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Cuestionable

Miércoles, 07 Octubre 2020

No es posible asegurar que Colombia ‘es el segundo país en el mundo donde más ha crecido el desempleo’

Por Diana Ampudia, Lina María Cuitiva y Óscar Felipe Agudelo - Zona Franca

La frase la dijo el senador Rodrigo Lara, sin embargo, la comparación de este indicador entre países es difícilmente medible y aún no hay cifras del 2020 que unifiquen los datos de todo el mundo.

En medio del programa  Zona Franca (medio aliado de RedCheq) ‘¿Iván Duque y Carlos Holmes Trujillo acataron el fallo de la Corte Suprema de Justicia?’, transmitido el pasado 24 de septiembre, el senador de Cambio Radical Rodrigo Lara dijo que Colombia es “el país con la tasa de desempleo más alta de América Latina. Según The Economist, somos el segundo país del mundo en donde más ha crecido la tasa de desempleo en el año 2020”. 

Zona Franca se comunicó con el jefe de prensa del congresista, quien señaló que la afirmación fue tomada de una columna publicada por el ex ministro de Hacienda Roberto Junguito Bonnet, el pasado 2 de septiembre en el medio económico Portafolio. 

En la publicación, titulada “La tasa de Desempleo”, no comparó  la situación de Colombia con América Latina, logró concluir (teniendo en cuenta la tasa de desempleo registrada en la sección ‘Economic and financial indicators’ de la revista británica The Economist) que:  “Colombia (...) ha sido, luego de Filipinas, el país donde más se incrementó la tasa de desempleo como resultado de la política de aislamiento social para combatir la pandemia del coronavirus”. 

La conclusión  hecha por Junguito y replicada por el senador de la República salió, en palabras del economista, de “comparar las cifras recientes (desempleo de julio para Colombia) con las tasas de desempleo que presentaba The Economist en la revista de febrero del 2020 (desempleo diciembre de 2019 para Colombia)”. Sin embargo, esta metodología tiene varios inconvenientes, así lo explicaron dos expertos: Jorge Galindo, analista de datos; y Cristina Fernández, economista e investigadora de Fedesarrollo. 

Para Galindo, el ejercicio de comparar la tasa de desempleo entre países con la tabla de indicadores de la revista The Economist tiene tres problemas:

Primer problema

En la sección ‘Economic and financial indicators’ no están incluidos todos los países.  

     Ejemplo de la sección ‘Economic and Financial Indicators’ de la revista The Economist. Tercer periodo de septiembre. 

La tabla solo incluye 42 países y la zona euro. Además, los criterios de selección que utiliza la revista “no están claros ni son evidentes”, según Galindo. Por este motivo es poco preciso asegurar que Colombia es el país con la mayor tasa de desempleo en América Latina y el segundo del mundo en donde más creció el desempleo en 2020, pues la revista no tiene en cuenta a todos los países de la región ni a las más de 190 naciones reconocidas. 

Segundo problema 

De acuerdo con Galindo, algunos países miden el desempleo mes a mes y otros países lo miden trimestre a trimestre; entonces si el periodo no es el mismo la comparación no es metodológicamente correcta ni ajustada.

Al revisar la medición de desempleo de los mismos países de América Latina que destaca The Economist en la sección mencionada, es posible verificar que las mediciones son difícilmente comparables debido, principalmente, a la diferencia en la periodicidad de las tomas de muestras para las encuestas y a las variables para medir el desempleo, por ejemplo, la edad del encuestado o el tiempo que la persona desempleada  ha estado en búsqueda de trabajo. 

Según el Blog ‘Factor Trabajo’ del BID, “a menudo, los datos disponibles sobre los mercados laborales de América Latina y el Caribe no son comparables entre países o a lo largo del tiempo, lo que puede convertirse en un impedimento para diseñar políticas públicas coherentes con la realidad que viven los trabajadores de nuestra región”. 

