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Inchequeable

Lunes, 11 Marzo 2019

No hay cifras para determinar que Peñalosa ha sembrado más que otros

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Según el mandatario, “como alcalde he sembrado más árboles que cualquier otro en la historia”, pero no existen cifras que permitan comparar, en todos los espacios de la ciudad, lo hecho por gobiernos anteriores. Y las cifras de Peñalosa tampoco coinciden entre sí.

La polémica por la siembra y tala de árboles en Bogotá no ha dejado de estar en el debate público. Hace más de un mes, Enrique Peñalosa, puso un trino en el que señalaba que ha sido el alcalde que más árboles ha sembrado en la capital del país.

En Colombiacheck ya habíamos revisado la segunda oración del trino (que Peñalosa creó una entidad encargada de la arborización) y pueden leer la verificación en la nota ‘Peñalosa dice verdades a medias sobre la arborización de Bogotá’.

Por otra parte, comenzamos a revisar la primera parte de la afirmación del alcalde el mismo día que la publicó en su cuenta de Twitte. Lo que encontramos, un mes y medio después, es que se trata de una frase Inchequeable, pues no hay datos que permitan comparar el total de árboles sembrados por cada alcaldía.

División del territorio

En el tema de la arborización, Bogotá se divide en áreas distintas ante las cuales se responsabilizan entidades diferentes.

La primera clasificación de esas áreas está en lo ‘urbano’ y lo ‘rural’. El área rural es intervenida por el Acueducto de Bogotá, la CAR, la Secretaría de Ambiente y la subdirección científica del Jardín Botánico. Esta intervención de arborización se hace con un ánimo de restauración ecológica, según Luis Olmedo Martínez, ex director del Jardín Botánico de Bogotá.

El área urbana, por su parte, se subdivide en otras: espacio privado y espacio público, aunque también integra zonas de restauración, como los cerros orientales y los humedales.

Finalmente, en el espacio público hay dos últimas subdivisiones: administrado y de uso público.

El espacio público administrado es aquel que tiene una entidad a su cargo, como por ejemplo los parques, que tienen al Instituto Distrital de Recreación y Deporte (Idrd) a cargo, o los parques zonales, responsabilidad de las alcaldías locales.

El espacio público de uso público es “todo aquel que no tiene un dueño a la vista”, de acuerdo con Martínez. Andenes, alamedas, corredores viales y separadores entran dentro de esta categoría y son administrados por el Jardín Botánico, de acuerdo con el decreto 984 de 1998.

Para entender un poco mejor la distribución de responsabilidades en el arbolado de la ciudad, el Jardín Botánico nos compartió este gráfico.

Cuadro Jardín Botánico

Las cifras

Ahora bien, para que Enrique Peñalosa diga que es el “alcalde que más árboles ha sembrado en la historia”, tendría que tener en cuenta en su conteo las cifras de todas las áreas en que se divide el territorio; pero también, las cifras de todos los alcaldes que ha tenido la ciudad y que estos, a su vez, tengan el conteo de las siembras en todas las áreas. Estas últimas cifras son las que, señalamos, no existen.

Como contamos en otro chequeo, antes de 1998 la siembra de árboles estaba a cargo de la Secretaría de Obras Públicas y no se hacía de manera responsable, por desconocimiento o ignorancia. Cuando Peñalosa llegó a la Alcaldía de Bogotá por primera vez (1998-2000), le quitó la responsabilidad a la Secretaría y se la dio al Jardín Botánico, que desde entonces es la entidad distrital encargada de todos los árboles que se siembran en el espacio público.

Pero también, de acuerdo con el decreto 531 de 2010, es la entidad encargada de registrar en el Sistema de Gestión del Arbolado Urbano (Sigau) todos los árboles que hay en la ciudad.

Por estas razones, el pasado 28 de enero acudimos al Jardín Botánico de Bogotá para consultar por las cifras históricas de árboles sembrados en la capital. Yamid Saldaña, vocero de la entidad, le dijo a Colombiacheck que las cifras solo existen desde la primera alcaldía de Enrique Peñalosa y nos envió la siguiente tabla, haciendo la salvedad de que como el Jardín no es la única entidad que siembra árboles, estas cifras solo contenían, aproximadamente, el 40% de la información total.

