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Martes, 27 Abril 2021

Seis falsedades sobre lo que no deben hacer las mujeres durante la menstruación

Por Gloria María Correa Torres y Luisa Fernanda Gómez Cruz

No comer pepino, no tomar agua con gas ni usar champú son algunas de las “recomendaciones” que hace una publicación de Facebook que circula en redes desde 2019.

Desde 2019 circulan en redes sociales decenas de publicaciones (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9) que envían una “información importante” para las mujeres. Se trata de un listado de cinco cosas que, supuestamente, no deberían hacer cuando tienen la menstruación. 

Entre esas cosas se cuenta no beber agua helada o con gas, no comer pepino y no aplicarse champú. La mayoría han sido difundidas usando la misma imagen: un plano tomado desde arriba de las piernas de una mujer con lo que parecieran ser gotas de sangre menstrual bajando desde su entrepierna.

Desinformacion_menstruacion

Entre las publicaciones se han viralizado, por ejemplo, solo una de ellas tiene, hasta el momento de publicación de este chequeo, 12.000 me gusta, 2.900 comentarios y 65.000 compartidos, lo que permite evidenciar el alcance que esta información ha logrado durante estos años.

Lo que mencionan, sin embargo, incluye una mezcla de distorsiones acerca de la menstruación, de acuerdo con la evidencia científica y las expertas contactadas por Colombiacheck.  

En Colombiacheck  verificamos los cinco mitos difundidos sobre la menstruación: 

1. “No beba agua helada, con gas o coma coco”

Cuestionable

La primera afirmación que hace la publicación de Facebook es que durante la menstruación las mujeres no deben beber agua helada ni agua con gas. Sobre el coco no queda claro si indican hacerlo o no. 

Lo relacionado con el agua son afirmaciones falsas, porque no hay evidencia científica que contraindique su ingesta durante la menstruación. Sólo encontramos que el consumo de agua fría o con gas podría estar relacionado con el aumento del dolor en quienes sufren de cólicos menstruales o menstruaciones dolorosas (condición conocida como dismenorrea), aunque la evidencia tampoco es sólida al respecto.

 Investigaciones en países como España y Colombia (1, 2 y 3), en las que analizaron el discurso de grupos de mujeres acerca de la menstruación, identificaron por ejemplo, que el tópico de que la “sangre menstrual es incompatible con el agua” ha sido transmitido por generaciones, asociándolo a consecuencias negativas para la salud. Las mayores de 65 años son principalmente quienes lo creen y transmiten, según enfatizaron investigadoras de la Universidad de Sevilla, en España.

Por otra parte, la Revista de Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia, publicó un estudio que buscaba comprender los desafíos y experiencias de la menstruación en niñas y adolescentes de comunidades rurales del Pacífico colombiano, el cual reportó que las mujeres interrogadas de las regiones de Nariño y Cauca evitan entrar en contacto con agua fría, porque asocian las bajas temperaturas como intensificador del dolor menstrual. 

En ese mismo sentido, Laura Gil, ginecóloga de la Universidad Nacional, le explicó a Colombiacheck que durante la menstruación el útero se contrae para poder evacuar sangre y está sensible a los estímulos. Esa contracción es la que causa los cólicos y el frío podría ser uno de los estímulos que haga que una mujer sienta más cólicos y, por lo tanto, más dolor. 

Así, un estudio hecho en 53 niñas y adolescentes de la India en 2013, encontró que el ejercicio y aplicar una botella de agua caliente sobre el área pélvica, pueden ser útiles en quienes sufren dismenorrea para aliviar el dolor.

“Por eso, cuando una tiene cólicos se pone agua caliente. Porque el calor relaja el útero”, dice Gil. Esa es la única relación que podría haber entre la menstruación y el agua fría, según explica la experta, porque al tomar agua fría las mujeres que sufren de cólicos podrían sentir incomodidad y más dolor. 

