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Miércoles, 21 Octubre 2020

No es cierto que ‘miles de venezolanos estén caminando desde Cúcuta para tomarse Bogotá' en el Paro Nacional

Por Laura Rodríguez Salamanca

Esta información que se difunde a través de un audio de WhatsApp y en redes es falsa. Desde hace varias semanas se presenta una nueva ola de migrantes, pero llegan en busca de sustento.

Hace un par de días empezó a circular a través de WhatsApp un audio en el cual se alerta sobre la llegada de miles de venezolanos que caminan desde Cúcuta a Bogotá con el supuesto propósito de tomarse la ciudad en el paro convocado para el 21 de octubre. 

El audio se inicia así: “Muy, pero muy buenas noches. Preocupante, pero más que preocupante es delicada la situación que está ocurriendo. Hoy venía de la ciudad de Bogotá hacia Cúcuta...voy a decirles algo que es para alertar al pueblo colombiano”. 

Luego el hombre que lo grabó [que no se identifica como suele hacerse en el caso de informaciones falsas] da rodeos durante varios minutos para llamar la atención y señala una y otra vez que lo que anunciará es “muy delicado”, “especialmente para la capital de Colombia”. Posteriormente dice: “delicado ver miles, oígalo bien, miles entre la vía entre Cúcuta y Bogotá...miles de jóvenes de edades aproximadamente entre 18 y 30 años, venezolanos que van dirigiéndose hacia Bogotá. ¿Cuál es el trasfondo de esta salida de cientos, miles de venezolanos? ¿Qué es lo que está ocurriendo? ¿Por qué están emigrando tantos venezolanos? Salieron por trochas de Cúcuta y de una u otra manera van a llegar a Bogotá. ¿Sabe cuál es el afán? Mi hermano, prepárese porque pretenden tomarse Bogotá, este 21 de octubre pretenden tomarse Bogotá con las marchas”. 

Finalmente, sostiene que, a su parecer, no es casualidad que la llegada de estos migrantes coincida con el “traslado de supuestos líderes indígenas que están saliendo desde otros supuestos lugares de Colombia” porque a su parecer “se está (sic) tramando un sin número de marchas, manifestaciones, para dañar y alterar el orden público de nuestro país”. 

Pero esta información, que también ha sido compartida por usuarios de Facebook y Twitter, es falsa: instrumentaliza la nueva ola de migración venezolana generada por la reactivación económica en nuestro país y el regreso de migrantes que habían dejado Colombia por las consecuencias de la pandemia para deslegitimar la protesta social.

En primera medida, la nueva ola de migración venezolana que se viene registrando desde hace varias semanas [algunos medios [1 y 2] ya reportaban el fenómeno entre mediados y finales de septiembre], no es algo reciente como se plantea en el audio y ya había sido estimada por las autoridades para el momento de la reactivación económica de nuestro país. 

En palabras de Juan Manuel Caicedo Cardona, jefe de comunicaciones de Migración Colombia, “cuando fue declarado el estado de emergencia en el territorio colombiano, los ciudadanos venezolanos que se ubican principalmente entre los 18 y 39 años de edad y que trabajan principalmente en sectores informales de la economía se vieron obligados a retornar a su país. (...) Sin embargo, desde el mes de mayo, nuestro director, Juan Francisco Espinosa, comenzó a informar a la opinión pública que las proyecciones de Migración Colombia daban cuenta de que del total de venezolanos que habían retornado al territorio de su país, el 80 % regresaría a Colombia con una o dos personas”.  Eso es lo que ha empezado a suceder en las últimas semanas. 

El pasado 18 de agosto la Secretaría de Fronteras y Cooperación Internacional de la Gobernación de Norte de Santander [junto con la Policía, la Alcaldía y otras entidades], según nos refieren en la entidad, empezó a hacer un monitoreo de los migrantes que circulan hacia el interior del país, debido a que empezaron a observar personas intentando entrar a por las trochas. Según los datos que nos compartieron, hasta el 9 de octubre “se han identificado 3.455 migrantes con destino al interior de Colombia”.

