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Martes, 26 Mayo 2020

Manizales no tuvo ‘sus picos de desarrollo más altos’ tras guerras mundiales

Por Sania Salazar

El Alcalde de Manizales también se equivocó al comparar una crisis económica producto de una guerra con la de una pandemia como la actual.

En una entrevista con La Patria Radio el alcalde de Manizales, Carlos Mario Marín, le dijo a los manizaleños que no deben sentir temor por la crisis económica desatada por COVID-19 porque los picos más altos de la economía de la ciudad se han alcanzado después de las dos guerras mundiales.

“Después de la primera guerra mundial y de la segunda, Manizales tocó sus picos de desarrollo más altos en la historia porque después de la primera aquí se construyó el cable aéreo más largo en la historia del mundo, de Manizales a Mariquita. Pero además de eso se construyó la segunda catedral más alta de América Latina, se tuvo un sistema férreo como el ferrocarril de Caldas, en la época de las vacas flacas, donde el estado tuvo que hacer toda la inversión pública, tuvimos que endeudarnos para construir nuestro centro histórico”.

Aunque el mandatario alude a hechos ciertos, como la construcción de las obras que señala, Colombiacheck califica la afirmación como falsa, pues las fuentes que consultamos muestran que el periodo que señala no fue de “vacas flacas” en la ciudad, no todas las obras de las que habla se construyeron con recursos públicos, la ciudad no se tuvo que endeudar para reconstruir el centro y un economista y un historiador coinciden en que no se puede comparar una crisis económica por una guerra con la de una pandemia como la actual.

En el equipo de prensa de la alcaldía de Manizales le dijeron a Colombiacheck inicialmente que la fuente de la información es el capital cultural del alcalde y el conocimiento que tiene de la historia de la ciudad. Buscando tener una respuesta más concreta le hicimos la misma pregunta a la jefe de prensa, quien nos envió los contactos de dos historiadores y un texto de la Sociedad de Mejoras Públicas sobre la construcción del Cable Aéreo, pero sin información sobre los demás datos.

Alejandro Barrera, economista y profesor de la Universidad de Manizales, aseguró que no hay cifras que permitan concluir que Manizales tuvo sus máximos desarrollos económicos después de las guerras mundiales, pues no hay información que permita comparar.

Albeiro Valencia Llano, uno de los historiadores a los cuales nos remitió el equipo de prensa de la alcaldía, dijo que, contrario a los señalado por el alcalde, cuando terminó la primera guerra mundial, en 1918, Manizales vivía una época de prosperidad económica por el café y que, con ese auge, desde 1911 se empezaron  desarrollar dos obras importantes, el ferrocarril de Caldas (inaugurado en 1927 y el Cable Aéreo (inaugurado en 1922).

Manizales gozó de una buena dinámica económica en la primeras dos décadas del siglo XX, como lo narra la publicación de la Cámara de Comercio de la ciudad "Crecimiento empresarial de Manizales: recopilación histórica y análisis cuantitativo”, según la cual dicho dinamismo “se dio a la par del positivo comportamiento de la economía del país en este periodo. Como afirman Patiño (1981) y Torres (1945) en la década de los años veinte, específicamente en el periodo comprendido entre 1924 y 1928, el país experimentó un fuerte crecimiento económico y las exportaciones tuvieron un gran impulso. Todo esto gracias a diferentes factores externos como la buena dinámica de la economía norteamericana, la indemnización por valor de 25 millones de dólares por parte de los Estados Unidos por la separación de Panamá, los favorables precios del café y el ingreso al país de cuantiosos empréstitos externos que otorgaron gran liquidez a la economía colombiana”.

Valencia Llano recordó que en 1925 y en 1926 hubo dos incendios que afectaron a los ricos de la ciudad y que en 1926, cuando empezó la reconstrucción del centro, había mucho dinero producto de la bonanza cafetera. “Fueron los comerciantes, los empresarios, los banqueros y los ricos quienes reconstruyeron la ciudad, pues la mayoría de las edificaciones estaban aseguradas, así que los afectados no perdieron dinero. En ese momento había una gran producción de panela y de oro, había mucho de dónde sacar dinero”.

El historiador recordó que después llegó la crisis de 1929 que detuvo momentáneamente la construcción de la Catedral y de otras obras.