Tabla árboles sembrados JBB
 

Para obtener una información más completa, que segregara la información por gobiernos e incluyera el total de áreas de la ciudad, pusimos un derecho de petición al Jardín Botánico para que nos suministrara toda la información de la arborización de Bogotá registrada en el Sigau.

Sin embargo, la respuesta tuvo varios inconvenientes; el primero de ellos es que el Jardín Botánico no cumplió con los tiempos que estipula la Ley 1755 de 2015. Además, su respuesta contenía varios errores en la información.

Esta es la respuesta al derecho de petición:

Respuesta Jardín Botánico de Bogotá by Anonymous PlhYbUE on Scribd

En esta respuesta se evidencia que el punto de partida de la información es el año 2008 porque, de acuerdo con Saldaña, “el censo del arbolado urbano terminó en diciembre de 2007, por lo tanto solo se tiene información a partir del año siguiente”. Es decir, solo suministra información a partir del gobierno de Samuel Moreno (2008-2012).

Pero esta información que parte de 2008 solo aplica para la “plantación de árboles en espacio público de uso público” y “en espacio privado dentro del perímetro urbano”. No hay ninguna información sobre el espacio público administrado y las siembras en las Áreas Piloto de Investigación en Restauración Ecológica, o Apire (área rural y de reserva), solo están reseñadas desde el segundo semestre de 2016; es decir, desde que comenzó el gobierno de Enrique Peñalosa.

Por otro lado, la información del derecho de petición no coincide entre sí, ni con la tabla previamente enviada por Saldaña.

Frente a esto lo que le dijo a Colombiacheck Saldaña es que el Sigau es “una plataforma compleja de actualizar” y que presenta retrasos entre lo plantado y lo registrado. Por lo cual, señaló, el Jardín Botánico brinda a la prensa cifras de lo que registran internamente y no de lo que está dentro del Sigau. “Una cosa son los árboles plantados y otros los registrados en el Sigau”, dice Saldaña.

Herman Martínez, quien fue director del Jardín Botánico durante el gobierno de Samuel Moreno, dice, por el contrario, que “los árboles que no están registrados en las plataformas de control, como es el Sigau, no existen”. Y Martínez, quien fue director del Jardín Botánico durante la alcaldía de Gustavo Petro, señala que terminó su dirigencia con el sistema actualizado.

¿Quién ha sembrado más?

Quisimos hacer el conteo de árboles y la comparación entre alcaldes con la información que teníamos disponible, pero aquí encontramos otro problema: no hay acuerdo con cuál es la información considerada “oficial”.

Luis Olmedo y Herman Martínez dicen que debe ser el Sigau, porque es la plataforma que revisan los entes de control. Saldaña dice que debe ser la tabla del Jardín Botánico, porque se basa en lo que efectivamente se ha plantado y no en lo registrado. Además, porque puede presentarse que un ciudadano plante un árbol en espacio público y cuando se haga el levantamiento de la información, ese árbol quede registrado en un gobierno determinado.

En cualquier caso, ponemos la comparación que hicimos con ambas cifras.

Para el caso de la información contenida en el Sigau y entregada a Colombiacheck a través del derecho de petición, en el espacio público de uso público el alcalde que más árboles sembró fue Samuel Moreno, con un total de 66.149; lo sigue Gustavo Petro con 45.086, y en último lugar está Enrique Peñalosa con 26.811.

En la información de la tabla entregada por el Jardín Botánico, Enrique Peñalosa es el alcalde con el mayor número de siembras. Sumando su primer periodo y lo que va del segundo da un total de 130.774 árboles en el espacio público de uso público; seguido de Antanas Mockus que en tres años de gobierno (2000-2003) sembró 98.742, y en tercer lugar Samuel Moreno con 66.668 (insistimos en que las cifras no coinciden entre sí para los mismos valores).

Finalmente, las razones de la cantidad de árboles plantados en cada gobierno son varias y, en algunos casos, polémicas, según nos explicó Luis Olmedo Martínez. Pero quizá lo que no se ha tenido muy en cuenta al decir que uno ha plantado más que otro es una pregunta que se hace Luis Olmedo Martínez: ¿quién se va a hacer responsable de su cuidado?

