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Falso

Jueves, 15 Octubre 2020

Juliana Giraldo ni era mexicana ni fue asesinada por las Farc ni hay pruebas de que fuera parte del Cartel de Sinaloa

Por Laura Castaño Giraldo

El pasaporte con el que tratan de probar que tenía otra nacionalidad es de una presentadora mexicana y las demás desinformaciones son producto de discursos discriminatorios o de acusaciones sin pruebas.

El asesinato de Juliana Giraldo generó  una serie de desinformaciones en redes sociales. Una de ellas es un mensaje con la foto de este pasaporte que se está difundiendo en Facebook y en Twitter con la intención de afirmar que su nombre no era Juliana, que supuestamente pertenecía al Cartel de Sinaloa y que, además, su muerte había estado en manos de las Farc. 

Pero, al verificar la información, encontramos que es falso y a continuación explicaremos cómo llegamos a esa conclusión. 

El primer paso de nuestra verificación fue buscar en Google el nombre Jimena Sánchez Mejía Reyes, que es el que aparece en el pasaporte, y descubrimos que se trata de una presentadora mexicana de Fox Sports.

 

Crédito de la foto: Notigram

Revisamos algunas de sus fotos en Instagram y, al compararlas con la foto del pasaporte que circula en internet, notamos que los rasgos físicos coinciden, lo cual permite descartar entonces que la mujer del documento fuera Juliana. 

Foto de Instagram        l      Foto del pasaporte

De todos modos, le escribimos a la presentadora, a través de sus redes sociales, con el fin de que nos confirmara la autenticidad del documento, pero, hasta la fecha de publicación de este chequeo, no nos ha contestado. 

Otra parte de la desinformación que estaba circulando es que Juliana, la mujer asesinada, en realidad no se llamaba así, pero esto no fue más que una especulación discriminatoria por el hecho de tratarse de una mujer trans. 

En este informe, Noticias Uno indica que, de acuerdo con la familia de la víctima, ella “se sentía amedrentada por los uniformados de esa zona [Miranda, Cauca] que la habían requerido varias veces en la carretera y se burlaban de ella, según había dicho, cuando al solicitarle la cédula encontraban en ella el nombre y apellido de una persona de género masculino”. 

Con respecto a lo que dice la publicación de que el asesinato de Giraldo fue responsabilidad de las Farc, podemos afirmar que tampoco es cierto. En el video que grabó su esposo, Franciso Larrañaga, que se hizo viral, él denuncia a miembros del Ejército Nacional como autores del crimen y los graba luego de lo sucedido.

Según el recuento de los hechos que hizo Larrañaga en una entrevista para La FM, él, su esposa y otros acompañantes iban en un vehículo desde Miranda, Cauca, hacia el municipio de Corinto y, en el trayecto, en el sector conocido como Guatemala, vieron un retén sin señalización.

Larrañaga contó que no llevaba en ese momento documentación, así que, 500 metros antes del retén, giró el carro para devolverse y acto seguido los miembros del Ejército empezaron a disparar. Su esposa recibió un impacto de bala en la cabeza y murió. Ahí fue cuando él se bajó desesperado del vehículo para grabar lo que había pasado. 

Al respecto, el general Marco Mayorga, comandante de la Tercera División del Ejército, entregó sus declaraciones, en una entrevista que le realizó la Revista Semana, con la versión de los hechos que defiende esta institución, y, a pesar de que en detalles difiere de la del esposo de la víctima, reconoce que el disparo que acabó con la vida de Juliana provino de un soldado de 19 años, lo que confirma que las Farc no tuvieron nada que ver en el incidente, como pretende hacer creer la publicación que estamos verificando. 

Sin embargo, la versión del Ejército sostiene que Giraldo falleció por una bala que rebotó, pero, de acuerdo con la reconstrucción de los hechos realizada por peritos del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, que menciona Noticias Uno en el informe que citamos previamente, la trayectoria de la bala indica “orientación horizontal y directa del proyectil, y excluye el rebote”. 

En Colombiacheck corroboramos la información dada por Noticias Uno con uno de los peritos del CTI que participó en la investigación.

El general en retiro Jaime Lasprilla, excomandante del Ejército, le explicó a El Tiempo que la orden es identificarse “y por ningún motivo disparar. Esa acción solo puede ser en respuesta a un ataque directo”.

Sobre ello, hay que tener en cuenta que según el apartado 5 del artículo 3 de la Disposición 012 de 2007, por la cual se expiden las Reglas de Enfrentamiento para las Fuerzas Militares, el miembro de la Fuerza Pública debe emplear “las armas, a orden de su comandante, sobre objetivos militares (bienes) o sujetos (personas) plenamente ubicados como enemigos”. Además, el apartado 8 del mismo artículo indica que debe usar “solo la fuerza necesaria para el cumplimiento de la misión, evitando o minimizando los daños que se pueden llegar a causar a la población civil y sus bienes o al medio ambiente”. Es decir, todo lo opuesto a lo que sucedió con Juliana Giraldo. 

