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Viernes, 27 Noviembre 2020

Providencia sí tiene hospital, pero nivel 1 y con viejos problemas por resolver

Por Gloria María Correa Torres y José Felipe Sarmiento

Versiones en redes se equivocaron al afirmar que la isla nunca ha tenido hospital. Lo cierto es que el centro de nivel 1 funciona hace más de dos décadas, pero mantiene dificultades administrativas.

A raíz de una publicación del músico Elkin Robinson en Instagram el pasado 17 de noviembre, en redes sociales se ha comentado sobre la falta de infraestructura de salud en Providencia con base en una comparación entre la actual emergencia por el reciente paso del huracán Iota y la que se vivió cuando la misma isla fue golpeada por el Beta, en 2005 (aunque el artista dijo que había sido en 2004).

Varios mensajes en redes sociales han señalado que el municipio del Archipiélago de San Andrés no tenía hospital en ese entonces y que tampoco se construyó uno en los 16 años siguientes. En una búsqueda avanzada de Twitter, aparecen múltiples quejas sobre esta situación (1, 2, 3 y 4).

Publicación en Instagram sobre la historia del hospital de Providencia

Colombiacheck verificó la historia completa y encontró que es cuestionable porque mezcla datos correctos con otros que no lo son. El principal error es afirmar que la isla no tenía hospital entonces ni lo tiene ahora y que no se han construido albergues. Sin embargo, es cierto que la situación financiera del sistema de salud aún afecta la calidad de la atención en el municipio pese a que ha tenido mejoras.

Beta, historia con errores

El artista providenciano escribió: “2004: huracán Beta categoría 1 hace destrozos de un 40 por ciento de la isla. No hay albergues, no hay hospital, en una isla de 17 kilómetros cuadrados”. En unos datos acierta y en otros no.

La fecha del huracán Beta es errónea. Como registró el estudio descriptivo del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas (CIOH) de la Dirección General Marítima (Dimar) sobre ese fenómeno meteorológico, su paso por el municipio fue el 28 de octubre de 2005 y por espacio de doce horas. No obstante, el documento confirma que era de categoría 1.

El Boletín Meteomarino del Caribe colombiano No. 123, publicado en octubre de 2005, también documentó lo siguiente:

El huracán Beta afectó directamente al archipiélago de San Andrés y Providencia. San Andrés fue afectado con incremento moderado en la velocidad de los vientos, incremento en la nubosidad y precipitaciones moderadas, sin embargo las Islas de Providencia y San Catalina fueron afectadas fuertemente con vientos promedios de 50 nudos y olas de 5 a 6 metros, dejando varios heridos y cuantiosos daños materiales, además de generar fuertes lluvias aproximadamente durante 36 horas, pero gracias a la topografía montañosa de las islas no se presentaron grandes inundaciones.

El diario El Tiempo, por su parte, reportó daños en el 40 por ciento de las casas de la isla (no de la infraestructura en general) de acuerdo con un informe de la Alcaldía. Así que la cifra coincide con la de Robinson pero su interpretación no es exacta. Sin embargo, también hubo otras afectaciones, como la antena de Telecom que se cayó por los fuertes vientos.

El estudio del CIOH también menciona que el mayor impacto del huracán fue durante la noche y dice que esto fue “decisivo” para prevenir muertes por la emergencia porque los habitantes “se encontraban en sus albergues”. Es decir que sí había sitios destinados con ese fin de forma temporal, como también lo informó la prensa en su momento. Los medios también han informado de la existencia de albergues en la actualidad, algunos construidos precisamente a raíz de Beta.

Pero el error más notorio en el texto de Robinson es con respecto a la supuesta inexistencia del hospital. Como se detalla enseguida, sí había en ese entonces y todavía existe. Lo que pasa es que su situación no es la ideal para atender eventos como estos.