Tercer Problema

La metodología para medir quién está en desempleo y quién no, cambia según cómo se hace la encuesta de fuerza laboral de población activa en cada país. Un país puede preguntar de una manera para saber si la persona está desempleada y otro país puede preguntar de otra manera. Por lo tanto, los porcentajes no son comparables. 

Sobre las encuestas del desempleo, aunque hay preguntas base para hacer la medición, cada país modela el cuestionario de manera distinta (algunos usan preguntas de sí y no y otros utilizan formulación con opción múltiple) y le añaden ítems dependiendo de sus particularidades. En México, por ejemplo, en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), preguntan a quienes están desempleados “¿ha tratado de buscar trabajo en otro país o hacer preparativos para cruzar la frontera?”.

Así es cómo se mide el desempleo en los países latinoamericanos que aparecen en la sección ‘Economic and financial indicators’ en The Economist:

Tabla

“Por todo eso The Economist, con toda probabilidad, no publica estas tablas para que la gente haga comparaciones entre países, las publica para que la gente sepa cómo está cada país”, afirmó Galindo. 

Esto significa que para poder comparar las cifras entre países de la misma región sería necesario estandarizar las encuestas de cada país, como sucede en la Unión Europea, y hacer mediciones con la misma periodicidad. Si esto ni siquiera ocurre en la región, afirmar que Colombia tiene la cifra de desempleo más alta en América Latina y es el segundo país en el mundo en donde más ha crecido la cifra en lo corrido del año, simplemente es muy difícil de comprobar. 

Por su parte, Cristina Fernández, dijo que “es muy difícil decir eso [que Colombia es el país con la tasa de desempleo más alta de Latinoamérica] porque todavía no están los datos como para afirmarlo. Es una de las tasas más altas sin duda, lo que pasa es que uno no debe medir el aumento en el desempleo (relación porcentual entre el número de personas que están buscando trabajo y el número de personas que hacen parte de la fuerza laboral*) sino la caída en la tasa de ocupación (relación porcentual entre la población ocupada y el número de personas que integran la población en edad de trabajar*) para tener en cuenta también a los que se van a la inactividad”.

Una fuente del DANE nos explicó que la medición tampoco es probable por la estacionalidad de la cifra.“Después de medir durante tanto tiempo el índice de desocupación, cada país reconoce cierta tendencia relacionada con la temporada”, declaró. Por ejemplo, en Colombia el desempleo en enero aumenta porque las vacantes abiertas para cubrir la demanda de la temporada decembrina dejan de ser necesarias. 

Para el caso de los índices de desempleo, según la Revista de la Información Básica, IB, el inicio de las vacaciones escolares así como el inicio y finalización de los contratos laborales de carácter temporal juegan un papel importante en la medición, ya que todos estos eventos causan efectos estacionales en la medida en que se registran en épocas similares todos los años.  

En este caso, cuando unas cifras están estacionalizadas la comparación entre estas solo puede hacerse con la cifra registrada del mismo mes, pero del año anterior. Esto significa, que para evaluar el incremento en la tasa de desempleo de julio 2020 en Colombia, habría que comparar la cifra con la del mismo mes pero en 2019, y no con la de cualquier otro mes.  Cabe mencionar que la CEPAL considera la tasa de desempleo como una serie claramente estacional.

Para poder hacer la comparación entre meses del mismo año sería necesario tomar la cifra desestacionalizada, es decir, la cifra en la que son eliminados los efectos estacionales que comprende la medición. La cual es generalmente revelada por la entidad encargada de medir la desocupación en cada país y permite una comparación con periodos previos. 

Al tener en cuenta esta precisión, lo indicado no sería comparar la tasa de desempleo de Colombia de julio con la de diciembre, como lo hizo Junguito en su columna y de la que concluyó que el incremento en la tasa de desempleo era el resultado de la política de aislamiento social para combatir la pandemia, y en caso de hacerse, debería ser con la cifra desestacionalizada, la cual no es usada por The Economist en sus indicadores. 

