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Lunes, 05 Marzo 2018

Plazas Vega confunde cifras de erradicación y sustitución de cultivos ilícitos

Por Sania Salazar

El candidato al Senado asegura que no se cumplió la meta de erradicación de cultivos ilícitos, cuando, en realidad, se sobrepasó. En su crítica omite que el programa tiene dos componentes y generaliza con los datos de uno solo.

Luis Alfonso Plazas Vega, coronel retirado del Ejército, conocido por liderar la retoma del Palacio de Justicia, y ahora candidato al Senado por el Centro Democrático, criticó en su cuenta de Twitter los resultados de la política de erradicación de cultivos de coca en el país. Según el candidato, en febrero de 2017 el Gobierno fijó la meta de erradicar 100 mil hectáreas de coca, pero no lo logró, por lo que ampliaron el plazo hasta mayo, pero a la fecha del trino (8 de febrero de 2018) solo habían erradicado 16 mil hectáreas.

 

 

Después de consultar varias fuentes oficiales y un estudio sobre la sustitución de cultivos ilícitos en el país, Colombiacheck califica la afirmación como engañosa porque, aunque la cifra de la meta es cierta, esta se refiere a dos estrategias: erradicación y sustitución, de las cuales la primera superó su objetivo -totalmente contrario a lo que dice el candidato- y la otra sí es la que ha tenido problemas para su ejecución.

Plazas Vega adjunta en el trino un video en el que el Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, informa que la meta del Gobierno para 2017 es “afectar y sustituir 100 mil hectáreas de cultivo de coca, de las cuales 50 mil en procesos de sustitución voluntaria y 50 mil en procesos de erradicación forzada”. Esa es la primera precisión que hay que hacer, pues quien lea el trino, pero no vea el video, puede creer que el objetivo era erradicar las 100 mil hectáreas, cuando el plan incluía también sustitución. Los medios, registraron el anuncio de la meta del Gobierno en enero de 2017.

Por un lado, en lo que tiene que ver con erradicación, un informe del Ministerio de Defensa indica que en 2017 erradicaron manualmente 52.001 hectáreas y que en enero de 2018 el conteo iba en 1.615, lo que da un total de 53.616. Es decir, se han erradicado 37.616 más hectáreas de las que dice Plazas Vega. Además, superaron las 50 mil prometidas, por lo que sobrepasaron la meta en erradicación. ¿Pero cuántas se han sustituido?

El director de Sustitución de Cultivos Ilícitos de la Alta Consejería para el Posconflicto, Eduardo Díaz Uribe, aseguró el pasado 22 de febrero en una columna en El Tiempo que la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) ha certificado la sustitución de 16.754 hectáreas de coca.

Una cifra menor cita el informe ¿En qué va la sustitución de cultivos ilícitos. Balance del 2017 y lo que viene en 2018, de la Fundación Ideas para la Paz, FIP. “Con la información disponible no es posible determinar cuántas hectáreas fueron erradicadas voluntariamente durante ese año. Si bien las familias reportaron casi 40.000 hectáreas que se encontrarían en proceso de sustitución, hasta diciembre de 2017 Unodc había verificado un poco más de 15.000 (la tercera parte de la meta anual establecida)”.

En cuanto al plazo para alcanzar la meta de sustitución, El Espectador informó en septiembre de 2017 que, según el Alto Consejero para el Posconflicto, este se cumpliría a finales de 2017 o inicios de 2018. Sin embargo, Díaz Uribe le dijo a Colombiacheck que la fecha límite es mayo de este año, pues, aunque ambas estrategias fueron anunciadas en febrero, la de sustitución tuvo una primera etapa de conversación con las comunidades y, como tal, inició tres meses después, en mayo de 2017. De todos modos, a tres meses de la nueva meta, Naciones Unidas sólo da cuenta de que se ha alcanzado un 33%.

Además, contactamos a un asesor y al equipo de prensa de Plazas Vega para saber en qué fuente se basó para asegurar lo de la ampliación del plazo y la mencionada cifra de erradicación, pero no hemos recibido respuesta. En resumen, la frase del candidato usa cifras cercanas a la realidad, pero las pone en el contexto equivocado:

 

  1. La meta de erradicación era de 50 mil hectáreas, no de 100 mil. Ese último dato hace referencia a la meta del programa completo, es decir, mitad erradicación y mitad sustitución.
  2. La meta de erradicación sí se alcanzó, e incluso se superó.
  3. La ampliación del plazo, en el caso de la sustitución, parece que sí se dio, pues el gobierno, efectivamente, inicialmente habló de que se cumplirían las dos metas durante el año pasado.
  4. No se han erradicado 16 mil hectáreas, sino 53.616. Al parecer, el candidato confundió esa cifra con los alcances que ha tenido el programa de sustitución, cuyas dificultades explicamos a continuación.

