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Lunes, 06 Septiembre 2021

Alejandro Gaviria no dijo que “el asbesto no era malo para la salud”, pero sí que no había certeza del daño

Por Cindy A. Morales

Una afirmación del exministro fue sacada de contexto en redes sociales. Durante su administración frente al Ministerio de Salud sí apoyó la prohibición del asbesto.

“Ojo colombia, si a los medios desinformativos, a los dizque periodistas de este país les encanta alejandro gaviria, entonces eso quiere decir que será un nuevo y peor Iván duque, si como ministro de salud dijo que el asbesto no era malo para la salud”, dice parte de un mensaje que circula desde el pasado 29 de agosto en Facebook.

Entradas con mensajes similares se han compartido en esa misma red social (12) y en Twitter junto con una captura de pantalla de una nota de la cadena radial La W titulada: “Minsalud afirma que no hay evidencia sobre efectos del asbesto en la salud pública”. 

Gaviria-asbesto

El asbesto o amianto “es el nombre de un grupo de minerales fibrosos que están presentes en la naturaleza y son resistentes al calor y la corrosión” y que ha sido utilizado para la fabricación de tejas, frenos de automóviles, entre otros.

De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos “cuando se inhalan fibras de asbesto, estas pueden quedar en los pulmones y permanecer allí por largo tiempo (…) La exposición al asbesto se relaciona con un mayor riesgo de cáncer de pulmón y mesotelioma, que es un cáncer en las membranas delgadas que recubren el interior del tórax y el abdomen”.

Las publicaciones circulan tras la renuncia de Alejandro Gaviria como rector de la Universidad de Los Andes para emprender su campaña como precandidato a la Presidencia para las elecciones de 2022. Gaviria fue ministro de Salud desde septiembre de 2012 hasta el final del gobierno de Juan Manuel Santos en 2018.

Una nota periodística

Una búsqueda en Google con el titular de la nota de la W en efecto ubica la publicación en la página de la cadena radial. La nota, publicada el 9 de junio de 2016, tiene apenas dos párrafos y afirma que, según el entonces ministro de Salud, “los riesgos en la salud del tipo de asbesto que se utiliza en Colombia no son certeros, ya que no hay evidencia definitiva que pruebe que es malo para la salud”. El artículo, sin embargo, no explica dónde dio esas declaraciones Gaviria o en qué contexto.

Otra búsqueda en el motor de Google con los términos de esa frase de la nota de la W “riesgos + salud + asbesto + certeros + Gaviria” muestra entre sus resultados enlaces a varios medios de comunicación nacionaleslocales, publicados el 13 y el 21 de junio de 2015 respectivamente.

Entre los hallazgos también está una publicación de Cerosetenta, medio digital independiente que se creó en el Centro de Estudios de Periodismo (CEPER) de la Universidad de los Andes, que indica bajo un enlace que esa frase la dijo Gaviria en este artículo del diario El Espectador.

En la nota, publicada el 10 de junio de 2016 en ese periódico, ya no está esa frase ni en el título ni en el cuerpo de la nota, pero se indica lo siguiente: “El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, aseguró que el hecho de que esta sustancia sea carcinogénica tipo 1 no significa de manera inmediata que deba prohibirse. Propuso una transición, entre el sí a la prohibición y el derecho al trabajo. ‘La pregunta no es si se prohíbe, sino cómo y cuándo’, aseguró”.

El artículo también tiene una nota del editor donde se precisa que “el titular y el registro de la intervención del ministro de Salud fueron editados para precisar el sentido de esa intervención”.

Varios usuarios han compartido en redes sociales capturas de pantalla de una nota de El Espectador también de ese 10 de junio, pero con el título “‘Los riesgos asociados a la salud por el asbesto no son certeros”: Alejandro Gaviria’”.

Las capturas de pantalla son fáciles de manipular, pero un indicio que demuestra que la nota sí tuvo ese título es que la misma cuenta oficial de Twitter de El Espectador publicó esa nota con el mismo titular como se ve aquí.  

Otros usuarios en Twitter compartieron la nota con ese mismo titular durante los días posteriores, e incluso esta columna también publicada en el portal de ese diario hace referencia a la frase. 

 

Gaviria-ElEspectador
Captura de pantalla de un tuit de El Espectador del 12 de junio de 2016


Una búsqueda en Wayback Machine, una plataforma que permite archivar páginas web, muestra que la nota de ese diario tuvo al menos un titular más ese 10 de junio. Como consta en este y en este enlace, en el portal digital de ese periódico se leía: “Se perderían 60.000 empleos si se prohíbe el asbesto en Colombia: Alejandro Gaviria”.

