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Lunes, 28 Noviembre 2016

¿Paciente y disciplinada espera de la guerrilla?

Por Miriam Forero

Por más que las Farc insistan en su discurso de unidad de mando, las evidencias demuestran que existen grandes dificultades entre sus filas y bases. Recientemente tuvieron que expulsar a cinco de sus jefes, lo que se suma otros hechos de disidencias y desacatos.

“Con el nuevo Acuerdo Final se generan condiciones para iniciar el difícil proceso de la reconciliación nacional, propósito que compromete a las diferentes clases sociales, (...) y desde luego a nuestros guerrilleros, que con expectativa han estado en paciente y disciplinada espera”.

Con estas dos cualidades Iván Márquez definió la actitud de los miembros de las Farc el pasado 12 de noviembre, durante el anuncio del nuevo acuerdo entre el Gobierno y esta agrupación subversiva. Y ese ha sido el discurso general de los altos mandos de esa guerrilla, como Marcos Calarcá, quien afirmó el 4 de noviembre en una rueda de prensa sobre el mecanismo de verificación del desarme, que en toda la historia de las Farc nunca se ha dado una disidencia, entendida como la separación de un grupo significativo, pues, según él, “una de las fortalezas de la organización es su unidad de mando”.

Colombiacheck recopiló datos de hechos recientes y encontró inflada la expresión de Márquez y de Calarcá pues, si bien es normal que en procesos de paz algunos combatientes no acepten la negociación, la situación de esa guerrilla no ha sido de total sometimiento y unidad; de hecho, sus dirigentes se han visto obligados a capotear brotes de indisciplina y rebelión.

Para empezar, es bien conocido el caso del Frente 1, que en junio pasado comunicó su decisión de no acogerse al proceso de paz. En una de las varias respuestas que recibieron de sus compañeros, el Frente 51 calificó así su decisión: “rechazamos enfáticamente la actitud de fraccionalismo y grupismo del grupo del Primer Frente, desviado de la línea político militar de las Farc”.

La Defensoría del Pueblo ha alertado sobre los problemas que esto ha generado para las comunidades de Vaupés, Guaviare y Amazonas, así como para varios grupos indígenas, quienes han sido extorsionados y presionados. Pero también al interior del grupo se notan las divisiones, como el caso de seis cabecillas que han huido, tres de ellos llevándose $2.000 millones.

Entre las situaciones que contrarrestan la disciplina y paciencia de las que habla Márquez están:

- [Actualización] La reciente expulsión de cinco jefes de las Farc por “su conducta que los ha llevado a entrar en contradicción con nuestra línea político-militar”. En el comunicado del 13 de diciembre, en el que el Estado Mayor de esa guerrilla hizo el anuncio, no sólo se hace evidente que ha faltado disciplina por parte de varios miembros que ocupaban cargos de mando, sino que también se nota la influencia que éstos han logrado sobre guerrilleros que no han estado en paciente y disciplinada espera. “Hacemos un llamado a los combatientes que bajo engaño han sido llevados a emprender un camino de aventura sin futuro, para que se aparten de la errada decisión que han tomado sus jefes inmediatos y regresen a las filas de las FARC-EP”, expresa el comunicado.

- Un monitoreo de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) identificó tres hechos de disidencia -además del Frente 1- y otros cinco frentes guerrilleros con riesgos de que se presenten este tipo de situaciones. Entre las principales acciones que la FIP identificó como contrarias a lo que la dirigencia de las Farc ha ordenado o prometido durante el proceso, están la transferencia de capacidades y personal a otros grupos como el ELN y el EPL en el Catatumbo o ‘La Empresa’ en Buenaventura; y el fortalecimiento de vínculos internacionales para mantener a flote el narcotráfico.

- La muerte de 11 militares en Buenos Aires, Cauca, mientras se encontraban en un establecimiento deportivo, que desembocó en el rompimiento del cese unilateral del fuego, el pasado 22 de mayo.

- Ataques a la infraestructura petrolera en Tumaco por parte de la columna móvil Daniel Aldana en 2015. Los problemas con esta columna llegaron a tal punto que, según información de La Silla Vacía, algunos de sus miembros habrían asesinado a alias “Don Y”, quien no se quería acoger al acuerdo y que para la dirigencia fariana había pasado de ser un disidente a convertirse en un exmiliciano muy problemático.

De hecho, el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, informó en una audiencia en la Cámara de Representantes el pasado 7 de diciembre, que su entidad acababa de legalizar 12 capturas de nuevas bandas en esa zona de Tumaco, integradas por disidencias de las Farc.