La sustitución, difícil y lenta

El director del programa de sustitución resaltó que la sustitución depende del involucramiento de las familias cultivadoras y explicó que Naciones Unidas verifica si esta se está realizando, proceso que está rezagado por motivos de seguridad: “de 17 misiones que se hicieron entre enero y febrero 12 fueron bloqueadas”, informó.

Díaz Uribe indicó que los principales problemas a los que se han enfrentado para lograr que los cultivadores de coca sustituyan sus sembrados por productos lícitos es la desconfianza en las instituciones. También los intereses de quienes no quieren que esos cultivos desaparezcan, que han derivado en problemas de seguridad como asesinatos de líderes y bloqueos de las actividades de sustitución y de verificación de las Naciones Unidas.

El informe de la FIP aclara que a un año de la implementación del Acuerdo Final y la puesta en marcha del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) es apresurado sacar conclusiones sobre su éxito o su fracaso.

“La sustitución requiere de recursos y tiempo. Se trata, nada más y nada menos, que de generar condiciones para que comunidades afectadas por la guerra y dependientes de esta economía ilegal sean incluidas social y productivamente. En otras palabras, que el Estado llegue y permanezca en territorios donde su presencia ha sido intermitente”, dice el informe.

El documento da cuenta de los avances, pero también de las dificultades del proceso de sustitución:

-El aumento en las tasas de homicidios y los altos niveles de violencia en las zonas donde se desarrolla la sustitución de cultivos.

-La respuesta del Estado se ha enfocado en incrementar el pie de fuerza, con la creación de centros estratégicos, sin contar con un verdadero modelo de seguridad rural.

-La asistencia técnica y los proyectos de ciclo corto no han llegado a las regiones. “Actualmente, hay miles de familias recibiendo un subsidio mensual sin ningún tipo de orientación o asistencia técnica”.

-La inversión en bienes públicos es claramente insuficiente.

Coordinación con Mindefensa

Díaz Uribe explicó que el Ministerio de Defensa, encargado de la erradicación, ayuda en el proceso de sustitución brindando seguridad y ayudando en la sustitución cuando la comunidad lo solicita, en un trabajo conjunto que han denominado “sustitución asistida” o “sustituir con seguridad”. La diferencia entre ambas estrategias radica en que para las sustitución el punto de partida son las familias, mientras que para la erradicación son las matas”, precisó.

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Jueves, 15 Marzo 2018

Las cuentas ‘alegres’ de Petro para el Senado

Por Ana María Saavedra

El candidato presidencial aseguró que ni Uribe ni Vargas Lleras ganaron en el Senado y hace cuentas de cómo las “fuerzas de la paz” serían mayoría absoluta. Los hechos dicen otra cosa.

En un trino Gustavo Petro afirmó: “Uribe y Vargas Lleras no ganaron en Senado como dice @ELTIEMPO, ni juntos, incluyendo al partido conservador, son mayoría. Las fuerzas alternativas ganaron en Senado con el 27% y si juntan las fuerzas de la Paz, son mayoría absoluta”.

 

 

Esta frase, trinada en la mañana del 12 de marzo -un día después de las elecciones legislativas y de las consultas presidenciales interpartidistas-, desmentía un artículo del diario El Tiempo.

Revisamos las cifras, analizamos las interpretaciones de Petro y encontramos que su afirmación es Ligera, pues, por un lado, el diario no dijo lo que el candidato afirma y, por otro lado, las cuentas que hace a su favor carecen de sustento.

Lo primero es que Colombiacheck revisó los trinos y los artículos publicados por El Tiempo sobre las elecciones y encontró que el balance de resultados se entregó en una nota titulada ‘Centro Democrático y Cambio Radical, con más curules en el Senado’, en la que se indica que “el Centro Democrático se convirtió este domingo en el partido con la mayor votación para el Senado, mientras que Cambio Radical fue la segunda colectividad en votos”. En ninguna parte de esa nota se dice que estos partidos “ganaron en el Senado”.

