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Viernes, 15 Marzo 2019

La tabla exagerada sobre las víctimas del conflicto armado por gobiernos

Por José Felipe Sarmiento

Aunque dice basarse en cifras de 2017, sus cuentas no coinciden con los registros generales de ese año. Pese a que no hay cifras por meses, los periodos de Álvaro Uribe y Andrés Pastrana sí concentran la mayoría de casos.

Una tabla sobre la supuesta cantidad de víctimas que dejó el conflicto armado en cada gobierno se viralizó en Twitter “para explicar el porqué del miedo a la JEP y quiénes son los promotores”. En la imagen se resaltan las tres filas correspondientes a los periodos de Andrés Pastrana (1998-2002) y Álvaro Uribe (2002-2006 y 2006-2010), que tienen las mayores cifras y concentran 67,41 por ciento del total.

Bajo el título de la tabla se aclara que las cuentas fueron hechas con base en los datos anuales del Registro Único de Víctimas (RUV) con corte el 1 de junio de 2017. El mismo cuadro fue utilizado por el columnista Napoleón de Armas en un análisis que publicó el diario El Pilón de Valledupar el 9 de julio de ese año, por lo que es probable que el “tuitero juicioso” que lo puso a circular de nuevo lo haya tomado de ese artículo.

El primer problema es sacar las cifras exactas por cada presidencia, porque los mandatarios se posesionan el 7 de agosto y no hay datos mensuales. Colombiacheck agrupó las cifras de diferentes maneras, hasta que encontró que los cálculos de la tabla están hechos de modo que los años de cambio de administración se le atribuyeron al mandatario saliente: 2010 a Uribe II, 2006 a Uribe I, 2002 a Pastrana, 1998 a Ernesto Samper y así sucesivamente.

Para llegar a esa conclusión fue necesario comparar y sacar cuentas también con los números que presenta hoy el RUV, que van hasta el 1 de febrero de 2019, porque no hay manera de acceder a sus versiones históricas. Así surgió un problema mucho más grande: al comparar la tabla de Twitter con la actualidad, los dos periodos de Uribe presentaban una aparente reducción de 222.826 víctimas. ¿Qué se hicieron esas personas?

 

María Inés García, funcionaria de la Subdirección de la Red Nacional de Información (RNI) de la Unidad de Víctimas, entidad que administra el registro, explicó que “no se recomienda” hacer ese tipo de sumas porque hay víctimas que parecen registradas en más de un año por diferentes hechos o por la repetición del mismo. Por ejemplo, personas que han sido desplazadas dos veces en momentos diferentes.

Hoy el RUV cuenta 8’771.850 víctimas, casi 260.000 menos que las 9’028.517 de la tabla. Entre tanto, hay 10,3 millones de hechos victimizantes porque cerca de 850.000 personas han sufrido de dos a nueve eventos de ese tipo.

Es por eso que ni la prensa ni el Estado contaban a tantas víctimas en 2017 como De Armas. En algunos documentos y notas de entonces también se cita al RUV como fuente con resultados muy diferentes. Por ejemplo, un informe del Ministerio de Salud citaba el registro para contabilizar una población total de 8’472.134 víctimas hasta junio de ese mismo año.

En los medios aparecían conteos mucho más cercanos al presentado por esa entidad que al publicado en El Pilón y recién retomado en redes sociales. El 14 de agosto de 2017, la emisora W Radio daba un aproximado de 8’450.000 víctimas. En junio, la revista Semana había escrito la cifra de 8’421.627 personas.

En la academia también se partía de la misma referencia. En la edición de mayo de 2017 de la publicación científica Universidad y Salud, editada por la Universidad de Nariño, un artículo del psicólogo Germán Benavides Ponce, entonces decano de Ciencias Humanas, se refería a 8’376.463 víctimas según el RUV.

Incluso a lo largo de 2018 todavía salieron notas con cifras menores al cálculo del columnista. El 9 de abril La FM habló de 8,6 millones de víctimas reconocidas en el RUV. Cuando el presidente Iván Duque se posesionó, El Espectador le recordó que ya eran 8’650.169. El Tiempo salió dos días más tarde con la cuenta de 8,7 millones, sumando las registradas en sentencias, y RCN Radio reportó la misma cantidad en noviembre pasado.

Las cifras actuales

 

De todas formas, la mayoría de víctimas en el RUV sí fue afectada por el conflicto armado al menos una vez durante los gobiernos de Uribe y Pastrana. Como un ejercicio de proyección, Colombiacheck sacó de nuevo la suma de cada mandato, pero repartió de manera proporcional las cifras de los años en los que cambió el periodo presidencial: 58 por ciento (siete meses) para el saliente y 42 por ciento (cinco meses) para el entrante.

Así, al 1 de febrero pasado la suma por años daba 9’464.784 (con la salvedad, de nuevo, de que algunas víctimas aparecen más de una vez). A la presidencia de Pastrana le corresponden 2,4 millones. Para el primer periodo de Uribe, la cifra es de 2,2 millones y para el segundo, de 1,6 millones; por lo que el total de sus ocho años es de 3,8 millones. Entre los dos exmandatarios suman 6,2 millones, es decir casi dos tercios del total (65 por ciento).

 

Esta proporción no es nueva, incluso ha bajado. Usando esta misma técnica para repartir los años compartidos, Semana publicó un cálculo similar en 2016. En ese momento, los dos gobiernos de Uribe concentraban al 43,52 por ciento de las víctimas y el de Pastrana, 26,61 por ciento. De este modo, sumaban 70,13 por ciento.