Eso no significa que durante la menstruación no se pueda beber agua fría, pues no hay evidencia que lo sustente, según búsquedas hechas en bases de datos científicas como  Pubmed (1, 2), Scielo, Latindex y Hinari, de estudios que relacionaran agua fría y menstruación.

No obstante, encontramos que el aumento del consumo de agua durante la menstruación podría por el contrario traer beneficios a las mujeres que sufren de dismenorrea o menstruaciones dolorosas, según investigaciones semi-experimentales realizadas en mujeres de Irán y Colombia (1, 2) que concluyeron que el aumento en la ingesta hídrica puede influir en la liberación de la hormona vasopresina, que además de intervenir en la regulación de la sed tiene un rol en la contracción de la musculatura del útero. Aunque en tales publicaciones también enfatizaron que se requieren estudios con poblaciones más amplias y diversas para soportar sus hallazgos. 

Sobre el agua con gas, Gil dice que, al igual que con el frío, es posible que produzca mayor incomodidad “porque si una mujer está distendida [con una  una tensión violenta en un tejido o membrana] por los cólicos, que es normal, y se distiende adicionalmente por gases, generado por la ingesta de agua con gas, va a aumentar el malestar relacionado con la menstruación. 

Desde los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, así como en la revista JAMA, también señalan que las bebidas con gas y carbonatadas son causa del aumento de los gases en el tracto gastrointestinal.

Y finalmente, respecto al coco en la revista Asian Pacific Journal of Tropical Medicine describen sus componentes y los posibles beneficios para la salud de su consumo. De igual forma, Claudia Gamboa, especialista en ginecología y obstetricia de la Universidad Nacional señaló a Colombiacheck: “El coco es un alimento rico en ácidos grasos saturados que no tienen ningún efecto indeseable para la vida de la mujer”, no hay contraindicaciones al respecto durante la menstruación.

En definitiva, basados en lo que señalan las fuentes consultadas por Colombiacheck, lo que podría producir la ingesta de agua fría o con gas en algunas mujeres durante la menstruación, es incomodidad y más dolor, si sufren de dismenorrea. Pero la ingesta de tales alimentos, incluyendo el coco, no está contraindicada durante la menstruación como intenta transmitir la desinformación que estamos verificando, por lo cual la calificamos como falsa.

2. “No aplique champú”

Falso

La publicación continúa diciendo: 

“No aplique champú en la cabeza porque los poros de la cabeza están abiertos durante la menstruación y pueden causar dolor de cabeza, es muy peligroso y ese efecto puede ser sentido cuando eres joven y luego cuando eres mayor”.

Esta afirmación es una mezcla de conceptos distorsionados y falsos. 

Sobre este tema, encontramos que publicaciones científicas (1, 2 y 3) explican los cambios que se pueden presentar en la piel por efecto de diferentes hormonas producidas en la mujer durante el ciclo menstrual, como los andrógenos, los estrógenos y la progesterona, pero no señalan efectos sobre los poros del cuero cabelludo. 

Mayerly Cárdenas Guevara, dermatóloga de la Universidad Militar Nueva Granada, explicó al respecto: “No existe evidencia científica que demuestre que durante la menstruación se genere mayor apertura de los folículos pilosos en el cuero cabelludo”. 

“Hasta el momento se han identificado muchos factores que influyen en la absorción de sustancias a través de la piel y sus anexos (pelo, uñas, glándulas), dicha absorción depende principalmente de las condiciones cutáneas, de la hidratación, del grosor de la piel. También influyen los productos utilizados sobre la piel o el cabello, lo que depende de la concentración y las propiedades de los componentes. Pero no se ha relacionado con los cambios hormonales durante esta etapa del ciclo menstrual o la apertura de los poros”, señaló Cárdenas.

“Por otra parte, hormonas como los estrógenos que varían en las diferentes fases del ciclo menstrual, influyen en el ciclo del crecimiento del pelo, pero no con la absorción en la piel”, enfatiza la dermatóloga. 

