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Lunes, 27 Agosto 2018

No es lo mismo Sisbén que “salud gratis”, como tituló Caracol Radio

Por José Felipe Sarmiento Abella

Un periodista digital de la cadena convirtió la propuesta del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, de crear “un Sisbén para los ricos” en otra todavía más polémica.

Un fragmento de la intervención del nuevo ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, ante la asamblea de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) en Cartagena causó una enorme controversia porque propuso crear “un Sisbén para los ricos” y en medios y redes sociales, más allá de la discusión sobre la conveniencia de la idea, se desvió el debate por una confusión que se generó con el régimen subsidiado de salud.

El titular de Caracol Radio al respecto es quizás el mejor ejemplo, aunque no el único. El título (que es lo único que leen muchos usuarios desprevenidos en redes sociales) decía que “Minhacienda propone ‘salud gratis para los ricos’”, con todo y comillas.

La cita es falsa y su interpretación también, porque pone como sinónimos dos cosas que son distintas: el sistema de salud para las personas más pobres y la base de datos que se usa para identificarlas.

No obstante, una semana después, la nota en la página de la cadena radial mantiene el mismo encabezado.

 

Noticia en Caracol Radio sobre "Sisbén para ricos" de Carrasquilla

Tan solo en el último de los tres párrafos del artículo se pone una cita del ministro Carrasquilla: “Tendría que haber un Sisbén para los ricos, identificar a quienes tienen esa verdadera capacidad de pago, porque hoy todas las empresas, sean rentables o no, están pagando los mismos impuestos, por eso es urgente redistribuir la carga impositiva de manera más acertada”.

Sin embargo, el mensaje que queda es el de la supuesta gratuidad en salud, como lo demuestran muchos de los comentarios.

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Comentarios en Facebook a noticia del "Sisbén para ricos"

 

 

Pero el Sisbén no es un régimen de salud, ni un subsidio en sí mismo, sino una herramienta para saber a quiénes asignarles ese tipo de beneficios.

Su origen se remonta a la ley 60 de 1993, que le ordenó al Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) establecer unos criterios para focalizar los programas sociales del Gobierno en las personas que más los necesitaran.

El organismo hizo la tarea por primera vez en 1994, cuando determinó que la Ficha de Clasificación Socioeconómica sería el instrumento ideal para la caracterización individual de personas u hogares para su evaluación frente a la entrega de subsidios y la afiliación al régimen de salud correspondiente. La medida se hizo oficial ese mismo año con una resolución del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

Ese documento fue el inicio de lo que hoy se conoce como el Sisbén (Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales), que se definió por primera vez como tal en el Conpes de 1997. Desde entonces ha tenido tres versiones, debido a diferentes cambios en su metodología. La que está vigente se definió en 2008 y hay una cuarta programada desde 2016 para entrar en funcionamiento el año entrante.

Pero su propósito sigue siendo el mismo: focalizar en los más pobres el régimen subsidiado de salud y las ayudas del Departamento para la Prosperidad Social (DPS) como Familias en Acción o Colombia Mayor. Antes lo hacía por niveles y ahora es con un puntaje de cero a cien, como lo explica la misma página del sistema. Entre más bajo es el número, más pobre es la persona.

“Solo es una clasificación o una base de datos”, le confirmó a Colombiacheck el economista Mario Valencia, director del Centro de Estudios para el Trabajo (Cedetrabajo), aunque también advirtió que a Carrasquilla le faltó claridad en su propuesta porque “le quedó mal la comparación”. De hecho, el Ministerio no ha emitido ninguna comunicación aclarando lo dicho por el jefe de la cartera.

El decano de Economía de la Universidad del Rosario, Carlos Sepúlveda, también explica que “lo que hace el Sisbén es caracterizar personas pobres, en un sentido amplio de la palabra, y los puntajes determinan si pueden ser beneficiarios de subsidios”. En ese contexto, la interpretación del académico es que “el ministro dice que deberíamos tener un registro focalizado de personas muy ricas (...) para lo contrario, para cobrarles más impuestos”.

En eso coincide con su colega economista Roberto Angulo que, entre otros cargos, justamente ha sido director del Sisbén en el DNP y de los programas Familias y Jóvenes en Acción del DPS.

 

 

En efecto, cuando Carrasquilla dijo la frase en cuestión ni siquiera estaba hablando del sistema de salud sino de la inequidad en el sistema tributario de Colombia. Por eso tiene sentido el análisis que hizo Sepúlveda de la propuesta.

El ministro estaba justificando la intención del presidente Iván Duque de bajarles los impuestos a las empresas para cobrarles más a las personas naturales. Señaló que, en consecuencia, había que identificar a las más ricas para cobrarles, así como se tiene la información de los pobres para entregarles recursos.

Sus palabras exactas fueron las siguientes:

“Lo que que hace el impuesto empresarial (como lo demuestra el hecho de que, después de impuestos, nuestra desigualdad social es idéntica a lo que era antes de impuestos) es que no hemos logrado hacer esa progresividad. Si verdaderamente queremos progresividad tenemos que identificar. Así como tenemos un Sisbén para los pobres, tendría que haber un Sisbén para los ricos. Identificar pobres y ricos y hacer la redistribución de verdad en el sistema impositivo”.

