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Viernes, 07 Febrero 2020

Sigue circulando cadena falsa sobre prohibición de microondas en Japón

Por José Felipe Sarmiento

A pesar de que ha sido desmentida varias veces en diferentes países, Colombiacheck recibió la cadena falsa por WhatsApp hace unos días.

Con un enlace a un artículo chileno que ya ni siquiera abre, todavía circula por redes sociales la cadena que asegura que “el gobierno japonés decidió deshacerse de todos los microondas en el país antes de finales de este año”, bajo amenazas de cárcel para los ciudadanos que no lo hagan, debido a una investigación científica que supuestamente demostró que el uso de estos hornos por 20 años hace más daño que la bomba de Hiroshima.

Cadena falsa de WhatsApp sobre la prohibición de los microondas en Japón

Esta y otras versiones, incluyendo una que le atribuye la prohibición a la Unión Soviética de los 70 y no al Japón actual, han sido desmentidas por el diario El Tiempo, la agencia AFP y portales de verificación alrededor del mundo como Snopes de Estados Unidos, Chequeado de Argentina, Maldita de España, Raskrinkavanje de Bosnia y Herzegovina, The Quint de la India, Rappler de Filipinas y el Taiwan FactChecker Center, entre otros. Pero como la desinformación volvió llegar a nuestro chat, le tocó el turno a Colombiacheck. Por si las dudas, es falsa.

La nota original fue publicada en el portal satírico ruso Panorama. En la misma página se aclara que su contenido está compuesto por parodias y, en consecuencia, las noticias que ahí aparecen “no son reales”. Pero los traductores a múltiples idiomas ignoraron el aviso.

En cambio, el portal oficial en inglés del gobierno japonés no ha publicado nada sobre prohibir microondas, como se puede comprobar en Google y directamente en su sección de noticias. Lo mismo sucede en el sitio de su Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar.

Por supuesto, tampoco existe la supuesta investigación de la Universidad de Hiroshima en la que se basa la cadena. No hay ningún resultado de búsqueda en la dirección de internet de esa institución que incluya al mismo tiempo los términos ‘hornos’, ‘microondas’, ‘radiación’ y ‘bomba nuclear’ en japonés.

La que sí se ha pronunciado sobre los microondas desde hace al menos 15 años es la Organización Mundial de la Salud (OMS). En febrero de 2005, esta agencia de las Naciones Unidas se refirió a los mitos sobre los efectos dañinos de estos hornos.

El ente internacional explicó que las ondas de radio de alta frecuencia solo actúan con el electrodoméstico en funcionamiento; que calientan los alimentos cuando estos absorben su energía electromagnética, pero esto no quiere decir que queden “radioactivos”, y que el diseño del aparato evita que la mayoría de las ondas escape de él porque estas se comportan parecido a la luz, que es otra forma de radiación, y no pueden atravesar el metal. Por esta razón, los hornos cumplen con estándares internacionales de seguridad.

Esa información, en general, sigue vigente. El portal especializado Healthline, escrito y editado por médicos y otros profesionales de la salud, tiene una completa página que responde algunas preguntas más sobre estos electrodomésticos. “No hay evidencia científica de que puedan causar daño y sí alguna de que son mejores que otros métodos de cocción para conservar los nutrientes de los alimentos y evitar la formación de compuestos dañinos”, concluye.

Buena parte de estas afirmaciones coinciden con lo que dice una nota del área de publicaciones de la Escuela Médica de la Universidad de Harvard, que fue publicada en 2015 y actualizada por última vez en febrero de 2019. Hace apenas seis meses, científicos de Turquía y Arabia Saudí también demostraron que los microondas son mejores para secar pepinos y kiwis, conservando su valor nutricional, que los hornos convencionales.

No obstante, Healthline da algunas recomendaciones de uso adecuado para evitar riesgos. Por ejemplo, mantener los hornos en buen estado, no calentar leche humana en ellos y evitar el uso de recipientes plásticos que no estén etiquetados como seguros para microondas, ya que estos sí pueden contaminar la comida al calentarse. Además, “solo para estar seguro, no presiones tu cara contra la ventana y mantén tu cabeza al menos a 30 centímetros del horno, pues la radiación se reduce rápidamente con la distancia”.

La radiación sí puede tener efectos negativos a largo plazo, como insiste un artículo científico recién publicado por autores indios. Sobre todo porque otros dispositivos de uso cotidiano, e incluso más frecuente, también la producen. Es el caso de los celulares, computadores, televisores, torres de radio y módems de internet. El trabajo hace especial énfasis en la telefonía.

