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Lunes, 17 Septiembre 2018

No es cierto que hayan sido destruidos dos laboratorios de coca de las Farc en Nariño

Por Ana María Saavedra

Un artículo del portal El Nodo asegura que dos complejos cocaleros destruidos en Nariño por el Ejército eran de las Farc. Sin embargo, el Ejército mismo dice que el operativo fue realizado contra la disidencia liderada por alias “Guacho”, por lo que no se le puede endilgar la responsabilidad de este laboratorio a la exguerrilla.

El artículo, titulado “ALERTA: Ejército destruye dos GIGÁNTESCOS laboratorios de COCA de las FARC en Nariño”, viene acompañado de una foto de Timoleón Jiménez, Iván Márquez, Pastor Alape y Henry Castellanos, todos dirigentes de las Farc, durante la firma del acuerdo de La Habana entre la ahora desmovilizada guerrilla y el gobierno nacional. Sobrepuesta a la foto hay una imagen de un laboratorio de coca destruido.

La nota asegura que, en “un comunicado dado a conocer recientemente, autoridades han confirmado la destrucción de dos gigantescos laboratorios de COCA pertenecientes a estructuras de denominadas ‘Disidencias’ al mando de alias ‘Guacho’”.

La nota también cita al Brigadier General Hernando Flórez Cuervo, comandante de la Brigada Especial Contra el Narcotráfico (Brcna), quien, según la nota, dijo: “en el sector hay una inminente presencia de estructuras armadas de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) … Aquí confluyen la antigua columna móvil Daniel Aldana y el grupo Oliver Sinisterra, del que está a cargo el bandido referido como alias Guacho”.

Al buscar el origen de esta cita, encontramos que no viene de un comunicado del Ejército, sino de un artículo, del 5 de septiembre, de la revista Diálogo, una revista militar que se define como “una actividad del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) compuesta por un sitio web, una revista impresa y redes sociales asociadas con el objetivo de forjar alianzas y fomentar la cooperación entre naciones amigas”.

Tanto la revista Diálogo como la nota de El Nodo mencionan que la operación contra los laboratorios de coca ocurrió en dos lugares: la vereda Mayasquer y la vereda Los Brazos, ambas en el municipio de Barbacoas, Nariño.

En el caso de la revista Diálogo la información de las operaciones fue suministrada por el Brigadier General Hernando Flórez Cuervo, comandante de la Brigada Especial Contra el Narcotráfico (Brcna), como le confirmó a Colombiacheck la oficina de prensa de esta unidad militar.

Pero la nota de El Nodo confunde al mostrar un pantallazo de un portal de noticias sin nombre que dice “destruyeron laboratorios de coca en la costa pacífica caucana”. Es decir, confunden dos departamentos para reportar la información de esta nota.

De todas maneras, en la nota de diálogo se especifica que Flórez estaba hablando de una operación realizada el 8 de julio en Mayasquer, y de otra el 30 de junio en Los Brazos.

En efecto, en el boletín de prensa del 8 de julio el Ejército confirma el hallazgo del laboratorio en Mayasquer. La otra operación, en la que además hallan un depósito con cocaína, es reportada el 2 de julio en la página del Ejército y el 3 de julio en un boletín de la Fuerza Aérea.

Pero ninguno de estos laboratorios puede atribuírsele a las Farc. En todos sus reportes, el Ejército responsabiliza a alias “Guacho”.

Walter Patricio Artízala, alias “Guacho”, sí fue miembro de la columna Daniel Aldana de las Farc. Sin embargo, tras la desmovilización de las Farc en 2016 (a la que “Guacho” no se acogió), Artízala se convirtió en el líder de un un grupo de disidentes de esta guerrilla llamado “Frente Oliver Sinisterra”, que delinque en el Pacífico nariñense.

Por otra parte, los dirigentes de las Farc que aparecen en la foto que ilustra la nota de El Nodo no tienen nada que ver con estos operativos. No están mencionados en ninguno de los boletines del Ejército al respecto.

Mauricio Guerrero, sociólogo y docente de la universidad Icesi, concluye que en la nota de El Nodo hay una distorsión de la realidad. “Crean una narrativa, con la foto, para enviar el mensaje de que esas personas siguen siendo delinquiendo y que las Farc siguen delinquiendo. Es una estrategia mediática para reforzar prejuicios”.

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Sábado, 14 Octubre 2017

"Ya tuvimos un sometimiento a la justicia en los 90 y no salió bien"

Por Sania Salazar

Así lo aseguró la periodista Marta Ruiz, quien se refirió a la entrega de Pablo Escobar y a algunos de sus hombres en medio de una discusión sobre el posible sometimiento del Clan del Golfo.

A raíz del anuncio del Clan del Golfo de su intención de acogerse a la justicia, en el programa Semana en Vivo analizaron esta propuesta. Una de las invitadas al debate fue Marta Ruiz, periodista, consejera editorial de la Revista Semana y quien está en la lista de 199 postulados para integrar la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad pactada en el acuerdo entre el Gobierno y las Farc.

Ruiz aseguró que en los años 90 hubo un proceso de sometimiento a la justicia que no salió bien.