Lo que sí señala el diario capitalino es que “sumados estos dos partidos, que no son tan lejanos política ni ideológicamente, ya tienen 35 curules. Eso les va a permitir tener un gran manejo en el Legislativo”.

Y agrega: “Un poco más de centro en el espectro político están los conservadores, que se quedaron con 15 curules (...) Sin embargo, los ‘azules’ son considerados más de derecha que de centro. Esto significa que para algunos temas, como implementación de los acuerdos de paz, podrían estar más cerca del Centro Democrático y de Cambio que de otros partidos que apoyan lo acordado con la exguerrilla”.

Lo que es indudable en estas elecciones, además de los primeros lugares ocupados en el Senado por el CD y Cambio, es que el expresidente Uribe fue el mayor elector con 875.554 votos, seguido de Antanas Mockus con 540.783.

En segundo lugar, en su trino, Petro hace cuentas de los partidos que ganaron las elecciones al Senado y desmiente nuevamente a El Tiempo al decir que las fuerzas de Uribe y Vargas Lleras, unidas a los conservadores, no son mayoría.

Aunque el periódico tampoco afirma eso en su artículo, vale la pena revisar las cuentas. Mientras los partidos Centro Democrático (de Álvaro Uribe) y Cambio Radical (del candidato presidencial Germán Vargas Lleras) obtuvieron 19 y 16 escaños, respectivamente, los conservadores 15, lo que daría una suma de 50.

En ese punto, Petro tiene razón al decir que no son mayoría absoluta porque este Senado, incluyendo las dos curules indígenas y las cinco de las Farc, es de 107. Para tener esa mayoría tendrían que ser 54 senadores.

El problema se da cuando el candidato hace la cuenta del lado contrario, y suma lo que él llama “fuerzas alternativas” y las “fuerzas de la paz”. Según los analistas políticos Juan Pablo Milanese, jefe del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi; Yann Basset, de la Universidad del Rosario, y Santiago Virguez, investigador de Congreso Visible, estas son interpretaciones que él hace, que no se basan en hechos y que no se pueden apresurar aún.

Los partidos que podrían ser reconocidos como alternativos -la Alianza Verde, el Polo y los Decentes-, juntos llegan a 19 curules, y en los cálculos de Petro a estos se les suman las cinco curules de las Farc y la dos indígenas -que en este momento están enredadas por el voto en blanco-. Serían un total de 26, lo que daría un 24,2 % y no un 27%, como indica el candidato. Para que esta cuenta cuadre se le debe incluir al Mira, movimiento cristiano, que no representa la corriente alternativa de los otras cuatro bancadas mencionadas.

Y cuando a esta ecuación Petro le aumenta el término de “fuerzas de las Paz” para llegar a mayoría absoluta, sus cálculos quedan aún más subjetivos y carentes de sustento. En las legislatura pasada los partidos que apoyaron los acuerdos de paz fueron, además de los mencionados anteriormente como fuerzas alternativas, La U y los liberales, cada uno con 14 curules electas. En total, si estas fuerzas se únen, darían 57 curules.

Sin embargo, no es correcto hablar de esos siete movimientos como una corriente unida en el legislativo. “Son cálculos que no se pueden hacer en este momento. Si bien el Partido Liberal y La U acompañaron los acuerdos de paz, no sabemos cómo van a actuar ahora. En los medios han contado de reuniones de las dirigencias de los partidos. En el caso de La U, se podrían ir con Duque, y en el caso de los liberales, con Vargas Lleras. Hay gente de ellos que no tiene un perfil político a favor de la paz sino que son clientelistas y no sabemos cómo van a votar en este periodo. No tienen compromiso en una acuerdo político”, explicó Santiago Virguez de Congreso Visible.

Incluso, lo que pasó con los problemas que tuvo el Gobierno para aprobar temas como la Jurisdicción Especial para la Paz por el ausentismo en el Congreso el 14 de noviembre del año pasado -de los 44 senadores que no asistieron, 8 eran del partido Liberal y 7 de La U-, muestra lo impredecibles que son las “fuerzas de la paz” para ser mayoría absoluta.

O en el caso de partidos como el Liberal, recuerda Milanese, senadoras como Viviane Morales y Sofía Gaviria (que ya no están en el Congreso) no votaron por los acuerdos. “Ni el Liberal ni La U son bancadas disciplinadas al votar”.