“La primera guerra mundial casi no afectó a Caldas. En ese momento el departamento exportaba café, pero cuando empieza la guerra ya no puede hacerlo a Londres. Pero ya durante la guerra lo hacía a Estados Unidos, porque ese país entró a la primera guerra mundial al final. La segunda sí le dio el puntillazo a la economía de Caldas porque ya no nos compraban café, ni podíamos importar bienes de capital, eso afectó terriblemente hasta el punto que se paró de nuevo la construcción de la Catedral”, precisó.

Es decir, en el periodo en el que se combatieron las guerras mundiales (1914-1918) y (1939-1945) la economía manizaleña sufrió altibajos que no necesariamente estuvieron relacionados con esas guerras. Como lo señala la publicación de la Cámara de Comercio anteriormente citada, entre 1923 y 1935 la economía se debilitó, entre otras cosas, por tres incendios que afectaron principalmente al comercio, por una caída en los precios del café a inicios de los años veinte y por las consecuencias de la Gran Depresión de  los treinta.

La publicación señala, además, que entre los cuarenta y los cincuenta la economía del departamento experimentó resultados bastante positivos a causa de un aumento en los precios externos del grano.

Las grandes obras

Las obras de la Catedral empezaron en 1928 y, según la Arquidiócesis de Manizales, la construcción se hizo, en su mayoría, con recursos propios y donaciones de los ciudadanos impulsados y motivados por el padre Adolfo Hoyos Ocampo, a quien señala como gestor de la obra. 

Valencia Llano recordó que el aspecto actual de la Catedral, en obra negra, se debe a que en 1939 se agotó el dinero y no pudieron darle el acabado en mármol que querían. 

El historiador indicó que el ferrocarril de Caldas se financió con las rentas del departamento (que en ese momento estaba conformado también por Risaralda y Quindío) y con préstamos bancarios respaldados en las rentas producidas por el tabaco. Además, el Gobierno nacional aportó un porcentaje de la indemnización por la separación de Panamá. El Cable Aéreo se construyó mediante concesión. 

¿Es comparable la actual crisis económica con las de las guerras mundiales?

“Esta crisis es supremamente diferente. Esta es una crisis tanto de oferta como de demanda, es un choque de producción, de gasto, es un choque externo, porque las economías se frenaron y es un choque interno. Esto no tiene absolutamente nada que ver con crisis del pasado ni con el periodo entre las guerras mundiales. Muy seguramente los indicadores tanto de PIB (producto interno bruto) como de desempleo van a posicionar esta crisis en la primera en la historia del país”, explicó el economista.

En esa conclusión coincidió el historiador: “No se puede comparar, la pandemia es otra cosa, la pandemia tocó a todo el mundo, a los dueños de los medios de producción, al empleado, a todos”, concluyó.

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Sábado, 07 Octubre 2017

“Nueve millones de colombianos están por debajo del umbral de pobreza”

Por Sania Salazar

La frase es de la precandidata presidencial Piedad Córdoba, quien redondea la cifra por encima y utiliza el número de un tipo de pobreza distinto al que ella se refiere.

En una entrevista con el medio digital español eldiario.es la precandidata presidencial Piedad Córdoba aseguró que en Colombia hay nueve millones de personas por debajo del umbral de pobreza y que sin una economía sana no es posible garantizar la paz.

 

 

Córdoba, quien en agosto pasado inscribió ante la Registraduría el comité promotor de la recolección de firmas Poder ciudadano para ser candidata presidencial, mencionó la cifra cuando le preguntaron si corría riesgo el proceso de paz con las Farc.

“Las FARC han dejado las armas pero ahora hay toda una tarea por delante de construcción de un Estado. Es decir, 9 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza es una cifra absolutamente provocadora en términos de desestabilización social. Con un salario mínimo de 240 dólares al mes una familia no puede sobrevivir. En el momento en el que estamos, vamos hacia la repetición del conflicto si no hay una reforma económica de Colombia”, fue la respuesta completa de Córdoba.

Después de consultar las cifras de pobreza del Dane, Colombiacheck califica la afirmación como inflada, no solo porque la candidata redondea por encima la cifra, sino porque relaciona la economía con el conflicto, sobre lo que los expertos en el tema no han encontrado consenso.