Por esta razón consideramos que la declaración del congresista Rodrigo Lara es Cuestionable con la cifras registradas por la fuente a la que cita. Primero porque la fuente no contempla en su listado a todos los países, segundo porque no es posible comparar tasas de desempleo con diferente metodología y periodicidad, tercero porque simplemente recoge los datos oficiales estacionalizados, al menos en el caso de Colombia, y los pone en una misma tabla que permite ver la transformación de la cifra en cada país, pero no compararlos entre sí.

Luego de llegar a esta conclusión, tratamos de chequear la afirmación hecha por Rodrigo Lara con cifras recopiladas por entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, o la Organización Internacional del Trabajo, OIT, pero no fue posible porque las cifras, aunque armonizadas, trabajan año a año y el 2020 aún no ha terminado. 
 

*Conceptos tomados del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) .

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Lunes, 19 Octubre 2020

Usar tapabocas no causa riesgo de infarto ni cáncer

Por Doris Marcela Téllez

Una publicación de Facebook que menciona erróneamente que la mascarilla aumenta el riesgo de infarto o el cáncer, basa sus argumentos en una supuesta investigación italiana de la que no encontramos ninguna evidencia.

En Facebook circula una publicación titulada “¿Por qué no debes llevar la mascarilla?” en la que se hacen varias afirmaciones respecto al uso del tapabocas. 

desinformación

Inicia con la frase: “Compartido por Isabel Campos Sierra”, pero no especifica quién es la mujer o por qué hace estas afirmaciones. Esta es una acción recurrente en mensajes falsos difundidos por redes sociales: señalar supuestos autores de los mensajes para crear una idea de confianza. En este caso, tras una búsqueda en Google no encontramos a la supuesta autora del mensaje.

La publicación continúa afirmando que si se lleva por horas el tapabocas se corre el riesgo de sufrir un infarto, micosis y dermatitis: 

“Si vienes a decirme que mis hijos tienen que llevarlo puesto [el tapabocas] durante todas las horas que van a la escuela, *cuando cualquier cardiólogo te dirá que corren el riesgo de infarto*, cualquier dermatólogo te dirá que se corre el riesgo de micosis y dermatitis, cualquier inmunólogo que debajo de la máscara se multipliquen los gérmenes y que sin contactos sociales el sistema inmunitario se debilitará”.

En Colombiacheck revisamos las afirmaciones verificables de esta publicación y esto fue lo que encontramos

Riesgo de infarto

Falso

En relación a esta frase es importante aclarar que el Infarto agudo del miocardio, (o ataque al corazón), es una enfermedad que se produce principalmente por una condición crónica previa conocida como ateroesclerosis, que corresponde a la acumulación de grasa al interior de las arterias y ocurre durante años antes del infarto. 

Cuando la aterosclerosis es severa se tapa el flujo de sangre de las arterias coronarias, lo que evita la llegada de oxígeno y nutrientes a algunas áreas del músculo cardíaco, lo cual produce el infarto, afecta el funcionamiento cardíaco y pone en riesgo la vida del paciente. 

Boris Vesga, cardiólogo hemodinamista y profesor asociado de la Universidad Industrial de Santander, le corroboró a Colombiacheck que el uso del tapabocas no tiene nada que ver con el riesgo de infarto: “El infarto se produce por una enfermedad diferente (ateroesclerosis). El uso o no uso del tapabocas no está dentro de los factores de riesgo para que se presente esta patología”.

Por su parte, Efraín Gomez, cardiólogo y jefe de la Unidad Coronaria de la Clínica Shaio de Bogotá, comentó que no hay evidencia científica, de ningún tipo, que demuestre que el uso del tapabocas aumenta la posibilidad de aparición de infarto o genere infarto. “Nosotros usamos tapabocas todo el día y hasta ahora nadie se ha muerto por esa razón. Es nuestra herramienta de trabajo y el elemento que más ha protegido a la población de la progresión de esta epidemia”, dijo.

