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Viernes, 05 Julio 2019

Portales difunden desinformaciones sobre la ‘ideología de género’ en Brasil y México

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Algunos han compartido la falsa noticia de que una pareja de lesbianas mató a su hijo porque no se quería vestir como mujer.

Desde hace algunos meses circulan a través de portales sospechosos y páginas de Facebook dos desinformaciones que pretenden dar cuenta de lo que hace la “ideología de género” (concepto utilizado por algunos sectores religiosos y de derecha para controvertir la idea de que la identidad sexual y los roles de género son socialmente construidos, y no eternos, esenciales y asignados por un dios). 

Aunque ambas desinformaciones parten de noticias verdaderas, tergiversan algunos detalles con el fin de estigmatizar a la comunidad LGBTI, pues tienen en común que involucran el homicidio de un menor por cuenta de una pareja de mujeres. 

México

La primera de ellas cuenta que un menor de siete años murió luego de que su madre y la pareja mujer de esta lo agredieran por negarse a vestirse como niña. Los hechos ocurrieron, según la información difundida, en Juventino Rosas, Guanajuato, México.

Así cuenta uno de estos portales la supuesta noticia: “Después de que el pequeño se negara a vestirse con ropa del sexo opuesto, su madre y su pareja explotaron de coraje y le pegaron en el estómago, cabeza y otras partes del cuerpo, lo que dejó terribles secuelas en los órganos de Karol*”.

Una página de Facebook dice además que “un juez determinó que la Madre pasará, como mínimo, 4 meses en prisión preventiva, acusada de homicidio, y la policía está buscando a su pareja, quien se encuentra prófuga”.

Animal Político, medio mexicano que cuenta con una sección de fact-checking, informó que, aunque sí murió un menor, las causas, la fecha y el lugar fueron cambiados. Esto publicaron nuestros colegas en el país norteamericano:

“El primero de marzo de 2019, la Fiscalía General del Estado de Guanajuato publicó en Twitter que detuvo y vinculó a proceso por el homicidio de un menor de 7 años a una mujer en el municipio de Juventino Rosas. La implicada fue sometida a prisión preventiva.

La persona capturada fue Margarita “N” de 28 años, quien presuntamente golpeó con un martillo en la cabeza y en el estómago a su hijo, según una nota publicada en El Universal un día después del homicidio”.

La Fiscalía Regional de Guanajuato, entidad que adelantó la investigación, le dijo a Animal Político, además, “que en ningún momento de la investigación se contempló que el móvil del homicidio fue el género o la vestimenta del hijo”, ni tampoco que la pareja de Margarita “N” estuviera involucrada y se encontrara prófuga. Por el contrario, fue puesta el libertad pues no se encontró evidencia del involucramiento de la pareja en el maltrato al menor”, dice el medio mexicano.

La causa de la muerte del menor se dio a raíz de los golpes, quemaduras y castigos a los que lo sometía la madre por “el comportamiento inquieto del niño” que “exasperaba a la madre”, según le dijo la Fiscalía a Animal Político. “Cuando el hijo comenzó a presentar convulsiones por los golpes, la madre lo llevó al hospital quien dio aviso a la Fiscalía. El menor murió horas después”, concluye el medio.

El diario La República de Perú también publicó la misma información que Animal Político en la nota titulada “Es falso que ‘lesbianas mataron a su hijo porque él no se quería vestir de niña’”.

Brasil

La segunda desinformación tiene su origen en Brasil y la historia es similar a la de México.

Lo que dicen algunos portales es que Rhuan*, un menor de 9 años, fue apuñalado por su madre, Rosana* y su compañera Kacyla*, mientras dormía después de sufrir durante un año tras una cirugía de reasignación de género fallida.

De acuerdo con las páginas de internet, las mujeres asesinaron al niño porque querían que fuera una niña. Razón por la cual también hicieron la “cirugía de cambio de género”.

La cadena de noticias de Brasil Globo, sin embargo, informó el 11 de junio que, de acuerdo con la Policía Civil del Distrito Federal, la muerte del menor sería una venganza contra el padre y los abuelos de este. 

“La madre dijo que sentía odio y ningún amor por el niño”, según le dijo un delegado de la entidad al medio de comunicación, y era muy vengativa, pues ella misma se comparó “con el Dios justo del Antiguo Testamento [en la Biblia]”. Rosana reclamó, además, motivos religiosos para cometer el asesinato, pues ella era una pastora autodenominada, según contó Globo.

En ambas desinformaciones se repitió constantemente la orientación sexual de las implicadas en el asesinato. Como recordó Animal Político para el caso específico de México, este tipo de desinformaciones que utilizan el nombre completo y la fotografía de los menores, viola su derecho a la privacidad y lo establecido en el Artículo 16 de la Convención de los Derechos del Niño: “Ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación”.

 

*Eliminamos los apellidos de los implicados para proteger la identidad de las víctimas, quienes eran menores de edad.

Viernes, 22 Marzo 2019

No, si un ‘rappitendero’ se accidenta no debe responder el consumidor

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Según una publicación de Facebook, un domiciliario de Rappi se accidentó y quien hizo el pedido a través de la aplicación está demandado. Se trata de una desinformación porque Rappi les paga ARL y dos pólizas de seguro.

Desde hace varias semanas ha circulado en redes sociales una desinformación relacionada con Rappi (la aplicación que permite comprar alimentos y bebidas, y adquirir servicios a domicilio):

Captura de pantalla desinformación Rappi

Colombiacheck revisó los términos y condiciones de uso de la plataforma para los consumidores y no encontró en ellos referencia alguna a lo que menciona la publicación.

Pero además, nos comunicamos con la empresa a través de la agencia de comunicaciones FTi consulting para preguntarle por este tema, y lo que nos dijeron es que es falso que un rappitendero se accidentó y una persona está demandada.

Señalaron, asimismo, que esto nunca podría pasar debido a la información contenida en esta comunicación:

Respuesta Rappi

Preguntamos a FTi consulting quién cubría el pago de la ARL (administradora de riesgos laborales) y nos dijeron que lo asume Rappi como empresa. Además, pedimos si podrían darnos el nombre de la aseguradora con la cual Rappi tiene contratados los servicios de pólizas y ARL y mostrarnos algún documento que así lo compruebe, pero dijeron que no es una información que puedan compartir.

Por otro lado, hablamos con un rappitendero que no quiso darnos su nombre (por lo cual nos referiremos a él como Juan) que nos contó que en diciembre de 2016 tuvo un accidente en su bicicleta mientras se encontraba activo en la aplicación (aunque no estaba prestando ningún servicio en el momento del accidente).

Se fracturó la clavícula y fue llevado al Hospital San Ignacio. Estando allá, según cuenta Juan, al no tener ningún servicio de salud, recordó que en la aplicación para los rappitenderos, Soy Rappi, existe una opción para reportar un accidentes.

Plataforma Soy Rappi

A través de ese botón le informó a la compañía de su situación y logró que le autorizaran los servicios con la ARL Sura, servicios que incluían cirugía, terapias y dos meses de sueldo (por el valor del mínimo legal para ese momento) por incapacidad.

Consultamos a Rappi, nuevamente, para saber si efectivamente existía entre empresa y rappitenderos un contacto a través de la aplicación para reportar accidentes, como señaló Juan, y esto fue lo que nos dijeron:

Rappi cuenta con varios canales abiertos y disponibles para comunicarse con los rappitenderos, en este sentido, ante cualquier accidente pueden acudir a estas opciones.

  • El primero, la Casa del Rappitendero, en donde de manera presencial, realizamos las capacitaciones en movilidad y cultura vial, solucionamos temas de la operación y recibimos todas sus sugerencias y comentarios.

  • Por otro lado, la aplicación “Soy Rappi”, tiene un Centro de Ayuda de la APP. Este es un medio de comunicación permanente que está disponible 24/7. El promedio de tiempo de respuesta es de 2,5 minutos.

Luego del accidente, Juan siguió trabajando con la aplicación y años más tarde tuvo dos accidentes más (aunque menos graves) hace ocho y cinco meses, según calcula. En estos dos casos, nuevamente, acudió a la ARL porque, al igual que otros rappitenderos que consultamos, no paga seguridad social y Rappi tampoco se lo exige ni garantiza.

El 3 de marzo de este año, el periódico El Espectador publicó un artículo que incluía apartes de una entrevista que le hizo a un rappitendero y que en una de sus respuestas coincide con lo que le dijo Juan a Colombiacheck: “Lo único que nos cubre la compañía es un seguro médico, por si nos pasa algo en el ejercicio de nuestro trabajo, pero si nos enfermamos o sufrimos un accidente por fuera de Rappi, no podemos hacer nada”.

Cuando preguntamos a otros rappitenderos antes de Juan por un seguro o ARL, ninguno tenía conocimiento de esta cobertura ni de ningún tipo de protección por parte de la empresa (por ejemplo, en caso de que les roben el dinero).

Señalaron, en cambio, que el contacto directo entre los empleados de Rappi y los rappitenderos solo se realiza una vez; en el momento en que se les da la capacitación para ser parte de la app. Allí solo les hablan de una póliza de seguro que pueden adquirir con ellos (pagando una mensualidad) para proteger la bicicleta; no se trata ningún otro tema con respecto a su seguridad o su salud, según nos comentaron otros rappitenderos que tampoco quisieron dar su nombre.

Rappi es una plataforma virtual que pretende ser una “herramienta que te resuelve prácticamente lo que quieras”, como la definió Sebastián Mejía, uno de sus creadores.

No es una empresa que contrata personas para que realicen domicilios, sino que se concibe a sí misma únicamente como el puente que permite resolver dos necesidades: la del consumidor, que solicita un bien o servicio, y la de un mandatario, quien acepta realizar la gestión del encargo “a riesgo propio a cambio de recibir una remuneración como contraprestación”, como indica en sus términos y condiciones. En eso consiste la llamada economía colaborativa.

Es por esta razón que Rappi sostiene que no existe un compromiso contractual entre la aplicación y los rappitenderos (la relación contractual será directamente entre el consumidor y el mandatario) frente al cual deban responder con el pago de la seguridad social para los rappitenderos. Y, técnicamente, tienen razón. Hasta que no exista una norma que reglamente los trabajos de la economía colaborativa, como el de los domiciliarios de Rappi o los conductores de Uber, no tienen la obligación de hacerlo y la situación para estos trabajadores informales seguirá siendo la misma.