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Falso

Martes, 01 Diciembre 2020

No hay evidencias de que bancos chinos estén detrás del supuesto fraude en las elecciones de Estados Unidos

Por Mónica Ospino Orozco

En redes sociales circula un video en el que se asegura que presentarán las “pruebas del fraude” y mencionan que detrás de este se encuentran bancos chinos. En Colombiacheck le contamos que esto es falso.

En un video subido por en Facebook por el portal de noticias Social News Channel se asegura que “vamos a hablar no solo las pruebas del fraude en los Estados Unidos, en las votaciones, de las que ya hemos hablado en anteriores oportunidades. Están abarcando proporciones inimaginables, Hong Kong, Irán, Venezuela, sino que adicional, hay bancos involucrados en este hecho, es decir, el dinerito que ha salido para desarrollar el software con el que se roba millones de votos en Estados Unidos, viene de bancos que se encuentran en Hong Kong”.

Luego, la presentadora menciona que “ha sido involucrado con esta empresa Dominion”. Además, asegura que esta información está siendo ocultada y que eso es lo que pasa “cuando los tentáculos del comunismo crecen”. 

En el video, que dura 11 minutos, muestran una desinformación publicada por un portal y titulada ‘Bancos del régimen chino involucrados en el fraudulento sistema de votación “Dominion”’, en la que se indica que “Dominion Voting Systems está en el centro de un escándalo masivo que alega que se llevó a cabo un fraude electrónico generalizado en las elecciones presidenciales de EE.UU. de 2020. El equipo legal de la Campaña Trump afirma tener pruebas de técnicas y herramientas de guerra cibernética utilizadas para manipular el resultado de la elección. Durante años, políticos y expertos bipartidistas han cuestionado la integridad de los sistemas de votación electrónica de Dominion, Sequoia, Smartmatics y SCYTL”.

Este video ha sido compartido desde el pasado 24 de noviembre hasta la fecha más de 2.400 veces en Facebook y visto por más de 150.000 personas, según una herramienta a la que tenemos acceso por una alianza con esta red social en la lucha contra la desinformación.

Al verificar esta información difundida por el canal de noticias, que se identifica en la plataforma como “un servicio dedicado a entregar noticias políticas de américa latina, estados”, encontramos que se trata de información sin ningún sustento, que incluso ya ha sido desmentida por varios verificadores en Estados Unidos.  

Es que la empresa de origen canadiense que fabrica y opera máquinas de votación electrónica en Estados Unidos, Dominion Voting Systems, ha sido señalada en reiteradas ocasiones por el presidente Donald Trump y su abogado, Rudolph Giuliani, como una de las responsables del presunto fraude que llevó al triunfo al hoy presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden.

Sin embargo, no hay evidencia alguna de que a través de las máquinas que proveyó esta empresa o el manejo de los datos de parte de la misma, haya un fraude probado. Aún así ha sido puesta en decenas de teorías que se tejen en torno a la narrativa de unas elecciones corruptas.

Las acusaciones en contra de la mencionada empresa, fabricante y operadora de máquinas de votación, ya han sido desmentidas en numerosas ocasiones (1, 2, 3) e incluso la propia empresa en cuestión, ha publicado en su página web una compilación de las notas  en las que medios dedicados al fact checking desmintieron las teorías de conspiración. 

Además y de acuerdo con este comunicado de la Agencia Nacional de Ciberseguridad e Infraestructura de Seguridad de EE.UU., “las elecciones del 3 de noviembre fueron las más seguras en la historia de los Estados Unidos”.

En dicho comunicado, que es además firmado por una coalición de funcionarios federales de ciberseguridad, administradores electorales locales y empresas de tecnología de votación, agrega que “otras medidas de seguridad como las pruebas preelectorales, la certificación estatal de equipos de votación y la certificación de equipos de votación de la Comisión de Asistencia Electoral (EAC) de Estados Unidos, ayudan a generar confianza adicional en los sistemas de votación utilizados en 2020”.

