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Martes, 02 Agosto 2022

Son falsas las omisiones sobre crímenes de las FARC que le atribuyen a la Comisión de la Verdad

Por Isabel Caballero Samper

En redes sociales circula un tuit de un teniente coronel retirado del Ejército dice que el informe final no habla de los delitos sexuales, el reclutamiento de menores de edad y las victimizaciones a miembros de la Fuerza Pública, pero todos estos hechos sí aparecen allí.

El teniente coronel retirado Gustavo Roa Cuervo, autor del libro autobiográfico “La Colombia que recorrí” sobre su vida en el Ejército, publicó un trino, que fue compartido por usuarios de Facebook, acusando al presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux, de haber omitido delitos sexuales, reclutamiento de menores de edad y las victimizaciones de miembros de la Fuerza Pública. Colombiacheck encontró que esto es falso y que todos estos crímenes sí aparecen mencionados en el informe.

 Colombiacheck no hace chequeos sobre opiniones, entonces los calificativos “vil apología” y “artero” y la acusación de que el informe “justifica el terrorismo y genocidio” no son verificadas. Solo revisamos si es verdad que el informe de la entidad “omite delitos sexuales”, “omite (...) reclutamiento contra menores” y “desconoce el dolor de nuestros militares y policías”.

 El día que Roa publicó el trino, el 2 de julio, sólo habían sido presentados los capítulos de “Hallazgos y recomendaciones” y el proyecto transmedia “Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en Colombia”, o capítulo testimonial, que fueron presentados el 28 de junio. Por eso solo incluimos estos en el chequeo.

En el capítulo de “Hallazgos y recomendaciones” encontramos que en la sección “3. VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS E INFRACCIONES AL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO” de la parte de “I. Hallazgos” aparecen los tres tipos de delitos mencionados por Roa, y en los tres casos se hace atribución de estos a las antiguas FARC-EP .

 La subsección “3.12 Violencias sexuales” dice:

 “En el caso de las FARC-EP, se dieron especialmente violencias reproductivas, entre las que están la anticoncepción forzada, la esterilización forzada y el aborto forzado. Aunque las FARC-EP penalizaron en sus filas la violación sexual, incluso con «ajusticiamientos», la Comisión también recogió testimonios de violencias sexuales intrafilas y testimonios de mujeres víctimas civiles que sufrieron violaciones sexuales por miembros de este grupo” (p. 174).

Además, en la subsección 3.8 sobre el secuestro se dice que el 22 por ciento de las mujeres víctimas de este crimen sufrieron violencias sexuales durante su cautiverio y que las FARC-EP fue el actor que más secuestros hizo.

 La subsección “3.14. Reclutamiento de niños, niñas y adolescentes y trabajo forzoso” calcula:

“Según datos del Proyecto conjunto JEP-CEV-HRDAG, el grupo que más niñas, niños y adolescentes reclutó entre 1990 y 2017 fueron las FARC-EP con 12.038 víctimas (75 % del total), seguido de los paramilitares con 2.038 víctimas (13 %) y el ELN con 1.391 víctimas (9 %). Según el Proyecto conjunto JEP-CEV-HRDAG, 4 de 10 víctimas de reclutamiento eran menores de 15 años (43 %)” (p. 183).

Por otro lado, aunque no hay una sección dedicada a las víctimas de la Fuerza Pública, ellas sí son mencionadas a lo largo del capítulo. Por ejemplo, la subsección “3.16. La violencia indiscriminada: los ataques indiscriminados” describe infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) —como por ejemplo la instalación de minas antipersonal y tomas armadas de poblaciones en las que se emplearon armas con efectos indiscriminados como bombas y artefactos explosivos improvisados— en las que miembros de la Fuerza Pública fueron victimizados. Solo en estos casos, cuando la contraparte no cumple con las reglas de la guerra limpia o humanizada que dicta el DIH, es que se considera que un combatiente es una víctima del conflicto.

“De acuerdo con el Registro MAP MUSE de la Acción Integral Contra Minas Antipersonal (AICMA) entre 1990 y 2022(...) se han registrado 7.286 víctimas de la fuerza pública con 5.832 heridos y 1.454 muertos por la explosión de minas antipersona. Es decir, del conjunto de víctimas por el uso de estos artefactos, tanto en muertos como heridos, alrededor del 40 % de las víctimas fueron civiles y el 60 % miembros de la fuerza pública.” (p. 189).