 

 

Consultamos libros y revisamos archivos de prensa para saber en qué términos se dio ese proceso y consultamos análisis y expertos sobre los posibles errores que no se deben repetir con el Clan del Golfo.

Calificamos la frase como verdadera, pues Ruiz la basa en que el capo y sus hombres siguieron delinquiendo dentro de la cárcel, lo que las autoridades colombianas comprobaron luego de la fuga.

“El sometimiento del Cartel de Medellín no salió bien porque La Catedral se convirtió en un centro del delito, ellos mataron dentro de la cárcel a sus propios socios”, recordó Ruiz, que añadió que eso fracasó porque un proceso de sometimiento a la justicia es para desarticular una estructura criminal, “pero esa siguió actuando”.

La Parábola de Pablo, biografía escrita por el periodista y político Alonso Salazar, recuerda que el jefe del Cartel de Medellín se entregó a las autoridades el 19 de junio de 1991 luego de que la Constituyente prohibió la extradición de nacionales. Ese día lo acompañaban dos de sus hombres, pero en los días siguientes se entregaron por lo menos nueve más.

La estrategia de sometimiento incluía, en general, beneficios como la no extradición y la rebaja y acumulación de penas, que pretendían promover la entrega de delincuentes a la justicia.

Luego de que Escobar se fugó de la cárcel, en julio de 1992, se comprobó lo que ya era un rumor. “Las autoridades examinaron palmo a palmo La Catedral y sus alrededores. Dijeron haber encontrado restos de los cadáveres de Kiko Moncada y el Negro Galeano, en la cancha de fútbol”, relata La Parábola de Pablo. Ambos hombres eran socios de Escobar.

El libro cuenta que desde el 23 de enero de 1992 funcionarios de la Procuraduría y agentes de la Fuerza Élite habían denunciado que desde la cárcel se reorganizó la red de narcotráfico, se ordenaban atentados y hasta que Escobar salía del lugar.

El libro Días de memoria, del periodista Jorge Cardona, cuenta que luego de que Escobar se fugó, se aprobó en el Congreso una ley para conservar la esencia de la política de sometimiento a la justicia para atraer nuevos narcotraficantes “con el ojo avizor del gobierno de Estados Unidos apoyando, pero advirtiendo que no estaba dispuesto a que se repitiera el lastre de la impunidad de la Catedral”.

Para el profesor del departamento de Gobierno y Ciencias Políticas de la Universidad Eafit de Medellín, Gustavo Duncan, la historia demuestra que el proceso de sometimiento de Escobar salió muy mal para el Estado. “Escobar no se sometió, impuso unas condiciones que, obviamente, estaban dirigidas a poder seguir delinquiendo. Él terminó mandando desde allá”.

Del sometimiento de Escobar al Clan del Golfo

Jorge Iván Cuervo, profesor de la Universidad Externado, analista político y experto en derechos humanos y justicia, recordó que el sometimiento de Escobar y algunos de sus hombres se dio en un contexto muy complejo de narcoterrorismo en el que el Estado no lograba derrotarlos y la única forma de apaciguar el terrorismo fue aceptar no extraditarlos a cambio de que se entregaran y pararan las acciones terroristas. “Ahora no es que el Clan del Golfo esté poniendo contra las cuerdas al Estado como sí lo era un poco en la época de los 90”, explicó.

El profesor resaltó que ese proceso de sometimiento fue poco claro, porque aunque hubo unos decretos y unas modificaciones a las normas penales, no hubo claridad sobre quiénes se entregaron, qué delitos se les imputaron, ni qué penas se impusieron, por ejemplo.

Recomendaciones en el caso del Clan

“Si para el caso de la negociación con las guerrillas se ha necesitado una fina y sofisticada planeación con la participación de importantes asesores internacionales y con una aplicación extraordinaria de un grupo de experimentados líderes y funcionarios del gobierno, para trazar una política de sometimiento a la justicia y una estrategia de desmonte del crimen organizado es necesario hacer una cosa parecida”, indica un documento de la Fundación Paz y Reconciliación, Pares, titulado Las bandas criminales y el posconflicto.

El texto llama la atención sobre que en en el proceso con el Clan del Golfo las reglas deben estar claras desde un principio y que no cabe la negociación, pues se considera indispensable un sometimiento a la justicia.

Cuervo explica que el Clan no tiene la fuerza para ser reconocido como un actor político y así llegar a una negociación como la que se hizo con las Farc y la que se adelanta con el ELN, por lo que el camino que queda es el sometimiento a las reglas del Estado.

“Es preciso que el gobierno nacional y la Fiscalía tengan un diagnóstico y un mapa de las bandas criminales antes de abordar el sometimiento a la justicia y un proyecto integral para desmontar o reducir drásticamente el crimen organizado. Deben saber cuántos son, dónde están, qué actividades realizan, en qué tipo de estructuras se han organizado, cuáles son las rutas y los territorios que controlan, qué alianzas tienen, qué incentivos esperan del Estado para su entrega y a qué compromisos están dispuestos, concluye el documento, recomendaciones en las que coincide Cuervo.