Según la oficina de prensa de Piedad, ella se basó en el dato del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, que indica que en 2016 la pobreza multidimensional en Colombia fue de 18% para sacar sus propios datos.

Según el DANE, en Colombia hay dos metodologías para medir la pobreza: la Pobreza Monetaria que compara el ingreso en los hogares con el valor de la línea de pobreza (esta incluye la medición de la pobreza extrema) y la Pobreza Multidimensional que evalúa cinco dimensiones: condiciones educativas del hogar, condiciones de la niñez y la juventud, trabajo, salud y acceso a servicios públicos y condiciones de la vivienda.

Las cifras más recientes son de 2016 e indican que en Colombia la pobreza monetaria es del 28% (13.268.000 personas) dentro de los que están 4.003.000 personas en condición de pobreza extrema, es decir el 8,5% de la población, y la pobreza multidimensional (a la que se refirió Córdoba) del 17,8% (8.586.000 personas).

En conclusión, Córdoba utiliza la cifra de pobreza multidimensional para referirse al umbral de pobreza, que se mide con la metodología de pobreza monetaria, lo que no se puede hacer, pues son medidas diferentes, explicaron en el DANE.

Córdoba aseguró también en su respuesta a eldiario.es que con un salario mínimo de 240 dólares una familia no puede sobrevivir. Esa cifra corresponde a 705.882 pesos (al cambio de hoy) y el salario mínimo en el país (sin subsidio de transporte) está en 737.717. Según explicaron en el Departamento de Planeación Nacional, si una familia de cuatro integrantes recibe en Colombia 966.692 pesos o más, no es considerada pobre.

¿Qué relación hay entre la economía y la paz?

El profesor de economía de la Universidad Javeriana, Jorge Restrepo, explica que no hay consenso sobre si es posible o no relacionar la pobreza y el conflicto. “Claro que las condiciones de pobreza generan condiciones que favorecen actividades riesgosas, pero no es suficiente con eso para explicar la emergencia del conflicto ni tampoco para explicar que un acuerdo de paz o una transición hacia el posconflicto tenga éxito, es decir, no es una condición suficiente, más sí, tal vez, necesaria para una sociedad en presencia con conflicto”.

En el artículo “Pobreza y conflicto: ¿Afecta el conflicto la pobreza? publicado en abril de 2012, la economista Ana María Ibáñez dice que el conflicto armado en Colombia “puede ser parcialmente” responsable de la poca efectividad de los programas para disminuir la pobreza y la desigualdad cuando se compara al país con los vecinos. “La violencia armada tiene un impacto desproporcionado sobre la población civil y, en particular, sobre la población pobre rural. Esto, además de significar una victimización de los hogares, destruye activos, inhibe la inversión y debilita los mercados”.

El texto titulado “Guerras y violencias en Colombia. Herramientas e interpretaciones” coincide en que la relación entre pobreza y conflicto es bastante compleja, pero menciona un elemento sobre el que sí hay consenso, que el conflicto tiende a afectar desproporcionadamente a los pobres.

El texto indica que el conflicto afecta a la economía indirectamente debido a que la inversión en actividades productivas se desvía al sector de defensa y esto hace que se reduzca el potencial de crecimiento y la posibilidad de mejora de las condiciones de vida de los más pobres. También menciona que los conflictos violentos tienen efectos indirectos duraderos sobre el bienestar de los individuos y las comunidades más pobres a través de la destrucción de capital humano (la inseguridad humana, menor acceso a servicios públicos como educación, salud y polícia.

El documento menciona además, que aunque hay un acuerdo en la literatura sobre los canales mediante los cuales el conflicto empeora las condiciones de pobreza, la hipótesis según la cual la pobreza causa el conflicto es más problemática.

“La pobreza y el lento desarrollo económico en Colombia tienen raíces históricas profundas. La combinación de una distribución desigual de la riqueza (tierra) y del poder político dio lugar a instituciones económicas y sociales que reprodujeron en el tiempo la estructura excluyente del poder económico y político. Una de las consecuencias fue la provisión insuficiente de bienes públicos como educación, salud, y servicios básicos para los pobres, carencia o tímidas políticas de redistribución de activos (tierra, por ejemplo) y acceso limitado al poder para nuevos actores sociales y políticos”, concluye el análisis.