 En esta subsección, la Comisión cita el relato de un soldado entrevistado en cumplimiento de su mandato, lo cual muestra qué sí tuvo en cuenta “el dolor de nuestros militares y policías”:

“Un relato de un militar que cayó en un campo minado instalado por el Frente 14 de las FARC-EP en La Unión Peneya, Montañita (Caquetá), el 2 de septiembre de 2004, muestra el impacto en varias víctimas, con mutilaciones y discapacidad posterior durante toda su vida.

«Ahí resultó el soldado Gato, herido, perdió su pierna izquierda. Yo, inicialmente, perdí mi pierna izquierda también, a la altura de la rodilla; la derecha quedó con múltiples fracturas. Y atrás quedó El Flaco Arenas, el perdió todo el maxilar inferior, todo esto se lo voló la mina; y el cabo que iba atrás, él quedó con perforaciones en su cuerpo, eso después le causó la pérdida de un pulmón, un riñón y que sus intestinos fueran reemplazados por mangueras»”, (p. 190).

 Y en la subsección “3.21 Responsabilidades en las violaciones de derechos humanos e infracciones al DIH en el conflicto armado” el informe dice que las guerrillas “cometieron graves infracciones del DIH y abusos de derechos humanos de forma extensiva” y que entre estas: “resalta la política implementada por las FARC-EP a partir del año 1997 de secuestrar a policías y militares para presionar un canje por guerrilleros recluidos en las cárceles del país y también de secuestrar y/o asesinar a líderes políticos, congresistas, gobernadores, alcaldes, y miembros de asambleas departamentales y concejos municipales. La vida, la libertad, y la dignidad humana fueron subordinadas a la guerra.”, (p. 209).

Después, en la sección “II. Recomendaciones” se menciona específicamente la necesidad de reparar a las víctimas de la Fuerza Pública en la sección “2. PARA GARANTIZAR LA REPARACIÓN INTEGRAL, LA CONSTRUCCIÓN DE MEMORIA, LA REHABILITACIÓN Y EL RECONOCIMIENTO DE LA DIGNIDAD DE LAS VÍCTIMAS Y DE RESPONSABILIDADES”.

 También, en el archivo en PDF del proyecto transmedia “Cuando los pájaros no cantaban: historias del conflicto armado en Colombia” incluye las voces de cientos de víctimas, muchas de las cuales cuentan historias que muestran que no es verdad que la Comisión omitiera crímenes sexuales cometidos por las antiguas FARC-EP, ni reclutamientos de niños ni historias de dolor de miembros de la Fuerza Pública. Estas son algunas de esas historias con las sinopsis que aparecen en el capítulo testimonial:

 

·  «Dolor en el ombligo». Un dolor en el ombligo fue el indicio para que la madre de un militar entendiera que algo le había sucedido a su hijo.

·  «Yo tuve esta pesadilla». Una mujer narra, junto a sus dos hijas, cómo tras una pesadilla comienza la búsqueda de su hijo, quien estaba en el Ejército.

·  «Mamá, yo no voy a volver». Una lideresa, madre de un militar, recuerda la forma en que su hijo se despidió de ella.

·  «Estrujón». Un exintegrante de la Fuerza Pública habla de la sensación que lo atravesó antes de pisar una mina.

·  «Usted está amarradito a mi vida». Una mujer retirada de la Policía, viuda de un suboficial miembro del Comando Jungla que murió por un explosivo que lanzó la guerrilla a su campamento, dice que sintió la muerte de su esposo cuando un enjambre de abejas entró al pasillo del batallón donde lo esperaba.

·  «Semana de gracia». Una lideresa ambiental narra la única despedida de su esposo militar, quien tenía la costumbre de no despedirse porque daba por sentado que iba a volver.

·  «Alminda». Una indígena kankuama ingresó a las FARC a una edad muy temprana, lo cual le permitió formarse dentro de la organización.

·  «Inés». Una joven fue regalada por su madre.

·  «Andrés». Un joven del Tolima ingresó desde temprana edad a la guerrilla.

