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Martes, 28 Mayo 2019

Paola Holguín confundió metas con resultados de Generación E

Por José Felipe Sarmiento

La senadora presentó el número de estudiantes que el programa espera beneficiar en su primer año como si ya fueran un logro alcanzado, para compararlos con los resultados de Ser Pilo Paga.

En su cuenta de Twitter, la senadora Paola Holguín destacó una supuesta cantidad de estudiantes beneficiados por el programa Generación E, con el que el gobierno de Iván Duque busca mejorar el acceso de los jóvenes de escasos recursos a la educación superior, en comparación con los que alcanzó su antecesor a través de Ser Pilo Paga, iniciativa a la que reemplazó y que tenía el mismo fin.

“Mientras [el expresidente Juan Manuel] Santos logró en 8 años, con Ser Pilo Paga, que 40.000 jóvenes fueran a universidades privadas; Duque, con Generación E, logró que en el 2018 fueran 80.000 jóvenes de bajos recursos gratuitamente a la universidad pública y llegará a 300.000 para el 2022”, escribió la congresista del partido Centro Democrático.

Tuit de la senadora Paola Holguín sobre Generación E vs. Ser Pilo Paga

Por el lado de Ser Pilo Paga, el informe de gestión del Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex) en 2018 sí resaltó que llegó “a 40.000 estudiantes atendidos por el programa”, que es administrado por la entidad. De ellos, quedaban activos 37.954 y empezaron a graduarse las primeras promociones.

La equivocación del mensaje en este punto es que el año de inicio fue 2014. Por tanto, se ejecutó durante los cuatro años del segundo mandato presidencial de Santos y no en los ocho que tuvo su gobierno completo, como lo afirma la parlamentaria.

En cuanto a Generación E, la información es falsa. Para empezar, la Dirección de Fomento de la Educación Superior del Ministerio de Educación todavía no tiene datos definitivos ni siquiera del primer semestre de 2019, cuando se estrenó el esquema. Sus cuentas son preliminares porque todavía están en proceso de validación con las universidades, según explicó Jeisson Ulloa, de la Subdirección de Apoyo a la Gestión de la Instituciones de Educación Superior (IES).

Al respecto, hay que tener en cuenta que muchas universidades públicas empezaron este periodo tarde porque primero tenían que terminar las actividades académicas de 2018, que habían quedado pendientes por el paro. La Distrital, por ejemplo, inició clases del 2019-1 el 26 de marzo. La Nacional lo hizo el 1 de abril en Bogotá y el 15 en Manizales y Palmira.

El segundo semestre, que de por sí no ha comenzado, se ve más lejano en estas instituciones por la misma razón. En consecuencia, todavía no se sabe cuántos serán los matriculados de Generación E para la otra mitad del año. Además, el puntaje en las pruebas Saber 11 es requisito para postularse en una de sus modalidades y, según el cronograma del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes), la publicación de los resultados se hizo el 11 de mayo, casi tres semanas después del tuit en cuestión.

Hasta el momento, la cuenta parcial del Ministerio va en 23.988 beneficiarios en el primer semestre, sumando los dos componentes del programa que van dirigidos a cubrir las matrículas de los estudiantes (el tercero corresponde a los recursos adicionales para las universidades públicas que estas acordaron con el Gobierno tras las protestas del año pasado). Es decir que, por ahora, la cantidad va en un 30 por ciento de la cifra que dio la congresista.

Tablas del Ministerio de Educación con datos parciales de beneficiarios de Generación E

Además, la comparación que hace Holguín tampoco es exacta porque Generación E es un plan más amplio que Ser Pilo Paga. Precisamente, la esencia de este era premiar a los estudiantes de bajos recursos que sacaran los mejores resultados en el examen de Estado para que estudiaran incluso en universidades privadas. Solo el componente de excelencia del nuevo programa tiene ese mismo esquema, aunque con algunas reformas. Sus beneficiarios son 2.792 hasta ahora. La cantidad que dio Holguín es 28 veces mayor.

En cambio, los otros 21.196 matriculados que el Ministerio ha contado hasta la fecha están en el fondo de equidad, que no contempla requisitos basados en las pruebas Saber. Su foco son los estudiantes de bajos recursos en general, siempre que entren a universidades públicas. Lo que se cubre es la tarifa de la matrícula que le llega al admitido y un apoyo para su sostenimiento, no el costo total que tiene para la institución educar a esa persona.

Con las reformas a Ser Pilo Paga en la primera modalidad de Generación E y la entrada en juego de las nuevas áreas, los dos programas “no son tan comparables”, según el economista e investigador pedagógico Julián de Zubiría Samper. El consultor señala que el grupo de equidad, que es la mayoría, “infla los datos del beneficio porque el Estado paga la matrícula de un estudiante de estrato 1 y 2; el problema está en quién cubre el resto”.

