Pasar al contenido principal

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Lunes, 05 Octubre 2020

Sí hay minería en el río Danubio (Valle) pero esto no habría ocasionado turbidez del agua

Por Andrés Felipe Martínez - RedCheq

Excursionistas publicaron fotos de este afluente turbio y aseguraron que se trataba de una consecuencia de la minería ilegal. Autoridades atribuyeron la situación a un deslizamiento de tierra.

El pasado 29 de septiembre, en distintos perfiles de Facebook e Instagram (1, 2, 3, 4, 5) se publicaron denuncias sobre una supuesta contaminación por minería en una reserva natural conocida como Oasis La Sirena, en el río Danubio, ubicado en zona montañosa de Dapa, corregimiento del municipio de Yumbo en el Valle del Cauca. 

Desinformación

Este lugar cuenta con una cascada y aguas cristalinas, y es uno de los atractivos de turismo ecológico en los alrededores del Parque Nacional Natural Farallones de Cali.

En las denuncias de redes se compartieron fotografías y videos en los que se ve el afluente turbio, teñido de color tierra. En un video, un hombre asegura que “en la parte alta del río están dragando, haciendo explotación minera, esto es lo que ha ocasionado”. Otras fotografías fueron publicadas diciendo que el río estaba “en alerta máxima por explotación minera”.

Un día después, la CVC (Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca), que es la autoridad ambiental en el departamento, negó que en el río El Danubio se estuviera realizando explotación minera, y atribuyó la turbiedad a “un arrastre de sedimentos puntual producto de un deslizamiento en la zona”.

“Las lluvias presentadas en las últimas horas generaron arrastre de sedimentos y cambio en la coloración del agua. El Danubio sigue siendo un paraíso ambiental en el Pacífico vallecaucano”, dice el comunicado publicado en los canales oficiales de la CVC, acompañado de fotografías y videos que muestran al Oasis nuevamente cristalino.

En Colombiacheck consultamos algunas fuentes para contrastar las denuncias de los ciudadanos y la respuesta de la autoridad ambiental. 

Sí hay minería

Algunas personas que conocen el sector manifestaron que en el lugar sí se realiza minería, a veces de manera artesanal y otras veces con uso de herramientas mecanizadas de baja escala; y es una de las tradiciones de mayor antigüedad en las comunidades del corregimiento El Danubio.

Así lo reconoce, por ejemplo, Dairo Utima, líder comunitario de El Danubio, quien ha liderado la promoción del programa de sustitución de cultivos ilícitos desde hace varios años; y actualmente es Concejal del Municipio de Dagua.

“Desde la colonización de estos sectores, antes de 1926, la minería artesanal ha sido una práctica tradicional, pues es una zona rica en oro. Luego, con la llegada de los cultivos ilícitos, en los años 2000, la minería se redujo al mínimo. Ahora, con el programa de sustitución, se ha intentado fortalecer el turismo como alternativa económica. Pero ante el período de cuarentena, sabemos que algunas familias recurrieron nuevamente a esta extracción de metales”, cuenta Utima.

El río Danubio nace de la montaña, en la espesa cordillera occidental que atraviesa el Valle del Cauca, y desemboca en el río Anchicayá. 

Esta región es conocida por Jaime Celis, exdirector del Parque Nacional Natural Farallones de Cali. “En esa zona siempre se ha realizado una actividad de extracción por barequeo, de toda la vida. Es un tema tradicional por parte de las comunidades del sector”, señala. 

También lo tiene así identificado Jefferson Orejuela, coordinador de gestión de la CVC en la cuenca de Anchicayá Alto.

“Sabemos que existe una minería artesanal tradicional sobre este río, que es el llamado barequeo y el mazamorreo. Es ocasional. Con picas y barras empiezan a hacer movimiento de tierra, para soltar el material de arenas y limos, y extraer los metales. Entonces cuando llueve y la zanja que han abierto se llena, como tiene material suelto, esto comienza a generar turbiedad”, dice Orejuela.

En esta actividad minera, también se usan herramientas como draguetas y motobombas, explica Orejuela. “Este río en su parte media tiene un tramo de llanura, más arriba del Oasis, donde uno probablemente por las condiciones de suelos podría decir que están haciendo un mazamorreo, un barequeo, o han podido meter una dragueta o un monitor”.

No sería la razón de la turbiedad 

Sin embargo, pese a estar identificada esta actividad en la zona, las fuentes coinciden en que este ejercicio, a esta escala, no ocasiona la turbidez registrada en fotos y videos por los excursionistas. 