Sin embargo, no todos se dirigen a Bogotá como se dice en el audio y en las demás desinformaciones. De acuerdo con una caracterización que realizó internamente [el pasado 17 de octubre] la misma secretaría con el apoyo de la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, y la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, a partir de una muestra de 72 familias se pudo establecer que el 24% de las encuestadas se dirigía a otros países, específicamente a Perú, Chile y Ecuador. 

Migración venezolanos caracterización octubre de 2020

Así mismo,  del 76% por ciento restante, el 27% buscaba sí llegar a Bogotá, pero el 24% se dirigía a Medellín, el 13% a Cali, el 9% a Bucaramanga y el restante 27% a Barranquilla, Santa Marta, Armenia, Manizales, Pereira, Neiva y Popayán. 
Caracterizació migrantes venezonalos octubre de 2020

Además, la motivación que se ha registrado para estas migraciones no tiene nada que ver con la movilización de esta semana en Bogotá. Consultamos al Capitán Rodrigo Acero, del CAI Virtual de la Policía, sobre la posibilidad de que los migrantes vengan a “tomarse Bogotá” o unirse al paro y nos respondió: “la migración de ciudadanos venezolanos es un tema constante. Sin embargo, hablar propiamente de que el fin es algo para el 21, no lo hemos identificado”. 

En ese sentido, según Caicedo, “los venezolanos comenzaron a  regresar porque la situación en su país continúa agravándose, el índice de pobreza continúa aumentando, los grados de desnutrición, la falta a servicios públicos y a salud”. Entonces, la gente “no está migrando por gusto, sino por necesidad debido a que nuestro país empezó a reactivar la economía y en Venezuela las cosas no están funcionando y sigue, por el contrario, el deterioro de ese país”. 

Con esta versión coincide Lucas Gómez, gerente de Fronteras del Gobierno Nacional, quien además señaló que no es acertado tener la percepción de que personas “caminantes, que vienen malnutridas, van a venir, después de caminar miles de kilómetros desde Caracas, con el objetivo de hacer disturbios dentro del paro del 21”. 

De hecho, en la caracterización que ya mencionamos de la Gobernación de Norte de Santander, se evidencia que, contrario a lo que se dice en las desinformaciones, los migrantes no son solo jóvenes entre los 18 y 30 años, sino que hay bebés, niños, personas gestantes y con discapacidad.

Caracterización migrantes venezonalos octubre de 2020

Finalmente, hay que señalar, como dijo el gerente de Fronteras, que este tipo de desinformaciones son “peligrosas” y no ayudan a la integración de los venezolanos al país. “Recordemos que esta es una población extremadamente vulnerable que llega en condiciones muy difíciles, que muchos de ellos llegan con vocación a quedarse en los departamentos fronterizos y en las ciudades cercanas a la frontera y no todos tiene la vocación de recorrer el país”. 

Así las cosas, calificamos como falso el audio y las desinformaciones en redes en las que se difunde que los venezolanos que están migrando desde Cúcuta al centro del país tienen el objetivo de llegar a Bogotá para tomarse la ciudad durante el Paro del 21 de Octubre. Esta población es vulnerable, viene en búsqueda de medios de vida y no necesariamente busca asentarse en la ciudad capital.

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Martes, 03 Noviembre 2020

Los indígenas no son los ‘terratenientes’ que pinta una publicación que descontextualiza este mapa

Por Laura Rodríguez Salamanca

De acuerdo con los datos y según nos explicaron varias expertas, la interpretación que se le da es engañosa. Una de las razones es que la propiedad indígena es colectiva.

Hace unas semanas, mientras la Minga Indígena del Suroccidente se dirigía a Bogotá, empezaron a circular en redes sociales publicaciones engañosas sobre la propiedad de la tierra de los pueblos indígenas. Varias de estas, que ya chequeamos [1, 2 y 3], los señalaban de ser la población que más concentra tierras en el país. Esto con el objetivo de deslegitimar, en cierto nivel, sus demandas. 

En esa misma línea argumentativa, Colombiacheck encontró un trino en el que un usuario presenta un mapa de las territorialidades indígenas para señalar: “#YoNoSoyLaMinga Ni nos representan a las mayorías. Terratenientes abusivos quieren es a toda Colombia. No faltaba más”.