Ambos enlaces comparten el mismo número de la URL (dirección única que se le asigna a un recurso en internet) de la nota del Espectador como consta en la siguiente imagen:

ElEspectador-Gaviria

El mismo Gaviria publicó el 12 de junio de 2016 -dos días después de la nota de El Espectador- un trino en el que afirmaba: “Titulares engañosos de algunos medios terminan alimentando falsos debates. Posición del Ministerio sobre asbesto”.

El tuit estaba acompañado de un video de su intervención ante la Comisión Séptima del Senado durante el debate del proyecto de ley 097 de 2015 que prohibía el asbesto y que se hundió el 7 de junio de 2016, como consta en la Gaceta del Congreso.

En su intervención, Gaviria dice lo mismo que describe la nota de El Espectador sobre que el hecho de que el asbesto sea una sustancia carcinogénica tipo 1 “no implica que deba prohibirse en todos sus usos”.

Pero más adelante precisa: “¿Cómo manejan las sociedades modernas, complejas el riesgo? Con información, con usos controlados, con regulación  y en caso extremos con prohibición, pero no en todos los casos, no podemos hacerlo así, a pesar de que tengamos la evidencia sobre la mesa de que estas sustancias son dañinas y que producen algún riesgo. Estamos hablando de eventos que son probabilísticos, estocásticos por naturaleza. Riesgo, no certeza del daño”.

Y agrega la posición del Ministerio de Salud y del gobierno sobre la prohibición del asbesto: “Podemos plantear una transición (…) Sí a la prohibición, pero la prohibición debe plantear un plazo ordenado y una transición que respete también el derecho al trabajo. Entonces, la pregunta, senadora Blel (Nadia Blel, una de las autoras del proyecto, NDLR) no es si sí o no; yo creo que la pregunta para hacer un manejo inteligente del riesgo es cuándo y cómo (…) A mí me parece que una transición de cinco años es razonable y sensata”, aseguró el entonces ministro.

Tras una consulta en las gacetas del Congreso para verificar la posición del Ministerio de Salud sobre el proyecto de ley de asbesto en ese entonces, se puede ver en este enlace, el concepto jurídico del Ministerio de Salud, que si bien indicaba que el proyecto de ley de 2015 era “improcedente” como se planteaba, seguía apoyándolo y recomendando tiempos de transición más amplios.

Este otro enlace, también de la Gaceta del Congreso, muestra una intervención de Gaviria en esa entidad en la que, de nuevo, habla sobre períodos de sustitución más largos y afirma que siguen apoyando la iniciativa. “Nosotros creímos que una transición nos permitía hacer esa ponderación adecuada y por eso planteamos un período en su momento y por eso apoyamos la iniciativa de la senadora, en su momento, cosa que la verdad no ha cambiado”, dijo Gaviria.

Aunque el proyecto de ley de 2015 fue archivado en primer debate en junio de 2016, el 11 de junio de 2019 el Congreso aprobó por unanimidad la prohibición del asbesto en Colombia. La administración de Gaviria siguió de cerca las etapas de ese proyecto, que se iniciaron en 2017, expresando su apoyo como se puede ver en esta nota de ese año publicada en la página web de esa entidad.

“Personalmente me comprometí con Ana Cecilia Niño a dar todo el apoyo que fuera necesario desde el Ministerio de Salud para que el asbesto fuera prohibido en Colombia. Celebro que el Congreso nuevamente nos ponga en la ruta para que el sueño de esta valerosa colombiana se haga realidad", celebró el ministro Alejandro Gaviria Uribe”, dice la publicación.

El 11 de julio de 2019, el presidente Iván Duque promulgó la ley que lleva el nombre de Ana Cecilia Niño, una mujer que falleció en 2017 y que se convirtió en el símbolo de las víctimas del asbesto tras contraer cáncer por haber estado expuesta durante 17 años a ese material. Niño demandó a la Nación por no prohibir el uso de este grupo de minerales.            

Según el texto de la iniciativa, en Colombia, en los últimos 50 años, han muerto más de 1.700 personas por cáncer de pulmón y mesotelioma, atribuible a la exposición al asbesto.

En conclusión, el exministro de Salud Alejandro Gaviria no dijo que “no hay evidencia sobre efectos del asbesto en la salud pública” ni que “el asbesto no era malo para la salud”, pero sí aseguró durante un debate en la Comisión Séptima del Senado que no había certeza del daño. Pese a ello, durante su administración en el Ministerio de Salud (2012-2018) sí apoyó la prohibición del asbesto.

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Lunes, 18 Mayo 2020

Contagio de COVID-19 por los ojos: desinformación sobre un posible riesgo

Por José Felipe Sarmiento

Una investigación concluye que los tejidos oculares podrían ser portales para el virus, pero el artículo es preliminar y las muestras no eran de muertos por la pandemia, como aseguró un portal.