“Esto no provoca que el río se ensucie de esta manera, nunca. En cambio, sí se han presentado en otras ocasiones represamientos o deslizamientos de tierra que generan turbidez, particularmente cuando llueve”, explica Celis. 

Y esa es la versión de la CVC, en palabras del coordinador Orejuela: “Creemos que el río creció un poco, sacudió un talud y lo derrumbó. Pudo ser alrededor de 15 metros cúbicos de tierra. Esto ha ocurrido en otras ocasiones. En diciembre pasado, por un movimiento de masa, el río duró tres días turbio”.

De acuerdo con el funcionario, durante el recorrido realizado por la Corporación en la zona, no se encontró algún rastro de uso de herramientas o maquinaria hasta casi tres kilómetros arriba del Oasis La Sirena.

“Encontramos un óptimo estado de esta franja forestal protectora, y no encontramos alguna modificación antrópica del paisaje, no se evidencia alguna explotación de materiales, no han sido transformadas las condiciones físicas del río”, asegura.

Pese a esto, la entidad ambiental señaló que planea fortalecer un monitoreo del afluente, y llegar aguas más arriba de lo que se alcanzó en el día de la visita.

No se determina sólo con fotos

Por otro lado, para la bióloga Pilar Cogua, PhD en Ciencias Biológicas y directora de investigaciones de la Universidad Santiago de Cali, ni la turbiedad evidenciada por los turistas un día, ni la claridad mostrada por la CVC, son evidencias suficientes para determinar si hay o no contaminación por actividad minera en el afluente.

“No es tán fácil identificar la contaminación por minería sin haber hecho estudios. No puedes concluir que si el agua está turbia es resultado de un proceso de minería, como dijeron las personas en redes sociales. Pero tampoco podrías estar seguro de que un agua clara no esté contaminada”, explica la docente, quien ha realizado investigaciones sobre contaminación por mercurio usado en minería, en afluentes del país (1, 2, 3).

Y añade: “A punta de fotos no se puede determinar. El río está en movimiento, y lo que puedes hacer a simple vista es tomar una foto del momento”. 

De acuerdo con la investigadora, se necesitaría un análisis físico químico para determinar las condiciones del agua o de sus organismos vivos.

“Cuando se estudia la contaminación por minería, en términos químicos, se mide si existen contaminantes o sustancias potencialmente tóxicas en el agua que puedan generar un efecto adverso a la comunidad”, explica la bióloga.

Al respecto, consultamos a la CVC para conocer si en el río Danubio se ha realizado un análisis químico. Y desde su oficina de comunicaciones se manifestó que no se ha hecho un estudio así en el afluente, y que por ello se planea tomar muestras en los próximos días, a raíz de las denuncias. 

Sin embargo, sí se han realizado estudios de monitoreo en el río Dagua, a donde llegan parte de las aguas del Danubio, y no se han encontrado anomalías, dijo la CVC.

No hay “alerta roja”

Ahora, para la bióloga Cogua, la minería artesanal que se practica ocasionalmente en El Danubio no necesariamente representaría un riesgo potencial de contaminación para el ecosistema, como sí lo sería una extracción con equipos industriales. Esto contrario a los comentarios en redes sociales que advertían una “alerta roja” y un “ecocidio” por las fotografías.

“Los efectos reales sobre los ecosistemas no son por esta minería que no es industrializada. Aunque a veces en este tipo de minería sí se usan sustancias como arsénico, esto es en bajas cantidades. Y por el efecto de dilución, este tipo de ecosistemas fluviales tienen la capacidad de disminuir el potencial tóxico”, dice la investigadora.

“El riesgo es en los procesos de minería con equipos y maquinaria, que son los que afectan no solo por el uso de sustancias, sino que impactan la estructura física y el cauce de los ríos”, continúa. 

De esta forma, con las publicaciones realizadas en redes sociales, no es posible determinar la presencia de actividad minera en el río El Danubio por la turbiedad del agua, como aseguraron los usuarios. Pues esta manifestación podría deberse a factores naturales como un movimiento de tierra.

En este caso, las afirmaciones en redes son calificadas como cuestionables.

Pero en el comunicado de la CVC tampoco fue preciso decir que “quedó completamente descartada la situación de minería ilegal”, pues la zona no está libre del uso ocasional de herramientas mecanizadas para extraer metales, según las fuentes consultadas. 

Además, la verificación realizada por la entidad, se hizo solo en un tramo del afluente, y de manera visual, sin un análisis químico que pudiera dar más argumentos para descartar un riesgo ambiental. Esto lo reconoce el funcionario Orejuela: “Sabemos que tenemos que llegar a determinar si aguas más arriba de pronto haya podido ocurrir un evento de minería”.

