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Sábado, 07 Octubre 2017

“Nueve millones de colombianos están por debajo del umbral de pobreza”

Por Sania Salazar

La frase es de la precandidata presidencial Piedad Córdoba, quien redondea la cifra por encima y utiliza el número de un tipo de pobreza distinto al que ella se refiere.

En una entrevista con el medio digital español eldiario.es la precandidata presidencial Piedad Córdoba aseguró que en Colombia hay nueve millones de personas por debajo del umbral de pobreza y que sin una economía sana no es posible garantizar la paz.

 

 

Córdoba, quien en agosto pasado inscribió ante la Registraduría el comité promotor de la recolección de firmas Poder ciudadano para ser candidata presidencial, mencionó la cifra cuando le preguntaron si corría riesgo el proceso de paz con las Farc.

“Las FARC han dejado las armas pero ahora hay toda una tarea por delante de construcción de un Estado. Es decir, 9 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza es una cifra absolutamente provocadora en términos de desestabilización social. Con un salario mínimo de 240 dólares al mes una familia no puede sobrevivir. En el momento en el que estamos, vamos hacia la repetición del conflicto si no hay una reforma económica de Colombia”, fue la respuesta completa de Córdoba.

Después de consultar las cifras de pobreza del Dane, Colombiacheck califica la afirmación como inflada, no solo porque la candidata redondea por encima la cifra, sino porque relaciona la economía con el conflicto, sobre lo que los expertos en el tema no han encontrado consenso.

Según la oficina de prensa de Piedad, ella se basó en el dato del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, que indica que en 2016 la pobreza multidimensional en Colombia fue de 18% para sacar sus propios datos.

Según el DANE, en Colombia hay dos metodologías para medir la pobreza: la Pobreza Monetaria que compara el ingreso en los hogares con el valor de la línea de pobreza (esta incluye la medición de la pobreza extrema) y la Pobreza Multidimensional que evalúa cinco dimensiones: condiciones educativas del hogar, condiciones de la niñez y la juventud, trabajo, salud y acceso a servicios públicos y condiciones de la vivienda.

Las cifras más recientes son de 2016 e indican que en Colombia la pobreza monetaria es del 28% (13.268.000 personas) dentro de los que están 4.003.000 personas en condición de pobreza extrema, es decir el 8,5% de la población, y la pobreza multidimensional (a la que se refirió Córdoba) del 17,8% (8.586.000 personas).

En conclusión, Córdoba utiliza la cifra de pobreza multidimensional para referirse al umbral de pobreza, que se mide con la metodología de pobreza monetaria, lo que no se puede hacer, pues son medidas diferentes, explicaron en el DANE.

Córdoba aseguró también en su respuesta a eldiario.es que con un salario mínimo de 240 dólares una familia no puede sobrevivir. Esa cifra corresponde a 705.882 pesos (al cambio de hoy) y el salario mínimo en el país (sin subsidio de transporte) está en 737.717. Según explicaron en el Departamento de Planeación Nacional, si una familia de cuatro integrantes recibe en Colombia 966.692 pesos o más, no es considerada pobre.

¿Qué relación hay entre la economía y la paz?

El profesor de economía de la Universidad Javeriana, Jorge Restrepo, explica que no hay consenso sobre si es posible o no relacionar la pobreza y el conflicto. “Claro que las condiciones de pobreza generan condiciones que favorecen actividades riesgosas, pero no es suficiente con eso para explicar la emergencia del conflicto ni tampoco para explicar que un acuerdo de paz o una transición hacia el posconflicto tenga éxito, es decir, no es una condición suficiente, más sí, tal vez, necesaria para una sociedad en presencia con conflicto”.

En el artículo “Pobreza y conflicto: ¿Afecta el conflicto la pobreza? publicado en abril de 2012, la economista Ana María Ibáñez dice que el conflicto armado en Colombia “puede ser parcialmente” responsable de la poca efectividad de los programas para disminuir la pobreza y la desigualdad cuando se compara al país con los vecinos. “La violencia armada tiene un impacto desproporcionado sobre la población civil y, en particular, sobre la población pobre rural. Esto, además de significar una victimización de los hogares, destruye activos, inhibe la inversión y debilita los mercados”.

El texto titulado “Guerras y violencias en Colombia. Herramientas e interpretaciones” coincide en que la relación entre pobreza y conflicto es bastante compleja, pero menciona un elemento sobre el que sí hay consenso, que el conflicto tiende a afectar desproporcionadamente a los pobres.