·  «Huellas». Un exsoldado profesional habla de las heridas sobre su cuerpo y el territorio que dejó la explosión de una mina antipersonal.

·  «Me dejaron botado». Un exmiembro del Ejército habla con orgullo de ser militar y de lo que significó haber sido herido en combate, pero abandonado por la institución.

·  «¿Cuándo viene mi papá?». Una mujer narra el secuestro, con fines extorsivos y violencia sexual, del que fue víctima a sus quince años por parte de la guerrilla.

·  «Arias». Dos jóvenes kankuamas explican que ingresaron a las FARC porque los paramilitares estaban matando de manera sistemática a todos los que tuvieran su apellido.

·  «Un peón más del ajedrez». Un suboficial relata que fue secuestrado después de que su tropa perdiera un enfrentamiento con las FARC.

·  «Voy a experimentar una vida, la que me salga». Una exintegrante de las FARC cuenta qué la llevó a unirse a este grupo armado cuando era una niña.

·  «Mi mayor tesoro». Un joven recuerda la ilusión que tenía de conocer a su padre, un policía que había sido secuestrado por las FARC mientras él estaba en el vientre de su madre.

·  «Quinceañera». Una mujer que ingresó a los diez años a la guerrilla recuerda que no pudo celebrar sus quince años como su padre se lo había prometido.

 

Pero además es claro que el Informe de la Verdad dedicó capítulos enteros a las violencias contra menores de edad y a las violencias sexuales y basadas en género a través de los capítulos “No es un mal menor: Niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado”, publicado el 5 de julio, y “Mi cuerpo es la verdad: Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armado”, publicado en la plataforma de la Comisión el 22 de julio.

De esta manera, concluimos que no es verdad lo que dice el teniente coronel retirado del Ejército Gustavo Roa Cuervo (y que ha sido compartido una y otra vez por diferentes redes sociales) de que el padre De Roux, como cabeza de la Comisión de la Verdad, “omite delitos sexuales”, “omite (...) reclutamiento contra menores” y “desconoce el dolor de nuestros militares y policías”.

 

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Martes, 12 Julio 2022

Teniente coronel de la reserva hace 3 señalamientos falsos contra la Comisión de la Verdad

Por Andrés Felipe Carmona B. y Nicolás Sánchez Arévalo

En un video viral, el exmilitar Gilberto Gómez González dio datos falsos sobre la participación de las víctimas de las FARC ante la entidad y sobre el sueldo de su presidente, Francisco de Roux, a quien le endilgó una cita falsa.

Después de que se hiciera público el informe final de la Comisión de la Verdad (CEV), empezó a circular un video en TikTok que a la fecha de esta publicación había sido compartido 956 veces y tenía 1.133 ‘me gusta’. 

Además, la senadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal lo compartió en su cuenta de Twitter el 1 de julio y ya tiene 928 retuits y 1.717 me gusta. También lo recibimos por medio de un grupo de WhatsApp de veteranos de la Fuerza Pública que le hicieron campaña a Federico Gutiérrez y luego a Rodolfo Hernández en la pasada campaña presidencial.

El video fue hecho por el teniente coronel de la reserva del Ejército Gilberto Gómez González, quien es asesor del Gaula Militar en el Valle del Cauca. Además, fue subsecretario de Seguridad de Cali durante la administración de Apolinar Salcedo y ha sonado en varias ocasiones para ocupar cargos públicos en esa ciudad.

También ha sido conferencista en la Escuela Superior de Guerra frente a integrantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, como lo compartió en esta publicación de su cuenta de Facebook. Gómez González fue cercano a figuras del uribismo como el difunto exministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo e hizo campaña a favor de Federico Gutiérrez en el Valle del Cauca.

De igual manera, es importante indicar que el exmilitar es víctima del conflicto armado colombiano, pues su hijo, el teniente Germán Alonso Gómez Gómez, fue asesinado el 17 de agosto de 2006 por las FARC. El militar, de 21 años, murió en medio de una emboscada de esa guerrilla (hoy extinta) en el sector El Naranjito, en la vía que de Villagarzón conduce a Puerto Asís, en el Putumayo.

El militar en retiro, en dicho video, critica duramente el informe final de la Comisión de la Verdad y dijo tres afirmaciones falsas, dos de ellas en contra del padre Francisco de Roux, presidente de la entidad, y otra sobre el proceso de investigación del informe final entregado el pasado 28 de junio.

La primera información que verificamos es la cita “Los policías y soldados no estaban secuestrados sino pagando cárcel en la selva”, que Gómez González le adjudicó a de Roux; la segunda afirmación es “el que cobra 50 millones de pesos mensuales”, frase con la que hace referencia al sueldo que supuestamente cobra el Presidente de la Comisión de la Verdad, y la última verificación tiene que ver con lo dicho por el militar en retiro sobre que en los procesos de escucha y entrevistas de la entidad: “No dejaron participar a las víctimas de las FARC”, dijo. 

 

“Los policías y soldados no estaban secuestrados sino pagando cárcel en la selva”

En la pieza audiovisual, el coronel en retiro menciona la siguiente cita que le atribuye al padre de Roux: “los policías y soldados no estaban secuestrados, estaban detenidos pagando cárcel”.

Ya en dos ocasiones, en julio de 2020 y agosto de 2021, Colombiacheck había revisado e indagado sobre la frase y encontró que Mauricio Botero Caicedo, en una columna de opinión de El Espectador, le atribuyó esta cita a las FARC. Se trata del artículo titulado ‘Los inescrutables europeos’, donde ni siquiera se menciona a de Roux.

En el quinto párrafo de la columna de opinión se incluye la misma cita:

Otra de las verificaciones realizadas se hizo a través de Google Books, una herramienta que analiza los textos incluidos en publicaciones que el buscador ha digitalizado. En ese sistema se encontró una antología de columnas de opinión de varios medios colombianos en la que aparecía de nuevo la columna de Botero Caicedo en El Espectador y su atribución a las Farc en la cita usada por el exmilitar en su video. 

Se hizo otra indagación también con los términos clave “soldados, secuestrados, selva” en la cuenta de Twitter del padre De Roux (red social que abrió en agosto de 2012), pero lo único que se encontró fue un tuit en el que el 23 de julio de 2020 el propio sacerdote desmintió la frase que se le atribuye en redes sociales.

 

En su video, Gómez González le atribuye una cita falsa a de Roux, es decir, difunde información falsa.

Gilberto Gómez González no solo le atribuyó falsamente al padre Francisco de Roux la cita en el video difundido en TikTok y WhatsApp, también lo hizo en otro archivo audiovisual que publicó en su perfil de Facebook el 2 de julio a las 12:13 p.m. para conmemorar los 14 años de la ‘Operación Jaque’, acción militar que trajo a la libertad a 15 secuestrados que estaban a manos de la hoy extinta guerrilla de las Farc, entre ellos la excandidata presidencial Íngrid Betancourt.

La frase textual que pronunció el exmilitar es la siguiente: “...Francisco de Rus (sic), presidente de la comisión de la mentira, dice: ‘los soldados y policías no estaban secuestrados, estaban pagando cárcel’. Infame. Mentiroso. Estos hombres y mujeres que fueron rescatados en un helicóptero como este estaban encadenados de pies y manos, peores que animales, allá muriéndose en vida en la selva colombiana…”.

En el informe final presentado por la Comisión de la Verdad, en el tomo que tiene que ver con hallazgos y recomendaciones, está consignado que “los secuestros y la toma de rehenes han sido sobre todo llevados a cabo por las organizaciones guerrilleras y muchas veces durante muchos meses o años. Los mayores responsables fueron las FARC-EP con 40 % de los casos (20.223 víctimas), los paramilitares con el 24 % (10.538 víctimas) y el ELN con 19 % (9.538). También los secuestros fueron llevados a cabo en un número considerable por otros grupos (9 %). En algunos casos también fueron cometidos por agentes del Estado”. 

El video elaborado por Gilberto Goméz González, que dura 1:30 minutos, tiene hasta el momento 59 reacciones, 20 comentarios y 386 reproducciones. El exmilitar en su publicación etiquetó a 96 personas. Lo afirmado en este video es falso, de acuerdo a lo que hemos podido establecer en la indagación a fondo que se ha hecho del origen de la frase citada por Gómez González. 