“Si bien sabemos que hay muchas afirmaciones infundadas y oportunidades de desinformación sobre el proceso de nuestras elecciones, podemos asegurarles que tenemos la mayor confianza en la seguridad e integridad de nuestras elecciones, y usted también debería hacerlo. Cuando tenga preguntas, recurra a los funcionarios electorales como voces confiables mientras administran las elecciones ", finaliza la comunicación del ente oficial de Estados Unidos.

De los bancos chinos, tras el fraude

Pero han surgido nuevas nuevas acusaciones en contra de Dominion y la más reciente de ellas es la  teoría de que bancos chinos estarían detrás de esta compañía. Dicha hipótesis fue lanzada inicialmente por un portal noticioso llamado Repub.Li, y viralizada en Facebook, por páginas como la de CBS que en su publicación también aseguraba que “según los documentos que figuran en la lista pública de la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos, varias patentes asociadas a Dominion Voting Systems tienen un banco chino como agente de garantía. 18 entidades de patentes específicas están listadas con el Banco HSBC de CANADÁ como el asignatario. HSBC es el Hong Kong Shanghai Bank of China y representa un conglomerado bancario internacional. La entidad actúa como ‘un brazo’ del Partido Comunista Chino para llevar a cabo los intereses del partido a nivel mundial”.

Sin embargo, y de acuerdo con esta nota del diario The New York Times, “Dominion, originalmente una empresa canadiense que ahora tiene su sede efectiva en Denver, fabrica máquinas para que los votantes emitan votos y los trabajadores electorales los cuenten, así como software que ayuda a los funcionarios del gobierno a organizar y realizar un seguimiento de los resultados de las elecciones”.

Dominion en su página web asegura además que “ esta es una empresa sin filiación política que no tiene relaciones de propiedad de la empresa con la familia Pelosi, la familia Feinstein, la Iniciativa Global Clinton, Smartmatic, Scytl ni ningún vínculo con Venezuela o Cuba. Dominion trabaja con todos los partidos políticos de Estados Unidos; nuestra base de clientes y nuestras prácticas de alcance gubernamental reflejan este enfoque no partidista”.

Y al realizar  búsquedas   de la presunta intrusión china en el supuesto fraude de Dominion Voting Systems tampoco encontramos evidencia de ello, sin embargo, sí es cierto que el banco HSBC, filial, Toronto, Canadá, actúa como agente colateral de dicha fabricante de máquinas de votación, de acuerdo con estos registros de la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos lo que sin embargo, no es evidencia de intervención en las elecciones ni fraude.

Es que un agente colateral o agente de garantías, de acuerdo con la legislación de Estados Unidos, es necesario “cuando hay multiplicidad de acreedores, y sus créditos cuentan con garantías, un agente de garantías es frecuentemente designado para unificar la representación de éstos frente al deudor común y hacer valer los derechos sobre las garantías en caso de que el deudor no cumpla con los términos del préstamo o los bonos corporativos emitidos”, según lo define en su página web TMF Group. Es similar al concepto de codeudor o fiador, más comúnmente usado en Colombia.

Tampoco es cierto que HSBC sea un brazo del Partido Comunista Chino, pues esta entidad financiera, de acuerdo con este reporte de Investopedia.  “HSBC Holdings PLC (HSBC) es un banco de inversión multinacional y una institución de servicios financieros. Tiene su sede en el Reino Unido. Su subsidiaria con sede en EE. UU., HSBC Bank USA, tiene su sede operativa en la ciudad de Nueva York, y su sede nominal se encuentra en McClean, Virginia. La compañía tiene operaciones en 64 países y territorios, incluidos Europa, Asia, América del Norte y América Latina, Oriente Medio y África del Norte. La empresa tiene más de 40 millones de clientes y hay un total de 235.000 empleados equivalentes a tiempo completo que trabajan para HSBC en todo el mundo”.