El hospital existe hace rato

“Seguimos sin albergues, sin hospital”, se quejaba el cantautor isleño en la publicación. Sin embargo, el hospital de la isla existe hace, por lo menos, casi tres décadas. Heyder Avendaño, coordinador médico de la institución y exsecretario departamental de Salud, le confirmó a Colombiacheck que ya estaba en funcionamiento cuando él empezó a trabajar en el archipiélago, en 1995.

Hay otros datos históricos que confirman esta información sobre el Hospital Local de Providencia, encontramos en 1992 un documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES) el cual explicaba respecto a la infraestructura física en salud en la Isla de San Andrés y Providencia, que estaba compuesta por un Hospital Regional en San Andrés y uno local en Providencia, 3 centros y 2 puestos de salud para esa fecha.

En 2018 se veía así:

Incluso en mayo de 2005, siete meses antes de Beta, Presidencia publicó un comunicado sobre una donación de 400 millones de pesos en equipos para esa institución. El documento describió así el edificio:

El hospital de Providencia tiene un área de construcción de 950 metros cuadrados en 2 pisos. El primer piso está asignado a los servicios de urgencias con un consultorio médico, unidad de yesos y curaciones, unidad de procedimientos menores y la unidad de rayos X, el servicio de consulta externa, laboratorio clínico, consultorio de control y crecimiento y el servicio de morgue y autopsias. En la parte posterior del segundo piso se tienen 5 habitaciones para hospitalización, siendo una de ellas para pediatría, con áreas de aproximadamente 13 metros cuadrados.

Los planes de desarrollo de las alcaldías de Providencia desde el 2012 hacen referencia al funcionamiento de la Red en Salud en la isla. El de 2012-2015, especifica respecto a los servicios de salud:

La oferta de los servicios de salud pública en el Municipio está habilitado para un solo prestador, la IPS estatal Hospital Local de Providencia ESE, administrado por la Secretaría Departamental de Salud. Esta institución de nivel I de carácter ambulatorio y hospitalario y en servicios de emergencias de baja complejidad. Se encuentra concesionado a la entidad privada Misión Vital. Por otra parte, la infraestructura de servicios, en transporte se cuenta con una ambulancia y doce camas disponibles. Los restantes niveles de complejidad son prestados por el Departamento a través del Hospital Departamental de San Andrés; institución hospitalaria de carácter privado de nivel II completo y con algunos servicios de nivel III.

“La Secretaría de Salud, tiene una red Hospitalaria de III y IV nivel contratada en otras ciudades como hospitales de referencias para complementar los servicios de los niveles de atención mencionados”, aclaraban en el Plan de Desarrollo.

En la misma línea lo señalaba el Plan de Desarrollo, del alcalde Bent Williams, del período 2016-2019 : “El municipio en la actualidad no se encuentra certificado razón por la cual la salud es manejada por la administración Departamental. Se cuenta con un solo hospital de primer nivel concesionado a la EPS Universitaria de Antioquia, los niveles 2 y 3 se atienden por remisión o mediante la llegada de especialista en programas de brigadas. La contratación del aseguramiento está a cargo del Municipio”.

Además señalaba: “Con relación a la oferta de los servicios de salud en el Municipio está habilitado para un solo prestador, la IPS estatal Hospital Local de Providencia ESE, administrado por el Departamento, quien contrata a la IPS Universitaria de Antioquia como su operador para su manejo”. Y explica respecto a los servicios allí ofrecidos: “Esta institución es de nivel 1, de carácter ambulatorio y hospitalario y en servicios de emergencias de baja complejidad. La infraestructura de servicios cuenta con diez camas, cámara hiperbárica y una ambulancia. Los restantes niveles de complejidad son prestados por el Departamento a través del Hospital Amor de Patria; el cual se encuentra en nivel II completo y con algunos servicios de nivel III.”

Un hospital de primer nivel en Colombia corresponde a un hospital local donde se brinda una atención básica; cuenta con médicos generales para la atención de consultas, personal auxiliar y otros profesionales en salud, además prestan servicio de odontología general y ejecutan actividades de atención primaria en salud, como señala el Ministerio de Salud en su política de atención integral en Salud.

Problemas administrativos y deficiencias

A pesar de sí contar con un hospital local, Providencia y Santa Catalina, así como San Andrés, han presentado crisis sanitarias a lo largo de las últimas décadas lo cual ha llevado a múltiples cambios administrativos y declaraciones de crisis sanitarias. De hecho, Avendaño recuerda que ya a principios de los 2000 ya se cerraron los centros de salud y la atención para el municipio se centró en la actual sede para reducir costos.

Todas estas decisiones se toman desde el departamento, puesto que Providencia no tiene certificación para administrar su sistema de salud de forma independiente. Las diferentes especializaciones disponibles (cirugía general, urología, ortopedia, fisiatría, entre otras) atienden por jornadas según la demanda. Solo pediatría, medicina interna y ginecología llegaron a estar permanentes durante un tiempo y hasta poco antes del huracán Iota.

En 2006, al año siguiente de Beta, un informe de seguimiento por resolución de la Defensoría del Pueblo, titulado “Situación ambiental, económica y de servicios públicos de las islas de Providencia y Santa Catalina”, señalaba que aún con la construcción de un nuevo hospital en Providencia, la prestación del servicio de salud en este municipio presentaba deficiencias por la falta de personal médico calificado, elementos y dotación de medicamentos.

“Las urgencias de primer y segundo nivel se prestan en la isla de San Andrés, pero hay dificultades con el transporte y la misma atención en los centros médicos” continuaba la publicación. Avendaño cuenta que, en esa época, los retrasos en el pago de nómina podían llegar a 4 o 5 meses. La administración estaba a cargo de la Empresa Social del Estado (ESE) Timothy Brito de San Andrés, que sería liquidada poco después debido a su difícil situación financiera. Luego empezó una sucesión de intermediarios privados y públicos a los que no les fue mucho mejor.

La Superintendencia de Salud en 2011 y 2014 ya hacían énfasis en las deficiencias y necesidades del Hospital Local de Providencia, en ese entonces bajo la administración de la Unión Temporal Misión Vital. “Se presentó la crisis financiera, administrativa y asistencial lo que avocó a la contratación para la prestación de servicios de los centros asistenciales por parte de Unión Temporal a la estatal CAPRECOM”, señalaba el informe de visita y auditoría de la entidad al departamento en 2011.

La Supersalud sugería para esa fecha: “Se le recomienda al Departamento de Archipiélago de San Andrés, que los recursos asignados con destinación específica en el sector salud, deben ser apropiados y ejecutados oportunamente, para así lograr una continuidad a las acciones de salud y garantizar el servicio a los habitantes del Departamento”. Además, daba recomendaciones a la Secretaría de Salud para lograr mayor vigilancia y cumplimiento de las funciones y objetivos de la red de atención de las islas.

En agosto de 2012, medios nacionales anunciaban que la IPS Universitaria de Antioquia recibía el Hospital Amor de Patria y el Hospital de Providencia y Santa Catalina de parte de la Gobernación de San Andrés, para ser administrados. El compromiso era propender por el mejoramiento de la prestación de servicios de salud para los habitantes de las islas.

Noticia de 2017 sobre crisis del hospital de Providencia en diario local

Cinco años después, la prensa local aún reportaba problemas en falta de insumos y medicamentos para trabajar y demora en el pago de los salarios en el personal administrativo y asistencial. En ese contexto, se estableció la nueva unión temporal entre las IPS Universitaria y Sermedic que hoy maneja la salud en el archipiélago.