Gómez explicó que tampoco se conoce evidencia científica de que un infarto se pueda presentar al realizar actividad física con el tapabocas. Lo que sí han evidenciado es el aumento de pacientes por infarto debido al retraso en asistir a la consulta en los hospitales o centros clínicos, por miedo a contagiarse de COVID-19. 

Por otro lado, al realizar una búsqueda en bases de datos, en las páginas de Pubmed, Litcovid, Hinari y Latindex, de estudios científicos que relacionen el uso de tapabocas con infarto teniendo en cuenta palabras clave como “infarto agudo del miocardio” y “tapabocas”, no encontramos estudio alguno que relacione dichos términos. 

Por estas razones calificamos como falsa la afirmación dada por la publicación respecto a lo que “cualquier cardiólogo diría del uso del tapabocas y el riesgo de infarto”.  

Riesgo de micosis

Cuestionable

La micosis corresponde a una infección de la piel producida por hongos. La doctora Julia Inés Mesa, dermatóloga y docente de la Universidad de Caldas, aseguró que la micosis no se produce por el uso del tapabocas: “Los tapabocas no se han relacionado con esta patología, que aunque es amplia y existen distintas formas en las que afecta a la piel, ninguna micosis, hasta el momento, ha sido asociada al uso de las mascarillas”. 

Por su parte, el dermatólogo Pedro Castro, también consultado por Colombiacheck, afirmó que cuando los tapabocas desechables se usan de manera adecuada, es decir, teniendo en cuenta su vida útil (tal y como lo explicamos en esta nota), o en el caso de los lavables si están limpios, no deberían causar ningún problema respecto a micosis en piel. Resaltó que esta se presenta sólo cuando hay presencia de hongos. 

Colombiacheck también realizó una búsqueda de evidencia científica en la base de datos Pubmed y en Litcovid, respecto a estudios que relacionaran micosis con uso de tapabocas en el último año, pero no se encontró ningún reporte de caso o estudios en los que verificaran la presencia de hongos en piel de usuarios de mascarillas. 

Es posible que quienes tengan condiciones preexistentes en la piel puedan verse predispuestos a que se exacerben estos problemas, que en el caso del personal de salud u otros trabajos que requieren un uso continuo de la mascarilla por muchas horas, puedan tener riesgo de presentar algún problema en la piel. Sin embargo, no es una situación generalizada que se presenten en todos los casos. 

Por lo que consideramos cuestionable la afirmación ya que a pesar de que sí pueden aparecer problemas en la piel relacionados con el uso prolongado de tapabocas, aún no hay evidencia científica de casos de micosis.

Riesgo de dermatitis

Verdadero, pero

La dermatitis es un concepto médico que hace referencia a la inflamación de la piel y se puede manifestar con síntomas como enrojecimiento, descamación o picazón, entre otros. 

Existen múltiples tipos de dermatitis y éstas se pueden producir a su vez por diferentes factores desencadenantes. Siendo la dermatitis de contacto o alérgica una de las más comunes, puede afectar a personas de todas las edades quienes suelen ser susceptibles a que su piel reaccione a factores externos.

Frente a esa afirmación que asegura que el uso del tapabocas podría generar dermatitis “como lo diría cualquier dermatólogo”, Mesa explicó que sí hay personas con piel susceptible, quienes podrían presentar dermatitis de contacto alérgica al usar el tapabocas

Sin embargo, resaltó que no es una condición que sólo suceda con las mascarillas, ya que en estas personas los síntomas en piel pueden aparecer al exponerse a diferentes tipos de textiles. Además, existen alternativas de ciertas telas que estas personas sí pueden tolerar, como también ya lo explicamos en otro chequeo. 

Asimismo, el dermatólogo Pedro Castro, afirmó que el uso de tapabocas sí podría generar esta patología (la dermatitis de contacto o alérgica), pero en personas que tengan el antecedente, es decir, que sean alérgicas. “La dermatitis de contacto alérgica no se presenta en todo el mundo. Por ejemplo, pasa con los tapabocas lavables cuando quedan residuos de detergentes; o con los otros tapabocas, cuando las personas son alérgicas a las fibras sintéticas de las que están hechos algunos”, comentó.