Sin embargo, su fuerte arraigo en Hong Kong, que estuvo bajo dominio británico hasta 1997, y hoy hace parte de la China comunista, ha puesto en la mira de muchas potencias al mencionado banco, por considerar que la entidad podría convertirse en una punta de lanza del dominio chino en los sistemas financieros del mundo, según lo reporta en este informe titulado HSBC, ciudadano de ninguna parte, publicado en el diario Financial Times.Pero al consultar cuáles son los principales inversionistas tras el poderoso banco, considerado uno de los 7 más grandes del mundo, los tres principales son empresas con sede en Estados Unidos como: Renaissance Technologies LLC, cuya sede está en Nueva York; J.P. Morgan Securities LLC (banca de inversión con sede en las principales ciudades de Estados Unidos) y Dimensional Fund Advisors (DFA) LP, cuya sede principal está en Austin, Texas.

Con todas estas evidencias podemos concluir que las afirmaciones hechas en algunos perfiles de Facebook y en varias páginas web de que bancos chinos estuvieron tras el presunto fraude en las elecciones de Estados son falsas.

 

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Miércoles, 18 Noviembre 2020

Historia de Biden con el juez supremo Thomas es distinta a versión de redes

Por José Felipe Sarmiento

Publicaciones virales aseguran que, en 1991, el entonces congresista de Estados Unidos “orquestó” acusaciones de violencia sexual contra el hoy miembro de la Corte Suprema de ese país.

Según un meme que circula en Facebook y ha sido compartido 454 veces desde un solo perfil, el presidente electo de Estados Unidos, Joseph R. Biden Jr., supuestamente “hizo todo lo posible para destruir la vida y la reputación del hoy juez de la Corte Suprema de Justicia [de ese país] Thomas Clarence para impedir su nominación” en 1991, una historia muy similar a la que también contó la senadora colombiana María Fernanda Cabal en un trino del 9 de noviembre.

Meme que acusa a Biden de haber hecho todo lo posible contra Thomas

Trino de María Fernanda Cabal sobre acusaciones contra juez Thomas

El mensaje de la congresista incluyó un video de la audiencia presidida en 1991 por Biden, entonces senador demócrata de Delaware, sobre la confirmación del jurista postulado para el tribunal. “Mi nombre ha sido dañado”, reclamó este al Comité Judicial del Senado; pidió terminar el proceso sin importar si su nombramiento era o no avalado por esa corporación; se declaró a sí mismo “víctima” de un supuesto “linchamiento” y dijo que no permitiría “más humillación”, por lo que no respondería preguntas sobre temas “íntimos”.

La historia completa es bien distinta a la que pinta la parlamentaria del partido Centro Democrático y, por tanto, Colombiacheck concluyó que es cuestionable. Lo que Thomas señaló como su vida privada en los dos minutos y cuarto de grabación compartidos en la publicación se refiere, en realidad, a denuncias en su contra por acoso sexual que salieron a la luz en esa época y por las que Joe Biden hizo poco o nada, según las mismas víctimas e incluso sus copartidarios.

El proceso de selección de los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos consiste en que la Presidencia envía una candidatura al Senado y este debe confirmar el nombramiento por mayoría simple. El Comité Judicial de ese órgano hace unas audiencias para evaluar a la persona postulada y vota para decidir si le recomienda o no a la plenaria que le dé el aval. En 1991, cuando el presidente republicano George H.W. Bush propuso a Thomas, el congresista encargado de liderar esas sesiones era Biden.

A través de su equipo de prensa, Cabal le respondió a Colombiacheck que, en su calidad de presidente del comité, fue él “quien, luego de cerrada la investigación general de confirmación del juez Clarence Thomas, permitió que se reabriera y organizó una audiencia televisada con la acusadora, Anita Hill, que, recuerda, se convirtió en un fiasco”. A esa respuesta, aunque cierta, le faltan partes importantes.

