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Inchequeable

Jueves, 20 Junio 2019

No hay cómo saber si la mitad de los homicidios en Bogotá los cometen personas drogadas

Por Sania Salazar

La información oficial sobre homicidios contiene más datos sobre la víctima que sobre el victimario, por lo que es muy difícil establecer si el homicida actuó bajo los efectos de alguna sustancia.

El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, aseguró en su cuenta de Twitter que aproximadamente la mitad de los 1.000 homicidios que se registran al año en Bogotá no son cometidos por delincuentes, “sino por personas que haciendo uso del derecho al libre desarrollo de su personalidad consumen psicoactivos, pelean y matan a otros...hieren a miles más”.

Colombiacheck califica la afirmación como inchequeable, pues no hay fuentes de información que permitan concluir en cuántos de los homicidios el agresor actuó bajo los efectos de sustancias psicoactivas.

Según datos que nos envió el equipo de prensa de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, haciendo referencia a cifras de la Policía, en 2018 el 51% de los homicidios fueron iniciados por una riña y se produjeron en vía pública y en el mismo año el 68% de las lesiones fueron iniciadas por una riña y se produjeron en vía pública.

El equipo de prensa de esa Secretaría no especificó en qué documento o estudio de la Policía estaban esos datos, por lo que Colombiacheck revisó las cifras de homicidios y de lesiones personales de 2018, en las que hay información sobre si los hechos se cometieron en espacio público, pero no si fueron iniciados por riñas. En todo caso, ninguno de esos datos respalda la aseveración de Peñalosa con respecto al consumo de psicoactivos y su relación con los homicidios.

En la Secretaría también nos dijeron que, según el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, “el consumo de alcohol, y demás sustancias psicoactivas (SPA) es el primer factor de vulnerabilidad asociado a ser víctima de homicidio o lesiones personales”. Efectivamente, en el Forensis 2016, un análisis del comportamiento de los homicidios que hace Medicina Legal cada año,  los consumidores de sustancias psicoactivas ocupan el primer lugar de los factores de vulnerabilidad de homicidios, pero “según el factor de vulnerabilidad de la víctima” y no del victimario, que es al que se refiere Peñalosa.

Las cifras de Medicina Legal  muestran que, efectivamente, en los últimos tres años, los asesinatos en la capital han sobrepasado los 1.000 casos cada año. En 2016 se registraron 1.302 casos; en 2017, 1.150; y las cifras preliminares de 2018 indican que ocurrieron 1.050 homicidios.

Pero la información de Medicina Legal sobre cada homicidio tiene más datos sobre la víctima que sobre el victimario, pues no en todos los casos se detiene al presunto agresor. Por ejemplo, en 796 de los 1.050 homicidios registrados en 2018 no se tiene información del presunto agresor, es decir, en el 75% de los casos. Y en todo caso Medicina Legal no tiene en sus informes datos que indiquen si el agresor estaba bajo los efectos de sustancias psicoactivas.

Hugo Acero, sociólogo, experto en seguridad urbana y subsecretario de Seguridad de Bogotá durante nueve años, indicó que según la Fiscalía, en 2018 en Bogotá solo el 32% de los homicidios han sido esclarecidos, y que por ende esos son los casos en los que se podría tener alguna información por lo que es muy difícil sacar la conclusión a la que llega Peñalosa. “Ni aún así porque si alguna persona mata a alguien y varios días o meses después es detenido, pues ya no se sabe si lo hizo bajo el efecto de alguna sustancia”, resaltó Acero.

*Foto tomada de la cuenta de Twitter de la Alcaldía de Bogotá.

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Martes, 24 Septiembre 2019

Cadena confunde semáforos inteligentes con cámaras de fotomultas

Por José Felipe Sarmiento

La nueva semaforización que se está instalando en Bogotá no es para poner comparendos, aunque sí hay otro sistema electrónico para detectar y sancionar infracciones.

Un mensaje que circula por redes sociales advierte que “dentro de quince días inicia la operación de semáforos inteligentes en Bogotá” y que estos “vienen con cámara” para “realizar comparendos electrónicos” por velocidad, invasión de cebras o intersecciones viales, cruces en amarillo y rojo, giros prohibidos y hasta la vigencia del seguro obligatorio para accidentes de tránsito (SOAT) y la revisión tecnicomecánica de los vehículos.

Captura de pantalla de la cadena sobre semaforización en WhatsApp

La Secretaría Distrital de Movilidad ya desmintió esa información. “La semaforización inteligente sí cuenta con sensores y cámaras pero son para regular el tráfico, no para registrar sanciones al Código de Tránsito”, explicó la entidad a través de Twitter.

Es más, ya hay semáforos con estas características funcionando en la ciudad. Según el alcalde Enrique Peñalosa, se han instalado más de 400. El sistema central opera desde finales de marzo pasado. “En ningún caso son utilizados (ni pueden serlo) para poner comparendos”, insiste el director de comunicaciones de la Secretaría, Andrés Contento.

Otra cosa son las cámaras que la administración ha llamado ‘salvavidas’, que empezarían a ser instaladas a finales de octubre. Estas sí tendrían funciones similares a las que la cadena le atribuye de forma errónea a los nuevos semáforos.

Este tipo de sistemas para detectar infracciones deben tener señalización que advierta dónde están instalados, por resolución del Ministerio de Transporte, que reguló su utilización en marzo de 2018. “Entonces, en ningún caso, van a estar escondidas”, aclara Contento.

Aunque estas todavía no han llegado, Bogotá sí hace fotodetección de infracciones con 100 cámaras de gestión vial que siguen esa misma norma. En particular, son utilizadas para probar irrespetos a los carriles exclusivos y paraderos del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), así como a las cebras peatonales.

El mensaje que circula en redes, por tanto, confunde tres tipos de sistemas electrónicos que son distintos entre sí. La ciudad sí hace fotocomparendos y está en camino de instalar detectores de infracciones de mayor tecnología. No obstante, ambos sistemas deben contar con señalización regulada y ninguno de los dos tiene que ver con los sensores y las cámaras de la nueva semaforización.