“La radiación no siempre es peligrosa. No obstante, nuestra exposición anual promedio a ella ha crecido dramáticamente en años recientes. Mucho de este exceso ocurre en casa, en el trabajo e incluso en los hospitales. Y algunas de sus formas pueden pueden impactar significativamente nuestra salud y la de nuestros niños, nacidos y no nacidos. [...] Entonces, la sobredosis de cualquier tipo de radiación debe ser evitada, especialmente en ellos, ya que tienen órganos muy sensibles”, recomienda el documento.

Esto, sin embargo, está lejos de demostrar lo que dice la parodia convertida en cadena falsa. El mismo artículo de la India recuerda que en Hiroshima y Nagasaki hubo personas que murieron “en agonía después de que su carne se derritió” tras la explosión de las respectivas bombas atómicas, lanzadas por aviones estadounidenses en lo que fue el acto final de la Segunda Guerra Mundial. Son efectos muy diferentes.

Martes, 28 Enero 2020

No hay evidencia que relacione conclusivamente el consumo de murciélagos con el brote de coronavirus de 2019

Por Flora Teoh – Health Feedback

Los murciélagos sí son anfitriones de varios tipos de coronavirus, pero no hay evidencia que respalde la afirmación de que el coronavirus de 2019, que se originó en Wuhan, China, fue transmitido a humanos que comieron murciélagos.

Aunque los murciélagos vendidos en el mercado de carne fresca de Wuhan, donde comenzó el brote, pueden haber sido la fuente de la infección de coronavirus, muchos otros tipos de carne animal vendida en el mercado también pueden ser una posible fuente. No hay suficiente evidencia científica que sugiera que los murciélagos, y no las jinetas, las serpientes, u otras carnes de animales portadores de coronavirus, causaron el brote.

La afirmación de que el brote de coronavirus de 2019 fue causado por personas que comían murciélagos fue publicada en varios medios, incluyendo el Daily Star, The Sun e Infowars, y muchos artículos se volvieron virales en Facebook en menos de un día de la publicación de esta información.

Les preguntamos a científicos que están investigando el coronavirus (que se originó en Wuhan, China, y que tentativamente ha sido bautizado como 2019-nCoV) si hay alguna evidencia científica que respalde la afirmación de que comer murciélagos está relacionado con el brote del virus.

El profesor Linfa Wang, director del programa de Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Escuela Médica de Duke y la Universidad Nacional de Singapur (Duke-NUS) en Singapur, explicó que, aunque informes recientes muestran similitudes genéticas entre un coronavirus encontrado en murciélagos y el 2019-nCoV, esto por sí solo no indica si ha ocurrido una transmisión directa de murciélago a humano.

La viróloga y profesora adjunta de Duke-NUS Danielle Anderson dijo: “las noticias que están circulando sobre la sopa de murciélago son una mezcla de drama y ciencia fiable. Eso, desafortunadamente, le da al lector la impresión errada de que las afirmaciones tienen sustento”.

La profesora Anderson explicó que, para concluir que el brote fue causado por comer sopa de murciélago, todos, o por lo menos la mayoría de los 41 pacientes que inicialmente se contagiaron de la enfermedad, tendrían que haber preparado o comido sopa de murciélago. Sin embargo, ningún reporte indica que este haya sido el caso y la profesora Anderson dice que la probabilidad de que este escenario haya ocurrido es baja.

En vez de relacionarlo con el consumo de murciélagos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que todos los casos iniciales de 2019-nCoV han sido relacionados con exposición a un mercado de comida de mar en particular en Wuhan que también comercia otro tipo de animales. La OMS, de igual manera, reporta que otras especies animales, además de los murciélagos, pueden ser portadores de coronavirus y que los coronavirus pueden transmitirse de animales a humanos por rutas que no son el consumo, como partículas suspendidas en el aire (aerosoles). Es mucho más probable que el contacto humano con el coronavirus y las primeras infecciones hayan ocurrido al manejar material infeccioso de animales, como sangre, saliva o heces, durante el proceso de matanza en el mercado.

Estos artículos de la revista Time y de The Guardian ilustran cómo la preferencia cultural que existe en China por consumir carne recién sacrificada fomenta la existencia de mercados de carne fresca, que almacenan una variedad de animales vivos, en los que los espacios reducidos y la higiene deficiente pueden conducir a transmisiones y brotes de enfermedades zoonóticas.

En conclusión, el origen del brote de coronavirus de 2019 aún está siendo investigado, aunque las primeras evidencias sugieren que probablemente se originó en un mercado de carnes y pescados frescos. En este momento, la afirmación de que el brote fue causado por comer sopa de murciélago es puramente una especulación sin soporte.

Este artículo fue publicado originalmente por Florah Teoh en Health Feedback el 26 de enero de 2020. Este contenido es traducido y reproducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

Una lista completa de referencias puede ser consultada en el artículo original en inglés.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus