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Falso

Lunes, 25 Octubre 2021

No, esta foto no es del cambuche de alias Otoniel

Por Laura Rodríguez Salamanca

La imagen fue publicada originalmente el 2 de octubre de 2021 por un soldado que le dijo a Noticias Uno que la foto fue tomada de sus redes sociales.

Desde que el pasado 23 de octubre de 2021 se anunció la captura del narcotraficante Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, líder del Clan del Golfo, han empezado a circular en Facebook y en Twitter publicaciones (1 y 2) con una supuesta foto de su cambuche en la zona rural del municipio de Necoclí, Antioquia. 

Cambuche_Otoniel_Falso

Entre quienes compartieron la imagen están el periodista Alex Macías, el caricaturista Matador y el medio comunicación Agencia de Periodismo Investigativo, que la usó para ilustrar un artículo titulado ‘Debate sobre si fue entrega o captura de alias 'Otoniel'.

Pero esta foto no es reciente. Varios usuarios de Twitter notaron que la foto había sido publicada anteriormente en redes sociales e hicieron publicaciones (1 y 2)  en las que comentaron que la foto había sido publicada antes en la página de Facebook Militares de Colombia, Admiración Y Respeto Siempre. 

En efecto, al hacer una búsqueda inversa con la foto en Google se encuentra que aparece publicada en la página el 22 de octubre de 2021 a las 4:42 p.m, un día antes de la captura.  

La búsqueda inversa también arrojó varias publicaciones con pantallazos de la foto, subida el 2 de octubre por el usuario de Facebook Walter Andrés de León Cubillos. Buscamos la foto en su perfil, pero aparece que borró la publicación.

Campamento_Soldado

Sin embargo, Noticias Uno contactó a un soldado autor de las fotos, quien realmente se llama Sergio Andrés Chala. Él les dijo que el cambuche de la imagen no es de Dairo Antonio Úsuga, sino suyo. 

“Esa foto yo la subí porque es mi cambuche. Entonces no faltó el que se la robó y la publicó allá diciendo que era de ese señor”, explicó.

En algunas publicaciones se ha mencionado que el gobierno fue quien publicó la foto falsa del campamento de alias Otoniel. Sin embargo, no encontramos publicaciones con esas imágenes en ninguna cuenta gubernamental ni de las Fuerza Militares o de Policía.

De hecho, en la Policía Nacional le explicaron a Colombiacheck que Otoniel fue capturado en el monte, pero salió huyendo de esta casa, no de un cambuche. También nos compartieron fotos de la vivienda. 

Foto_Captura_Otoniel_CasaCasa_Captura_Otoniel

Casa_Captura_Otoniel

Casa_Captura_Otoniel

Blu Radio también publicó un video con una panorámica de la casa en donde se ocultaba Úsuga.

De acuerdo con un comunicado de la Fiscalía, alias Otoniel fue capturado “en el cerro del Yoki, un paraje rural ubicado en el corregimiento El Totumo, de Necoclí (Antioquia)”. 

Como se explica en un comunicado del Ministerio de Defensa, el general Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares, dijo sobre la operación: "cuando nosotros le caemos, porque le caímos encima, el bandido lo que hace es que huye del área, se va solamente con 3 bandidos ya identificados, y 24 horas después, un grupo de comandos lo encuentra y lo captura".  

Según el comunicado de la Fiscalía, Úsuga, “registra 122 órdenes de captura y 7 medidas de aseguramiento, por delitos como homicidio, reclutamiento ilícito, concierto para delinquir, secuestro extorsivo, terrorismo, porte ilegal de armas y narcotráfico, entre otros”. 

Así mismo, “tiene vigentes 6 sentencias condenatorias, entre ellas dos de 40 y 50 años de prisión, por homicidio agravado, homicidio en persona protegida, desaparición forzada, desplazamiento forzada y reclutamiento ilícito de menores”

A esto hay que sumarle que también “pesan en su contra dos órdenes de captura con fines de extradición por parte de Estados Unidos: una de la Corte Distrital para el Distrito Sur de Florida, proferida el 10 de julio de 2015 por delitos federales de narcóticos, y la otra de la Corte Distrital para el Distrito Este de Nueva York, expedida el 23 de octubre de 2015, por el delito de participar en una empresa criminal continuada y delitos de narcóticos”. 

Así, calificamos como falsas las publicaciones en las que se presenta una foto de un campamento de un soldado del Ejército Nacional como si se tratara del cambuche del narcotraficante alias Otoniel.

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Sábado, 14 Octubre 2017

"Ya tuvimos un sometimiento a la justicia en los 90 y no salió bien"

Por Sania Salazar

Así lo aseguró la periodista Marta Ruiz, quien se refirió a la entrega de Pablo Escobar y a algunos de sus hombres en medio de una discusión sobre el posible sometimiento del Clan del Golfo.

A raíz del anuncio del Clan del Golfo de su intención de acogerse a la justicia, en el programa Semana en Vivo analizaron esta propuesta. Una de las invitadas al debate fue Marta Ruiz, periodista, consejera editorial de la Revista Semana y quien está en la lista de 199 postulados para integrar la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad pactada en el acuerdo entre el Gobierno y las Farc.

