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Jueves, 15 Marzo 2018

Las cuentas ‘alegres’ de Petro para el Senado

Por Ana María Saavedra

El candidato presidencial aseguró que ni Uribe ni Vargas Lleras ganaron en el Senado y hace cuentas de cómo las “fuerzas de la paz” serían mayoría absoluta. Los hechos dicen otra cosa.

En un trino Gustavo Petro afirmó: “Uribe y Vargas Lleras no ganaron en Senado como dice @ELTIEMPO, ni juntos, incluyendo al partido conservador, son mayoría. Las fuerzas alternativas ganaron en Senado con el 27% y si juntan las fuerzas de la Paz, son mayoría absoluta”.

 

 

Esta frase, trinada en la mañana del 12 de marzo -un día después de las elecciones legislativas y de las consultas presidenciales interpartidistas-, desmentía un artículo del diario El Tiempo.

Revisamos las cifras, analizamos las interpretaciones de Petro y encontramos que su afirmación es Ligera, pues, por un lado, el diario no dijo lo que el candidato afirma y, por otro lado, las cuentas que hace a su favor carecen de sustento.

Lo primero es que Colombiacheck revisó los trinos y los artículos publicados por El Tiempo sobre las elecciones y encontró que el balance de resultados se entregó en una nota titulada ‘Centro Democrático y Cambio Radical, con más curules en el Senado’, en la que se indica que “el Centro Democrático se convirtió este domingo en el partido con la mayor votación para el Senado, mientras que Cambio Radical fue la segunda colectividad en votos”. En ninguna parte de esa nota se dice que estos partidos “ganaron en el Senado”.

Lo que sí señala el diario capitalino es que “sumados estos dos partidos, que no son tan lejanos política ni ideológicamente, ya tienen 35 curules. Eso les va a permitir tener un gran manejo en el Legislativo”.

Y agrega: “Un poco más de centro en el espectro político están los conservadores, que se quedaron con 15 curules (...) Sin embargo, los ‘azules’ son considerados más de derecha que de centro. Esto significa que para algunos temas, como implementación de los acuerdos de paz, podrían estar más cerca del Centro Democrático y de Cambio que de otros partidos que apoyan lo acordado con la exguerrilla”.

Lo que es indudable en estas elecciones, además de los primeros lugares ocupados en el Senado por el CD y Cambio, es que el expresidente Uribe fue el mayor elector con 875.554 votos, seguido de Antanas Mockus con 540.783.

En segundo lugar, en su trino, Petro hace cuentas de los partidos que ganaron las elecciones al Senado y desmiente nuevamente a El Tiempo al decir que las fuerzas de Uribe y Vargas Lleras, unidas a los conservadores, no son mayoría.

Aunque el periódico tampoco afirma eso en su artículo, vale la pena revisar las cuentas. Mientras los partidos Centro Democrático (de Álvaro Uribe) y Cambio Radical (del candidato presidencial Germán Vargas Lleras) obtuvieron 19 y 16 escaños, respectivamente, los conservadores 15, lo que daría una suma de 50.

En ese punto, Petro tiene razón al decir que no son mayoría absoluta porque este Senado, incluyendo las dos curules indígenas y las cinco de las Farc, es de 107. Para tener esa mayoría tendrían que ser 54 senadores.

El problema se da cuando el candidato hace la cuenta del lado contrario, y suma lo que él llama “fuerzas alternativas” y las “fuerzas de la paz”. Según los analistas políticos Juan Pablo Milanese, jefe del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi; Yann Basset, de la Universidad del Rosario, y Santiago Virguez, investigador de Congreso Visible, estas son interpretaciones que él hace, que no se basan en hechos y que no se pueden apresurar aún.

Los partidos que podrían ser reconocidos como alternativos -la Alianza Verde, el Polo y los Decentes-, juntos llegan a 19 curules, y en los cálculos de Petro a estos se les suman las cinco curules de las Farc y la dos indígenas -que en este momento están enredadas por el voto en blanco-. Serían un total de 26, lo que daría un 24,2 % y no un 27%, como indica el candidato. Para que esta cuenta cuadre se le debe incluir al Mira, movimiento cristiano, que no representa la corriente alternativa de los otras cuatro bancadas mencionadas.

Y cuando a esta ecuación Petro le aumenta el término de “fuerzas de las Paz” para llegar a mayoría absoluta, sus cálculos quedan aún más subjetivos y carentes de sustento. En las legislatura pasada los partidos que apoyaron los acuerdos de paz fueron, además de los mencionados anteriormente como fuerzas alternativas, La U y los liberales, cada uno con 14 curules electas. En total, si estas fuerzas se únen, darían 57 curules.

Sin embargo, no es correcto hablar de esos siete movimientos como una corriente unida en el legislativo. “Son cálculos que no se pueden hacer en este momento. Si bien el Partido Liberal y La U acompañaron los acuerdos de paz, no sabemos cómo van a actuar ahora. En los medios han contado de reuniones de las dirigencias de los partidos. En el caso de La U, se podrían ir con Duque, y en el caso de los liberales, con Vargas Lleras. Hay gente de ellos que no tiene un perfil político a favor de la paz sino que son clientelistas y no sabemos cómo van a votar en este periodo. No tienen compromiso en una acuerdo político”, explicó Santiago Virguez de Congreso Visible.

Incluso, lo que pasó con los problemas que tuvo el Gobierno para aprobar temas como la Jurisdicción Especial para la Paz por el ausentismo en el Congreso el 14 de noviembre del año pasado -de los 44 senadores que no asistieron, 8 eran del partido Liberal y 7 de La U-, muestra lo impredecibles que son las “fuerzas de la paz” para ser mayoría absoluta.

O en el caso de partidos como el Liberal, recuerda Milanese, senadoras como Viviane Morales y Sofía Gaviria (que ya no están en el Congreso) no votaron por los acuerdos. “Ni el Liberal ni La U son bancadas disciplinadas al votar”.

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Martes, 05 Septiembre 2017

“Las Fuerzas Militares y de Policía de Colombia son del tamaño de las de Brasil”

Por Sania Salazar

La frase es de Jairo Estrada de Voces de Paz, quien invitó a iniciar el debate sobre si en Colombia se deben reducir las Fuerzas Militares.

Con la guerrilla de las Farc desarmada y convertida en un partido político, se ha empezado a debatir en el país cuál debe ser el futuro de las Fuerzas Armadas.

Sobre eso trinó Jairo Estrada, del Movimiento Voces de Paz, quien aseguró que las Fuerzas Militares y de Policía de Colombia son del tamaño de las de Brasil y que es hora de hablar sobre su reducción.

 

 

Estrada nos dijo que para escribir el trino se basó en datos básicos de Wikipedia sobre ejércitos y en el Atlas comparativo de la defensa en América Latina, de la Red de seguridad y defensa de América Latina, Resdal.

Colombiacheck califica la afirmación como ligera, primero porque encontramos varias cifras sobre cada país, así que no es tan sencillo sacar una conclusión certera basada en números, aunque es común leer en notas de prensa y estudios académicos que Brasil le lleva la delantera a Colombia en ese aspecto.

Segundo, porque la comparación de fuerzas armadas no se debe hacer sobre su tamaño sino sobre su capacidad y las amenazas que deben enfrentar en cada país, según explicaron expertos.

Para empezar a entender hay que aclarar que en Colombia las Fuerzas Militares están conformadas por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

Consultamos el Atlas, según el cual, estas tres fuerzas sumaban en Colombia 265.050 efectivos para 2016. Según el portal de datos del Gobierno Colombiano La Policía Nacional tiene 183.333 hombres (con corte al 16 de agosto de 2017). Así que sumando la Policía son 448.383 mil hombres en total.

En Brasil el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea sumaban para 2016, 366.614 efectivos. Para 2014 los efectivos de la Policía militar (425.248) y de la Policía Civil (117.642) sumaban 542.890 efectivos según el documento titulado Pesquisa de informaciones básicas de los Estados, del Instituto Brasilero de geografía y estadística.

El estudio titulado ‘La cuestión militar en Colombia: la fuerza pública y los retos de la construcción de la paz’ publicado en 2012 asegura: “Hoy, la fuerza pública colombiana es la segunda más numerosa de Sudamérica, superada solamente por las fuerzas militares y de policía de Brasil, y, por causa del prolongado conflicto armado interno, cuenta con uno de los dispositivos de movilidad aerotransportada y de reacción rápida más grandes de la región”.