Una publicación reportada por usuarios de Facebook como posiblemente falsa, que retoma una noticia de la Agencia de Periodismo Investigativo (API), asegura que “el coronavirus [SARS-CoV-2, causante de la pandemia de COVID-19] podría transmitirse por medio de los ojos” y detalla que el hallazgo supuestamente surgió “después de analizar los ojos de diez personas que fallecieron por coronavirus”.

Publicación de Facebook sobre contagio de covid-19 por los ojos

 

Nota de la API sobre contagio de covid-19 por los ojos

Colombiacheck encontró que la nota es cuestionable porque el riesgo existe y hay que protegerse. Sin embargo, la investigación citada es todavía una versión preliminar del artículo científico y la afirmación sobre el origen de las muestras es errónea.

Tal como dice el texto en la red social y en el portal de la API, la investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins apareció en el repositorio BioRxiv. La nota no aclara que este contiene preimpresiones. Esto quiere decir que al estudio todavía le falta una revisión por pares científicos que comprueben su calidad y, en consecuencia, avalen su publicación definitiva. En la página incluso hay un aviso que dice, entre otras cosas, que no debería ser reportado por los medios de comunicación como información concluyente.

El equipo liderado por la investigadora Liling Zhou revisó tejidos de 10 muertos y 5 personas vivas. Los fallecidos fueron cinco diabéticos con daños en la retina debidos a esa condición y otros cinco sin diabetes y con los ojos sanos. A los pacientes vivos les extrajeron las muestras durante cirugías por miopía o astigmatismo, de resto estaban saludables. En ninguna parte del artículo dice que las muestras hubieran sido tomadas de sujetos que tuvieran o hubieran tenido COVID-19, afección que la noticia les atribuyó sin sustento.

Lo que sí es cierto es que los autores encontraron los receptores que usa el SARS-CoV-2 para acoplarse a las células, llamados ACE2, y la proteína que le permite entrar a ellas para replicarse, la TMPRSS2, en algunos tejidos del ojo humano. Estos son la córnea, el limbo, que está entre ella y la esclerótica (parte blanca), y la conjuntiva, que es una membrana transparente que recubre a esta última y el interior de los párpados.

“El estudio muestra que las superficies del ojo podrían ser un portal de entrada para el nuevo coronavirus”, explicó la médica y divulgadora científica india Ananya Mandal en el portal News Medical. El artículo dice que los tejidos mencionados no solo serían un depósito para la transmisión entre personas sino también un posible sitio secundario de infección, después del tracto respiratorio.

Para la oftalmóloga Ximena Núñez Girón, subespecialista en córnea, lo novedoso del hallazgo es que el virus podría incluso replicarse en los ojos y, en consecuencia, desencadenar una respuesta inmunológica. Al igual que el documento de preimpresión, considera que esto reafirma la necesidad de usar gafas o viseras como protección, sobre todo para el personal de la salud. “Así se evita la maña de llevarse las manos a la cara y la llegada de las gotículas de saliva que transmiten el virus”, dice la médica.

El también oftalmólogo Jorge Gómez Silva agrega que, en los últimos meses, habían aparecido varios estudios que apuntaban en ese sentido, que fueron citados como antecedentes en el artículo de la universidad estadounidense. Se había infectado tejido de conjuntiva con SARS-CoV-2 en laboratorio y el virus había sido detectado en muestras tomadas de los ojos de pacientes que desarrollaron conjuntivitis cuando tenían COVID-19, en particular en sus lágrimas, aunque no hay certeza sobre qué tan frecuentes son las afecciones oculares entre los contagiados en general.

Por su parte, Núñez aclara que “la carga viral era pequeña” en esos casos, así que no era seguro que el virus se pudiera desarrollar en los ojos; sin embargo, se consideraba un riesgo de contagio porque el coronavirus podría pasar del lagrimal a la nariz a través de un conducto que las conecta por dentro y, una vez en el tracto respiratorio, desencadenaría la infección. La nueva investigación daría mayor seguridad a la afirmación de que la enfermedad puede empezar en los ojos, incluso antes de pasar por la nariz.

Colombiacheck revisó todas las referencias citadas en la preimpresión y encontró que ninguno de estos estudios se hizo en cadáveres de pacientes infectados. Por el contrario, casi todos los registros son de personas vivas. Las excepciones son el cultivo de laboratorio y los 10 muertos sin SARS-CoV-2 del reciente estudio estadounidense.

De modo que la información de la noticia es cuestionable porque da información real, pero que todavía no es definitiva, y les inventó un diagnóstico de COVID-19 que nunca existió a los muertos de los que se tomaron algunas de las muestras.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus