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Verdadero

Jueves, 12 Septiembre 2019

Fotos de Guaidó con miembros de ‘Los Rastrojos’ son reales

Por Pablo Medina Uribe y José Felipe Sarmiento*

Las fotos que están rotando en redes del presidente interino de Venezuela con dos miembros de la organización criminal son verídicas, aunque no pudimos determinar cuándo fueron tomadas.

Desde este mañana han circulado en Twitter dos fotos de Juan Guaidó, el autoproclamado presidente de Venezuela, junto a dos personas que, según se dice en esa red social, pertenecen al grupo criminal “Los Rastrojos”. También, en varios trinos y en algunas notas de prensa se asegura que estas personas ayudaron a Guaidó a cruzar la frontera entre Venezuela y Colombia a principios de este año, cuando el político venezolano y el presidente Iván Duque intentaron presionar la renuncia del presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

En Colombiacheck verificamos y encontramos que las fotos son verdaderas y que las personas que aparecen con Guaidó sí son miembros de “Los Rastrojos”. Sin embargo, no pudimos confirmar en qué circunstancias fueron tomadas estas fotografías.

Las fotos comenzaron a viralizarse en Twitter cuando el senador Gustavo Petro compartió la publicación hecha allí por la cuenta @wilcan91 con las dos fotos y el mensaje “lo dijimos desde el primer día: la entrada a Colombia el 23 de febrero del sr @jguaido fue coordinada con los Rastrojos. Aquí están alias el brother armado, y el segundo al mando de este grupo paramilitar, alias el menor” (sic).

Esta cuenta pertenece a Wilfredo Cañizares, director de la Fundación Progresar, una ONG que trabaja velando por los derechos humanos. Cañizares ha aparecido en varios medios en Colombia repitiendo su denuncia.

Por otra parte, Diosdado Cabello, la mano derecha de Maduro, ya había mostrado las fotografías en una intervención televisiva del 3 de septiembre:
 

Varios seguidores nos pidieron en Twitter chequear si las fotos eran verdaderas.

Para hacerlo, hicimos una búsqueda inversa de imágenes en Google y Yandex, pero la publicación más antigua que encontramos de las fotos fue el trino de Cañizares.

Entonces, pasamos las imágenes por la herramienta “Forensic” de InVid, que ayuda a analizar imágenes y videos.

InVid Forensics

Los resultados del análisis muestran que, en la primera foto, no hubo ningún montaje. El análisis de “Double Quantization”, que mostraría en áreas rojas si una imagen fue insertada en otra, en este caso está completamente verde. Mientras que el análisis de “Error Level”, que mostraría en azul las áreas en las que se han hecho alteraciones digitales, no muestra ninguna de estas.
InVid Forensics

En el caso de la segunda imagen, el primer análisis muestra algunos puntos rojos, pero el manual de InVid advierte que los “puntos rojos independientes esparcidos por toda la imagen deberían ser ignorados” pues no son conclusivos. Mientras que el segundo análisis tampoco muestra que haya habido alguna alteración.

Al pasar las fotos por FotoForensics, otra herramienta de análisis de imágenes, tampoco encontramos que se notaran alteraciones a ellas (las modificaciones se verían a través de áreas coloreadas con tonos diferentes al blanco y al negro).

FotoForensics

FotoForensics
 

Esto nos lleva a concluir que las fotos son verdaderas y que no se trata de montajes.

Por otra parte, el hombre de la primera foto sí es Jhon Jairo Durán Contreras, alias ‘Menor’. Su rostro y tatuajes, en particular la lechuza del cuello, corresponden a los que tenía en otra foto, publicada por el diario La Opinión de Cúcuta cuando fue capturado en junio pasado. En ese momento era el segundo al mando de la organización y cayó en manos de las autoridades colombianas luego de ser herido por cuatro tiros en un ataque que sufrió en Venezuela y cruzar la frontera.

En el mismo periódico también aparece el segundo hombre como otro integrante del mismo grupo criminal, que se entregó también en la frontera: Albeiro Lobo Quintero, alias ‘Brother’. Las noticias al respecto incluso están enlazadas en la nota que ese medio publicó este jueves sobre las fotos con Guaidó.

Según la Policía Nacional, a la que el diario le acredita los retratos de junio, las nuevas imágenes ya pasaron al área de inteligencia para confirmar las identidades de ambos hombres en los próximos días. Pero la Metropolitana de Cúcuta le confirmó a El Espectador que sí se trata de las mismas personas.

Lo que el análisis de las imágenes no nos permitió concluir fue cuándo fueron tomadas. Cañizares asegura que son del 23 de febrero, el día en el que hubo disturbios en el puente internacional Francisco de Paula Santander, en la frontera entre Colombia y Venezuela tras un intento de ingresar camiones con lo que Guaidó y Duque llamaron “ayuda humanitaria” a Venezuela.

Sin embargo, no pudimos encontrar los metadatos (o datos de los archivos) de las fotos que nos pudieran ayudar a concluir cuándo fueron tomadas. Por otro lado, el concejal cucuteño Juan Felipe Corzo, que recibió al líder venezolano el 22 de febrero en Colombia, le dijo a La Opinión que los criminales no estuvieron presentes en ese momento.

Lo que sí pudimos encontrar es que en un video del día anterior, Guaidó parece estar usando la misma ropa (camisa y pantalón negros) que usa en las imágenes compartidas por Cañizares.

