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Verdadero pero...

Domingo, 17 Noviembre 2019

Sí hay proyecto de Uribe que proponía pago por horas, pero no reforma laboral del Gobierno

Por José Felipe Sarmiento

La Gaceta del Senado que circula en redes con la iniciativa es verdadera, pero el Ejecitivo no le había dado apoyo. Actualización: el proyecto avanzó a segundo debate pero sin los artículos polémicos.

Actualización 5 de diciembre de 2019, 10:00 a.m.

En la sesión del martes 3 de diciembre, la comisión séptima del Senado aprobó el proyecto en primer debate en lo referente a la reducción gradual de la jornada laboral sin afectar salarios (los primeros cuatro artículos) y la vigencia (el último). El resto del contenido, incluyendo el artículo que establecía el pago por horas para jóvenes estudiantes y personas de la tercera edad, fue eliminado por consenso y con votación unánime.

Actualización 27 de noviembre de 2019, 12:50 p.m.

El pasado martes 26 de octubre, el expresidente y senador Álvaro Uribe anunció en la sesión de la Comisión Séptima del Senado que retirará el artículo del proyecto de ley que establece el pago por horas para jóvenes estudiantes y adultos mayores. “Creemos que ahí hay un problema social por resolver, pero hay que dar tiempo para que sigan pensando cómo hacerlo”, explicó.

Sin embargo, este cambio todavía no se ha oficializado en comunicación a los demás congresistas de esa comisión. “En la ponencia aún no está esa modificación”, le dijo a Colombiacheck otro de sus integrantes, el senador Carlos Fernando Motoa.

***
 

El presidente, Iván Duque, dijo esta semana que “no existe ninguna reforma laboral presentada por nuestro gobierno”, como una aclaración frente a uno de los argumentos que se ha usado para apoyar el paro del 21 de noviembre que es, justamente, la crítica a una reforma laboral supuestamente propuesta por el Ejecutivo.

Pero en respuesta a esta afirmación del mandatario, algunos usuarios de Twitter han puesto a circular imágenes de un proyecto de ley del expresidente y senador Álvaro Uribe, acompañadas por mensajes que lo presentan como si se tratara de una de iniciativa gubernamental. Esto llevó a que varios usuarios le preguntaran a Colombiacheck sobre la veracidad de esas versiones.

Por ejemplo, un trino asegura que “en la Gaceta del Congreso sale esta belleza” y muestra un facsímil de la publicación, luego de cuestionar a Duque por negar la existencia de la “reforma laboral”.

Tuit que presenta proyecto de ley laboral de Uribe como reforma del Gobierno

Aunque la iniciativa que se ve en la Gaceta es real y fue firmada por toda la bancada del Centro Democrático, que es el partido de Uribe y del presidente, el mensaje es ‘verdadero pero’ porque no es una reforma general del Código Sustantivo del Trabajo y tampoco es de autoría del Gobierno ni el Ejecutivo le ha manifestado su apoyo (o rechazo).

El contenido

El Proyecto de ley 212 de 2019 del Senado sí fue publicado en la Gaceta del Congreso 973 del pasado 2 de octubre. Sin embargo, la jefe de prensa de Uribe, Stephanie Carrillo, aclaró que no es una reforma laboral porque “no aborda temas como relación o contratos de trabajo, remuneración o prestaciones sociales”.

Al revisar el texto, se puede comprobar que modifica directamente un solo artículo del Código Sustantivo del Trabajo, el 161. Este cambio consiste en reducir la jornada laboral de 48 a 45 horas semanales. También disminuye de diez a nueve el máximo diario y elimina el mínimo, que actualmente es de cuatro horas continuas.

La propia exposición de motivos del proyecto reconoce que este cambio no es profundo porque esta nueva jornada “es la que ya se tiene implementada en la práctica”. Para demostrarlo cita la versión más reciente (2016-2017) de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del DANE que, en efecto, determinó que el promedio actual es de 45,1 horas laborales a la semana a pesar de que la ley permite 48 como máximo.

Las siguientes disposiciones establecen claridades sobre esos puntos. Una es que estas nuevas normas podrían ser implementadas de forma gradual por los empleadores hasta llegar a la meta, a más tardar, en tres años. Otra es que esto no puede afectar los salarios ni otros derechos adquiridos por los trabajadores.

Enseguida, dice que lo anterior exonera a los empleadores de cumplir con el Artículo 163-A del Código, creado por la reforma de 1990, que establece que dos de las 48 horas semanales de trabajo máximas actuales deben ser para actividades recreativas en las empresas con más de 50 empleados. Lo mismo hace con el 5-A de la Ley de Protección a la Familia, adicionado a esta en 2017 para flexibilizar los horarios de quienes trabajan y además cuidan de sus parejas u otros parientes.

