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Verdadero pero...

Lunes, 01 Octubre 2018

Petro se acerca a la verdad sobre quema de caña para la producción de etanol

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Esta práctica no es utilizada únicamente para su transformación en biocombustible, sino también para la producción de azúcar. Pero el senador tiene razón al advertir sobre los graves daños al medioambiente que genera.

Hace un par de semanas, el senador y excandidato presidencial Gustavo Petro, visitó el Valle del Cauca como parte de la gira que ha emprendido por diferentes regiones del país para impulsar su movimiento político.

En días previos, los cañicultores habían desarrollado quemas de caña controlada en el departamento, razón por la cual el senador aprovechó en su discurso para mencionar el tema.

En su cuenta de Twitter quedó el registro de una de sus afirmaciones a la cual, Colombiacheck le puso el ojo.

 

 

Hablamos con un par de expertos de la Universidad del Valle, consultamos cifras de la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar y documentos de Cenicaña, y llegamos a la conclusión de que la afirmación de Petro es Aproximada.

La caña

Víctor Manuel Patiño, en su libro Esbozo histórico sobre la caña de azúcar, de acuerdo con una publicación hecha por Cenicaña, escribió que la caña llegó a Colombia en 1538. Según Patiño, a mediados del siglo XV la caña comenzó a ser cultivada de manera sistemática en el país. Para el año 1920 ya se producía azúcar en el Valle del Cauca.

Ya entrados en el siglo XXI, la caña comenzó a ser utilizada también para producir etanol, exactamente en el año 2005, según datos de Asocaña.

El bioetanol

“El etanol es un compuesto químico que se puede obtener de cualquier material vegetal que se pueda transformar a través de la fermentación”, afirma Juan Pablo Silva, ingeniero químico con maestría en ingeniería sanitaria y ambiental.

Este compuesto puede ser utilizado como combustible (biocombustible) y para su transformación en Colombia hay siete destilerías, de acuerdo con Asocaña; seis están ubicadas en el valle geográfico del río Cauca (departamentos de Valle, Cauca y Risaralda) y una en el Meta.

“La producción de bioetanol en el valle del río Cauca es una producción dual, es decir, la caña cosechada se muele en el ingenio e ingresa primero a la fábrica de azúcar y en este proceso, los jugos y mieles que resultan se envían como materia prima para la destilería”, dice Asocaña en respuesta a un cuestionario enviado por Colombiacheck.

“No se puede diferenciar la caña que se utiliza para alcohol y para azúcar. Si se realiza una equivalencia, se puede interpretar que el 15% de la caña de la región del valle del río Cauca se utiliza para la producción de bioetanol”.

La quema de la caña

El ingeniero Silva le contó a Colombiacheck que la quema de caña de azúcar en el Valle del Cauca se hace desde los años 70, de acuerdo con una investigación realizada por Carlos Madriñán. “No es un proceso prolongado, dura aproximadamente una hora y se hace de manera controlada”, aclara Silva.

Según el informe de sostenibilidad 2017-2018 de Asocaña, “los ingenios azucareros son los únicos autorizados para realizar quemas controladas del cultivo de la caña, para lo cual cuentan con permisos de emisiones de cada Corporación”. Aunque se sabe que existe una grave problemática relacionada con los incendios criminales a los cañaduzales, ocasionados por manos ajenas a la agroindustria.

La quema se utiliza tanto para transformar la caña en etanol, como para la producción de azúcar, pues es un proceso que ocurre en el cultivo. Si la caña es utilizada para hacer azúcar o etanol se decide en un proceso posterior a la quema.

Y los motivos por los cuales se realiza son tres, según Mario Pérez, doctor en economía ecológica:

  1. Facilita el corte de tallos.

El trabajo de corte de la caña se sigue haciendo de forma manual y, debido a que la planta tiene un follaje cortante, valga la redundancia, termina cortando a quienes desarrollan esta labor. Al quemarla, hay una reducción significativa de la maleza y, por lo tanto, el trabajo se hace más práctico.

Además, culturalmente se sabe que en esas plantaciones hay serpientes, arañas e insectos que pueden afectar a los trabajadores. Con la quema, todas las plagas salen de la zona.

  1. Mejora la productividad.

Siguiendo con el punto anterior, pero ahora desde la perspectiva de productividad, se ha demostrado que un cortero tiene un mayor rendimiento en el proceso cuando la caña ya está quemada.