Aquí entra el tipo de universidad escogida por los jóvenes de los programas. Es cierto que 87 por ciento de los recursos del programa de Santos terminaron en universidades privadas porque los estudiantes las preferían y que el de Duque, en cambio, pretende fortalecer las públicas. En su componente de excelencia, donde los estudiantes tienen la libertad de elegir las privadas, estas deben financiar la cuarta parte del costo mientras el plan lo cubre completo en las públicas.

El problema con la afirmación de la parlamentaria en este caso es que la mayoría de los beneficiarios de este fondo sigue escogiendo las privadas, aunque en una proporción menor, de 58 por ciento. Son 1.621 contra 1.171 que prefirieron las instituciones del Estado y componen el restante 42 por ciento.

No obstante, “según la ex viceministra [de Educación Superior] Natalia Ariza, hay una población del componente de Equidad de Generación E que está contenida en el componente de Excelencia (los de mejores puntajes) pero al final pueden llegar a ser los mismos. Al menos en las universidades públicas que tienen un ingreso más restringido que requiere un puntaje de Saber 11 más alto”, cita un artículo del portal Cerosetenta de la Universidad de los Andes, publicado cuando se anunció la creación del programa en octubre pasado.

En este orden de ideas, la admisión en universidades públicas cumpliría una función de filtro meritocrático en el componente de equidad, como el que se explicita en el de excelencia. De Zubiría, sin embargo, recuerda que la mayoría de estas instituciones tiene su propio examen, con criterios distintos a los evaluados por las pruebas Saber. Además, el sociólogo Víctor Manuel Gómez Campo, doctor en Educación, explica que “hay un debate muy fuerte sobre cuál de esas dos opciones es mejor para predecir resultados académicos”, al menos en la Nacional, donde es docente.

Otra variable que traen a flote los dos académicos son las formas especiales de admisión que tienen las universidades públicas para algunas poblaciones. Un ejemplo es el Programa Especial de Atención y Movilidad Académica (Peama) de la Nacional que, en aras de la inclusión, modifica el proceso y los puntajes requeridos para los aspirantes de regiones apartadas que se inscriban a ciertos programas en las sedes andinas de la institución (Bogotá, Medellín, Manizales y Palmira).

Entonces, no es posible establecer con seguridad la mejor manera de comparar el número de beneficiarios entre los dos programas: si tomar Generación E como un todo o solo su componente de excelencia, al ponerlo frente al antiguo Ser Pilo Paga. Además, el profesor Gómez Campo señala que “no es pertinente” hacerlo tan pronto, por las diferencias en los periodos de ejecución (cuatro años contra seis meses). “Si lo miramos de aquí a tres años y no hay mucha deserción, podrían ser equivalentes”, dijo.

Los 80.000 son una meta

La senadora Holguín no le respondió a Colombiacheck cuál fue su fuente de información. Lo que concluimos, sin embargo, es que confundió los resultados de Generación E con la meta anual que tiene en su componente de equidad: 80.000 beneficiarios para un total de 320.000 en todo el periodo presidencial de Duque.

El de excelencia, que es el heredero directo de Ser Pilo Paga, tiene unos objetivos más modestos: 4.000 estudiantes al año, para 16.000 hasta 2022. Sumados, ambos fondos darían un promedio de 42.000 matriculados por semestre hasta completar 336.000 al finalizar el mandato.

Mientras el tiempo pasa para ver si esas cifras se concretan, de modo que se pueda hacer una mejor comparación entre los dos programas, la afirmación de la congresista es falsa porque presenta objetivos a largo plazo como si fueran metas cumplidas de manera muy anticipada.

Jueves, 16 Agosto 2018

Es cierto que la bancada del Centro Democrático aún no entrega sus donaciones en Mocoa

Por Laura Camila Pinilla y Miriam Forero

Durante la campaña presidencial circularon imágenes asegurando que Duque y Uribe no quisieron donar cinco días de su sueldo para la tragedia de Mocoa. Colombiacheck encontró que, aunque la bancada uribista del Congreso anterior sí creó el fondo de donaciones que había prometido, las donaciones todavía no se han entregado.

El nuevo presidente, Iván Duque, tendrá que enfrentar su primera emergencia esta semana. Una nueva ola invernal está causando estragos en varias partes del país y el presidente ya anunció que viajará a Mocoa esta semana para atender la crisis.

Allí, también tendrá que enfrentar las promesas hechas por su partido durante otra emergencia el año pasado. El 31 de marzo de 2017, una avalancha en la capital de Putumayo dejó más de 300 muertos y 70 desaparecidos y sepultó parte de la ciudad. Cuatro días después, el Senado tomó la decisión en plenaria de donar cinco días de sueldo de cada parlamentario para apoyar la reconstrucción y las ayudas a los damnificados.