Ahora, sobre los dolores de cabeza y la menstruación de los que habla la publicación de Facebook, sí existe el llamado síndrome premenstrual (SPM) que abarca un conjunto de síntomas en los días previos a la menstruación y que suelen desaparecer a los pocos días del inicio del sangrado menstrual. Entre tales síntomas se cuentan el dolor de cabeza, asociado a cambios en el apetito, aumento de peso, dolor abdominal, dolor de espalda, hinchazón y sensibilidad de los senos, náuseas, estreñimiento, ansiedad, entre otros. 

Pero la causa de este síndrome no está esclarecida del todo, aunque se ha propuesto una desproporción hormonal como el exceso de estrógenos y la deficiencia de progesterona, también se ha asociado con alteraciones en la liberación de serotonina (una sustancia producida en el sistema nervioso), como describen en la revista American Familiy Physician, pero en absoluto se ha asociado a la aplicación de champú.

La ginecóloga Lina Gil, consultada por Colombiacheck, aclaró que muchas mujeres sienten diferentes tipos de malestar durante la menstruación porque se acumula líquido en diferentes órganos del cuerpo; no por nada relacionado con los poros de la cabeza o el champú. Y al referirse al dolor de cabeza, hablamos de un “síntoma” que se puede asociar al sangrado menstrual pero que no se ha relacionado con la aplicación o no de champú. 

3. “El pepino bloquea la menstruación”

Falso

“No coma pepino durante la menstruación porque la savia presente en el pepino puede bloquear la menstruación (pérdida de sangre) en la pared uterina y puede causar esterilidad”, continúa diciendo la publicación.

La savia es el líquido que circula a través del tejido conductivo de las plantas, el cual contiene una gran cantidad de sales minerales, aminoácidos y hormonas, pero está compuesta principalmente por agua, aproximadamente en un 98 %. Su principal función es nutrir a la planta para su correcto desarrollo y funcionamiento.

De igual forma lo explicó Laura Gil: “La savia es un líquido que tiene sales, azúcares y que está presente en todas las plantas; en el tallo para ser más precisas. Y es con lo que se alimentan las hojas, de modo que a la fruta le llegan nutrientes, no savia. De ese modo, el pepino no estaría compuesto por savia”, y por lo tanto es incoherente lo que señala la afirmación que estamos verificando acerca de la savia del pepino, llevándonos a calificarla como falsa. 

Además la esterilidad es definida por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad del sistema reproductivo caracterizada por la imposibilidad de lograr un embarazo clínico después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección. Pero entre los principales factores femeninos, que se han estudiado y asociado a esta condición, no se ha asociado el consumo de pepino. 

Gamboa también aclara en el mismo sentido que el pepino no tiene ningún efecto sobre la fertilidad ni sobre la menstruación. “Al contrario”, señala, “por ser un vegetal es rico en vitaminas y bajo en carbohidratos, por lo que es benéfico para incorporarlo en una dieta saludable”. 

“Lo que pareciera es que la persona que escribió el texto se imagina que la sangre va a quedar atrapada en la pared del útero y causar esterilidad. Eso no existe, ni está relacionado con la esterilidad”, dice Gil.

4. “El cuerpo no debe ser golpeado durante la menstruación”

Verdadero, pero

El cuarto punto de la cadena difundida en Facebook señala: 

“También durante la menstruación, su cuerpo no debe ser golpeado o golpeado por objetos duros, especialmente el abdomen, ya que puede causar vómitos y el útero puede ser herido”. 

Esta afirmación la calificamos como verdadera pero porque el cuerpo no debe ser golpeado por ningún objeto, ni durante la menstruación ni en otras circunstancias, y un golpe en el abdomen de alta intensidad podría causar daño a los órganos intraabdominales o hasta pélvicos entre los que está el útero, sin embargo, este suele ser de los órganos menos afectados en ese tipo de traumas.

Las dos expertas ginecólogas afirman que en ningún momento del ciclo, ni de la vida, el cuerpo debe ser golpeado.