Mesa y Castro coincidieron en aclarar que sí han evidenciado, asociado al uso de mascarillas, el acné denominado como maskne; una variedad de acné que se presenta por la fricción y la humedad en pieles con tendencia a esta patología, como ha sido descrito en estudios de piel realizados durante la pandemia al personal de salud que debido a la contingencia se han visto expuestos a mayor número de horas de uso de tapabocas y otros elementos de protección. No obstante, en este caso, el maskne no se puede encasillar como dermatitis porque es una dermatosis (condición de la piel que en este caso afecta los folículos de los vellos de la piel). 

Debido a lo presentado previamente calificamos la afirmación en relación a la dermatitis como verdadera pero, ya que sí se pueden producir casos de dermatitis por el uso prolongado del tapabocas, pero en personas susceptibles a dicha condición en piel. 

Además consideramos importante resaltar que para evitar la aparición de cualquier problema en la piel, se deben seguir medidas de higiene con los tapabocas, elementos que se han vuelto una prenda más de vestir durante esta pandemia. (Consultar medidas de higiene de la Sociedad Americana de Dermatología aquí). Así mismo es importante recordar el uso adecuado del tapabocas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Aire exhalado que se convierte en dióxido de carbono. 

Falso

Esta publicación de Facebook afirma equivocadamente que el uso del tapabocas puede provocar mareo, intoxicación, cansancio, malestar, pérdida de reflejos o del pensamiento consciente por respirar una y otra vez el aire exhalado, convertido en dióxido de carbono. 

No es la primera vez que se difunde una desinformación relacionada con el uso de tapabocas y ese tipo de síntomas. El 7 de mayo chequeamos las desinformaciones que circularon sobre la hipoxia y encontramos que es falso que las mascarillas o tapabocas produzcan esa afección

Camila Webb, médica infectóloga del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, le dijo a Colombiacheck que el dióxido de carbono que exhalamos no se queda dentro de la mascarilla. “Tanto la mascarilla quirúrgica, como la de tela, o la N95 dejan pasar el dióxido de carbono”.

Por otro lado, los colegas de EFE Verifica también chequearon la desinformación que señala que el uso del tapabocas provoca intoxicación con CO2 (dióxido de carbono). En la nota, Jaime Barrio, del Consejo Científico del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, afirma: “las mascarillas no están cerradas al paso del aire, ya que el material del que están hechas permite que entre el oxígeno y se elimine el dióxido de carbono”. Por lo tanto, volvemos a concluir que la afirmación respecto al mareo asociado al CO2 y el uso de mascarillas es falsa. 

El “verdadero” experto

Falso

Cerca del sexto párrafo la publicación en Facebook señala, para justificar la renuencia al uso de la mascarilla, que hay que “escuchar a un verdadero experto”, refiriéndose a una supuesta investigación realizada por un físico llamado Franco Prodi, (señalado como hermano de Romano Prodi) para el Ministerio de Defensa del CNR de Bolonia (Italia) quien, supuestamente, realizó investigaciones para el desarrollo de un filtro de respiración.

De Franco Prodi, a quien citan como uno de los investigadores, encontramos que es licenciado en física de la Universidad de Bolonia y que, según su hoja de vida de Scopus, (base de datos bibliográfica de resúmenes y citas de artículos científicos), trabajó hasta 2017 en el Instituto de Ciencias Atmosféricas y Clima de Bolonia. 

La hoja de vida en Scopus es agregada y modificada por cada investigador.

Según lo registrado en Scopus, Prodi tiene 122 publicaciones en revistas internacionales. De éstas, sólo encontramos una que se relaciona con el tema de los filtros, publicada en 2015 y en la cual aparece como coautor. 