La testigo que menciona la senadora era abogada, en ese entonces profesora titular de la Universidad de Oklahoma (la primera afroestadounidense en esa institución). Había sido asesora del jurista cuando trabajaba como secretario de la Oficina de Derechos Civiles en el Departamento de Educación y, luego, como presidente de la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC, en inglés) a principios de los ochentas.

Fue una excompañera de clase de ella quien le dio la pista del caso al Comité Judicial, según recordó uno de los primeros periodistas en conocer y publicar el testimonio, Timothy Phelps, en una columna de 2018 con motivo de las audiencias de confirmación del también juez Brett Kavanaugh, denunciado por abuso sexual. Su texto fue publicado por el periódico Newsday de Long Island, estado de Nueva York, donde trabajaba en 1991.

Empleados de la corporación trataron de convencer a Hill de hablar pero ella no quería exponer su identidad. “El equipo de Biden le dijo que no podrían entregar sus denuncias a los miembros del Comité Judicial a menos que las compartieran también con Thomas, incluyendo su nombre”, contó un reportaje del diario The Washington Post en 2019.

El dilema se resolvió con una declaración juramentada para que el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) iniciara un proceso en el que entrevistó a 10 personas, pero su informe final no aportó ninguna conclusión. El senador demócrata solo compartió las declaraciones de la testigo con sus compañeros apenas unas horas antes de la votación para definir si el equipo le recomendaría o no a la plenaria del Senado la confirmación. El resultado fue un empate con siete votos a cada lado.

El aval definitivo para Thomas parecía garantizado hasta que entró la prensa en escena. Así lo relató la periodista Nina Totenberg de National Public Radio, que compartió la primicia con Phleps, en una entrevista de octubre pasado: “Ella [Hill] dijo que, si yo podía obtener su declaración juramentada, ella accedería a hablar. Creo que no pensó que yo la podría conseguir, de modo que no tendría que hacerlo. Pero sí lo logré y ella cumplió su palabra”.

Los reporteros publicaron el testimonio con nombre propio tras hablar con ella. Nunca se supo quiénes filtraron a la prensa el reporte del FBI, porque ambos autores y sus medios se negaron a revelar sus fuentes a pesar de que fueron presionados con una investigación.

En todo caso, fue la noticia la que obligó a reabrir las audiencias, pero “los republicanos recibieron varias concesiones de Biden y los líderes demócratas”, aclaró el Post. Uno de los acuerdos fue que, pasara lo que pasara, la plenaria votaría en la fecha programada sin dar espacio a una nueva votación del comité.

Hill se enfrentó a un panel de congresistas compuesto solo por hombres blancos. Según contó en diálogo con el diario The New York Times en abril de 2019, después de que el exvicepresidente demócrata la llamó para pedirle perdón justo antes de iniciar su campaña presidencial, él le había dicho antes de las nuevas sesiones que ella sería la primera en hablar pero Thomas tuvo primero el uso de la palabra.

La abogada repitió lo que les había dicho al FBI y a los medios: cuando era su superior, el postulado juez la había invitado de forma insistente a salir a pesar de sus rechazos, le había hecho comentarios inapropiados sobre su ropa y había desviado conversaciones laborales para tocar temas sexuales, incluyendo descripciones explícitas de pornografía. Como respuesta, ella recibió toda clase de ataques de los republicanos sin que le dieran la oportunidad de defenderse.

Arlen Specter, de Pensilvania, la acusó de mentir bajo juramento. Orrin Hatch, de Utah, leyó un pasaje de la novela El exorcista para argumentar que uno de los episodios que contó estaba basado en una escena de ese libro. Alan Simpson, de Wyoming, sugirió que estaba delirando con base en un concepto de un fiscal anónimo que resultó ser parte del equipo de defensa de Thomas. Otros citaron el testimonio en el que un amigo de infancia de él la describió a ella como “inestable”.

