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Verdadero pero...

Viernes, 22 Febrero 2019

El día sin carro sí empeora la calidad el aire, pero depende de la zona

Por José Felipe Sarmiento

Ante la alerta ambiental en Bogotá por la mala calidad del aire y las medidas de la Alcaldía para enfrentarla, un usuario de Facebook citó un estudio del 2018 con un descache de interpretación.

En medio de la emergencia por contaminación del aire que vivió Bogotá el pasado fin de semana, un usuario de Facebook publicó una opinión que se hizo viral en la que criticaba al alcalde de la capital, Enrique Peñalosa, por varias decisiones que ha tomado su administración en materia ambiental.

El hombre manifestaba su desacuerdo con que el mandatario “a las malas nos baje del carro con la excusa de la contaminación” porque, dijo, “la Universidad de Los Andes aseveró que el día sin carro no disminuye los niveles de contaminación”. La afirmación, en efecto, salió de un estudio de esa institución, por lo que es verdadera, pero fue el año pasado y se refiere a dos puntos específicos, no a toda la ciudad.

Publicación en Facebook que cita el estudio de Los Andes (frase resaltada)

El artículo del grupo de investigación en Salud Pública, Educación y Profesionalismo (SEP) de la Facultad de Medicina, publicado en la página de la universidad, comparó los datos de dos observatorios de la calidad del aire (Kennedy y Carvajal-Sevillana en el suroccidente de la ciudad) en el día sin carro de 2018 (que, por primera vez, aplicó también para las motos) frente a los del día anterior.

El resultado fue que “el jueves (Día sin carro y sin moto), en comparación con el miércoles, registra una elevación en todos los monitoreos realizados durante la jornada”. Es decir que la contaminación aumentó en ambos lugares para la fecha de la actividad pedagógica.

El SEP repitió el estudio este año, pero no ha publicado los resultados. Sin embargo, el médico y profesor Luis Jorge Hernández, doctor en Salud Pública e investigador del grupo, adelantó esta conclusión: “hay estaciones de medición donde la calidad del aire empeora, en otras se mantiene y en otras aumenta”. De este modo, la desactualización de la cita en Facebook es salvable pero el error de interpretación es más grande.

El artículo de la universidad se refiere solo a dos de las 13 zonas donde tiene medidores la Red de Monitoreo de la Calidad del Aire de Bogotá, a pesar de que el SEP les hace seguimiento a todas en tiempo real. Incluso maneja el portal Gobernanza del Aire, donde también se puede acceder a esos datos, en convenio con la Secretaría de Ambiente.

“Lo que pasa es que usted no debe quedarse con los datos agregados, eso es simplificar demasiado la realidad. Hay que mirar punto por punto”, explicó Hernández. Él mismo le ha hecho esa crítica al Distrito. Señaló que “no es que esté mal lo que ellos hacen, sino que sacan un promedio de toda la ciudad en todo el día y así se pierde mucha complejidad”.

Tras el día sin carro y sin moto de 2018, la Secretaría informó de una reducción de 21 por ciento en la presencia de partículas de polvo gruesas (PM10, es decir, de hasta 10 micras -milésimas de milímetro- de diámetro) y de 26 por ciento en las PM2,5, que son más pequeñas y provienen sobre todo de los procesos de combustión en vehículos y fábricas, frente a un día normal reciente.

Luego del mismo ejercicio comparativo en 2019, la entidad distrital tasó en 28 por ciento la disminución general en microgramos de partículas por metro cúbico de aire en la ciudad. Sin embargo, el diario El Tiempo contrastó este dato con un análisis de Hernández, quien dio a ese medio argumentos similares a los que compartió con Colombiacheck para esta nota.

Por su parte, el ingeniero civil Luis Ángel Guzmán, director del grupo en Sostenibilidad Urbana y Regional de Los Andes, dijo que no conoce los estudios del SEP. No obstante, coincidió con él en que la contaminación no necesariamente baja con las restricciones a los carros particulares.

Guzmán, que es doctor en Planeación de Transporte Urbano, explicó que “quienes salen de circulación (el día sin carro y sin moto) son quienes menos producen material particulado”. Por el contrario, señaló que los vehículos que usan diésel como combustible (camiones y buses) siguen transitando pese a que son los mayores productores de PM2,5 junto con las industrias.