- Las salidas de varios miembros de las Farc, a quienes la paciencia no les alcanzó para esperar el cierre de los acuerdos. Los casos más recientes, que esa misma guerrilla reconoció, se dieron en el Frente 19 entre el 30 de agosto y el 9 de octubre. “La pregunta es si este es un caso aislado o se estaría dando a cuentagotas en otros frentes”, advierte, al respecto, Eduardo Álvarez Vanegas, de la FIP, en un análisis que escribió en Razón Pública con base en los datos de aquella entidad.

- El reciente enfrentamiento entre el Ejército y miembros del Frente 37 en el que murieron dos guerrilleros y uno más fue capturado. Aunque las Farc refutaron la versión militar según la cual esas tres personas estarían dedicadas a la extorsión y la minería ilegal, sí fue una ocasión para que tanto la delegación del gobierno como la de las Farc recalcaran la debilidad del cese al fuego, que se puede romper por la impaciencia de unos y otros en cualquier momento.

“Diferentes sectores califican de “frágil” el actual momento. Parece haber desconfianza entre las filas de las Farc y esto traería más disidencias y desertores”, alerta Álvarez Vanegas.

Sin embargo, teniendo en cuenta que las Farc calculan en 5.765 el número de sus combatientes, estos casos de disidencias o posibles desobediencias, no representan una porción grande del accionar en ese grupo insurgente, pero sí demuestran que la paciencia y disciplina no ha sido generalizada ni absoluta como la quiso hacer ver Iván Márquez.

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Jueves, 17 Enero 2019

Fiscalía no informó de incremento de las Farc sino de disidencias

Por Ana María Saavedra

Portales aseguran que la Fiscalía informó sobre un incremento de miembros de las Farc, pero realmente el informe se refiere a miembros de disidencias, es decir de grupos que ya no tienen que ver con la guerrilla.

Una nota publicada en los portales El Nodo y Oiga Noticias asegura que la “Fiscalía informa incremento en las Farc que alcanza los 1.749 guerrilleros”.  

nodo farc

oiga farc

Al revisar el informe encontramos que la Fiscalía sí reporta esa cifra, pero asociada a miembros de “Grupos Armados Organizados Residuales (GAOR)”, conformados por excombatientes de las Farc. Por esta razón los titulares de ambos portales son Cuestionables.

En el informe se agrega que, con labores de inteligencia, “lograron identificar 11 estructuras, 9 subestructuras y 10 comisiones de los GAOR. Estos grupos están integrados por 1.749 hombres en armas y están ubicados en cinco áreas –Noroccidental, Occidental, Oriental, Nororiental y Sur–. La Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales y las FACON también determinaron que, en la actualidad, los GAOR afectan 2.596 veredas en el territorio nacional, correspondientes a 129 municipios en 19 departamentos”.

Pero hay una diferencia entre las GAOR, más conocidas como disidencias de las Farc, y las Farc como grupo guerrillero. Este grupo, tras las negociaciones de paz con el Gobierno de Juan Manuel Santos entregó las  armas en un proceso que finalizó en junio de 2017, como lo reportaron los medios de comunicación, entidades como la Defensoría del Pueblo y lo certificó la misión de observación de la ONU.

Las disidencias, aunque hayan surgido de las Farc, son grupos diferentes que no quisieron acogerse al proceso de paz. En abril del año pasado la Fundación Ideas para la Paz realizó el informe Trayectorias y dinámicas territoriales de las disidencias de las Farc  en el que analizaba que “el surgimiento de disidencias es, precisamente, uno de los principales desafíos durante las fases de negociación e implementación de los acuerdos (...) Se trata de estructuras armadas que —con sus respectivas dimensiones, rasgos y variaciones—, pueden competir en el plano militar, político y social de forma directa a la acción del Estado y sabotear sus esfuerzos para la construcción de la paz o los anhelos de quienes sí dejaron las armas”.

El informe hacía un seguimiento a la evolución de este fenómeno, desde 2016, en el que mostraba que las economías criminales son la única motivación para explicar las disidencias, dejando de lado factores políticos y organizacionales. 

“Un rasgo característico de las FARC durante el conflicto fue su cohesión interna reflejada en un aparato burocrático compuesto por normas, códigos, reglas, estatutos, reglamentos y jerarquías, que favoreció su longevidad en la confrontación”, se agrega en el informe, aunque se aclara que “desde 2012 las investigaciones de Insight Crime daban cuenta de cómo algunas estructuras de este grupo estaban entrando en un proceso de degradación interna y criminal”.