El Artículo 6 de la propuesta es el que plantea la contratación y el pago por horas para personas de 18 a 28 años que estudien y trabajen, así como para quienes sigan laborando después de la edad de jubilación, que actualmente es de 57 años para las mujeres y 62 para los hombres. El siguiente, le da seis meses de plazo al Ministerio de Trabajo para reglamentar el funcionamiento del sistema de salud para quienes coticen con esa nueva modalidad. Y el último, como en cualquier proyecto, establece la vigencia.

Para el abogado laboralista Camilo Cuervo Díaz, profesor de la Universidad Javeriana, “lo único medianamente novedoso [del Artículo 6] es que permite pagar seguridad social por menos del mínimo nominal, lo cual ya se puede hacer hoy en algunos sistemas que permiten cotizar por días”.

Aunque la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sí considera, a partir de su Estudio Económico de Colombia 2019 publicado en el 24 de octubre, que hoy existe una “penalización del empleo a tiempo parcial” y sugiere establecer un salario mínimo por horas para evitarla, el docente explica que no hay ninguna norma que prohíba expresamente esa modalidad de contratación. Así que la iniciativa está lejos de ser una gran reforma laboral. Por el contrario, Cuervo la considera un “globo”.

Y mientras el Legislativo lo eleva, el Ejecutivo no ha dicho si está a favor o en contra.

La posición del Gobierno

El senador uribista Honorio Henríquez ya elaboró una ponencia para que el proyecto sea aprobado en primer debate en la comisión séptima, pero este fue aplazado el pasado miércoles, entre otras razones, porque los ministerios de Trabajo y Hacienda no se han pronunciado sobre su contenido. Esto lo confirmaron Carrillo y el autor de la proposición de aplazamiento, Carlos Fernando Motoa, de Cambio Radical.

Colombiacheck buscó un pronunciamiento del MinTrabajo a través de su oficina de comunicaciones sin obtener respuesta hasta el momento de publicar esta nota.

No obstante, Duque y la ministra Alicia Arango han insistido en que no presentarán una reforma en esta materia sin pasar por la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, en la que participan gremios y sindicatos. Lo manifestaron precisamente ante ese organismo el martes pasado y en octubre, así como la semana pasada en el taller ‘Construyendo País’ de Barichara, Santander, y el Congreso Nacional Agropecuario.

El presidente de la Confederación de Trabajadores de Colombia (CGT), Luis Miguel Morantes, le dijo a Colombiacheck que en esa mesa “no hay todavía ninguna propuesta concreta de reforma por parte del Gobierno”. Además, aclaró que el proyecto de Uribe tampoco se ha discutido en esa instancia “porque no ha llegado oficialmente a la agenda, aunque se sabe que existe”.

El único pronunciamiento de Arango sobre el pago por horas ha sido en respuesta a una propuesta que la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) hizo en septiembre, de abrir esa posibilidad para actividades específicas como el diseño gráfico, la programación informática o la gastronomía; pero esta no hacía alusión a la edad, que es el factor diferencial en el proyecto del Centro Democrático. En todo caso, la jefa de cartera dijo entonces que “nosotros, como gobierno, no estamos totalmente de acuerdo”.

De modo que sí existe el proyecto del uribismo en trámite, pero no tiene los alcances de una reforma ni ha sido promovido por el Ejecutivo, que tampoco ha planteado una posición clara sobre ideas similares.

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Lunes, 04 Marzo 2019

Inversión extranjera sí disminuyó, pero no por ‘posibilidad de guerra’

Por José Felipe Sarmiento

En enero, la inversión extranjera tuvo un descenso del 44 por ciento, pero la causa no fue, como dijo un tuitero, “por la posibilidad de una guerra internacional”.

Un influenciador de Twitter le atribuyó al presidente Iván Duque la culpa de un descenso de 44 por ciento en la inversión extranjera que, según él, “rompió ese huevito”. No explicó de dónde sacó la cifra pero sí teorizó sobre la causa: “por la posibilidad de una guerra internacional” y contrastó con el crecimiento de la misma variable durante el gobierno de Juan Manuel Santos “por la seguridad que daba el acuerdo de paz”.

Otro usuario respondió al mensaje con una captura de pantalla de una noticia del diario económico Portafolio en internet que coincidía en la cifra. El medio sí publicó la nota pero sin el análisis que hizo el tuitero.

El texto, escrito por la agencia británica Reuters, solo es informativo y aclara que se basa en cálculos preliminares del Banco de la República. No obstante, Colombiacheck le pidió al Emisor el cuadro con los datos en los que se basaron los artículos de prensa y sacó las cuentas.

El tuitero no lo dice, pero las notas se refieren a la inversión extranjera neta para enero de 2019. Esta sale de sumar la inversión extranjera directa (en bienes u otros recursos por medio de empresas constituidas en el país) y la inversión extranjera indirecta, o de portafolio (en títulos negociables a través de fondos de capital extranjero), y restar la que sale de Colombia hacia el exterior en las mismas modalidades.