Finalmente, la publicación sugiere que la víctima pertenecía al Cartel de Sinaloa, un grupo criminal mexicano que se dedica al narcotráfico. Pero en ningún sitio, aparte de las publicaciones desinformadoras en redes sociales, se ha establecido un vínculo de ese tipo entre Giraldo y dichos narcotraficantes. 

Por ahora queda esperar a que la Fiscalía siga realizando la investigación correspondiente para conocer, en su totalidad, todo lo sucedido alrededor del asesinato de Juliana Giraldo, que, por cierto, tendrá un enfoque diferencial para saber “si la identidad de género de la víctima es relevante en la ocurrencia de los hechos”, como explicó Carmen Torres Malaver, delegada para la Seguridad Ciudadana. 

De esta forma, concluimos entonces que la publicación objeto de verificación de este chequeo está hecha a punta de información falsa que no tiene ningún sustento. 

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Cuestionable

Jueves, 19 Noviembre 2020

A las fuerzas armadas en Colombia no les han quitado presupuesto, pero sí pie de fuerza

Por Sania Salazar

El exministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, acierta en que el pie de fuerza ha disminuido, pero se equivoca al asegurar que el presupuesto en general también lo ha hecho. Expertos explicaron que se ha reducido el dinero para inversión, aspecto clave.

En un informe de Noticias Caracol del 25 de septiembre sobre las investigaciones disciplinarias que la Procuraduría General de la Nación tiene abiertas contra miembros de las fuerzas armadas, el exministro de Defensa y actual presidente ejecutivo de Probogotá, Juan Carlos Pinzón, aseguró que “a las fuerzas armadas se les ha debilitado desde 2015, tienen menos presupuesto, menos pie de fuerza, menos equipos y por lo mismo menos entrenamiento que el que se tenía antes”.

Colombiacheck contactó a Pinzón a través de Whatsapp y de llamada telefónica, pero no obtuvo respuesta. También se contactó con su equipo de prensa de Probogotá, pero no fue posible hablar con él para saber en qué fuente basaba su afirmación.

Aclaramos que nos centramos en verificar lo concerniente al presupuesto y al pie de fuerza, pues el aspecto de equipos y de entrenamiento es difícil de cuantificar y por lo tanto de verificar. 

Después de revisar el presupuesto y el pie de fuerza que reporta el Ministerio de Defensa  para estas entidades y de consultar a expertos, calificamos la afirmación como cuestionable porque, aunque los presupuestos generales de las fuerzas muestran un aumento general, contrario a lo que afirma Pinzón, lo que aumenta cada año es el dinero para el funcionamiento, y no necesariamente para inversión, un rubro que los expertos consideran clave para el mejoramiento de las capacidades de las fuerzas militares. Además, porque si bien los números le dan la razón a Pinzón en cuanto a la reducción del pie de fuerza, las opiniones de los expertos están divididas en cuanto a si reducir el número de efectivos se traduce necesariamente en debilitar estas instituciones.

En respuesta a un derecho de petición el Ministerio de Defensa le envió a Colombiacheck los presupuestos de cada fuerza (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) correspondientes al lapso 2015-2020 que se pueden ver en los siguientes cuadros, y que muestran, en general, un aumento sostenido del presupuesto total.

Presupuesto anual total

*Cifras en millones de pesos

2015: 10’181.375

2016: 10’349.702

2017: 10’578.020

2018: 10’944.650

2019: 11’388.269

2020: 11’564.339

Al mirar en detalle el comportamiento del presupuesto en la parte de funcionamiento se ve ese aumento sostenido, solo se evidencian algunas reducciones al Comando General de las fuerzas militares. No pasa lo mismo con el presupuesto para inversión, en el que son más constantes las reducciones.

En el presupuesto de la Policía Nacional, que aunque tenga armas es considerado un cuerpo civil, se nota la misma tendencia general y en los detalles de los presupuestos de funcionamiento y de inversión.

Presupuesto anual total

*Cifras en millones de pesos

2015: 7’640.090

2016: 8’215.944

2017: 8’538.245

2018: 8’932.032

2019: 9’220.200

2020: 9’701.672

Pantallazo derecho de petición Mindefensa

El equipo de prensa de Mindefensa le indicó a Colombiacheck que el 80% del presupuesto de ese sector se destina para personal y pensiones y reconocieron que los recursos de inversión se han reducido.

Pie de fuerza 

Según datos del Mindefensa, Pinzón tiene razón en que el pie de fuerza ha disminuido, en general, entre 2015 y 2020, al pasar de 451.124 efectivos, entre fuerzas militares y Policía, a 402.308 a septiembre de 2020.