Al mirar lo relacionado a traumas sobre el abdomen y daños en el útero, una revisión acerca de traumas del tracto genitourinario bajo, del cual hace parte el útero, señala que los traumas cerrados o por golpes externos con objetos romos o duros, pueden provocar lesiones perineales y vaginales, pero es poco común que causen lesiones en el cuello uterino o en el útero. El útero, junto a los ovarios y las trompas de Falopio se lesionan con mayor frecuencia en los traumatismos penetrantes o con objetos cortantes que atraviesan la pared abdominal. 

De igual forma lo enfatizó la ginecóloga Lina Gil al señalar que para que el útero sea herido con un trauma externo tiene que ser a través de una lesión penetrante. “El útero no es uno de los órganos que se afectan por golpes externos, porque está compuesto principalmente por músculo. Suelen ser los órganos huecos, como por ejemplo la vejiga que se puede explotar en un accidente de tránsito si es golpeada con mucha fuerza”. 

Además, señala la ginecóloga que el útero está resguardado en los huesos de la pelvis, por lo que es aún más difícil que el útero resulte herido por un golpe externo.

5. Orígenes del cáncer de útero y el hielo

Falso

“Las investigaciones muestran que beber hielo durante la menstruación puede hacer que la sangre menstrual permanezca en la pared uterina, después de 5-10 años puede generar cáncer de útero o tumores”, continúa la publicación en redes que no adjunta un enlace o explica cuáles son las investigaciones que demuestran lo que señala.

En todo caso, como mencionamos en el primer punto, la ingesta de agua fría más allá de probablemente causar incomodidad en quienes tienen el antecedente de menstruaciones dolorosas, no está contraindicada durante la menstruación. 

Sobre la menstruación, Claudia Gamboa, ginecóloga consultada por Colombiacheck, explicó:

“El endometrio, que es el tejido que recubre el útero en su interior, cambia de acuerdo a la fase del ciclo en que se encuentre la mujer. En edad reproductiva este prolifera para formar el ambiente propicio para la anidación de un óvulo fecundado y así albergar un embarazo. Cuando el embarazo no se presenta, el tejido ya no puede crecer más y descama en forma de menstruación. Algunos anticonceptivos o la misma lactancia cambian ese patrón de crecimiento y dejan este tejido en un estado de ‘reposo’, por lo que no se presenta el sangrado menstrual, pero no porque se quede acumulado, sino porque no prolifera y no descama en forma de menstruación”.

Por otra parte, el cáncer de útero, abarca principalmente el cáncer de endometrio y el cáncer de cuello uterino o de cérvix. Entre los factores de riesgo de estas enfermedades no se encuentra el hielo, por lo que calificamos como falsa la afirmación. 

Para el cáncer de endometrio se han asociado los altos niveles de estrógenos que se pueden presentar en mujeres que tuvieron una menarquia temprana o una menopausia tardía, también la obesidad, la nuliparidad, el uso de hormonas durante la menopausia, la  historial familiar de cáncer de endometrio, entre otros.

Y para el cáncer de cervix o de cuello uterino, se han establecido como factores de riesgo la infección por el virus del papiloma humano o VPH, así cómo como el uso prolongado de anticonceptivos orales, fumar, infecciones de transmisión sexual como el VIH asociadas, la multiparidad entre otros.

6. No comer productos verdes como lechugas, espinacas y aguacates

Cuestionable

Por último, la publicación sugiere no comer productos verdes “como lechuga, espinacas y aguacate; todo lo que es verde ya que producen gases y se acumulan en el vientre y producen dolores” en el abdomen y estómago.

La ginecóloga Lina Gil, señaló que esta puede ser la única parte de la cadena parcialmente cierta, pues es verdad que algunos alimentos favorecen la producción de gases en el tracto gastrointestinal y con ellos, dolores (como la agudización de cólicos que explicamos antes).

Se ha identificado que alimentos ricos en carbohidratos de cadena corta que son mal absorbidos en el tracto gastrointestinal aumentan la producción de gases y la distensión abdominal. Tales alimentos son también llamados FODMAP que corresponde a su significado en inglés: Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides And Polyols, lo que traduce oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables.