En abril de 2018, el Tribunal Contencioso y Administrativo de San Andrés y Providencia, según se reportaba en medios, acreditaba que las condiciones de prestación del servicio de salud en el hospital local de Providencia eran precarias e insuficientes. A los problemas de infraestructura se sumaban la falta de insumos sanitarios y, en ocasiones, los pagos impuntuales a su personal médico. Para esa fecha la crisis tocaba fondo.

En el 2019, los indicadores de salud en San Andrés habían mejorado, según reportaba el Ministerio de Salud, pero su funcionamiento seguía en medio de múltiples obstáculos.
Avendaño confirma que todavía “hay momentos difíciles aunque no se ha llegado a esos extremos” (la situación que había en 2005). Por ejemplo, dice que ya no hay retrasos en planta como los de esa época, pero sí en el pago a especialistas contratados por prestación de servicios y a proveedores.

En el 2020, debido a la pandemia desatada por el nuevo coronavirus, en septiembre la Procuraduría General de la Nación alertaba nuevamente sobre la necesidad de intervención inmediata debido a la crisis sanitaria en San Andrés, Providencia y Santa Catalina, por el aumento significativo de casos de COVID19, de dengue y por las deficiencias en los servicios de UCI.

El Tribunal Contencioso Administrativo decretaba el 28 de septiembre de 2020 medida cautelar y ordenaba al Departamento del Archipiélago, a la IPS Universitaria de Antioquia y Sermedic IPS S.A.S, desplegar en un plazo de 15 días, en el Hospital Local de Providencia mejoras puntuales. Posteriormente se reportaron sanciones para el gobernador de San Andrés y las directivas de tales entes en salud por desacato.

Sumado a esos problemas de larga data y a la pandemia, apareció la nueva temporada de huracanes y tormentas tropicales. “Gracias a Dios, nosotros estábamos preparados dentro de nuestras limitantes”, afirma el exsecretario.

El médico recuerda que se le habían hecho “repotenciaciones” al edificio que, no obstante, fueron insuficientes ante el fenómeno meteorológico más fuerte en golpear la isla desde que hay registros históricos. También señala que el personal disponible en Providencia adecuó otros espacios para atender la emergencia de inmediato, a pesar de que reconoce que sería mejor contar con más ortopedistas, cirujanos y médicos generales para atender traumas y lesiones.

El pasado 9 de noviembre, el presidente Ivan Duque se trasladó a la isla de San Andrés para evaluar junto con las autoridades locales y la ministra del Interior, Alicia Arango, las secuelas que les dejó el coletazo del huracán Eta. Hicieron un balance y confirmaron la construcción de un hospital de segundo nivel en Providencia. Desde Presidencia anunciaron 118 acciones, por 139.000 millones de pesos, para superar dicha emergencia.

Pero el tiempo fue corto para ver los efectos de tales acciones e inversiones. De todas formas, Duque ya había ido al archipiélago en su primer día de gobierno con promesas para resolver la crisis que no se materializaron en dos años, como contó La Silla Vacía.

Luego el huracán Iota, que alcanzó la categoría 5, golpeó sin piedad a Providencia el pasado 16 de noviembre. Al día siguiente, además de los múltiples daños en toda la isla, se supo que el hospital había quedado prácticamente inservible, lo cual se difundió rápidamente en medios nacionales (1, 2, 3 y 4).

La Procuraduría General, frente a esta crítica situación en la que quedó la isla, el 20 de noviembre aseguraba el inicio del seguimiento al plan de reconstrucción de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. “El seguimiento también se extenderá a que se garantice el derecho a la salud, no solo con la cobertura del servicio para los habitantes del archipiélago y la dotación permanente de medicamentos de primera necesidad, sino con la vigilancia en la construcción y dotación del hospital de segundo nivel de Providencia, la renovación de los equipos y mobiliario del Hospital Clarence Lynd Newball Memorial del de San Andrés y la puesta en funcionamiento de centros de salud para atender a cerca de 79.000 ciudadanos”, señalaban desde el ente de control.