Con esta fórmula, que confirmó el economista industrial Carlos Esteban Posada, profesor de la Universidad Eafit y exjefe de análisis macroeconómico del Departamento Nacional de Planeación, los resultados confirman la cifra del usuario y los artículos.

En enero de 2019, la inversión extranjera directa fue de 769 millones de dólares; la indirecta, -198 millones (es negativa porque los extranjeros sacaron de Colombia más plata de portafolio que la que invirtieron) y la de Colombia en el exterior, 35 millones (da positiva porque los nacionales devolvieron más plata al país de la que pusieron afuera). Así:

769 - 198 + 35 = 606 millones de dólares.

Para el mismo mes del año pasado, la inversión extranjera directa fue de 604 millones de dólares; la indirecta, de 703 y la de Colombia en el exterior, de -216 millones. Así:

604 + 703 - 216 = 1.091 millones de dólares.

Entonces, la reducción de la inversión extranjera neta al comparar ambos meses de enero es de 485 millones de dólares. Esto, en efecto, equivale a 44,4 por ciento. Pero el análisis es menos grave de lo que parece.

No tan rápido

El problema es que los datos mensuales de la inversión tienden a ser “muy volátiles”. Esto quiere decir que son periodos muy cortos para evaluar tendencias, porque pueden tener cambios muy grandes que a largo plazo no sean tan significativos. En esto coincidieron Posada y Daniel Wills, matemático, doctor en Economía y profesor de la Universidad de los Andes.

El docente de Eafit, que también ha sido investigador del Banco de la República, señaló que podría tratarse de “una variación transitoria”. Por eso advirtió que lo que “hay que mirar son las sumas acumuladas de 12 meses y compararlas con las que corresponden a 12 meses del año previo”. Esta semana Duque cumplirá apenas siete meses en el cargo.

De hecho, el mismo Banco reveló este fin de semana que el flujo de la inversión extranjera directa de todo 2018 fue de 11.010 millones de dólares. Esto representa una caída de 20,4 por ciento frente los 13.836 millones de 2017. No obstante, las pérdidas están repartidas entre el primer trimestre y el último semestre del año pasado. En consecuencia, la responsabilidad sería compartida entre los gobiernos de Duque y Santos.

Los dos expertos también estuvieron de acuerdo en que los cambios en estas variables pueden deberse a muchos factores que generan expectativas en mercados internacionales, en especial el precio del petróleo y la tasa de cambio con el dólar, entre otros. Wills fue más allá y aseguró que “atribuirle eso a posibles guerras es completamente traído de los cabellos”.

La paz de Santos

Tampoco es posible explicar el aumento de la inversión extranjera en el gobierno del expresidente Santos como una consecuencia de su política de paz o del acuerdo que firmó con las Farc. Usando la primera tabla del Banco de la República y la fórmula antes citada, la inversión extranjera neta pasó de 10.578 millones de dólares en 2010 a 10.604 millones en 2018, es decir que la diferencia a favor es de 26 millones en ocho años (0,2 por ciento).

La extranjera directa bajó de 9.485 millones de dólares a 8.679 millones en el mismo periodo y la de portafolio, de 2.349 a 1.870 millones. El aporte a favor fue de la inversión nacional en el extranjero, que en 2010 se llevó 1.256 millones de dólares a otras latitudes y en 2018 pasó a sumar por primera vez, porque le retornó al país 54 millones más de lo que puso afuera.

Los datos de flujo de inversión extranjera directa recién publicados por el Banco son más halagüeños, pero tampoco demuestran la tesis del tuitero. Son 6.430 millones de dólares como cifra definitiva para 2010 y los ya citados 11.010 millones para 2018, que siguen siendo preliminares. Aunque esto representa un aumento de 71,2 por ciento en la era Santos, también es el peor resultado anual desde 2011.

La evolución histórica de la cifra tampoco guarda mayor relación con la línea de tiempo del proceso de paz. Alcanzó su pico en 2013, cuando la etapa pública de negociación con las Farc apenas llevaba un año, con un flujo de 16.209 millones de dólares. Desde entonces ha tenido múltiples altibajos.

Su mayor caída (-27,5 por ciento) se dio en 2015, cuando se empezó a vislumbrar el fin del conflicto armado con esa guerrilla como algo definitivo a raíz de la firma del punto sobre las víctimas. Ni siquiera la recuperación del año siguiente (+18,1 por ciento), en el que se firmó el Acuerdo de Paz y empezó su implementación, logró igualar los resultados de los primeros años de Santos en el cargo.

En conclusión, el tuit es cuestionable porque la cifra en la que se basa es correcta, pero no justifica el análisis alarmante que le hizo su autor. Este, por el contrario, resulta desmentido al revisar datos más comparables y ponerlos en contexto.