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Cuestionable

Miércoles, 07 Octubre 2020

No es posible asegurar que Colombia ‘es el segundo país en el mundo donde más ha crecido el desempleo’

Por Diana Ampudia, Lina María Cuitiva y Óscar Felipe Agudelo - Zona Franca

La frase la dijo el senador Rodrigo Lara, sin embargo, la comparación de este indicador entre países es difícilmente medible y aún no hay cifras del 2020 que unifiquen los datos de todo el mundo.

En medio del programa  Zona Franca (medio aliado de RedCheq) ‘¿Iván Duque y Carlos Holmes Trujillo acataron el fallo de la Corte Suprema de Justicia?’, transmitido el pasado 24 de septiembre, el senador de Cambio Radical Rodrigo Lara dijo que Colombia es “el país con la tasa de desempleo más alta de América Latina. Según The Economist, somos el segundo país del mundo en donde más ha crecido la tasa de desempleo en el año 2020”. 

Zona Franca se comunicó con el jefe de prensa del congresista, quien señaló que la afirmación fue tomada de una columna publicada por el ex ministro de Hacienda Roberto Junguito Bonnet, el pasado 2 de septiembre en el medio económico Portafolio. 

En la publicación, titulada “La tasa de Desempleo”, no comparó  la situación de Colombia con América Latina, logró concluir (teniendo en cuenta la tasa de desempleo registrada en la sección ‘Economic and financial indicators’ de la revista británica The Economist) que:  “Colombia (...) ha sido, luego de Filipinas, el país donde más se incrementó la tasa de desempleo como resultado de la política de aislamiento social para combatir la pandemia del coronavirus”. 

La conclusión  hecha por Junguito y replicada por el senador de la República salió, en palabras del economista, de “comparar las cifras recientes (desempleo de julio para Colombia) con las tasas de desempleo que presentaba The Economist en la revista de febrero del 2020 (desempleo diciembre de 2019 para Colombia)”. Sin embargo, esta metodología tiene varios inconvenientes, así lo explicaron dos expertos: Jorge Galindo, analista de datos; y Cristina Fernández, economista e investigadora de Fedesarrollo. 

Para Galindo, el ejercicio de comparar la tasa de desempleo entre países con la tabla de indicadores de la revista The Economist tiene tres problemas:

Primer problema

En la sección ‘Economic and financial indicators’ no están incluidos todos los países.  

     Ejemplo de la sección ‘Economic and Financial Indicators’ de la revista The Economist. Tercer periodo de septiembre. 

La tabla solo incluye 42 países y la zona euro. Además, los criterios de selección que utiliza la revista “no están claros ni son evidentes”, según Galindo. Por este motivo es poco preciso asegurar que Colombia es el país con la mayor tasa de desempleo en América Latina y el segundo del mundo en donde más creció el desempleo en 2020, pues la revista no tiene en cuenta a todos los países de la región ni a las más de 190 naciones reconocidas. 

Segundo problema 

De acuerdo con Galindo, algunos países miden el desempleo mes a mes y otros países lo miden trimestre a trimestre; entonces si el periodo no es el mismo la comparación no es metodológicamente correcta ni ajustada.

Al revisar la medición de desempleo de los mismos países de América Latina que destaca The Economist en la sección mencionada, es posible verificar que las mediciones son difícilmente comparables debido, principalmente, a la diferencia en la periodicidad de las tomas de muestras para las encuestas y a las variables para medir el desempleo, por ejemplo, la edad del encuestado o el tiempo que la persona desempleada  ha estado en búsqueda de trabajo. 

Según el Blog ‘Factor Trabajo’ del BID, “a menudo, los datos disponibles sobre los mercados laborales de América Latina y el Caribe no son comparables entre países o a lo largo del tiempo, lo que puede convertirse en un impedimento para diseñar políticas públicas coherentes con la realidad que viven los trabajadores de nuestra región”. 

Tercer Problema

La metodología para medir quién está en desempleo y quién no, cambia según cómo se hace la encuesta de fuerza laboral de población activa en cada país. Un país puede preguntar de una manera para saber si la persona está desempleada y otro país puede preguntar de otra manera. Por lo tanto, los porcentajes no son comparables. 

Sobre las encuestas del desempleo, aunque hay preguntas base para hacer la medición, cada país modela el cuestionario de manera distinta (algunos usan preguntas de sí y no y otros utilizan formulación con opción múltiple) y le añaden ítems dependiendo de sus particularidades. En México, por ejemplo, en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), preguntan a quienes están desempleados “¿ha tratado de buscar trabajo en otro país o hacer preparativos para cruzar la frontera?”.