De hecho, aunque ya se levantó el pico y placa de emergencia tras un descenso del 50 por ciento en la polución (según la Secretaría de Ambiente), los vehículos de carga sí quedaron con una nueva restricción: si pesan más de dos toneladas, no podrán circular por el suroccidente de Bogotá y, de lunes a viernes entre las 6 y las 8 de la mañana, tampoco podrán hacerlo por el resto de la ciudad.

Precisamente el tránsito continuo de vehículos a diésel por el suroccidente de la ciudad (y por Soacha) sería, según Hernández, una de las causas de que haya mayor contaminación en esa zona y de que empeore en los días sin carro. Pero el problema quedaba oculto al promediar con el resto de la ciudad, porque la reducción en estaciones como las del corredor oriental compensa esos datos y por eso la Secretaría da balances de descenso.

Entre tanto, la publicación de Facebook se descachó porque asumió el aumento en dos medidores ubicados allí como si fuera información de toda la ciudad. El error pudo surgir del titular que usó la misma universidad, en el que tampoco aclara que se trata de un balance localizado y no general, aunque en el cuerpo del texto sí está claro.

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Viernes, 09 Noviembre 2018

A Rodrigo Lara le faltó precisión en queja por compra de buses para Transmilenio

Por Sania Salazar

Es verdad que el tipo de buses que compró Bogotá ya no se pueden comprar en Europa, pero no se compraron tantos como dijo Lara.

Rodrigo Lara, senador del partido Cambio Radical, publicó en su cuenta de Twitter su inconformidad por el resultado de la licitación para la compra de los buses de Transmilenio que reemplazarán a los más viejos que tiene el sistema.

 

 

Colombiacheck revisó dos datos chequeables del trino: si el 60% de la flota nueva es Euro V; y si esos buses ya salieron del mercado en Europa.

Le consultamos a Lara y a su equipo de prensa sobre las fuentes en las que se basa la información que publicó, pero hasta el momento de publicar esta nota no habían respondido.

Tras revisar la información, encontramos que la información es aproximada.

Según el comunicado de Transmilenio, de los 1.383 buses nuevos que se van a comprar, 672 (y no 682, como dice Lara en el trino) serán Euro V diésel, lo que corresponde al 48,5% de la flota (no al 60%). Es posible que Lara haya sacado ese 60% de hacer el cálculo con base en los 1.133 buses cuya compra se definió en la licitación, pero falta por adjudicar la compra de 250 buses que hacen parte del lote de Las Américas, de los cuales se desconoce el tipo de tecnología, pues la licitación se declaró desierta.

Cuando se habla de Euro V se hace referencia a una de las escalas de una normativa ambiental que busca reducir las emisiones contaminantes de los vehículos a diésel. El Euro V es uno de los menos contminantes de diésel, pero hay una normativa mayor, la Euro VI, que contamina menos.

Por otra parte, es cierto que en los países de la Unión Europea ya no está permitido comprar buses Euro V, pero algunos de estos buses todavía circulan en sus calles.

Darío Hidalgo, experto en movilidad y exsubgerente de Transmilenio, le explicó a Colombiacheck que, desde 2014, en Europa solo está permitido comprar Euro VI.

En efecto, la Regulación 595 de 2009 de la Unión Europea especifica la regulación Euro VI y prohibe, después del 31 de diciembre de 2013, "el registro, la venta y la entrada en servicio de esos vehículos" que no cumplan con dichas especificaciones.

Hidalgo también nos dijo que los Euro V saldrán de circulación cuando cumplan su vida útil (entre 10 y 12 años, es decir, que los últimos estarán rodando en 2026).

Con Hidalgo coincidió el profesor Jesús Casanova Kuindelán, catedrático en máquinas y motores térmicos de la Universidad Politécnica de Madrid, quien le dijo a RCN Radio que, efectivamente, hay buses Euro V rodando por Europa, pero que ya no es posible incorporar nuevos a la flota porque las autoridades no permitirían matricularlos para que puedan circular. Además, Casanova Kuindelán admitió que empezar a incorporar buses Euro V es ir rezagados.

Por otra parte, la misma Regulación citada más arriba acota (en su Artículo 8) que se podrán expedir certificados de normativas de emisiones anteriores a la de Euro VI a “vehículos y motores para la exportación a otros países, siempre y cuando esos certificados digan claramente que los vehículos y motores en cuestión no podrán ser enviados al mercado de la Comunidad". Es por esto que Volvo y Scania (ambas compañías de Suecia, uno de los países de la Unión Europea) le pueden vender los buses Euro V a Bogotá.