Publicación engañosa sobre mapa indígena

A primera vista, en la imagen se puede ver una gran parte del país coloreada de amarillo. Tal vez por esa razón, 258 usuarios hasta el momento del cierre de esta publicación han compartido el trino, que además ha tenido más de 390 reacciones. 

Pero lo cierto es que aunque el mapa, aun sin ser oficial, representa a las territorialidades indígenas de nuestro país [aunque hay que aclarar algunos detalles], es engañoso y desacertado decir que los indígenas son terratenientes. 

Del mapa y los territorios

Primero, para averiguar la veracidad del mapa, hicimos una búsqueda inversa de la imagen con la herramienta de Google y encontramos que no es oficial, sino que es resultado de un ejercicio de la sociedad civil. El autor es Fidel Mignorance, un geoactivista que hace parte de Human Rights Everywhere, una asociación sin ánimo de lucro que produce conocimiento y apoya procesos sobre derechos humanos y medio ambiente, entre otros temas. El recurso, además, ha sido usado en algunas publicaciones de organizaciones indígenas

Mapa territorialidades indígenas

Sin embargo, hay que aclarar que el mapa es de 2017 y, como dice en las fuentes, fue construido con datos de 2012, 2008, 2015 y 2017. 

Además, incluye territorios protegidos e importantes para los indígenas, pero que no son de su propiedad: el Parque Nacional Río Puré [en la Amazonía], que es el hogar de los yuri, un pueblo en aislamiento, pero que en estricto sentido no es un resguardo; y La Línea Negra, que delimita el territorio sagrado de la Sierra Nevada de Santa Marta. 

Así mismo, dentro de las convenciones están [en amarillo traslúcido que no es tan claro] algunos resguardos coloniales en clarificación. Estos, según nos explicó Jhenifer Mojica, abogada, subdirectora de la Comisión Colombiana de Juristas y experta en tierras y temas agrarios, “son títulos que se dieron desde la conquista, en 1492, hasta principios de 1900. Pero ahora hay discusiones que se dan con las clarificaciones sobre si esos títulos son válidos, si todavía están vigentes, cuál es su delimitación. Pero los resguardos en sí ya son territorio indígena”. 

En resumen, como bien dice el título del mapa, en este se representan las territorialidades indígenas, no solo los resguardos titulados.

Además de esto, comparamos el mapa con uno reciente de resguardos legalizados de la Agencia Nacional de Tierras, ANT, y encontramos que el que se ha compartido en redes no es exacto, pero en general representa los resguardos indígenas titulados en el país. Estos, según escribimos en un artículo reciente, ascienden a 33´252.675 de hectáreas y representan el 29% del total de la superficie de Colombia. 

Entonces, el gran problema de la publicación no es el mapa, sino la interpretación que se le ha dado a la propiedad de la tierra de los indígenas.  

¿Indígenas terratenientes?

Terrateniente, de acuerdo con la RAE, es la “persona que posee tierras, especialmente la que es dueña de grandes extensiones agrícolas”. Y, como nos explicó Carolina Gil, directora del programa en Colombia de Amazon Conservation Team, una organización que acompaña a las comunidades en el proceso de titulación y ampliación de resguardos, esta definición difícilmente se podría aplicar a las comunidades indígenas. 

“Su propiedad sobre la tierra es de carácter colectivo. Es decir, no es a título individual de un indígena, sino que una o varias comunidades poseen un título que goza de las garantías de la propiedad privada, pero que tiene unas características particulares: las tierras son inembargables, imprescriptibles e inadjudicables. Es decir, los indígenas no pueden vender el resguardo a diferencia, lo que sí podría hacer un propietario individual. No pueden disponer de ese territorio salvo para sus actividades como comunidad”, explica Gil.