Al cierre del Congreso anterior, varios portales web les recordaron a algunos de los senadores salientes que nunca autorizaron el descuento acordado de sus sueldos para la donación, por lo que el monto final fue inferior al programado. De hecho, el tema fue usado en la campaña presidencial contra Iván Duque, pues el partido del nuevo presidente de Colombia se apartó de esa donación colectiva.

Imágenes como esta circularon masivamente en todo tipo de redes sociales:

Cadena sobre donación del CD a Mocoa

Colombiacheck decidió revisar qué tan cierto fue esto y qué pasó con los senadores que sí donaron y los que no.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd, la entidad gubernamental encargada de recaudar todas las donaciones y gestionar la rehabilitación del municipio, reportó un total de 10.167 millones de pesos que entregaron instituciones y empresas nacionales, y más de 27.240 millones de pesos de entidades internacionales que apoyaron esta causa.

Por su parte, el Senado de la República hizo una donación de 370 millones, mucho menos de lo acordado en plenaria el 4 de abril del 2017, cuando se determinó que cada senador daría cinco días de su salario (unos 430 millones de pesos en total). Con esta decisión, se preveía contribuir a la construcción de albergues, casas y a la reconstrucción de infraestructura y la atención vitalicia a los afectados.

Hay tres razones para la disminución de las donaciones.

La primera es que a 71 senadores se les descontó lo acordado por nómina desde la Dirección Administrativa, según le informó a Colombiacheck Mauricio Lizcano, presidente del Senado para ese momento.

La segunda es que nueve congresistas de diversos partidos no autorizaron dicho débito. La tercera es que la bancada entera del Centro Democrático, aunque también autorizó el recaudo, se apartó de la donación conjunta del Senado, pues aseguraron que la harían por su cuenta, a través de una fundación.

→Asista al lanzamiento de la guía ‘Pistas para Narrar Emergencias. Periodistas que informan en zonas de desastres’, que presentará Consejo de Redacción el próximo 28 de agosto.

La fundación uribista con lazos bananeros

Efectivamente, el 3 de abril de 2017, tres días después de la tragedia de Mocoa, se creó la Fundación Mano en el Corazón, que luego fue registrada en la Cámara de Comercio de Medellín, con el fin de ofrecer ayuda a víctimas de desastres naturales.

Esta ong es manejada por personas de la entraña del uribismo. De hecho, su dirección en la capital antioqueña, su teléfono y su correo electrónico de contacto coinciden con los del conglomerado antioqueño Banafrut, cuyo gerente general y cabeza visible desde hace años es también el representante legal de la fundación, Nicolás Echavarría Mesa, exgerente de la campaña presidencial de Óscar Iván Zuluaga.

Registros de Banafrut

En 2011, el exparamilitar Raúl Emilio Habún Mendoza, alias “Pedro Bonito”, incriminó a Echavarría en una lista de ganaderos y bananeros que supuestamente apoyaron a las autodefensas durante su consolidación en el Urabá. El empresario es, además, miembro de la junta directiva de PharmaCielo, la primera compañía en recibir licencia para procesar y cultivar cannabis medicinal.

La representante legal suplente de Mano en el Corazón es Maria Claudia Salgado Rodríguez, quien fue asesora de la presidencia de Álvaro Uribe y resultó salpicada por Yidis Medina, quien la acusó de ofrecerle prebendas para votar a favor de la reelección presidencial. De hecho, la Corte Suprema le pidió a la Fiscalía investigar a Salgado por ese señalamiento.

El periodista Daniel Coronell, por su parte, investigó y denunció la manera presuntamente irregular en que la asesora llegó al cargo en Palacio sin cumplir los requisitos que exige la ley.

Los otros directivos de la junta de la fundación son Camilo Sáenz Koop, excandidato al Senado por el Centro Democrático en 2014 y Elsa Dorronsoro de Aljure, miembro de la dirección nacional de ese partido y líder uribista en Cali.

De acuerdo con su informe de gestión de 2017, la entidad sin ánimo de lucro recaudó 142’593.134 en donaciones de los senadores y representantes a la Cámara del Centro Democrático, lo cual da un promedio de 3,6 millones por parlamentario (la colectividad tenía 39 curules), un poco menos de lo que donó cada senador en la colecta hecha por los demás partidos. La oficina de pagaduría del Congreso le confirmó a Colombiacheck que a los congresistas de esa bancada se les hizo el débito, con destino a la Fundación Mano en el Corazón.