Los árboles son seres vivos que requieren mantenimiento constante. Pero además, en el contexto de ciudad y gobierno, son bienes públicos que acarrean gastos. La carrera no debería ser por quién siembra más árboles, sino por quién está desarrollando acciones concretas por mantenerlos y cuidarlos.

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Miércoles, 05 Febrero 2020

Ministro de ambiente, impreciso al hablar de reforestación y restauración

Por Sania Salazar y Luisa Fernanda Gómez

Revisamos tres datos chequeables que Ricardo Lozano dijo en RCN Radio. Encontramos dos frases cuestionables y una que calificamos como verdadera, pero.

Durante una entrevista en RCN Radio el ministro de ambiente, Ricardo Lozano, sonó molesto ante las insistentes preguntas sobre cómo lograría el gobierno la meta de los 180 millones de árboles que el presidente Iván Duque prometió sembrar a 2022.

En 18 minutos y 54 segundos el ministro no respondió con detalle de dónde saldrían los árboles, cómo se realizarían las jornadas de siembra ni cómo se garantizaría su cuidado. Colombiacheck encontró en la entrevista tres frases chequeables; dos de las cuales calificamos como cuestionables y una como verdadero, pero.

Colombiacheck envió, hace una semana, un cuestionario a la oficina de prensa del Ministerio de Ambiente para saber cuáles eran las fuentes de los datos que Lozano mencionó en la entrevista, pero no obtuvimos respuesta al momento de publicar esta nota. 

“En la restauración, en un promedio por hectárea se siembran aproximadamente 600 árboles por hectárea, eso cuando usted tiene inclusive una baja densidad de árboles, pero pueden llegar casi a 800 árboles por hectárea”.

Cuestionable
Jesús Orlando Vargas, biólogo del Grupo de restauración ecológica de la Universidad Nacional, explicó que restaurar es recuperar la integridad de los ecosistemas, de su biodiversidad, estructura y función, y que estos no solo tienen árboles, también arbustos, hierbas y animales. Además, aclaró que restauración no necesariamente implica reforestación.

Con respecto a los cálculos sobre el número de árboles sembrados por hectárea, Vargas indicó que eso depende de muchas variables, “una cosa es hacer los cálculos en la zona Andina y otra cosa es en la selva del Chocó o en la selva de la Amazonia, además todo depende, en últimas, del estado del suelo, porque si se siembran árboles en sitios muy degradados y erosionados es seguro que todos se mueren", aseguró.

Además, el profesor aseguró que, en su concepto, es mucho más efectiva la restauración que la reforestación porque puede fijar mucho más CO2, “la gente está sembrando árboles de crecimiento lento que no fijan tan rápido el CO2, los que lo fijan rápidamente son los árboles de crecimiento rápido”, puntualizó.

Sandra Milena Contreras es bióloga y hace parte de la Escuela de Restauración Ecológica de la Universidad Javeriana. Una de las primeras cosas que aclara es que la restauración ecológica no es una fórmula que se pueda aplicar indistintamente, pues la intervención depende del factor que afectó el área, de la historia del área y del tipo de ecosistema donde está, pues no siempre se necesitan árboles, sino otro tipo de individuos.

“Cuando necesitamos tener indicadores del éxito de la restauración el más común es el número de árboles, por eso se habla de número de árboles plantados por hectárea, sin embargo, ese número de árboles depende de las condiciones del área a restaurar, puede ser un área que requiere llenarla de vegetación o no, eso depende de las características del lugar”, señaló Contreras.

“La siembra de árboles recupera los microclimas, recupera la humedad, la productividad y obviamente se reducen las vulnerabilidades frente a eventos extremos climáticos”.

Verdadero, pero

Para Byron Calvachi, biólogo y consultor ambiental, todas estas afirmaciones sobre los beneficios que trae per se la siembra de árboles son parcialmente ciertos, pues hay que tener en cuenta varias cuestiones para cada caso. 