Hill culpa a Biden de no haber hecho nada al respecto, lo contrario a lo que dicen el meme y Cabal. Además, Thomas tuvo la oportunidad de volver a intervenir al final para negar las acusaciones en su contra y uno de sus asesores, el exsenador John Danforth, invitó a un psiquiatra forense que diagnosticó a la testigo como “erotomaníaca” sin haberla visto nunca antes. Mientras tanto, otras tres exfuncionarias de la EEOC que se ofrecieron a declarar fueron ignoradas.

Angela Wright incluso viajó a Washington para las audiencias, tenía una historia similar a la de la profesora; pero ni ella ni su testigo de respaldo, Rose Jourdain, fueron llamadas a testificar. A la tercera, Sukari Hardnett, solo le permitieron enviar un escrito en el que afirmó que “si eras una mujer joven, negra y razonablemente atractiva sabías muy bien que estabas siendo inspeccionada y auditada [por él] como mujer”, pero el documento entró al registro tan tarde que pocos lo vieron a tiempo.

A pesar de haberse disculpado, la defensa de Biden ante las críticas por su inacción ha sido que actuó “según las reglas” del proceso. Sin embargo, “le faltó reconocer que, como presidente del Comité Judicial del Senado en 1991, él ponía muchas de ‘las reglas’ que le hicieron daño a Hill”, resaltó un artículo en la revista The New Yorker el año pasado. Incluso sus colegas demócratas consideran que, en su afán por ser justo con las dos partes, dejó desprotegidas a las víctimas.

La misma historia y las mismas conclusiones salen en varios de los reportajes ya citados y otros más [1, 2]. Por otro lado, las grabaciones de las audiencias están disponibles en el portal de red pública de televisión por cable y satélite de Estados Unidos, C-SPAN [día-parte: 1-1, 1-2, 1-3, 1-4, 2-1, 2-2, 2-3, 2-4, 3-1, 3-2, 3-3, 3-4, 3-5, 3-6].

La afirmación de Cabal incluso fue corregida en Twitter por el abogado Santiago Pardo Rodríguez, coordinador del Laboratorio de Diseño para la Justicia de la Universidad de los Andes. El profesor ya había escrito un hilo en abril sobre el papel que tuvo el candidato presidencial demócrata en este caso.

La abogada experta en enfoque de género y docente universitaria Lina Buchely Ibarra le dijo a Colombiacheck que “hay mucha documentación que habla de cómo jueces blancos heterosexuales de capas medias-altas o altas, usualmente relacionados con las élites judiciales, pueden ser tremendamente intimidadores para las mujeres víctimas de acoso sexual y, en ese sentido, la justicia actúa patriarcalmente”. A esto se le conoce como doble victimización y fue lo que Hill experimentó en las audiencias.

De modo que lo más cerca que estuvo Biden de “orquestar” las acusaciones contra Thomas fue que su equipo le insistió a Hill para obtener su testimonio, hasta que la convenció de declarar ante el FBI. Sin la presión mediática, no hubiera permitido la reapertura de las audiencias. De resto, su papel incluso favoreció al candidato a magistrado, que fue confirmado por la plenaria con 52 votos contra 48 y se posesionó el 23 de octubre de 1991.

Por otro lado, no está claro a qué se refiere la publicación viral con que “Clarence está hoy en pleno control de la Corte Suprema de Estados Unidos”. El actual presidente vitalicio del tribunal es John Roberts, quien fue postulado para ese cargo por el presidente republicano George W. Bush (hijo) en 2003 y se posesionó en 2005. Tras la posesión de la nueva juez Amy Coney Barrett, impulsada por Trump, la mayoría es conservadora, pero esto no quiere decir que Thomas la controle.

Lo que sí es cierto es que, a sus 72 años, Thomas sigue activo como juez supremo. La víctima, ciertamente, no es él.