Así es cómo se mide el desempleo en los países latinoamericanos que aparecen en la sección ‘Economic and financial indicators’ en The Economist:

Tabla

“Por todo eso The Economist, con toda probabilidad, no publica estas tablas para que la gente haga comparaciones entre países, las publica para que la gente sepa cómo está cada país”, afirmó Galindo. 

Esto significa que para poder comparar las cifras entre países de la misma región sería necesario estandarizar las encuestas de cada país, como sucede en la Unión Europea, y hacer mediciones con la misma periodicidad. Si esto ni siquiera ocurre en la región, afirmar que Colombia tiene la cifra de desempleo más alta en América Latina y es el segundo país en el mundo en donde más ha crecido la cifra en lo corrido del año, simplemente es muy difícil de comprobar. 

Por su parte, Cristina Fernández, dijo que “es muy difícil decir eso [que Colombia es el país con la tasa de desempleo más alta de Latinoamérica] porque todavía no están los datos como para afirmarlo. Es una de las tasas más altas sin duda, lo que pasa es que uno no debe medir el aumento en el desempleo (relación porcentual entre el número de personas que están buscando trabajo y el número de personas que hacen parte de la fuerza laboral*) sino la caída en la tasa de ocupación (relación porcentual entre la población ocupada y el número de personas que integran la población en edad de trabajar*) para tener en cuenta también a los que se van a la inactividad”.

Una fuente del DANE nos explicó que la medición tampoco es probable por la estacionalidad de la cifra.“Después de medir durante tanto tiempo el índice de desocupación, cada país reconoce cierta tendencia relacionada con la temporada”, declaró. Por ejemplo, en Colombia el desempleo en enero aumenta porque las vacantes abiertas para cubrir la demanda de la temporada decembrina dejan de ser necesarias. 

Para el caso de los índices de desempleo, según la Revista de la Información Básica, IB, el inicio de las vacaciones escolares así como el inicio y finalización de los contratos laborales de carácter temporal juegan un papel importante en la medición, ya que todos estos eventos causan efectos estacionales en la medida en que se registran en épocas similares todos los años.  

En este caso, cuando unas cifras están estacionalizadas la comparación entre estas solo puede hacerse con la cifra registrada del mismo mes, pero del año anterior. Esto significa, que para evaluar el incremento en la tasa de desempleo de julio 2020 en Colombia, habría que comparar la cifra con la del mismo mes pero en 2019, y no con la de cualquier otro mes.  Cabe mencionar que la CEPAL considera la tasa de desempleo como una serie claramente estacional.

Para poder hacer la comparación entre meses del mismo año sería necesario tomar la cifra desestacionalizada, es decir, la cifra en la que son eliminados los efectos estacionales que comprende la medición. La cual es generalmente revelada por la entidad encargada de medir la desocupación en cada país y permite una comparación con periodos previos. 

Al tener en cuenta esta precisión, lo indicado no sería comparar la tasa de desempleo de Colombia de julio con la de diciembre, como lo hizo Junguito en su columna y de la que concluyó que el incremento en la tasa de desempleo era el resultado de la política de aislamiento social para combatir la pandemia, y en caso de hacerse, debería ser con la cifra desestacionalizada, la cual no es usada por The Economist en sus indicadores. 

Por esta razón consideramos que la declaración del congresista Rodrigo Lara es Cuestionable con la cifras registradas por la fuente a la que cita. Primero porque la fuente no contempla en su listado a todos los países, segundo porque no es posible comparar tasas de desempleo con diferente metodología y periodicidad, tercero porque simplemente recoge los datos oficiales estacionalizados, al menos en el caso de Colombia, y los pone en una misma tabla que permite ver la transformación de la cifra en cada país, pero no compararlos entre sí.

Luego de llegar a esta conclusión, tratamos de chequear la afirmación hecha por Rodrigo Lara con cifras recopiladas por entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, o la Organización Internacional del Trabajo, OIT, pero no fue posible porque las cifras, aunque armonizadas, trabajan año a año y el 2020 aún no ha terminado. 
 

*Conceptos tomados del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) .

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Cuestionable

Viernes, 20 Noviembre 2020

No se ha probado en humanos que el enjuague bucal mate el coronavirus en 30 segundos

Por Gloria Correa

Se trata realmente de los resultados preliminares de un estudio de la Universidad de Cardiff (Inglaterra), realizado en laboratorio. Lo que los investigadores encontraron no demuestra que los enjuagues bucales sirvan para tratar o curar el COVID-19.