La investigación se titula ‘Filtración de aire y capacidades antimicrobianas de PLA / PHB electrohilado que contiene líquido iónico’( ‘Air filtration and antimicrobial capabilities of electrospun PLA/PHB containing ionic liquid’), en la que cuenta que fabricaron un filtro de nanofibras de biopolímeros (es decir, usaron materiales en tamaños nanométricos para crear el filtro) y estudiaron la actividad de bacterias y hongos. En las conclusiones de la investigación, sin embargo, no se especifica que también se haya investigado con virus.

Colombiacheck consultó a Juan Pablo Hineztroza, ingeniero químico y director del laboratorio de Nanotecnología Textil de la Universidad de Cornell en Estado Unidos, quien resaltó que hay algunos detalles dudosos de la afirmación del post en el que se afirma que “aquel filtro lo diseñamos para partículas del mismo tamaño que los virus. (...) y filtrar nano-partículas a la vez de permitir pasar suficiente aire para la respiración humana nos resultó imposible conseguir”. 

Frente a esto Hineztroza señaló: “No es físicamente posible la equivalencia entre un virus y una nanopartícula, como lo aseguran en el post. Alguien que sepa de filtración, no haría esta equivalencia entre una cadena de aminoácidos (virus) y un material que es sólido (nanopartículas)”.

Por otro lado, hicimos una búsqueda avanzada de Google sobre la supuesta investigación de los filtros y algunas de las afirmaciones de la publicación en Facebook y encontramos el mismo contenido publicado por otras personas, en otras redes sociales y medios, pero esta vez firmado a nombre del doctor Stefano Montanari y sin las afirmaciones en relación a los tapabocas, los infartos, la dermatitis que ya chequeamos previamente.

Sobre Stefano Montanari (a quien hemos chequeado en otras desinformaciones), y quien supuestamente en otras cadenas se le atribuye la información de los filtros y no a Isabel Campos Sierra (como sale en la publicación chequeada al comienzo de esta nota), encontramos que la página web Patto per la Scienza (PTS), iniciativa italiana que promueve la ciencia y el método científico, lo denunció “por sus reclamos sobre la propagación y tratamiento del SARS-CoV-2, y por las tesis de conspiración contra la vacunación que ha divulgado en varios vídeos y entrevistas”.

También encontramos que la extensión NewsGuard, que pondera la fiabilidad de páginas en internet, confirma en este documento que la página web de Montanari "publica afirmaciones falsas y sin fundamento con frecuencia" y que "no presenta información de manera responsable". 

En la página web de Montanari existe una publicación con 25.620 visitas en la que se menciona a Franco Prodi, pero el texto no está enfocado en lo que estamos verificando en esta nota, ya que habla de su desacuerdo en el uso y gasto por compra de tapabocas convencionales, y aunque menciona un trabajo (en el que supuestamente participó Montarini) junto al “Ministerio de Defensa con el CNR de Bolonia y el profesor Franco Prodi”, lo que dice al respecto es que sabe lo difícil que es investigar en el tema y que ellos ya diseñaron el filtro; “solo hay que producirlo”.

También consultamos el perfil de Montanari en Scopus y no encontramos información de publicaciones que incluyan su nombre. Por otro lado, revisamos las coautorías de Prodi (tiene 199) y sólo encontramos una con un investigador de apellido Montanari, pero de otro nombre, en 1993 y de temas que no están relacionados con la creación de filtros.

Imagen de Scopus de coautorías entre Franco Prodi y M. Montanari.

Es importante aclarar que según la publicación que estamos verificando, el trabajo fue hecho para el CNR de Italia, que es la versión italiana de Colciencias; es decir, una entidad de carácter público, por lo cual si se hubiese realizado dicha investigación debería estar publicada, pero no encontramos registro de la misma.

De ese modo, aunque Franco Prodi sí es físico, no está relacionado con la investigación en filtros referida en la publicación de Facebook, ni con Stefano Montanari, y según las publicaciones de Scopus, no hay una investigación en la que hayan trabajado juntos. Por lo tanto calificamos como falsa la afirmación en relación a los filtros y Prodi. 