En consecuencia, los datos de la tabla no son precisos. No obstante, los dos expresidentes que concentran la mayoría de víctimas en sus respectivos mandatos sí son los señalados allí.

[Actualización del 20 de marzo de 2019]

La respuesta de la Unidad de Víctimas

El 19 de marzo, cuando esta nota ya había sido publicada, la Unidad de Víctimas nos respondió a la solicitud de aclaraciones que habíamos pedido. En consecuencia, modificamos el texto para reflejar mejor las limitaciones de interpretación a la hora de sumar los datos del RUV por años y gobiernos.

García también explicó que el registro no solo se actualiza con nuevas personas que llegan a declarar su condición de víctimas. En algunos casos puede bajar la cantidad de personas porque también se va depurando la información antigua que el sistema heredó de bases de datos externas como Fondelibertad para secuestros, el ICBF para reclutamientos forzados o el Sipod para desplazamientos, entre otras.

Por ejemplo, cuando hay homónimos sin número de documento u otros datos que permitan establecer que se trata de una misma persona, se cuentan por aparte. Pero gracias al cruce de bases de datos con otras entidades, en especial con la Registraduría y el Ministerio de Educación, y a nuevas declaraciones de las víctimas, algunas de esas repeticiones se aclaran y sus registros se unifican.

Jueves, 25 Abril 2019

Sergio Fajardo y Lina Moreno sí son parientes, aunque lejanos

Por José Felipe Sarmiento

Dos tatarabuelos del excandidato presidencial también son bisabuelos de la ex primera dama, por lo que la relación familiar entre los dos es más distante que la señalada en redes.

Un meme en redes sociales asegura que el excandidato presidencial Sergio Fajardo y la ex primera dama Lina Moreno son primos, dado que los papás de ambos también lo eran entre sí. “O sea, harina de un mismo costal”, concluye el autor del comentario en Facebook, replicado en Twitter por medio de una captura de pantalla.

Meme que asegura que los papás de Sergio Fajardo y Lina Moreno eran primos

Colombiacheck revisó la ascendencia de ambos personajes en los árboles familiares elaborados por los genealogistas antioqueños Iván Restrepo Jaramillo y Enrique Pareja Mejía. Los gráficos se encuentran registrados en Geneanet, una red virtual que conecta el trabajo de quienes se dedican a esta actividad.

Los ancestros más cercanos que unen a las dos familias vivieron en el siglo XIX. Fueron José Justiniano Moreno Estrada (1829-1890) y su segunda esposa, María Fidelia Ramírez Velásquez, con quien se casó en 1860 y tuvo 14 hijos. Dos de ellos fueron Juan y Justiniano Moreno Ramírez. El primero fue abuelo de Lina y el segundo, bisabuelo de Fajardo.

Esto quiere decir que el papá de la ex primera dama, el exalcalde Darío Moreno Restrepo, era primo de Isabel Moreno Arango, abuela del exgobernador de Antioquia. Por tanto, Raúl Fajardo Moreno, el padre de Sergio, era primo-sobrino de Darío. El comentario viral omite este último detalle.

El presidente de la Academia Colombiana de Genealogía, Julio César García Vásquez, también hizo un diagrama que resume esa relación del excandidato con la esposa del expresidente y senador Álvaro Uribe. “Por épocas me he dedicado a hacer ese tipo de investigaciones sobre las relaciones familiares de los políticos de manera independiente a la Academia, que trabaja de forma más ortodoxa”, aclara.

Árbol genealógico de García sobre los Uribe Moreno y los Fajardo Valderrama

En otro esquema, con base en los mismos vínculos, el autor relaciona al hoy congresista con la empresa Fajardo Moreno Arquitectos. Esta compañía fue fundada por Raúl, que falleció en 2012, y ha participado en obras como el edificio Coltejer y la ciudadela de la Universidad de Antioquia. Hoy la sociedad está en liquidación y Andrés Fajardo Valderrama, hermano de Sergio, está al frente de este proceso.

Registro mercantil de Fajardo Moreno y Cía. S.A.S. en el RUES

García dice que, en gran medida, estos estudios están basados en el libro ‘Descendencia de Juan José Moreno’, compilado por Flora Elena Moreno de Giraldo, Carlos Ignacio Córdoba Sevillano y Fidel Botero Arango (2005). Esta obra también fue de referencia para el trabajo de Pareja.

El patriarca del título era bisabuelo de José Justiniano. Nació en España y llegó a Antioquia en el siglo XVIII. Fue el mismo que inspiró el personaje del ‘Taita’ Moreno en la novela ‘La Marquesa de Yolombó’ de Tomás Carrasquilla (1928), porque el escritor también formaba parte de su árbol familiar: era sobrino-nieto de Moreno Estrada.

El tratado sí enlaza la parentela de Sergio Fajardo Valderrama, registrado como descendiente del español en la octava generación, con la de Lina Moreno Mejía, que está en la séptima (páginas 84 y 126, respectivamente). Pero el parentesco es más distante de lo que se da a entender en el meme. Entre los dos hay siete grados de consanguinidad.

A modo de comparación, la Constitución establece que las inhabilidades para nombramientos, postulaciones y contratación en el sector público solo cubren hasta el cuarto grado (donde se ubican los primos, tatarabuelos y tataranietos). Esto quiere decir que la aclaración es importante y por eso calificamos la publicación como “verdadera pero…”.