El texto indica que el conflicto afecta a la economía indirectamente debido a que la inversión en actividades productivas se desvía al sector de defensa y esto hace que se reduzca el potencial de crecimiento y la posibilidad de mejora de las condiciones de vida de los más pobres. También menciona que los conflictos violentos tienen efectos indirectos duraderos sobre el bienestar de los individuos y las comunidades más pobres a través de la destrucción de capital humano (la inseguridad humana, menor acceso a servicios públicos como educación, salud y polícia.

El documento menciona además, que aunque hay un acuerdo en la literatura sobre los canales mediante los cuales el conflicto empeora las condiciones de pobreza, la hipótesis según la cual la pobreza causa el conflicto es más problemática.

“La pobreza y el lento desarrollo económico en Colombia tienen raíces históricas profundas. La combinación de una distribución desigual de la riqueza (tierra) y del poder político dio lugar a instituciones económicas y sociales que reprodujeron en el tiempo la estructura excluyente del poder económico y político. Una de las consecuencias fue la provisión insuficiente de bienes públicos como educación, salud, y servicios básicos para los pobres, carencia o tímidas políticas de redistribución de activos (tierra, por ejemplo) y acceso limitado al poder para nuevos actores sociales y políticos”, concluye el análisis.

Viernes, 06 Julio 2018

Duque o Petro ¿quién tiene la razón sobre la fórmula para reducir el gasto?

Por Carlos González

En la campaña presidencial, Iván Duque y Gustavo Petro tuvieron una mirada completamente diferente sobre el manejo de los impuestos y la generación de empleos a partir de la reducción de los gravámenes. Duque dice que bajar gastos permitirá bajar impuestos, que crearán más empleos y elevarán los salarios. Colombiacheck encontró esta afirmación como engañosa.

En una entrevista con el diario El Tiempo, el presidente electo afirmó que, para subir salarios, crear empleo y generar más inversión, “la meta es bajar tarifas tributarias, reducir gastos y combatir la evasión”, a lo que Petro respondió que “no es cierto que eliminando gastos duplicados se puedan reducir impuestos”. Según el ex alcalde de Bogotá, la única manera de bajar los gastos del Estado es hacer una reforma pensional que reduciría en 13 billones de pesos los gastos a la Nación, pero la cual “no quieren los banqueros”, según dijo en un trino.

Para poner en contexto las cifras, hay que señalar que durante los últimos 25 años el gasto público del Estado como proporción del PIB ha crecido considerablemente, es decir, el dinero que gastó el Gobierno en inversión como salud, vivienda, educación, pensiones, etc, en relación con lo que produce cada año.

Mientras que en 1989 ese porcentaje era un 8,5%, para 2016 ya se situaba en 19,8% del Producto Interno Bruto, por lo que la Comisión de Gasto, creada por el presidente Santos para estudiar las reformas que necesita el país, señaló que, en el tema pensional, era importante “moderar la magnitud del gasto”, un argumento más afín a lo que propone Petro.

Según la Comisión, los subsidios a las pensiones le demandan al Estado recursos por más de 41 billones de pesos, que, además, no se distribuyen de manera correcta, pues la tasa de cobertura llega a 27% y la mayoría de estos recursos terminan subvencionando pensiones millonarias.

Sergio Clavijo, director de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), ha reiterado la necesidad de realizar una reforma pensional en la cual se incluyan varios aspectos fundamentales para evitar una bomba fiscal. Según Clavijo, una de las primeras medidas que debería tomar el Gobierno es elevar la edad de pensión en cinco años para hombres y mujeres menores de 47 y 42 años respectivamente.

De igual manera, el experto aseguró que la pensión sustitutiva, es decir la que se hereda, debería disminuirse de 100% a 75%; que la pensión en Colpensiones no se debería calcular en base a los ingresos de los últimos 10 años, sino a los aportes durante toda la vida; y que Colpensiones no debería recibir más afiliados, sino que debería atender a los que ya tiene, lo que en algún momento la terminaría y dejaría el negocio a las entidades privadas.

Según Clavijo, si se realizaran estos cambios, esto le representaría un ahorro de 16% del PIB al país entre 2018 y 2050, con lo cual podría financiarse, por ejemplo, el posconflicto.

Estos argumentos apuntan a que la teoría de Petro es mucho más cercana a la realidad, ya que tanto la Comisión de Gasto, como la Anif, apuntan a que, para reducir el gasto del Estado, lo principal es hacer una reforma pensional, con lo cual se pueden ahorrar varios billones de pesos; sin embargo, como lo ha mencionado el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, se está trabajando en la reducción del gasto público a través de la austeridad, como la reducción de esquemas de seguridad o los viajes en clase económica por parte de altos funcionarios del Estado y otras medidas que le permiten ahorrar dinero a las arcas públicas.