 

“El que cobra 50 millones de pesos mensuales”

Según Gilberto Gómez González, el padre Francisco de Roux recibe 50 millones de pesos mensuales por su trabajo en la Comisión de la Verdad, la frase exacta es esta: “… Ya usted se convirtió en un sicario moral, el que cobra 50 millones de pesos mensuales por decir toda esta infamia y todas estas mentiras” (sic).

Incluso la senadora Cabal también aseguró que ese era el sueldo del padre de Roux en su cuenta de Twitter.

Sin embargo, esa afirmación, que hicieron Gómez y Cabal es falsa.

El monto que reciben los magistrados de la Comisión de la Verdad, incluído de Roux, está fijado en el artículo 27 del decreto 588 de 2017, el cual reza: “Los emolumentos serán equivalentes a las sumas que correspondan al régimen salarial y prestacional de los magistrados del Tribunal Especial para la Paz”. Es decir, ganan lo mismo que un magistrado de la Jurisdicción Especial para la Paz. Un hecho importante es que ese decreto, expedido el 5 de abril de 2017, es previo a la escogencia de los comisionados, cuyos nombres se conocieron en noviembre de ese mismo año. Es decir, ellos no fijaron sus sueldos. Además, el decreto fue declarado exequible por la Corte Constitucional.

¿Pero cuál es ese monto?  Mauricio Katz García, secretario general de la Comisión, nos precisó que para 2022 cada magistrado recibía mensualmente 39’137.961 pesos. Esa cifra es menor a la devengada por los magistrados de la Corte Constitucional, que es de 40'936.685 pesos mensuales, según nos confirmó la oficina de prensa de esa institución.

Otro detalle sobre el dinero que recibe de Roux como producto de su trabajo es que, como nos lo confirmó Katz, una parte (cuyo porcentaje exacto no pudimos determinar) se lo entrega a la Compañía de Jesús, orden religiosa de la cual hace parte. “Es algo que hacen todos los jesuitas, incluso el Papa”, nos detalló el secretario general. 

La afirmación de Gómez González es falsa, desinforma sobre el sueldo de de Roux, pues este es inferior por más de 10 millones de pesos al que le atribuyen en la afirmación.

 

 “No dejaron participar a las víctimas de las FARC”

Una de las críticas más recurrentes en contra de la Comisión es que supuestamente no escucharon a víctimas de las Farc, con lo cual se intenta poner un manto de duda sobre su trabajo, al sugerir un sesgo en la metodología de investigación. Esa afirmación también fue hecha por Gómez González en su video, en el cual dijo textualmente: “No dejaron participar a las víctimas de las Farc”.

Esa afirmación también es falsa, como lo revelamos en este explicador que contiene las cifras oficiales de la Comisión de la Verdad sobre la escucha de las víctimas. 

La Comisión de la Verdad escuchó a 7.859 víctimas de las Farc. De hecho, fueron escuchadas más víctimas de ese grupo guerrillero que de las cuatro instituciones que componen la Fuerza Pública (4.020): Ejército (3.108), Policía (767), Fuerza Aérea (76) y Fuerza Naval (69).

Lo que sí es cierto es que la Comisión no escuchó a todas las víctimas del conflicto que según la Unidad para las Víctimas contabilizan más de 9’294.225 personas. Esto equivale a casi la quinta parte de los habitantes del país.

Para la elaboración del informe final, en total se recolectaron testimonios de 26.038 personas. El comisionado Saul Franco nos explicó por qué ese número: “Fueron las víctimas que alcanzamos a escuchar teniendo en cuenta las condiciones en que trabajamos, que son un mandato definido por un determinado periodo de tiempo corto teniendo en cuenta la duración del conflicto armado, y por supuesto contando con las restricciones que causó la pandemia, inclusive pese a la extensión del mandato”.

Vale la pena recordar que la Corte Constitucional extendió el mandato de la Comisión de la Verdad que, en primera instancia, debía entregar el su informe el 28 de noviembre de 2021, porque organizaciones sociales pidieron ampliar el tiempo, debido a la pandemia de COVID-19, y la publicación quedó fijada para el 28 de junio de 2022.

En conclusión, Gómez González, desinforma con tres afirmaciones que no tienen sustento y se oponen directamente a la realidad, para poner en tela de juicio el trabajo de la entidad y los resultados que arrojó su informe final.