La pobre absorción de esos alimentos en el intestino favorece que se fermenten rápidamente para producir diferentes gases como hidrógeno, metano y dióxido de carbono. De ese modo, a las personas que sufren de patologías gastrointestinales se les indican dietas bajas en FODMAP como parte del tratamiento, señalan publicaciones en las revistas Gastroenterology and Hepatology y Nutrients sobre el tema. 

Dentro de ese tipo de alimentos se ubican tanto la espinaca, la lechuga y el aguacate, pero cada uno con contenidos diferentes de FODMAP.  

El aguacate es rico en polioles, pero la ingesta de aguacate no se restringe del todo, tan sólo se limita en personas con distensión abdominal debido a otros beneficios de este vegetal en aportes de vitaminas y ácidos grasos poliinsaturados. La lechuga y la espinaca tienen fructanos y galactooligosacáridos, para los cuales  los humanos no tenemos enzimas que nos permitan digerirlos, explican en otra publicación de  la revista Gastroenterology and Hepatology.  

  Sin embargo, tanto la lechuga como la espinaca contienen tales FODMAP en menor proporción que otros vegetales, por lo que estos dos se indican como una alternativa en la dieta de personas con trastornos gastrointestinales,  según señalan en la revista Gastroenterology and Hepatology.

Por otra parte, el brócoli, la coliflor, el repollo, las coles de Bruselas, entre otros, sí son de los que más pueden empeorar la distensión abdominal, por ser ricos en rafinosa y fructanos, por lo cual sí se restringen en personas con trastornos gastrointestinales, según lo enfatizan publicaciones científicas sobre el tema (1, 2, 3). 

Y en el mismo sentido, lo enfatizó Lina Gil, quien explicó que entre los alimentos que más producen gases se cuentan el brócoli, la coliflor y las leguminosas (fríjoles, lentejas y garbanzos), al igual que las fibras blancas del pimentón.

La especialista advirtió que esta aclaración tampoco quiere decir que a todo el mundo le produzcan gases los mismos alimentos e invita a que cada mujer y persona con útero aprenda a distinguir cuáles son los alimentos que le producen incomodidad durante la menstruación, teniendo claro que ningún alimento está contraindicado durante el periodo menstrual, como indican los estudios arriba mencionados.

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Cuestionable

Viernes, 24 Enero 2020

Portal cristiano acomoda cifras de aborto como ‘causa de muerte’

Por José Felipe Sarmiento

Un artículo parte de estimaciones con base en cifras oficiales, pero contradice a sus propias fuentes en la forma de contar y omite otros datos de salud pública importantes para el contexto.

Según una nota publicada por un portal cristiano, el “aborto fue la principal causa de muerte en 2019, matando a más de 42 millones”. Colombiacheck encontró que el artículo es cuestionable porque parte de estimaciones secundarias que, aunque se basan en fuentes oficiales, difieren en algunos datos. Además, la comparación que hace es contradictoria con el manejo que esas instituciones les dan a sus cifras pero no explica bien por qué. Y, finalmente, omite información de contexto importante para entender las implicaciones del problema.

Titular de la nota sobre el aborto como causa de muerte en 2019

Su argumento es que hubo 42,4 millones de abortos en el mundo durante ese periodo, “lo que representa más de la mitad del número total de muertes por cualquier otra causa (58,6 millones)”. Dice, además, que superó a todas las causas de muerte, “incluidas las muertes generales por enfermedad (13 millones)”. Como prueba, enlaza a una publicación de una organización defensora del diseño inteligente (la creación divina del universo), que tiene casi el mismo titular pero en inglés.

La versión más antigua de esta desinformación que aparece en Google es de una página estadounidense que su fundador define en Twitter como “provida”. Como todos los sitios opositores a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) que lo replicaron, este dice que obtuvo las cifras del portal Worldometer, que también es citado como fuente por el portal cristiano en español.

Este sitio es una referencia en internet que elabora contadores en tiempo real con base en estimaciones estadísticas de los gobiernos y otras organizaciones alrededor del mundo. Entre las variables que monitorea están los abortos y las muertes que ocurren en todo el mundo.

El problema para verificar los datos que expone la nota es que la página ya reinició sus contadores y ahora aparecen las cuentas de 2020. Entre tanto, el archivo de internet no guardó los números en las últimas versiones que registró del sitio el año pasado (se ve como si no hubieran alcanzado a cargar a tiempo). Además, Colombiacheck le escribió al buzón de contacto para consultar el dato de 2019 pero no hubo respuesta.

No obstante, el portal identifica sus fuentes de información. En el caso de los abortos, trabaja con base en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que retoma las estimaciones publicadas en 2017 por el Instituto Guttmacher, un centro de estudios de Estados Unidos especializado en derechos reproductivos. Estas dan un aproximado de 55,7 millones abortos al año en el mundo, muchos más de los que plantea la publicación cristiana y un poco por encima del rango que cita Worldometer (de 40 a 50 millones).

Además, según la misma ONG estadounidense, la tendencia mundial de las últimas décadas ha sido al alza. La razón es el aumento de la población en edad reproductiva en países menos desarrollados.

El conteo de muertes, por otro lado, se basa en las Perspectivas de Población Mundial de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Aunque estos datos están agrupados por lustros, el folleto sobre mortalidad del Departamento de Economía y Asuntos Sociales calcula que ocurrieron 58,3 millones de muertes en el mundo en 2019. Una cifra cercana a la que da la nota.

En cuanto a las causas, Worldometer se basa en las estadísticas de la OMS. En particular, el estudio Carga Global de Enfermedad (GBD, por sus siglas en inglés), que elabora un observatorio de esta agencia de la ONU. Las estimaciones más recientes son de 2016 y sitúan como la principal causa de muerte las enfermedades coronarias, con una cifra aproximada de 9,4 millones personas que fallecen debido a ellas cada año.

Entonces, el portal cristiano solo se acerca a la cifra general de muertes en el mundo del año pasado. Se equivoca en los demás números. De hecho, un chequeo similar de la agencia AFP también llamó la atención sobre lo problemáticas que son las estadísticas mundiales sobre la IVE, porque muy pocos países tienen datos completos y confiables al respecto (entre más restrictivos es peor), lo que obliga a que incluso las fuentes más serias usen métodos de cuantificación que no pueden considerarse exactos.

En este caso, el uso comparativo de ambas variables tiene dificultades adicionales, aunque sea cierta la tendencia que el artículo pretende destacar (que son más los abortos que las muertes por cualquier causa específica).

¿Causa de muerte?

Contar el aborto como una “causa de muerte” puede considerarse una posición personal que no es chequeable. Sin embargo, las fuentes oficiales no suman esos datos como lo hace el portal en cuestión y este no explica el motivo que tienen para no hacerlo; solo las descalifica por ser “proaborto” e incluso critica una verificación que el portal Snopes publicó el año pasado, en la que hizo esa misma claridad sobre una comparación parecida con las cifras de 2018.

Por otra parte, el portal defensor del diseño inteligente cuestiona que “los bebés no nacidos no son reconocidos como seres humanos”. En oposición, esa nota defiende la idea de que la condición humana se adquiere desde la concepción y, en consecuencia, califica la interrupción del embarazo como una “causa de muerte” aunque los datos oficiales no lo hagan. Por eso es importante profundizar un poco más en este punto.

La tradición en varios países es que la existencia ante la ley comienza al nacer, incluso cuando se protege la vida desde antes, como sucede en el Código Civil colombiano, que data de 1873. La Corte Suprema de Estados Unidos, en una decisión de 1973, no encontró referencias constitucionales a la persona que le dieran protección prenatal en ese país. Incluso la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada en 1948, utiliza el verbo ‘nacer’ para marcar el momento inicial en el que se adquieren los derechos de su primer artículo, como lo recuerda un documento de la ONG internacional Center for Reproductive Rights.