Ruiz aseguró que en los años 90 hubo un proceso de sometimiento a la justicia que no salió bien.

 

 

Consultamos libros y revisamos archivos de prensa para saber en qué términos se dio ese proceso y consultamos análisis y expertos sobre los posibles errores que no se deben repetir con el Clan del Golfo.

Calificamos la frase como verdadera, pues Ruiz la basa en que el capo y sus hombres siguieron delinquiendo dentro de la cárcel, lo que las autoridades colombianas comprobaron luego de la fuga.

“El sometimiento del Cartel de Medellín no salió bien porque La Catedral se convirtió en un centro del delito, ellos mataron dentro de la cárcel a sus propios socios”, recordó Ruiz, que añadió que eso fracasó porque un proceso de sometimiento a la justicia es para desarticular una estructura criminal, “pero esa siguió actuando”.

La Parábola de Pablo, biografía escrita por el periodista y político Alonso Salazar, recuerda que el jefe del Cartel de Medellín se entregó a las autoridades el 19 de junio de 1991 luego de que la Constituyente prohibió la extradición de nacionales. Ese día lo acompañaban dos de sus hombres, pero en los días siguientes se entregaron por lo menos nueve más.

La estrategia de sometimiento incluía, en general, beneficios como la no extradición y la rebaja y acumulación de penas, que pretendían promover la entrega de delincuentes a la justicia.

Luego de que Escobar se fugó de la cárcel, en julio de 1992, se comprobó lo que ya era un rumor. “Las autoridades examinaron palmo a palmo La Catedral y sus alrededores. Dijeron haber encontrado restos de los cadáveres de Kiko Moncada y el Negro Galeano, en la cancha de fútbol”, relata La Parábola de Pablo. Ambos hombres eran socios de Escobar.

El libro cuenta que desde el 23 de enero de 1992 funcionarios de la Procuraduría y agentes de la Fuerza Élite habían denunciado que desde la cárcel se reorganizó la red de narcotráfico, se ordenaban atentados y hasta que Escobar salía del lugar.

El libro Días de memoria, del periodista Jorge Cardona, cuenta que luego de que Escobar se fugó, se aprobó en el Congreso una ley para conservar la esencia de la política de sometimiento a la justicia para atraer nuevos narcotraficantes “con el ojo avizor del gobierno de Estados Unidos apoyando, pero advirtiendo que no estaba dispuesto a que se repitiera el lastre de la impunidad de la Catedral”.

Para el profesor del departamento de Gobierno y Ciencias Políticas de la Universidad Eafit de Medellín, Gustavo Duncan, la historia demuestra que el proceso de sometimiento de Escobar salió muy mal para el Estado. “Escobar no se sometió, impuso unas condiciones que, obviamente, estaban dirigidas a poder seguir delinquiendo. Él terminó mandando desde allá”.

Del sometimiento de Escobar al Clan del Golfo

Jorge Iván Cuervo, profesor de la Universidad Externado, analista político y experto en derechos humanos y justicia, recordó que el sometimiento de Escobar y algunos de sus hombres se dio en un contexto muy complejo de narcoterrorismo en el que el Estado no lograba derrotarlos y la única forma de apaciguar el terrorismo fue aceptar no extraditarlos a cambio de que se entregaran y pararan las acciones terroristas. “Ahora no es que el Clan del Golfo esté poniendo contra las cuerdas al Estado como sí lo era un poco en la época de los 90”, explicó.

El profesor resaltó que ese proceso de sometimiento fue poco claro, porque aunque hubo unos decretos y unas modificaciones a las normas penales, no hubo claridad sobre quiénes se entregaron, qué delitos se les imputaron, ni qué penas se impusieron, por ejemplo.

Recomendaciones en el caso del Clan

“Si para el caso de la negociación con las guerrillas se ha necesitado una fina y sofisticada planeación con la participación de importantes asesores internacionales y con una aplicación extraordinaria de un grupo de experimentados líderes y funcionarios del gobierno, para trazar una política de sometimiento a la justicia y una estrategia de desmonte del crimen organizado es necesario hacer una cosa parecida”, indica un documento de la Fundación Paz y Reconciliación, Pares, titulado Las bandas criminales y el posconflicto.

El texto llama la atención sobre que en en el proceso con el Clan del Golfo las reglas deben estar claras desde un principio y que no cabe la negociación, pues se considera indispensable un sometimiento a la justicia.

Cuervo explica que el Clan no tiene la fuerza para ser reconocido como un actor político y así llegar a una negociación como la que se hizo con las Farc y la que se adelanta con el ELN, por lo que el camino que queda es el sometimiento a las reglas del Estado.

“Es preciso que el gobierno nacional y la Fiscalía tengan un diagnóstico y un mapa de las bandas criminales antes de abordar el sometimiento a la justicia y un proyecto integral para desmontar o reducir drásticamente el crimen organizado. Deben saber cuántos son, dónde están, qué actividades realizan, en qué tipo de estructuras se han organizado, cuáles son las rutas y los territorios que controlan, qué alianzas tienen, qué incentivos esperan del Estado para su entrega y a qué compromisos están dispuestos, concluye el documento, recomendaciones en las que coincide Cuervo.