En un boletín de la Contraloría General de la República titulado Pie de fuerza militar y capacidades de las fuerzas militares en la disminución del conflicto y la construcción de la paz 2008-2017, el análisis del periodo 2008-2017 arrojó un mantenimiento de los uniformados efectivos (oficiales, suboficiales, personal en formación en diferentes niveles y soldados de diferentes naturalezas de Ejército, Armada y Fuerza Aérea) hasta el año 2014, pero a partir de ese año evidencia una reducción constante, es decir, la disminución habría empezado antes del lo que dice Pinzón.

“Una comparación entre las FFMM y la Policía Nacional, indica que los militares efectivos ascendieron en 2017 a 237.876 uniformados y la Policía Nacional tiene activos 175.620 uniformados en el mismo año. En el periodo de análisis, mientras las FFMM se han reducido en un 13,3%, la Policía Nacional creció en 34% (44.567 activos adicionales), especialmente en los rangos de alumnos (359%), Nivel Ejecutivo (63%) y Oficiales (55%)”, indica el documento.

El siguiente cuadro, del libro Detrás de la Guerra en Colombia, de Ariel Ávila, muestra una tendencia general del aumento del pie de fuerza tanto en las fuerzas militares como en la Policía en la década del 2000.

Pantallazo libro Detrás de la guerra en Colombia


Inversión, la clave

Pedro Piedrahíta, director de la maestría en estudios políticos y constitucionales de la Universidad de Medellín, y magíster en seguridad y defensa, le dijo a Colombiacheck que si bien es cierto que se ha disminuido el pie de fuerza, eso obedece al contexto específico de la seguridad en el país donde ya no se necesita aumentar el pie de fuerza, tal vez mantenerlo, porque aunque el país tiene todavía muchas amenazas de seguridad, el aumento de pie de fuerza era una fase necesaria que ya se dio en el marco de la política de seguridad democrática.

“No obstante fue una aceleración en el incremento del pie de fuerza que tuvo muchos problemas porque en el afán de tener más personal se cometieron muchos errores en términos de instrucción y entrenamiento y por eso aparecen tantos problemas al interior de la fuerza pública en general, en eso se explica la violencia policial, los falsos positivos. Hay perspectivas que plantean que en el afán de tener muchos se descuidó la calidad”, indicó.

Para Piedrahíta ahora los organismos de seguridad del Estado deben centrarse en mejorar las capacidades estratégicas a nivel internacional y las capacidades de la inteligencia.

El experto aseguró que la inversión en seguridad en Colombia es mínima y aclaró que cuando se habla de inversión se hace referencia a mejorar capacidades de los organismos de seguridad en aspectos como ciencia, tecnología e innovación, mientras que la mayor parte del presupuesto se va en gastos de funcionamiento y de personal, como efectivamente lo muestran las cifras.

Para Piedrahíta no es que exista una política de debilitamiento de las fuerzas armadas, porque debilitarlas o fortalecerlas no solamente depende del personal, pues la cantidad de personal no se traduce necesariamente en que sean fuerzas de alta capacidad, porque, reiteró, las capacidades en temas de seguridad están actualmente dadas sobre todo en la inversión en ciencia, tecnología e innovación y en reestructurar los componentes de instrucción y entrenamiento. Para él tampoco se trata de presupuesto, pues como son menos miembros se gasta menos, la discusión debería ser en cuánto del presupuesto está yendo a mejorar las capacidades.

“Uno de los grandes problemas de las fuerzas armadas en Colombia tiene que ver con la instrucción y el entrenamiento porque sigue primando el enfoque del enemigo interno comunista en la formación de policías y de militares, estamos formándolos bajo las mismas doctrinas del siglo XX y eso no puede ser posible. Necesitamos una mayor especialización de las fuerzas militares y la especialización de las fuerzas armadas en el mundo hoy está asociada a los derechos humanos”, aseguró.

Jean Carlo Mejía, profesor de las universidades Nacional y Católica de Colombia y experto en derecho operacional, resaltó que él viene llamando la atención sobre ese debilitamiento de la fuerza pública desde 2015 en eventos académicos, pues considera que desde ese momento se empezó a reducir el pie de fuerza.

Mejía coincidió con Piedrahíta en el poco dinero que se destina a inversión, es decir, en los medios que se necesitan para cumplir de una mejor manera la misión de esas instituciones. Además, considera que cuando más se necesita una fuerza pública fuerte es cuando más se ha debilitado, pues las fuerzas armadas más fuertes de la historia contemporánea deben ser las del posacuerdo.

El profesor también afirma que la desconfianza y la mala imagen de las fuerzas armadas es coyuntural y muy específica, “eso viene desde 2013, momento desde el cual se ha incrementado un descontento en el mundo, lo que obviamente tiene una repercusión en Colombia y los gobiernos no han sabido enfrentar las protestas sociales, carecen de políticas claras para manejar el orden público”, concluyó.

Aunque el asunto del pie de fuerza parece ser de percepción, los expertos sí coinciden en que la clave para el fortalecimiento de las fuerzas armadas es destinar más dinero al rubro de inversión, que es la parte que sí ha sufrido reducciones en el periodo señalado por Pinzón.