Así mismo, enfatizaban que insistirían en las islas se construyan refugios que garanticen albergue a los ciudadanos ante alertas por fenómenos climáticos como huracanes y/o tsunamis. Y solicitarían que las nuevas construcciones además cumplieran con las normas de sismoresistencia.

El 22 de noviembre desde las redes sociales (1, 2) del presidente de la República, Ivan Duque, se informaba que en Providencia se instalaba un Hospital de Campaña para suplir las necesidades en salud. Carlos Umaña García, director Seccional de la Defensa Civil del Magdalena, informaba al respecto: “se trata de una unidad de apoyo y respuesta rápida médica, es una unidad que consta de unas carpas de atención médica básica incluyendo una carpa para atención a los pacientes con COVID19.”

Providencia quedará entonces a la espera de la restauración de los daños ocasionados por Iota y al cumplimiento de las promesas hechas por las diferentes autoridades locales y nacionales. Mientras tanto, la demanda de atención aumenta por factores como la incidencia de enfermedades crónicas, el crecimiento de la población sobre todo por llegada de habitantes desde el continente y las deficiencias en prevención, explica Avendaño, pero no lo suficiente para cubrir los costos de operación sin recursos adicionales como subsidios a la oferta.

Por lo tanto, el mensaje publicado y viralizado por Elkin Robinson, en su intento por hacer una llamada de atención a la situación que se vive en Providencia, mezcló datos reales con algunas imprecisiones y errores, lo que nos llevó a calificarlo como cuestionable.

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Falso

Lunes, 11 Mayo 2020

En Tumaco no ha colapsado el sistema hospitalario para atención de COVID-19, ni explotó una crisis de la magnitud de la de Guayaquil

Por Laura A. Gracia

Al momento de esta publicación, aunque la situación es delicada en el municipio costero Nariñense, médicos y autoridades de salud han desmentido los audios que llaman al pánico. Ya iniciaron las medidas impartidas por la Gobernación para frenar el contagio y prevenir una crisis.

Por medio de Whatsapp circulan dos audios aparentemente grabados por personal médico que alertan a la población tumaqueña de una “explosión” de emergencia por Coronavirus en el municipio y la crisis hospitalaria que estaría empezando a vivir Nariño. Los verificamos. 

Uno de los audios comienza diciendo que “la cosa ya se reventó. Tumaco ya colapsó, ya no hay donde poner pacientes en los hospitales de Tumaco” y luego señala que “la unidad de cuidados intensivos del Hospital Departamental (Pasto) ya está full de pacientes de Tumaco, sólo con los que llegaron ayer”. El segundo audio añade que “los médicos de allá de Tumaco nos dicen que ya no tienen dónde poner un solo paciente más”.

Sin embargo, estos datos son incorrectos.

Colombiacheck habló con el doctor Wilson Larraniaga, Profesional Especializado de la Dimensión de Salud Pública en Emergencias y desastres del Instituto Departamental de Salud de Nariño (IDSN), para indagar por la magnitud de la emergencia en Tumaco. 

Él confirmó que, aunque la “situación es extremadamente delicada” tanto por la cercanía con Ecuador, cuyas cifras oficiales de contagio son altas (30.000 casos y 1.654 fallecidos al 8 de mayo), como por el subregistro que existe al no poder hacerle pruebas a toda la población (como explicamos aquí), las afirmaciones de los audios “son totalmente falsas. No hay sobreexigencia de servicios hospitalarios de urgencias en Nariño. Las unidades de cuidados intensivos están 50% libres”. 

Larraniaga incluso se refirió a las cifras de facturación mensuales que reporta el Hospital San Andrés de Tumaco, que en promedio antes de la emergencia, reportaba  2.400 millones de pesos, y durante la emergencia ha reportado 1.200 millones de pesos, una reducción que él atribuye a una “baja ocupación hospitalaria” pues servicios como ‘consulta externa’ y ‘cirugías programadas’ se han suspendido, y las ‘urgencias’ no han sido “tan requeridas”, debido al aislamiento. 