El documento de la ong indica que lo que se planeaba hacer con ese dinero es construir 24 soluciones de vivienda para los damnificados de Mocoa. Pero, a 31 de diciembre del año pasado, nueve meses después de la avalancha, el único avance consistió en “acercamientos” con los alcaldes de Mocoa y Villagarzón, ladrilleros y entidades que podrían donar la estructura y diseño.

Los avances, según las autoridades de Mocoa, no han ido más allá. José Antonio Castro, alcalde del municipio, le confirmó a Colombiacheck que el ahora presidente del Congreso, el senador del Centro Democrático Ernesto Macías, los llamó para ver qué disponibilidad de terrenos había, pero no se han dado más gestiones, ni donaciones por parte del partido o de la fundación.

Por su parte, la representante suplente de Mano en el Corazón, María Claudia Salgado, nos aseguró que actualmente siguen “diligenciando el lote para la construcción de las viviendas prometidas”, pero advirtió que no puede especificar en qué parte del proceso va dicha diligencia. “Tenemos un compromiso que vamos a cumplir”, le dijo a Colombiacheck, luego de asegurar que también su partido ha apoyado albergues y donado toneladas de comida y ropa.

La Ungrd nos confirmó que dentro de los donantes para la reconstrucción de Mocoa no está la Fundación Mano en el Corazón.

¿Y qué pasó con las donaciones de los otros partidos?

La ‘vaca’ que hicieron los demás senadores, según lo aprobado en plenaria el 4 de abril del año pasado, se tramitó a través de la Ungrd. Es decir, el dinero pasó a hacer parte del fondo común con el cual el gobierno de Santos trabajaba en la reconstrucción de Mocoa y la ayuda a las personas afectadas.

Sin embargo, reportes de los medios de comunicación y denuncias de la comunidad mocoana han señalado los incumplimientos e informes inflados por parte del ejecutivo. De hecho, uno de los puentes que se construyeron como reparación a la tragedia del año pasado no resistió la nueva emergencia de esta semana y se cayó por las fuertes lluvias.

Una investigación de marzo de La Liga Contra el Silencio, una alianza de periodistas y medios que combate la censura, encontró que, a un año de la tragedia, “las viviendas para los damnificados, los puentes vehiculares y el acueducto presentan retrasos considerables respecto a los anuncios hechos por el Gobierno”. El informe, además, identificó que la reconstrucción se estaba realizando sin un Plan Básico de Ordenamiento Territorial actualizado.

Finalmente, la otra parte del pastel la conforman los senadores que, según informó en mayo del año pasado la oficina de prensa de la alta cámara, no autorizaron el descuento de cinco días de salario para la recolección de fondos acordada. Ellos son: Jorge Hernando Pedraza Gutiérrez y Javier Mauricio Delgado del Partido Conservador; Javier Tato Álvarez, Lidio Arturo García Turbay y Luis Fernando Duque García del Partido Liberal; Eduardo Enrique Pulgar y Germán Darío Hoyos del Partido de la U; y Juan Carlos Restrepo Escobar y Bernabé Celis Carrillo de Cambio Radical.

De estos nueve legisladores, tres le contestaron a Colombiacheck sus consultas al respecto. La jefe de prensa del senador Pedraza, Carolina Garzón, informó que él prefirió hacer su propia donación (el senador se negó a indicar la suma exacta) a la familia García Riofrío, que tenía cuatro mujeres adultas con discapacidad, cuyo caso conoció por las noticias de aquellos días. La gestión, según Garzón, se hizo a través de una fundación de la Policía Nacional en Mocoa, que les ayudó a los damnificados escogidos por Pedraza a comprar los muebles necesarios para su nueva casa.

Luís Fernando Duque y Javier Tato Álvarez aseguraron que hicieron donaciones en especie, el primero a través del Parlamento Andino y el segundo por intermediación de la diputada liberal Leidy García, expresidente de la Asamblea del Putumayo, a quien hicieron llegar dos camiones de ayudas el senador Álvarez y un grupo de amigos personales, según el parlamentario.

De este modo, la ayuda parece no haber sido tan contundente como se planteó al filo de la tragedia. Primero, no se lograron recaudar los 430 millones anunciados, pero sí se recaudaron 370, que corren el riesgo de hacerse agua si las gestiones del Gobierno nacional no superan pronto los laberintos burocráticos que están causando retrasos en las obras. Por otro lado, el aporte del Centro Democrático tampoco se ha concretado aún en casas para los damnificados y los dineros, al parecer, permanecen en la fundación que el partido creó para este fin.

* Laura Camila Pinilla es estudiante de periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga. Participó en el proyecto “Laboratorio de verificación de datos”, de Colombiacheck, con el apoyo de Facebook, Deutsche Welle Akademie y la Pontificia Universidad Javeriana. Este artículo fue desarrollado con el acompañamiento y edición de Colombiacheck.