El 18 de noviembre se viralizó en cuestión de minutos un artículo del diario El Tiempo que afirmaba en el título que el enjuague bucal mataría al coronavirus en 30 segundos. Información con contenido similar también se difundió por redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram

Un par de horas después, la publicación de El Tiempo fue retirada, pero las replicaciones y publicaciones en otros medios (1, 2, 3), incluso en inglés, siguieron apareciendo después de eso.

pantallazo del tweet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

pantallazo nota del periódico

 

 

Debido al impacto que este tipo de información puede tener en la salud de las personas, ya que se puede malinterpretar y llevar a comportamientos inadecuados como ha ocurrido con otro tipo de desinformaciones que prometen “curas” ante el nuevo coronavirus, decidimos verificar en ColombiaCheck lo allí publicado.

Lo del enjuague bucal no se trata de una nueva “cura” que erradique al nuevo coronavirus, como señalaba el título de la publicación de El Tiempo. Había que ir más allá del título para darse cuenta que, en la misma publicación aclaraban, se trataba de los resultados preliminares de un estudio de la Universidad de Cardiff, Inglaterra, en la que reportaban los efectos de algunos enjuagues bucales sobre el nuevo coronavirus. Pero todos, fueron hallazgos hechos en el laboratorio.

Buscamos en qué consistía realmente ese estudio de la Universidad de Cardiff, citado en la publicación que estamos verificando, con el que justificaban la afirmación de que el enjuague bucal mataría al coronavirus en 30 segundos.

Realmente es un artículo publicado pero en formato “pre-print” o “pre-impreso”, en el portal bioRxiv, es decir, es el manuscrito original antes de haber sido revisado por pares o expertos científicos para determinar si aprueban o no su publicación en una revista, lo cual nos debe llevar a tomar con mucha cautela lo que allí se expone.

El artículo de los investigadores del Instituto de Investigación del Sistema Inmune, de la Universidad de Cardiff, se titula “Breve informe: La eficacia virucida de los componentes del enjuague bucal contra el SARS-CoV-2 in vitro”. 

La palabra in-vitro al final del título sugiere que sólo se han llevado a cabo estudios en el laboratorio, es decir con tubos de ensayo; no en condiciones reales en el cuerpo humano, que es uno de los tantos requisitos básicos que tienen los estudios de mayor validez científica, como los ensayos clínicos para aceptar una hipótesis de tratamiento para alguna enfermedad. 

Al revisar el artículo, encontramos que los investigadores de la Universidad de Cardiff a la cabeza del doctor Richard J. Stanton y el doctor David W. Thomas, realizaron pruebas en el laboratorio bajo condiciones que simulaban las de la boca. Después de cultivar el nuevo coronavirus, lo expusieron en saliva durante 30 segundos a diferentes tipos de enjuague bucal y evaluaron la capacidad de esos enjuagues para inactivarlo.

Lo que evidenciaron es que dos enjuagues que contenían cloruro de cetilpiridino al 0,07 por ciento y un tercero con 23 por ciento de etanol/etil lauroil arginato fueron los más efectivos para inactivar el virus, bajo esas condiciones.

El cloruro de cetilpiridino es un compuesto químico tipo amonio cuaternario, utilizado en algunos tipos de enjuagues bucales, cremas de dientes, pastillas y aerosoles bucales por sus efectos como antiséptico, ya que ayuda a eliminar bacterias y otros microorganismos. Mientras que el etanol se trata de un tipo de alcohol, el etil lauroil arginato corresponde a otro compuesto químico sintético utilizado como conservante también por sus efectos frente a bacterias, mohos y levaduras. 

Frente a tal estudio, los mismos investigadores concluyeron que se necesitan más investigaciones para determinar si estas formulaciones de enjuagues, pueden inactivar el virus en la orofaringe humana in vivo (es decir en las condiciones de la vida real) y si esto podría afectar la transmisión del nuevo coronavirus.

Es decir, lo que los investigadores reportaron no significa que los enjuagues sirvan para tratar el virus dentro del cuerpo, cuando ya nos ha infectado o que pueda servir como una cura.

El mismo doctor Stanton, quien hace parte de dicha investigación, en la página de medios de la Universidad de Cardiff, afirmó: “La gente debe continuar siguiendo las medidas preventivas emitidas por el gobierno del Reino Unido, incluido el lavado de manos con frecuencia y mantener la distancia social. Animamos a las personas a que utilicen siempre enjuagues bucales de forma segura y según las directrices del fabricante”.

Ante estos hallazgos, Andrea Prada, odontóloga de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga, Especialista en Gerencia de la calidad y auditoría de los Servicios de Salud y docente del SENA, le explicó a Colombiacheck: “En esos estudios al aislar el virus y exponerlo a alguna sustancia con algún porcentaje de alcohol como los enjuagues bucales, se puede lograr inactivarlo. Los resultados pueden resultar muy prometedores, pero muestran otra realidad, pues se han hecho en el laboratorio, así hayan intentado simular las condiciones de la cavidad oral”.