La sangre entra en hipercapnia

Falso

En la parte final de la dudosa publicación en Facebook respecto al uso de las mascarillas, se hace alusión al hecho de que al usar el tapabocas y exhalar el dióxido de carbono con la respiración, “debido al impedimento para tirarlo”, éste se vuelve a inhalar, por lo que precipitadamente concluyen que se produce hipercapnia, que a su vez genera acidosis, y ésta última causa enfermedades como el cáncer. Afirmaciones que hay que tomar y analizar con cautela, entendiendo además que se encuentran mal redactadas.

Como se explicó previamente, las mascarillas permiten el flujo tanto del oxígeno como el dióxido de carbono; los gases de la respiración. 

La hipercapnia, (como ya lo dijimos en un chequeo previo) es el aumento de los niveles de dióxido de carbono en la sangre (CO2), que sí puede provocar que el pH sanguíneo baje o se torne más ácido. 

No obstante, en relación a la hipercapnia Emilio Herrera, PhD en Ciencias Biomédicas y académico del programa de fisiopatología de la Universidad de Chile, explicó que es “imposible que se genere en una persona sana y consciente. La hipercapnia se puede producir por una depresión ventilatoria”. Es decir, respirar menos de lo que deberíamos al punto de acumular altos niveles de dióxido de carbono en la sangre.

Además, para que se produzca ese aumento de CO2 en la sangre y la consecuente caída del pH sanguíneo debido a falla en el sistema respiratorio, se requiere la presencia de comorbilidades para desarrollarla entre las que están tener una insuficiencia respiratoria crónica, aguda, o una enfermedad pulmonar crónica severa, condiciones que no se presentan por el uso de un tapabocas sino que corresponde a enfermedades o comorbilidades previas de la persona.

En la literatura científica no se ha atribuido la presencia de hipercapnia al uso de tapabocas. De estas desinformaciones en relación a la hipercapnia y la acidosis por uso de mascarillas, nuestros colegas verificadores en España de Maldita.es también chequearon y concluyeron que no existe ningún estudio que demuestre (ni siquiera un estudio serio que investigue) que la mascarilla quirúrgica tenga estas repercusiones en nuestro organismo.

Surgiría la preocupación respecto a quienes ya sufren de alguna enfermedad pulmonar grave, y requieren el uso de tapabocas para evitar el riesgo de contraer el nuevo coronavirus. Estas personas deben usar mascarillas adecuadas y evitar la realización de esfuerzos físicos mientras la utilizan, como es sugerido por los especialistas, incluso previo a la pandemia, para evitar la aparición o exacerbación de fatiga o disnea.

Ahora, respecto a que la acidosis podría generar cáncer, Maldita.es encontró que según los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), entre las posibles complicaciones de la acidosis respiratoria se podría dar un mal funcionamiento de determinados órganos, insuficiencia respiratoria o un shock, pero no hay evidencia alguna de que esté relacionada con el riesgo de desarrollar ningún tipo de cáncer. 

Por lo cual calificamos como falso la afirmación que relaciona el uso de tapabocas con hipercapnia, acidosis y cáncer. 

Finalmente, resaltamos que frente a la contingencia por la pandemia, el uso del tapabocas para prevenir la infección por el nuevo coronavirus está respaldado por la OMS, Organización Mundial de la Salud, como también resumimos en este chequeo, quien recomienda que “las personas con cualquier síntoma de COVID-19 deben usar mascarilla médica, aislarse y solicitar orientación profesional tan pronto como empiecen a sentir posibles síntomas, incluso si estos son leves”.

Sobre estas recomendaciones en relación al uso de mascarilla también el Ministerio de Salud de Colombia hizo obligatorio, desde el 4 de abril, el uso del tapabocas en el sistema de transporte público y áreas donde haya afluencia masiva de personas o que no sea posible mantener la distancia mínima de 1 metro, personas con sintomatología respiratoria y grupos de riesgo (adultos mayores de 70 años, personas con enfermedades cardiovasculares, enfermedades que comprometan su sistema inmunológico, cáncer, VIH, gestantes y enfermedades respiratorias crónicas).