personas más pobres de Colombia son las mujeres rurales. Las más pobres de la pobreza absoluta”, sentenció.

Esta frase la pronunció el candidato en una charla con el Diario La República en donde explicaba su propuesta económica.

Para lanzar esta afirmación, el equipo de Fajardo se basó en la Tasa de incidencia de pobreza según características del jefe del hogar del Departamento Administrativo Nacional de Estadística - DANE- en 2016 en la que el porcentaje de pobreza de las mujeres en zonas rurales es de 41,9% frente al 37,6% de los hombres. Lo que deja de conclusión que las mujeres son más pobres que los hombres con una diferencia de 4.3% puntos porcentaules.

Hay que aclarar que luego de que Fajardo llamara la atención sobre la pobreza de las mujeres en el campo el DANE publicó las cifras de pobreza correspondientes a 2017 que indican que en “Centros poblados y rural disperso las mujeres jefes de hogar tienen un 40,4% de incidencia de pobreza monetaria y los hombres un 34,7%. La diferencia es de 5,7 puntos porcentuales, más alta que en 2016.

Según el DANE, en Colombia hay dos metodologías para medir la pobreza: la Monetaria, que se refiere a la capacidad de adquirir los productos y servicios de una canasta básica, y la Pobreza Multidimensional que evalúa cinco dimensiones: condiciones educativas del hogar, condiciones de la niñez y la juventud, trabajo, salud y acceso a servicios públicos y condiciones de la vivienda.

Consultamos al Área de estudios económicos de la Cámara de Comercio de Manizales para saber si las cifras utilizadas por el equipo de Fajardo eran las más adecuadas para medir la pobreza de las mujeres en el campo colombiano. Ellos usaron los datos de una medición distinta, la Gran Encuesta Integrada de Hogares sobre pobreza monetaria del DANE (2017), para sacar conclusiones y encontraron que la mayor incidencia de pobreza monetaria se presenta para las mujeres en el campo, alcanzando un 37,63% de incidencia. “A pesar de esto, la diferencia no es muy alta entre la incidencia para los hombres y las mujeres en el área rural, siendo mayor en 3,15 puntos porcentuales para las mujeres”, indicaron.

Los economistas de la Cámara de Comercio de Manizales señalaron que las dos mediciones son válidas (la que usó el candidato y la que usó el equipo) y se pueden contrastar mientras correspondan al mismo año.

Aunque en las dos estadísticas la diferencia entre hombres y mujeres es poca, lo que es preocupante es que la condición de pobreza de la mujer aumenta en la medida en que sea la que mantiene el hogar y aún más si vive en el campo, como planteó el candidato Fajardo. “Ahí sí se ve una diferencia ligeramente mayor y preocupa porque son las responsables de llevar los ingresos a los hogares”, indicó el equipo de analistas consultado por Colombiacheck.

La pobreza de la mujer campesina que es cabeza de familia también se ve reflejada en que son las que menos tienen acceso a la tierra. Un estudio de Oxfam llama la atención que en el campo colombiano solo el 26% de las unidades productivas están a cargo de mujeres. A esto se le suma que cuando poseen predios son de menos de 5 hectáreas, “con menor acceso a maquinaria, crédito y asistencia técnica”, subraya el estudio de la oenegé británica.