“La cavidad oral, tiene hasta 300 tipos diferentes de microorganismos, bajo esas circunstancias influirían muchos factores en el efecto de los enjuagues bucales frente al coronavirus”, enfatizó Prada.

Y más adelante concluyó la odontóloga: “Hasta que no se hagan estudios clínicos en condiciones reales, no se puede afirmar si realmente el enjuague bucal es efectivo o no frente al nuevo coronavirus y la transmisión del mismo”.

Los investigadores de la Universidad de Cardiff adelantan ya un ensayo clínico, registrado en la plataforma clinicaltrials.gov, bajo la dirección del profesor David Thomas, en el cual buscan evaluar qué tan efectivo es el enjuague bucal para reducir la cantidad de coronavirus que se encuentra en la saliva de pacientes con COVID-19 en un sólo uso del enjuague y esperan tener resultados para el 2021. 

“El estudio clínico en curso nos mostrará cuánto duran los efectos, después de una sola administración del enjuague bucal en pacientes con COVID-19", afirmó el profesor David Thomas a la agencia de noticias de Reino Unido PA News Agency. Ahora queda esperar los resultados de este nuevo estudio. 

En un chequeo previo del mes de agosto, verificamos una información similar a ésta de los enjuagues bucales. La anterior correspondía a un video de un médico peruano quien afirmaba que el buen aseo bucal, con crema de dientes y enjuague, favorecía la destrucción del coronavirus y prevenía el contagio del mismo. Para esa fecha calificamos la afirmación como falsa.

Daniela Carolina Sánchez, odontóloga especialista en administración en salud con enfoque en seguridad social de la Universidad Javeriana y coordinadora científica de la Clínica Sofía Alegría de Bogotá, afirmó a ColombiaCheck: “No está comprobado que la crema dental y los enjuagues maten el virus en una persona que ya está contagiada. La crema dental sirve para complementar la remoción mecánica que se hace con el cepillado. Ayuda a combatir la placa bacteriana, que es una acumulación de bacterias en la boca y hay algunas cremas dentales que atacan las bacterias que provocan las caries, que es el Streptococcus mutans, o la bacteria que causa periodontitis o gingivitis, pero no tienen otras propiedades”.

Asimismo, el doctor Graham Snyder, profesor asociado de la División de Enfermedades Infecciosas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, explicó a la agencia de noticias CNN, quienes también verificaron la información reciente sobre los enjuagues bucales y el nuevo coronavirus, que "hay algunos datos, y no estoy diciendo que no sean datos excelentes, que equis sustancia inactiva o inhibe la replicación del coronavirus. Pero eso no significa que esas sustancias sean capaces de detener el virus”.

“Ninguno de los estudios publicados recientemente en servidores de preimpresión muestra que puedan reducir el riesgo de contraer o transmitir el virus”, señaló Snyder.

Colegas de la red internacional de chequeadores (IFCN), como Maldita ciencia y Newtral en España, así como la agencia internacional de noticias AFP factual, también han aclarado previamente que aún no hay evidencia científica de que el lavado de la boca, la higiene o el uso de enjuague bucal sean útiles para prevenir la transmisión y el contagio del nuevo coronavirus.

En la página oficial de Listerine, Johnson & Johnson, fabricante del enjuague bucal, aclara enfáticamente, ante las numerosas preguntas de consumidores sobre la efectividad del enjuague bucal para prevenir el COVID-19, que “el enjuague bucal LISTERINE® no ha sido probado contra ninguna cepa de coronavirus y sólo está clínicamente comprobado para eliminar el 99.9% de los gérmenes que causan mal aliento y placa y no está destinado a prevenir o tratar el COVID-19”.

Una publicación de Odontología basada en la Evidencia, también concluía que actualmente no hay pruebas suficientes de alta calidad para sugerir que los enjuagues bucales son efectivos contra el SARS-CoV-2. Mientras en varias pautas han sugerido el uso de enjuagues bucales como una medida profiláctica, esto no debería ser una alternativa al uso de los equipos de protección personal (EPI) de alta calidad. 

La misma Organización Mundial de la Salud aclara, en su página oficial, que no hay una “cura” para el COVID-19: “Hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad”. Por el momento debemos seguir poniendo en práctica las medidas de bioseguridad ya sugeridas a lo largo de la pandemia: lavado de manos, uso de tapabocas y distanciamiento físico. 

En conclusión, calificamos como Cuestionable la publicación en redes que estamos verificando, pues realmente los resultados in vitro del estudio de la Universidad de Cardiff sí encontraron que algunos enjuagues bucales podrían inactivar el nuevo coronavirus en 30 segundos, pero aún no se sabe su efecto en condiciones reales en humanos infectados, por lo que no se pueden sacar conclusiones ni actuar apresuradamente, sin tener un estudio tipo ensayo clínico que lo respalde.