En cuanto a camas en unidad de cuidados intensivos, según reportes de la Secretaría de Salud de Tumaco, este municipio no cuenta con con camas UCI habilitadas en ninguno de sus hospitales. Cuenta con camas de cuidados intermedios. Dato corroborado por Larraniaga.

Así mismo, según datos suministrados por el Centro Regulador de Urgencias emergencias y Desastres (CRUE) del IDSN, el Hospital San Andrés en Tumaco habilitó una sala con capacidad de 30 pacientes exclusiva para COVID-19, donde (al 11 de mayo) se encuentran 17 pacientes. Además, cuentan con un área de observación en urgencias con capacidad de 22 personas, al momento de esta publicación ocupada por 4 pacientes. 

Puesto que en el hospital de Tumaco no hay camas de UCI, los pacientes de este municipio que requieren del  servicio deben ser trasladados al Hospital Universitario Departamental de Nariño en Pasto, ubicado a unas seis horas por carretera. 

En el Hospital Departamental hay 20 camas en unidad de cuidados intensivos (UCI) y 10 están habilitadas para pacientes de COVID-19. Al momento sólo hay un paciente en cuidados intensivos con COVID-19 en este hospital, mientras que en todo Nariño sólo hay dos pacientes con esta enfermedad en camas de UCI.

Sin embargo, al 10 de mayo según los reportes del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA) del Instituto Nacional de Salud, en Tumaco no hay ningún paciente con COVID-19 que requiera unidad de cuidados intensivos. Se reportan 3 hospitalizados, y 121 pacientes en casa. 

reporte covid19 mayo 10

 

De todas maneras, la capacidad del sistema del salud ha sido muy debatido en Tumaco. La alcaldesa, María Emilsen Angulo, se refirió al tema el pasado 5 de mayo en una alocución transmitida por su página de Facebook y confirmó que en Tumaco, según el SIVIGILA, hubo 42 nuevos casos de COVID-19 en tan sólo un día, advirtiendo que se incrementaron casos de contagios por comunas e inició contagio en zona rural también. 

Angulo hizo un llamado de alerta a la comunidad informando sobre la situación de emergencia: “Lamentablemente, ya tenemos nuestros hospitales llenos de pacientes con coronavirus, tanto el Centro Hospital Divino Niño, como el Hospital San Andrés (...) Claramente lo que hagamos no va a ser suficiente para atender tanto paciente, y si las cifras siguen como van, tenemos que prepararnos para lo peor en Tumaco. Esa es una realidad”. 

A este comunicado, el funcionario del Instituto Departamental de Salud de Nariño respondió que “la alcaldesa está sobredimensionando la gravedad del asunto”, y asegura que está en constante comunicación con funcionarios de los hospitales de Tumaco, pero que la complicación de Tumaco radica en que es una zona costera que no ha acatado las normas de confinamiento, por ello, y por ciertas tradiciones, hay una cifra de contagio más alta. 

Así pues, aunque Larraniaga no niega la situación delicada, hace un llamado a la calma y entrega un parte de tranquilidad con cifras sobre las medidas que se están tomando frente al aumento de casos en Tumaco, que a la fecha tiene: 

136 casos, de los 300 confirmados en Nariño, 

0 de los 2 que están en cuidados intensivos en Nariño, 

3 de los 11 que están hospitalizados en Nariño, 

121 de los 216 que se recuperan en casa en Nariño, 

 y 7 de los 16 fallecidos por el virus en Nariño.

reporte nariño covid mayo 10

 

Según el funcionario, "Nariño, en el marco de un proyecto de adquisición de ambulancias con recursos de regalías, ha destinado un presupuesto de 15.000 millones de pesos" para enfrentar la epidemia en los 64 municipios desde el sector salud. Y desde la Gobernación también se están tomando fuertes medidas desde el pasado 6 de mayo que se decretó ley seca en todo el Departamento y se prohibió la venta y el consumo de bebidas embriagantes a partir de las 6:00 p.m. del viernes 8 de mayo, hasta las 6:00 a.m. del lunes 11 de mayo. 