Cifras del Banco Mundial indican que en 2015 el personal de las Fuerzas Armadas de Brasil (personal militar en actividad) ascendía a 729.500 personas, mientras que en Colombia ese personal era de 481.100 efectivos.

 

¿Es hora de reducir las Fuerzas Armadas colombianas?

El profesor de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana, Pedro Piedrahíta Bustamante, doctor en Derecho Internacional y magíster en Seguridad y Defensa, explicó que no se pueden comparar los tamaños de las Fuerzas Armadas de ambos países debido a que la situación de cada uno es diferente.

“Cuando se comparan fuerzas militares no se compara el número de las mismas, sino su capacidad. Si bien Brasil y Colombia pueden tener un pie de fuerza similar, tienen diferencias en las capacidades”, indicó.

Piedrahíta explicó que en el contexto colombiano los militares deben tener capacidades para la guerra irregular (o híbrida), sobre todo en lo relacionado con guerra de guerrillas, en un país en el que hay diferentes grupos armados ilegales que tienen una capacidad de fuego frente a las Fuerzas Militares. Son amenazas a la seguridad interna.

Si bien Brasil es una potencia regional y tiene capacidades militares estratégicas para conflictos internacionales, resaltó el profesor, al mismo tiempo tiene amenazas internas, sobre todo urbana, relacionadas con el crimen organizado transnacional y el control de las favelas para la distribución de narcóticos como sucede también en nuestro país. Sin embargo, “La capacidad de las fuerzas militares brasileñas apunta más a conflictos internacionales”, se trata entonces más de “determinar las amenazas y las capacidades para enfrentarlas” concluyó.

Para Piedrahíta la discusión que hay que dar sobre si es necesario reducir, mantener o ampliar las fuerzas militares en Colombia va más allá de hacer una simple comparación respecto al número del pie de fuerza.

“La primera pregunta que hay que responder es cuáles son las capacidades actuales de las Fuerzas Militares y de Policía frente a las amenazas que quedan en el país, cuáles son las capacidades frente a nuevos grupos armados ilegales, llámense como se llamen; y cuáles son las capacidades estratégicas del Estado colombiano para la defensa de su soberanía, porque muchos países de América Latina le están apostando al futuro, pueden haber amenazas y debemos tener fuerzas militares que tengan la capacidad de enfrentarlas”.

Sobre la pertinencia de reducir las fuerzas armadas en Colombia Michael Radseck, considerado una de las mayores autoridades en temas de seguridad de América Latina, le dijo a Colombia 2020: “diría que tal vez sería imprescindible mantener el actual pie de fuerza —que, sin lugar a dudas, es muy alto— y, de hecho, si fuese necesario, aumentarlo, sobre todo en las zonas que hasta ahora han sido dominadas por las Farc, para evitar precisamente que se produzcan vacíos peligrosísimos”.

Dijo además, que para reducir las fuerzas armadas habría que determinar cuáles son las amenazas internas y externas, cuáles serían las estrategias para contrarrestarlas y quienes serían los encargados de enfrentar esas amenazas. Aseguró que solo teniendo esa información se puede calcular el número de hombres que se necesitan.

El profesor Piedrahíta llamó la atención sobre que, por lo general, se plantea que los ejércitos en tiempos de paz deben prepararse para la guerra, pero que hay que recordar que las fuerzas militares no solo disparan, sino que hacen un acompañamiento que en Colombia se denomina acción integral, un acompañamiento a través de ingenieros, médicos y otros profesionales de apoyo a las fuerzas militares que generan labores para el desarrollo humano en diferentes partes del país. “El Gobierno Nacional le ha apostado fuertemente ahora es a que las fuerzas militares contribuyan al desarrollo del país en temas de infraestructura”, indicó Piedrahíta.

Una de las conclusiones del estudio ‘La cuestión militar en Colombia: la fuerza pública y los retos de la construcción de la paz’ es que la construcción de la paz duradera en Colombia, que incluye la reforma de la Fuerza Pública, solo podrá lograrse cuando haya un posconflicto pleno, que incluye no solo a las guerrillas, sino el control del narcotráfico y del crimen organizado.