Así mismo, desde la perspectiva de Jhenifer Mojica, en el debate hay que tener en cuenta dos puntos adicionales: “primero, la relación que tienen las comunidades indígenas con el territorio no encaja en la noción de propiedad privada como la vemos todos los demás no indígenas, que no es un factor productivo, que no es una unidad limitada espacialmente con una función, con un precio, con una función económica que tiene que ejercer sí o sí. Sino que es una función vital, de distintos niveles, de espacios sagrados, de derecho propio, de derecho de la vida. En esa medida no hay como pensar si son o no terratenientes”. 

Segundo que “desde la lectura de los pueblos indígenas la territorialidad indígena es ancestral, es histórica y es precedente a la propiedad privada, entonces no hay como comparar. Si así fuera, entonces toda Colombia sería de propiedad indígena”. 

¿Dónde están las tierras y para qué se usan?

Otros elementos que son importantes en el análisis de los territorios de los pueblos ancestrales son el uso, la distribución y la ubicación de los resguardos indígenas. Según explica Luz Mery Panche, indígena nasa defensora de la Amazonía, en una columna publicada en septiembre de 2020, “si analizamos en términos de población, del 1’ 905.517 del total nacional de personas indígenas, (según DANE y recalcamos aquí el amplio subregistro poblacional), aproximadamente 200 mil indígenas habitan en los seis departamentos que conforman la región de la selva amazónica colombiana, ocupando el 87% de la totalidad del territorio indígena en Colombia”. Allí se encuentran los resguardos más grandes del país. 

Pero como explicamos en un chequeo reciente, “son estos departamentos los que están por fuera de la “frontera agrícola” del país, establecida por el Ministerio de Agricultura como el área de suelo disponible para actividades agropecuarias”.

Entonces, según Panche, “las tierras de los resguardos ubicados en la región Andina, el Pacífico, la Costa Caribe y la Orinoquía, corresponden solo al 13% del total territorial habitado por el 85% del total de indígenas colombianos”. Estos territorios, como se puede ver en el mapa de la Agencia Nacional de Tierras y según nos explicó Gil, son resguardos más pequeños, incluso microresguardos. 

Esto también se evidencia en un mapa [de 2014] presentado en el boletín étnico del Tercer Censo Nacional Agropecuario, en el que se representan los territorios indígenas y afrodescendientes titulados y el número de comunidades que viven en estos. 

Mapa territorios indígenas y comunidades

Además de esto, es importante considerar que gran cantidad de tierras de los resguardos indígenas están dedicadas a preservar el medioambiente [lo cual, como explicamos en un artículo reciente, redunda en beneficios para todos], no a actividades agropecuarias. De acuerdo con el boletín étnico del Tercer Censo Nacional Agropecuario, el 93% del área rural dispersa en territorios indígenas tiene cobertura de bosques naturales. Así mismo, como escribimos en otro texto, según se cuenta en un artículo de El Espectador sobre el aporte indígena a la economía [del 18 de octubre de 2020], “Los indígenas tienen cerca de 26 millones de hectáreas de bosques naturales en sus resguardos, según el Ministerio de Ambiente”, dato que también ha publicado el mismo ministerio. 

De hecho, según explica  Mojica, “el Estado ha recurrido en este siglo a constituir resguardos y territorios indígenas en zonas de protección ambiental. Entonces muchos de estos resguardos tienen limitaciones y usos estrictos de conservación ambiental”, lo cual ha generado que haya “resguardos en donde un número importante de población tiene dificultades para producción y cruce de chagras de autoconsumo, lo cual les impide también sus mínimos de subsistencia”. 

Toda esta situación se puede evidenciar en el siguiente mapa del Sistema de Información Geográfica de la Comisión Nacional de Territorios Indígenas, que muestra gran cantidad de áreas protegidas que se traslapan con resguardos indígenas.

Con todas estas evidencias, calificamos como cuestionable el trino en el que, con base en un mapa de las territorialidades indígenas construido por la sociedad civil, se califica a los indígenas como terratenientes. Las razones: además de que el mapa incluye unos cuantos territorios estratégicos para los pueblos ancestrales que no necesariamente son de su propiedad, la interpretación que se le da en la publicaciones engañosa: no tiene en cuenta el carácter colectivo de los resguardos, el traslape de muchos de estos con zonas protegidas y las comunidades que los habitan.