Además, se extendió el toque de queda en todo el Departamento a partir del lunes 11 hasta el lunes 25 de mayo de 2020, a partir de las 4:00 p.m. y hasta las 5:00 a.m. del siguiente día. 

Frente a las medidas para mitigar la emergencia, el Gobernador de Nariño, Jhon Rojas declaró: “Tuvimos reunión con el Superintendente de salud, el Viceministro de salud, Viceministro de defensa y la Alcaldesa de Tumaco y se acordaron unos compromisos importantes para dotar de todas las herramientas y todos los equipos necesarios para la atención de COVID-19 para el Hospital San Andrés de Tumaco, y al Hospital Divino Niño. Así mismo el Viceministro de Defensa y la cúpula militar van a trabajar muy fuerte en el control de la frontera (...) También se recibieron las dos lanchas ambulancia de zona futuro que ya están en funcionamiento”, y concluyó anunciando que se reiniciarán las actividades económicas del departamento progresivamente. 

Larraniaga confirmó la entrega de 15 camillas a los hospitales de Tumaco, y la próxima entrega de 25 monitores de signos vitales, y 10 camillas hospitalarias de cuidados intermedios. 

Así mismo, precisó que se habilitarán más camas de cuidados intensivos del Hospital Departamental de ser necesario, pues este cuenta con 20, y 10 están habilitadas para pacientes de COVID-19. Afirmación que apoyó Luis Eduardo Mejía, subgerente de prestación de servicios del Hospital Universitario Departamental de Nariño, en un comunicado oficial: 

“En el momento sólo tenemos cinco pacientes hospitalizados en cuidado intensivo [como mencionamos más arriba, sólo uno de ellos está por COVID-19]. Tenemos una capacidad de 20 camas en esta unidad. Una capacidad instalada preparada de 40 camas en hospitalización, y un número total de 83 camas de observación para atender pacientes”.

De todas maneras, el panorama social, económico, y político de Tumaco es preocupante. A finales de 2019, tras el asesinato de la lideresa social Lucy Villareal, la violencia se ha recrudecido en la zona, dejando en enero de este año más de 4.000 desplazados por el conflicto armado. 

Incluso en medio de la emergencia por COVID- 19, durante abril se presentaron enfrentamientos entre grupos armados ilegales por la disputa de rutas del narcotráfico en el municipio de Tumaco que dejaron dos personas muertas; y el ministerio de Defensa ha decidido mantener operativos de erradicación de coca, lo que ha dejado como consecuencia protestas indígenas y campesinas, que terminaron en el asesinato de un indígena Awá, por un disparo de la Policía a finales de abril. 

Finalmente, la corrupción también aparece en el panorama, luego de que concejal de Pasto Erick Velasco denunciara públicamente los excesivos gastos en transporte en la ayuda humanitaria en el marco de la emergencia de COVID-19 entregada por la gobernación de Nariño a zonas como Tumaco. 

Pero, aunque la situación de salud en Tumaco sí merece atención y medidas, especialmente por la falta de UCI en sus hospitales; lo dicho por los audios es falso, pues la capacidad hospitalaria en Tumaco no está explotada. Según el Instituto Departamental de Salud de Nariño tienen ocupadas 25 camas de 122 habilitadas con morbilidad general, y aunque no cuente con UCI; en el Hospital Departamental de Nariño, a 6 horas, hay más de 9 camas en UCI disponibles para pacientes con COVID-19, y 10 más para habilitar de ser necesario. 

Al momento sólo 2 personas en Nariño se encuentra en la unidad de cuidados intensivos.

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