En consecuencia el título de Caracol es falso. Más allá de la interpretación del ejemplo, habla de “salud gratis” como sinónimo del Sisbén, que no es lo mismo.

Conozca la ruta del chequeo
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    Para hacer esta nota buscamos la definición que el propio Sisbén hace de sí mismo en su página de internet. Luego consultamos las normas que crearon y regularon el sistema. Para buscarlas partimos de un artículo de la revista Dinero sobre el tema, que sitúa su origen en el Conpes de 1997. Pero revisando este documento y la normatividad citada en la web del sistema encontramos la referencia al de 1994, que creó la primera ficha de clasificación, y la resolución 65 de 1994 que la implementó en el tercer parágrafo del artículo 4.

    Estos, a su vez, nos llevaron al artículo 30 de la ley 60 de 1993 que ordenó hacer toda esa reglamentación en cumplimiento del 357 de la Constitución de 1991. Este habla sobre la participación de los municipios en los ingresos de la Nación y señala algunos criterios para su distribución, incluido el nivel de pobreza, que debían precisarse con legislación posterior.

    En la página del Sisbén también consultamos el Conpes más reciente, el de 2016. Ahí estaba la información sobre las versiones III (vigente) y IV (para 2019). Buscando ampliar la primera en Google encontramos una guía del DNP al respecto, que incluye la historia del sistema hasta 2011.

    Además, hablamos con dos economistas (Carlos Sepúlveda, decano de la Universidad del Rosario, y Mario Valencia, director de Cedetrabajo). Ellos nos explicaron, en palabras menos técnicas, la función del Sisbén y nos dieron su propia interpretación de lo dicho por el ministro Carrasquilla con base en ella.

    De hecho también buscamos la aclaración del Ministerio de Hacienda pero prefirieron no referirse al tema de manera oficial. En todo caso, consultamos el video con la intervención completa del funcionario en Cartagena, que la misma entidad subió en su canal de YouTube.

Miércoles, 15 Agosto 2018

Las imágenes virales de la Revista Semana: ¿cuál es verdadera y cuál falsa?

Por Sania Salazar

Los lectores de la revista Semana se han visto ante la encrucijada de detectar la información falsa que circula en redes con los logos y la imagen gráfica de la revista. Aquí, claves para detectar las publicaciones falsas.

 

 

Aunque en la Revista Semana ya habían notado que en redes sociales circulaban piezas gráficas muy similares a las que produce el medio, pero con información falsa, tienen el fin de semana del 20 de julio como la fecha en la que estas imágenes empezaron a ser virales. Los lectores se preguntan cómo identificar las falsas.

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Tatiana Jaramillo, jefe de redes sociales de Semana, reconoce que las imágenes falsas son muy parecidas a las verdaderas, por lo que es difícil diferenciarlas. Pero para identificar las piezas falsas recomienda fijarse en el tipo de letra, que es distinto al que usa Semana (las letras de las imágenes falsas son serifadas, tienen “colitas” en los extremos de las letras) y en la manera como está organizado el texto en el espacio de la imagen, pues Semana no suele ponerlo centrado.

Además, señaló que antes de compartir esos contenidos es importante verificar las cuentas de redes sociales de donde salen las imágenes, pues las piezas originales de Semana solo salen de las cuentas del medio. Los lectores también pueden consultarles, a través de las redes sociales, sobre la veracidad de las piezas gráficas.

Jaramillo resaltó también que los mensajes falsos, por lo general, generan indignación y que, aunque en las imágenes de la revista a veces salen frases polémicas de los personajes, esto no es tan común.

Para contrarrestar el efecto de estas imágenes con información falsa, la revista ha publicado notas aclaratorias poniendo en evidencia las falsedades.

Jaramillo indicó que aunque son varias las cuentas desde las que se distribuyen estas imágenes con información falsa, en la Revista Semana han detectado que estas se publican, principalmente, en la cuenta de Twitter @Pelicolombianas.

Esta cuenta tiene 21 mil seguidores y, aunque en su perfil advierte que dice “verdades a punta de mentiras” y que tiene “elevados niveles de sátira”, hay varios incautos que creen las mentiras que publican y las replican en sus redes sociales. Algunos líderes de opinión o tuiteros con miles de seguidores también comparten estas imágenes con citas falsas, lo que facilita que se viralicen.

 

 

“Coger una marca que no es tuya para promocionar tu contenido está mal hecho y no lo debería hacer nadie ni en Twitter, ni en Facebook, ni en la vida real. A algunas personas les parece chistoso, no les parece tan grave, no entienden que está mal hecho, que desinforma”, indicó Jaramillo.

Para ella, cada usuario, al tener una cuenta de Twitter o de Facebook, tiene que pensar que es parte de ese mundo y que lo que comparta contribuye tanto a informar como a desinformar. Debe decidir si hace parte del problema de las noticias falsas o de la solución.

La portada de la revista no se salva

En redes sociales también han circulado portadas falsas de la revista, lo que pasó, sobre todo, durante la campaña electoral, a lo que Semana ha tenido que reaccionar, también, con notas que desmienten la información.

Para detectar las portadas falsas Jaramillo recomienda fijarse, de nuevo en la letra y en la ortografía. Además, indica que las portadas falsas suelen tener demasiado texto o demasiados elementos gráficos. Recomienda buscar las portadas en la página web del medio, donde están todas, aunque son las más recientes las que por lo general modifican.