Los microclimas (climas locales de características distintas a las de la zona en que se ubican) se forman por distintos factores, no solo por los árboles. Para su generación, son fundamentales la humedad y los ciclos hidrológicos; porque el agua es el elemento que más ayuda a refrescar las temperaturas. “No basta solo con sembrar árboles. Hay que recuperar páramos y humedales, hay que darle espacio al agua, retornar los ríos”.

Por otro lado, la afirmación de que la siembra de árboles “recupera la humedad” es errónea en opinión del biólogo, porque la humedad se da de forma natural. Es un factor que se da por un exceso de agua; porque un río se movió, por el cambio en el clima, por las temporadas de lluvia. “La siembra en cierta medida recupera la humedad”, indica Calvachi, “pero solo si se hace de forma adecuada”, porque sembrar árboles no hidrofíticos (que favorecen la humedad) en la ronda de un río puede terminar secando el afluente.

Sobre la productividad, no sabemos exactamente qué quiso decir con esto el ministro, pero tomamos la expresión en términos de fertilidad (productividad de los suelos). Y resulta cierto que los árboles ayudan a recuperar esa labor porque el suelo es un ser vivo también. Pero, nuevamente, no basta solo con sembrar árboles. “Tiene que entrar a un proceso de restauración, que incluye elementos mismos del suelo, recuperar la parte hídrica para que reciba el agua que necesita”, dice Calvachi.

Y frente a la reducción de las vulnerabilidades frente a eventos extremos climáticos, todo depende de dónde se haga la siembra, pues la erosión marina y la fluvial no la detienen los árboles. Y si un árbol se siembra en una zona inadecuada, puede generar una catástrofe mayor que la que pretende evitar.

En términos generales, no se trata únicamente de sembrar árboles por sembrarlos, sino de analizar, técnica y científicamente, qué especies se van a sembrar en qué zonas específicas cuántas y por qué razones.

Aún así, teniendo en cuenta esto que mencionamos, la siembra de árboles no es del todo suficiente para los compromisos que hizo Colombia para frenar los efectos del cambio climático. Víctor Resco de Dios, investigador agrotécnico de la Universidad de Lleida, dijo en entrevista con El Espectador que la idea de sembrar más árboles “también puede causar una sensación de ‘compensación’ al medio ambiente y no una real conciencia del daño que causa el consumo del hombre”.  

Por ello, calificamos la afirmación como “verdadera, pero”.

“Se habla que por un árbol sembrado, maduro, aproximadamente, se pueden capturar 0.05 toneladas de CO2 equivalentes, esos son los cálculos que se están haciendo”.

Cuestionable

La bióloga Contreras explicó que la captura de carbono depende de la especie, del tipo de crecimiento que tenga el árbol y del tipo de ecosistema donde se encuentre, entre otras condiciones que influyen en dicha captura.

Vargas explicó que la clasificación de un árbol como “maduro” depende de su clase, pues hay de crecimiento rápido, que pueden vivir entre 20 y 30 años y que tienen tallos delgados, y hay de crecimiento lento, que tienen tallos gruesos, pero pueden vivir más de 100 años. 

El biólogo precisó que los árboles que más capturan CO2 en el tiempo son los de tronco grueso, llamados sucesionales tardíos, que demoran mucho tiempo en engrosar y en crecer en altura.

“Una buena captura de CO2 hay que hacerla combinada, con especies sucesionales tempranas (de crecimiento rápido) y tardías, la gente solamente está utilizando las sucesionales tardías, que al principio crecen muy lentamente, pero hay unos árboles intermedios que crecen rápido y pueden fijar CO2. En Colombia necesitamos conocer todos los tipos de árboles que tenemos y combinarlos con hierbas y arbustos (tal como lo hace la naturaleza) para tener éxito en la restauración ecológica”, concluyó.

La bióloga agregó que la captura de CO2 ocurre cuando los árboles se están desarrollando y disminuye cuando estos llegan a la madurez porque en esa etapa la energía de los árboles está concentrada en otro tipo de actividades. Resaltó además, que la captura del CO2 es el proceso que se produce en la vegetación cuando esta hace la fotosíntesis y que consiste en absorberlo y convertirlo en oxígeno.