La abogada Cristina Rosero Arteaga, experta en derechos humanos y asesora legal de esa organización, explica que lo que importa en estos casos es “que exista la posibilidad de elección” según las creencias individuales. Señala que instancias nacionales y extranjeras han llegado a la conclusión de que el aborto debe estar disponible como opción sin que esto implique desconocer que existe una vida antes de nacer e incluso que los estados pueden reglamentar su protección, siempre que estas medidas no pongan en riesgo la vida y la integridad de las mujeres.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU, por ejemplo, ha hecho la observación de que “todas las restricciones jurídicas que limiten la capacidad de las mujeres para someterse a un aborto no deben, entre otras cosas, poner en peligro sus vidas ni exponerlas a dolores o sufrimientos físicos o psíquicos”. El ente advierte que el acceso al aborto seguro es prioritario cuando “llevar a término el embarazo causaría a la mujer graves dolores o sufrimientos, sobre todo en los casos en que el embarazo es producto de violación o incesto, o el feto presenta una anomalía grave”.

Incluso la Convención Americana de Derechos Humanos dice que el derecho a la vida se protege “en general, a partir del momento de la concepción”. La precisión que antecede a la coma permite la interpretación de que no se trata de una protección absoluta. Este fue, precisamente, uno de los argumentos de la Corte Constitucional de Colombia cuando despenalizó el aborto en tres causales en 2006, como recuerda Rosero.

“La vida humana transcurre en distintas etapas y se manifiesta de diferentes formas, las que a su vez tienen una protección jurídica distinta. El ordenamiento jurídico, si bien es verdad, que otorga protección al nasciturus [persona antes de nacer], no la otorga en el mismo grado e intensidad que a la persona humana”, dice la sentencia. La ponderación de la vida de la madre, como sujeta de derechos, frente a la del ser en formación fue la que llevó al alto tribunal a tomar la mencionada determinación.

Es decir que las instituciones no están negando que el embrión o el feto tengan vida y humanidad. Pero las implicaciones de considerarlo una persona dependen de posiciones personales, como también concluye Scopes con base en opiniones médicas. El artículo cristiano desconoce el sustento jurídico de la separación entre abortos y muertes que hacen sus propias fuentes. Y esta no es su única omisión importante.

Embriones y salud pública

No sobra aclarar, de acuerdo con los datos del Guttmacher, que la mayoría de los abortos se practican en el primer trimestre de embarazo. Un estudio citado por ese instituto encontró que las mujeres que buscan la interrupción voluntaria del embarazo lo hacen, en promedio, entre la sexta y la décima semana de gestación. Para este momento, el embrión tiene el tamaño de una ciruela pasa y sus órganos todavía no funcionan con autonomía.

De hecho, según la OMS, el aborto es más seguro cuando se hace en las primeras etapas y la detección cada vez más temprana del embarazo, gracias a los avances de la medicina, ha permitido que la interrupción también se haga más pronto cuando se requiere. La mayoría de los casos en los que se practica tarde se debe, precisamente, a las barreras legales que les ponen a las mujeres.

Otra cosa que no dice el artículo chequeado es que se estima que 25,1 millones de abortos al año se dan en condiciones inseguras, 45 por ciento del total, según las mismas fuentes; que un tercio de estos es practicado por personal sin entrenamiento y en lugares insalubres; que tales riesgos tienen mayor incidencia en los países donde la legislación es más restrictiva frente a la IVE (mientras la tasa de abortos es similar) y que esto tiene una relación directamente proporcional con la mortalidad materna por esta causa, como también recuerda el Guttmacher con evidencia científica.

En conclusión, aunque cada quien es libre de considerar si el aborto es una “causa de muerte” desde su propia concepción de la vida, es incorrecto presentar así los datos de la OMS sin aclarar por qué esta organización no le da el mismo manejo. Esta contradicción del artículo frente a sus propias fuentes con respecto a la manera de usar las cifras, junto con la omisión de otros datos de contexto importantes y la equivocación en la mayoría de cifras (aunque la comparación que dan sea cierta), hacen que la calificación de la nota sea cuestionable.