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Miércoles, 19 Agosto 2020

No, en Ibagué no hay 11 contagiados de COVID-19 por cada 100 habitantes

Por Jose Reinaldo Morera Molina – RedCheq

La frase la dijo el Alcalde de la capital del Tolima pero, una vez más, le fallaron las cuentas; son 0,5 contagiados de COVID-19 por cada 100 habitantes.

Luego de que el 5 de agosto se declarara a Ibagué como municipio de alta afectación por el nuevo coronavirus, el alcalde Andrés Hurtado dijo en una rueda que “por cada 100 habitantes de Ibagué hay 11 contagiados (de COVID-19). Sin embargo, al hacer el cálculo entre la población y el número de contagiados en Ibagué, se puede llegar a la conclusión de que por cada  100.000 habitantes hay 518 casos positivos de COVID-19; lo que equivale a 0,51 casos por cada 100 habitantes. 

La Voz del Pueblo, uno de los medios de comunicación presentes en la rueda de prensa del 6 de agosto que dió la Alcaldía de Ibagué, nos compartió el audio en el que Hurtado dice hay 11 contagiados por cada 100 habitantes: 

Colombiacheck contactó al alcalde y a su equipo de prensa para intentar aclarar la fuente en la cual basó su afirmación, pero hasta el momento de la publicación, no fue posible obtener su declaración. 

Revisamos el primer balance del plan 5 por 2 (estrategia que busca reducir el número de contagios en Ibagué) publicado el 4 de agosto en la fanpage del Alcalde, en el cual la Secretaría de Salud Municipal menciona que por cada 100.000 habitantes hay 214 contagiados de COVID-19 en el minuto 13:06

Al comprobar la estadística dada por la Secretaría de Salud Municipal descubrimos que también era incorrecta. Ibagué, de acuerdo con el último reporte del DANE, tiene una población total de 541.101 habitantes. Por otro lado, el reporte del Instituto Nacional de Salud (INS) del 19 de agosto informa que la ciudad tiene un total de 2.803 casos positivos de COVID-19. Al hacer una regla de tres simple entre el número de habitantes sobre el número de casos positivos, encontramos que por cada 100.000 habitantes hay en realidad un total de 518 contagiados en Ibagué. 

Jorge Galindo, analista de datos del diario El País de España le confirmó a Colombiacheck que el cálculo difundido por redes está mal hecho y agregó que "probablemente se le habrá corrido un cero o dos a alguien".

Ibagué, un municipio categorizado como de alta afectación por COVID-19

El Ministerio de Salud junto al Sistema Integrado de Información de la Protección Social hicieron público un mapa que clasifica los municipios de Colombia de acuerdo al impacto que han tenido frente al virus. El 5 de agosto del 2020 Ibagué entró en el grupo de las zonas más afectadas por el COVID-19.  Los criterios que toma en cuenta el Ministerio de Salud para determinar sus categorías de clasificación son:

1. Incidencia acumulada. Del total de la población del municipio, cuántos casos se presentaron por cada millón de habitantes. En el caso de Ibagué, como la población es menor a un millón (541.101 habitantes), este cálculo se hizo por cada 100.000 habitantes. 

2. Positividad total. Cuántas personas a las que se les hizo prueba dieron positivo en las últimas cuatro semanas. En el reporte del INS se puede observar que del 19 de julio al 16 de agosto (las últimas 4 semanas) Ibagué pasó de 467 a 2.688 casos positivos.

3. Incidencia. Número de nuevos casos de las últimas dos semanas comparado con el de las dos semanas anteriores. Del 19 julio al 2 de agosto Ibagué pasó de 467 a 992 casos positivos (incrementaron 525 casos) y del 2 al 16 de agosto, la capital tolimense pasó de 992 a 2.688 (incrementaron 1.696 casos, 1.171 más a comparación de las dos semanas anteriores). 

4. Mortalidad. Incidencia de las últimas dos semanas comparada con la de las dos semanas anteriores. Del 19 julio al 2 de agosto, Ibagué pasó de 12 a 23 muertes por COVID-19, y del 2 al 16 de agosto, Ibagué pasó de 23 a 56 fallecidos.

Por todo lo anterior, se puede concluir que las estadísticas de la cantidad de casos positivos de COVID-19 publicadas tanto por algunos medios de comunicación locales, como por la misma Secretaría de Salud Municipal, son incorrectas. Al calcular el número de habitantes sobre el número de contagiados en Ibagué se obtiene como resultado que por cada 100.000 habitantes hay 518 casos positivos por COVID-19.