Por todo esto, concluimos que las fotos de Guaidó con los integrantes de “Los Rastrojos” son verdaderas, aunque todavía no hemos podido determinar cuándo fueron tomadas.

* Esta nota se hizo con la colaboración de La Opinión.

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Falso

Sábado, 23 Noviembre 2019

Los cacerolazos no se inventaron en Venezuela, vienen de la Francia medieval

Por Isabel Caballero Samper

Los cacerolazos, la forma de protestar golpeando ollas que se popularizó recientemente en Colombia, surgieron en Francia como forma de humillar los hombres mayores que se casaban con niñas jovencitas.

Una imagen de Facebook critica los recientes cacerolazos diciendo que son irrespetuosos con los venezolanos que se los inventaron “cuando estaban aguantando hambre (por eso golpeaban las ollas)”. Buscamos la historia de los cacerolazos y encontramos que esto no es verdad. Los cacerolazos son mucho más antiguos y no siempre han tenido relación con la falta de comida.

Imagen de Facebook que dice que los cacerolazos se los inventaron en Venezuela

 

Según el historiador francés Emmanuel Fureix, en una entrevista que dio a France Culture, los cacerolazos como forma de protesta política nacieron en Francia en el siglo XIX cuando los republicanos hacían ruido con cacerolas para abuchear a los funcionarios de la Monarquía de julio (1830-1848).

Pero los franceses de esa época estaban retomando un ritual de humillación mucho más antiguo: los charivari de la Edad Media, que eran ruidosos conciertos de calderones y cacerolas que las comunidades rurales usaban para atormentar a los hombres viejos que se casaban con muchachas jovencitas.

Se trató de una “imbricación de lo folclórico con lo político en un momento en el que el repertorio de acción moderno aún no estaba realmente configurado,” dice Fureix.

Luego, por un tiempo, las caceroladas desaparecieron del repertorio político moderno, se volvieron una forma arcaica de protesta popular que sólo se veía rara vez. Cuando reaparecieron con fuerza ya en el siglo XIX, según Fureix, se trató de un fenómeno un poco diferente pues ya no son los charivaris de humillación sino manifestaciones aumentadas con el ruido de las cacerolas.

Por ejemplo, a finales de la década de 1950 y comienzos de la de 1960, la Organización del Ejército Secreto, una organización paramilitar de extrema derecha que participó en la Guerra de Argelia, retomó los cacerolazos.

Según una nota de prensa de 1961 del periódico La Vanguardia Española, en las “noches de las cacerolas” organizadas por este grupo, sus seguidores salían a las calles a hacer ruido y gritar su eslogan “Ar-ge-lia fran-cesa” al ritmo de explosiones de bombas caseras que marcaban las cinco sílabas. Esta algarabía se sucedía de enfrentamientos con la fuerza pública y con los musulmanes que defendían la idea de una Argelia musulmana e independiente.

La conexión simbólica entre los golpes a las cacerolas y el hambre nació cuando este modo de protesta saltó a Sudamérica. El primer gran cacerolazo que inició esta tradición en este continente fue la “Marcha de las cacerolas vacías” organizada por las mujeres de la derecha chilena, como argumenta la historiadora Margaret Power en su libro “La mujer de derecha”, en contra del gobierno de Salvador Allende y la gravísima crisis que atravesaba la economía de Chile, que el presidente de Estados Unidos Richard Nixon había ordenado a la CIA “hacer chillar”.

El grupo de música de protesta Quilapayún escribió una canción burlándose de los cacerolazos:

Pero después de eso las cacerolas se empezaron a usar en América Latina tanto simbólicamente para protestar el hambre como para protestar la represión de las dictaduras. Otra vez en Chile, la primera gran manifestación en contra de Augusto Pinochet fue en 1983 cuando los trabajadores de las industrias del cobre empezaron a protestar desde sus casas y bajo la protección de la noche haciendo repicar cacerolas hasta la madrugada, le contó a la AFP el dirigente sindical Rodolfo Seguel. Y así también hubo cacerolazos en Argentina y en Uruguay durante esta década.

En Venezuela los primeros cacerolazos fueron en 1989 de manera marginal durante el Caracazo en contra de las medidas económicas de ajuste fiscal del presidente Carlos Andrés Pérez. Después de eso los cacerolazos tomaron cada vez más fuerza y comenzaron a convertirse en el punto central de las protestas, como durante el cacerolazo de 1992, también contra Pérez, cuando las barriadas obreras de Caracas protestaron con cacerolas, cornetas, fuegos artificiales y tiros al aire. Y luego de nuevo contra el presidente Rafael Caldera en 1996.

En 2001 los cacerolazos en contra de Hugo Chávez pasaron de ser eventos excepcionales a convertirse en formas de protesta casi cotidianas que continuaron durante todo su gobierno. Durante la campaña de reelección de 2012, los cacerolazos retomaron la forma de los charivari franceses con protestas desde las ventanas mientras Chávez hacía caravanas de campaña, pero él les dio la vuelta y se bajó del carro y se puso a bailar.

De manera que no es verdad que los cacerolazos hayan sido inventados por los venezolanos, ni que la primera razón para darles golpes a las ollas fuera protestar contra el hambre, aunque sí es verdad que los venezolanos han utilizado este método de protesta y que en muchas ocasiones ha sido en contra de la escasez de alimentos.