“Cuando se realiza el corte sin quemar la caña, un cortero tiene un rendimiento de dos a tres toneladas diarias, mientras que si se quema obtiene un rendimiento de entre cinco y seis toneladas”, según el artículo ‘Los sistemas de corte mecanizado de caña de azúcar’, de Daniel Galvis Mantilla, para la revista Tecnicaña.

  1. Mejora la calidad física de la materia prima

Con la quema, al interior de la caña se favorece el proceso de extracción y fabricación de azúcares, “particularmente de la sacarosa y por eso hay un mayor rendimiento por cada caña”, dice Silva.

Sin embargo, debido a que se ha encontrado que la quema de caña produce graves impactos al medioambiente y a la salud de los habitantes de las zonas aledañas a los cañaduzales, en los últimos años ha disminuido el número de hectáreas cosechadas bajo quemas controladas.

 


*Fuente: Asocaña

 

En su trino, Petro dijo que, “cuando queman la caña, lo hacen para evaporar el agua”, pero esto no es del todo cierto. Como ya explicamos, la quema no se “hace para” evaporar el agua. En todo caso, según Silva, la planta no absorbe todo el líquido que se le aplica, aunque sí es un cultivo que consume una alta cantidad de agua, como ya lo expondremos.

Sí es cierto que se “abaratan los costos de transporte” porque, ya que la planta tiene menos follaje, ocupa menos espacio en el vehículo que la transporta y porque un trabajador puede cargar más tallos.

También, como ya fue dicho, la caña no se quema únicamente para “su transformación en etanol”, también para la producción de azúcar.

Pero tiene razón el senador en su opinión final (“acaban con el agua del Valle para producir complementos para la gasolina”), al advertir sobre el daño al medioambiente que está generando la producción de etanol a través de la transformación de la caña de azúcar. Tanto por los efectos ya mencionados generados por la quema, como por el alto consumo de agua que requiere el cultivo.

El agua

La caña de azúcar es un cultivo que usa agua de manera intensiva. “La caña es concentradora de agua”, afirma el profesor Pérez, quien explica que, por cada hectárea de caña, se consumen alrededor de 10.700 metros cúbicos de agua. Mientras que cultivos como la soya o el maíz requieren de 3.500 metros cúbicos de agua por cada hectárea sembrada.

Por otro lado, de acuerdo con los dos profesores de la Universidad del Valle, en la región se están generando conflictos sociales por el uso y consumo de agua. Según Pérez, entre el 65 y el 69% del agua concesionada es para uso de la caña de azúcar. Y si hablamos del agua subterránea, el porcentaje asciende hasta el 87%, lo que quiere decir que para el consumo humano y otros sectores productivos, solo se puede usar entre el 35 y el 31% en el primer caso y menos del 15% en el segundo.

Ahora bien, desde que se empezó a implementar la producción de etanol, los cultivos de caña han aumentado en el valle del río Cauca. Entre los años 2003, 2004 y 2005 (previo al descubrimiento del etanol), el área sembrada en caña estaba entre 197.000 y 198.000 hectáreas.

A partir de 2006, se llegó a 200.000 hectáreas, con un aumento progresivo en los años siguientes hasta llegar a las 243.000 que hay hoy, según Asocaña.

Pero, al mismo tiempo, se observa que desde el año 2006, la producción total de azúcar ha venido sufriendo una disminución a pesar de haber más área cultivada.

 

 

*Fuente: Recopilación de informes anuales de Asocaña con aspectos generales del sector azucarero colombiano. Realizado por Juan Pablo Silva.

De modo que en general el cultivo de la caña con el aumento estrepitoso que ha sufrido en los últimos años para su transformación en etanol, está utilizando más suelo y más agua, lo que, al mismo tiempo, disminuye la disponibilidad y calidad del recurso hídrico para otros usuarios. “Eso genera una mayor presión sobre el líquido y es allí donde vienen las dinámicas relacionadas con el agua”, concluye Silva.

 

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Lunes, 05 Octubre 2020

Sí hay minería en el río Danubio (Valle) pero esto no habría ocasionado turbidez del agua

Por Andrés Felipe Martínez - RedCheq

Excursionistas publicaron fotos de este afluente turbio y aseguraron que se trataba de una consecuencia de la minería ilegal. Autoridades atribuyeron la situación a un deslizamiento de tierra.

El pasado 29 de septiembre, en distintos perfiles de Facebook e Instagram (1, 2, 3, 4, 5) se publicaron denuncias sobre una supuesta contaminación por minería en una reserva natural conocida como Oasis La Sirena, en el río Danubio, ubicado en zona montañosa de Dapa, corregimiento del municipio de Yumbo en el Valle del Cauca. 

Desinformación

Este lugar cuenta con una cascada y aguas cristalinas, y es uno de los atractivos de turismo ecológico en los alrededores del Parque Nacional Natural Farallones de Cali.

En las denuncias de redes se compartieron fotografías y videos en los que se ve el afluente turbio, teñido de color tierra. En un video, un hombre asegura que “en la parte alta del río están dragando, haciendo explotación minera, esto es lo que ha ocasionado”. Otras fotografías fueron publicadas diciendo que el río estaba “en alerta máxima por explotación minera”.

Un día después, la CVC (Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca), que es la autoridad ambiental en el departamento, negó que en el río El Danubio se estuviera realizando explotación minera, y atribuyó la turbiedad a “un arrastre de sedimentos puntual producto de un deslizamiento en la zona”.

“Las lluvias presentadas en las últimas horas generaron arrastre de sedimentos y cambio en la coloración del agua. El Danubio sigue siendo un paraíso ambiental en el Pacífico vallecaucano”, dice el comunicado publicado en los canales oficiales de la CVC, acompañado de fotografías y videos que muestran al Oasis nuevamente cristalino.

En Colombiacheck consultamos algunas fuentes para contrastar las denuncias de los ciudadanos y la respuesta de la autoridad ambiental. 

Sí hay minería

Algunas personas que conocen el sector manifestaron que en el lugar sí se realiza minería, a veces de manera artesanal y otras veces con uso de herramientas mecanizadas de baja escala; y es una de las tradiciones de mayor antigüedad en las comunidades del corregimiento El Danubio.

Así lo reconoce, por ejemplo, Dairo Utima, líder comunitario de El Danubio, quien ha liderado la promoción del programa de sustitución de cultivos ilícitos desde hace varios años; y actualmente es Concejal del Municipio de Dagua.

“Desde la colonización de estos sectores, antes de 1926, la minería artesanal ha sido una práctica tradicional, pues es una zona rica en oro. Luego, con la llegada de los cultivos ilícitos, en los años 2000, la minería se redujo al mínimo. Ahora, con el programa de sustitución, se ha intentado fortalecer el turismo como alternativa económica. Pero ante el período de cuarentena, sabemos que algunas familias recurrieron nuevamente a esta extracción de metales”, cuenta Utima.

El río Danubio nace de la montaña, en la espesa cordillera occidental que atraviesa el Valle del Cauca, y desemboca en el río Anchicayá. 

Esta región es conocida por Jaime Celis, exdirector del Parque Nacional Natural Farallones de Cali. “En esa zona siempre se ha realizado una actividad de extracción por barequeo, de toda la vida. Es un tema tradicional por parte de las comunidades del sector”, señala. 

También lo tiene así identificado Jefferson Orejuela, coordinador de gestión de la CVC en la cuenca de Anchicayá Alto.

“Sabemos que existe una minería artesanal tradicional sobre este río, que es el llamado barequeo y el mazamorreo. Es ocasional. Con picas y barras empiezan a hacer movimiento de tierra, para soltar el material de arenas y limos, y extraer los metales. Entonces cuando llueve y la zanja que han abierto se llena, como tiene material suelto, esto comienza a generar turbiedad”, dice Orejuela.

En esta actividad minera, también se usan herramientas como draguetas y motobombas, explica Orejuela. “Este río en su parte media tiene un tramo de llanura, más arriba del Oasis, donde uno probablemente por las condiciones de suelos podría decir que están haciendo un mazamorreo, un barequeo, o han podido meter una dragueta o un monitor”.

No sería la razón de la turbiedad 

Sin embargo, pese a estar identificada esta actividad en la zona, las fuentes coinciden en que este ejercicio, a esta escala, no ocasiona la turbidez registrada en fotos y videos por los excursionistas. 

“Esto no provoca que el río se ensucie de esta manera, nunca. En cambio, sí se han presentado en otras ocasiones represamientos o deslizamientos de tierra que generan turbidez, particularmente cuando llueve”, explica Celis. 

Y esa es la versión de la CVC, en palabras del coordinador Orejuela: “Creemos que el río creció un poco, sacudió un talud y lo derrumbó. Pudo ser alrededor de 15 metros cúbicos de tierra. Esto ha ocurrido en otras ocasiones. En diciembre pasado, por un movimiento de masa, el río duró tres días turbio”.

De acuerdo con el funcionario, durante el recorrido realizado por la Corporación en la zona, no se encontró algún rastro de uso de herramientas o maquinaria hasta casi tres kilómetros arriba del Oasis La Sirena.

“Encontramos un óptimo estado de esta franja forestal protectora, y no encontramos alguna modificación antrópica del paisaje, no se evidencia alguna explotación de materiales, no han sido transformadas las condiciones físicas del río”, asegura.

Pese a esto, la entidad ambiental señaló que planea fortalecer un monitoreo del afluente, y llegar aguas más arriba de lo que se alcanzó en el día de la visita.

No se determina sólo con fotos

Por otro lado, para la bióloga Pilar Cogua, PhD en Ciencias Biológicas y directora de investigaciones de la Universidad Santiago de Cali, ni la turbiedad evidenciada por los turistas un día, ni la claridad mostrada por la CVC, son evidencias suficientes para determinar si hay o no contaminación por actividad minera en el afluente.

“No es tán fácil identificar la contaminación por minería sin haber hecho estudios. No puedes concluir que si el agua está turbia es resultado de un proceso de minería, como dijeron las personas en redes sociales. Pero tampoco podrías estar seguro de que un agua clara no esté contaminada”, explica la docente, quien ha realizado investigaciones sobre contaminación por mercurio usado en minería, en afluentes del país (1, 2, 3).

Y añade: “A punta de fotos no se puede determinar. El río está en movimiento, y lo que puedes hacer a simple vista es tomar una foto del momento”. 

De acuerdo con la investigadora, se necesitaría un análisis físico químico para determinar las condiciones del agua o de sus organismos vivos.

“Cuando se estudia la contaminación por minería, en términos químicos, se mide si existen contaminantes o sustancias potencialmente tóxicas en el agua que puedan generar un efecto adverso a la comunidad”, explica la bióloga.

Al respecto, consultamos a la CVC para conocer si en el río Danubio se ha realizado un análisis químico. Y desde su oficina de comunicaciones se manifestó que no se ha hecho un estudio así en el afluente, y que por ello se planea tomar muestras en los próximos días, a raíz de las denuncias. 

Sin embargo, sí se han realizado estudios de monitoreo en el río Dagua, a donde llegan parte de las aguas del Danubio, y no se han encontrado anomalías, dijo la CVC.

No hay “alerta roja”

Ahora, para la bióloga Cogua, la minería artesanal que se practica ocasionalmente en El Danubio no necesariamente representaría un riesgo potencial de contaminación para el ecosistema, como sí lo sería una extracción con equipos industriales. Esto contrario a los comentarios en redes sociales que advertían una “alerta roja” y un “ecocidio” por las fotografías.

“Los efectos reales sobre los ecosistemas no son por esta minería que no es industrializada. Aunque a veces en este tipo de minería sí se usan sustancias como arsénico, esto es en bajas cantidades. Y por el efecto de dilución, este tipo de ecosistemas fluviales tienen la capacidad de disminuir el potencial tóxico”, dice la investigadora.

“El riesgo es en los procesos de minería con equipos y maquinaria, que son los que afectan no solo por el uso de sustancias, sino que impactan la estructura física y el cauce de los ríos”, continúa. 

De esta forma, con las publicaciones realizadas en redes sociales, no es posible determinar la presencia de actividad minera en el río El Danubio por la turbiedad del agua, como aseguraron los usuarios. Pues esta manifestación podría deberse a factores naturales como un movimiento de tierra.

En este caso, las afirmaciones en redes son calificadas como cuestionables.

Pero en el comunicado de la CVC tampoco fue preciso decir que “quedó completamente descartada la situación de minería ilegal”, pues la zona no está libre del uso ocasional de herramientas mecanizadas para extraer metales, según las fuentes consultadas. 

Además, la verificación realizada por la entidad, se hizo solo en un tramo del afluente, y de manera visual, sin un análisis químico que pudiera dar más argumentos para descartar un riesgo ambiental. Esto lo reconoce el funcionario Orejuela: “Sabemos que tenemos que llegar a determinar si aguas más arriba de pronto haya podido ocurrir un evento de minería”.