Bajar impuestos para subir salarios y empleo

Según Duque, la contraprestación que espera del sector privado al bajar los impuestos es que aumenten los salarios de los empleados y haya más contratación de personal, para poder disminuir los índices de desempleo, que haya más colombianos cotizando al sistema pensional y que la economía crezca en un 5%.

La propuesta de Duque en campaña fue bajar los tributos a un 20%. Esto generó también una respuesta Petro, quien le criticó que reducir la carga impositiva a las empresas solo aumentaría el déficit y crearía insostenibilidad para las finanzas del Estado. El excandidato agregó que esta propuesta no genera más empleo sino más desigualdad social, que llevará a la clase media a la pobreza.

Un reciente estudio de Fedesarrollo, que analizó la reforma tributaria de 2016, advierte que el impacto de una rebaja del impuesto de la renta a las empresas representaría una caída sostenida de los ingresos del Estado, que pasaría de 15,3% del PIB en 2018 a 14,8% en 2021.

Pero más allá del impacto de una rebaja de impuestos a las empresas, hay quienes advirtieron que las cifras que está manejando Duque son exageradas y que las empresas tienen un nivel de impuestos no tan altos como lo muestra el presidente, quien dice que oscilan entre 50% y 80%.

José Roberto Acosta, miembro de Justicia Tributaria, una ONG que hace estudios académicos en materia de impuestos, le explicó a Colombiacheck que diferentes análisis del Banco de la República, la Universidad Nacional y la Anif indican que la carga tributaria para las empresas oscila en tres rangos: 26,3%, 29,5% y 32,5%. Es decir cifras lejanas a las que señalan Duque.

De esta manera, Acosta calificó las propuestas de populistas, pues en este momento el déficit fiscal de Colombia le impide hacer una reducción de cerca del 20% al impuesto a la renta para las empresas, como se ha planteado. Acosta coincide con Fedesarrollo que esto incrementaría el déficit fiscal entre 0,5% y 1% del PIB.

Además, indicó que es muy importante para el país volver a cumplir la regla fiscal en el corto plazo, que le impide al Estado endeudarse más allá del 3,5% del PIB y con estas propuestas, la única manera de lograrlo sería subiéndole los impuestos a los trabajadores.

Para Germán Montoya, jefe de estudios económicos de Asobancaria, el tema es bastante debatible. Para este experto, la reducción de impuestos puede estimular o no el consumo y el empleo, pero también depende de cada empresa, que es independiente de decidir si contrata o no a más trabajadores, o si invierte lo que se ahorra en pagar deudas o generar rendimientos para sus propietarios.

En 2003, el expresidente Álvaro Uribe, a través de una reforma tributaria, permitió que los empresarios dedujeran una parte (30%) del impuesto de renta a través de la inversión en activos fijos productivos. Con esto, el ahora senador buscaba promover la inversión y el empleo. Si se miran las estadísticas anuales del Dane, de enero de 2003 al mismo mes del año siguiente, el desempleo subió 9 puntos básicos, pues pasó del 16,1% al 17%. Aunque en 2005 bajó 4 puntos porcentuales hasta 13,2%, al final de su gobierno la cifra llegó a 14,6%.

Gustavo Cote, exdirector de la Dian, explicó que estas medidas no garantizaban un aumento del empleo, aunque sí una mayor inversión extranjera. Pues para los capitales que llegan al país es importante encontrar bajas tasas tributarias, pues esto hace atractivos y les da competitividad a los países, dijo el experto.

Así mismo, la firma calificadora de riesgo, Fitch Ratings, manifestó su preocupación sobre una posible reducción de los impuestos por parte de Duque, ya que eso comprometería la regla fiscal del país, es decir el nivel de gastos y deuda del Estado y pondría en riesgo la calificación crediticia de Colombia.

Conozca la ruta del chequeo
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    Frase: Para subir salarios, crear empleo y generar más inversión, la meta es bajar tarifas tributarias, reducir gastos y combatir la evasión.

    Autor de la frase: Iván Duque

    Fuentes: Dane, Comisión de Gasto, Anif, Fedesarrollo, Fitch Ratings, Sergio Clavijo, Justicia Tributaria, El Tiempo.

    Contexto: El presidente electo, Iván Duque, señaló en una entrevista para el diario El Tiempo que reducir los gastos del Estado permitirán bajar la carga tributaria a las empresas, lo cual incrementaría los salarios de los empleados y reduciría el desempleo.

    Calificación: Engañosa