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Martes, 25 Julio 2017

¿Uribe redujo los asesinatos de periodistas?

Por Sania Salazar

Aunque eso dice la dirección del partido Centro Democrático en Santander, el tema no se puede reducir a la matemática. Así que menos muertes de periodistas no garantizan una mayor libertad de prensa.

Diana Saray, subdirectora del diario Vanguardia Liberal, publicó el pasado 28 de mayo la columna Uribe, el destructor, en la que llamaba la atención sobre los ataques del senador Álvaro Uribe a varios periodistas del país. Como respuesta recibió en la redacción del periódico una carta del Centro Democrático en Santander con algunas ‘precisiones’.

 

 

En la carta, Carlos Arturo Peña Blanco, director ejecutivo del Centro Democrático en Santander, asegura que durante los dos periodos presidenciales de Uribe (2002-2010) los índices de homicidio de periodistas “tuvieron una reducción considerable, lo cual garantizaba ese ejercicio de la prensa como un derecho fundamental”.

Colombiacheck califica la afirmación como engañosa, pues si bien en esos años se redujeron los homicidios de periodistas, se desconoce el contexto de la situación, que según estudios al respecto, para nada se reflejó en garantías para el ejercicio del periodismo en el país. Las formas de acallar a la prensa cambiaron.

Llamamos a Peña Blanco para saber en qué basa su afirmación. Nos dijo que la fuente era la Fundación para la Libertad de Prensa, Flip.

“En 2002 asesinaron 10 periodistas, en 2010, uno solo. Hay que resaltar que en el 2008 no asesinaron a ninguno, lo que no ocurría en el país desde hace mucho tiempo”, nos explicó por WhatsApp.

“Ahora, dirán que si bien los homicidios disminuyeron las amenazas aumentaron. Es cierto. Mientras que en el periodo 1998-2001 se presentaron 14 amenazas contra periodistas al año, en los periodos 2002-2005 fue de 66 y en el periodo 2006-2009, fue de 93”, aseguró el directivo.

Según Peña Blanco, el aumento de las amenazas se debe a “la confianza en las instituciones y el Programa de Protección al periodista, que incentivaron las denuncias. El programa de Protección lo montó Pastrana, pero fue en el gobierno Uribe donde se fortaleció a cargo del Ministerio del Interior”, concluyó.

El primer error de sus declaraciones es afirmar que en 2010 mataron un solo periodista, pues en realidad fueron dos. Según las cifras del informe del Centro Nacional de Memoria Histórica, La palabra y el silencio. La violencia contra los periodistas en Colombia (1977-2015), los asesinatos pasaron de diez en 2002 a dos en 2010.

La reducción a la que se refiere Peña Blanco es del 80%. Aunque durante los ochos años de la era Uribe fueron asesinados 30 periodistas en colombia.

 

El informe de la Flip aporta cifras anuales de asesinatos de periodistas desde 1996. Entre ese año y 2001, un año antes de que Uribe llegara a la presidencia, mataron a 36 periodistas. Hay que aclarar que ese periodo abarca seis años y no ocho.

El informe compara además periodos de cinco años. Entre 2011 y 2015 segaron la vida de 6 periodistas. Estas comparaciones, aunque no abarcan periodos de ocho años, permiten vislumbrar el panorama antes y después del Gobierno Uribe.

“Entrado el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, las estadísticas de asesinatos de periodistas disminuyeron sensiblemente por medidas asociadas al desmonte del paramilitarismo, ante el seguimiento internacional de la realidad vivida por las personas que ejercen el periodismo, que atrae la atención de medios y de organizaciones de periodistas y de derechos humanos internacionales; a los mecanismos de protección diseñados por las instituciones periodísticas y el gobierno; a los esfuerzos realizados por entidades como la Flip en temas como las redes de alerta, la denuncia pública, la investigación y los mecanismos de protección de periodistas promovidos junto con otras organizaciones colombianas; a los extendidos procesos de formación de periodistas y a una mayor atención al periodismo regional”, indica el informe del Centro de Memoria Histórica.

Vivos, pero amordazados

“Como observaron en su momento los Informes de la Flip sobre el estado de la libertad de prensa en el país, mientras disminuían los asesinatos aumentaba la autocensura y otros fenómenos agresivos que incidían sobre el periodismo y sobre la sociedad local y nacional. No se debe dejar de mencionar la actitud del Presidente Álvaro Uribe Vélez en contra de defensores de derechos humanos y de algunos periodistas”, resalta el informe.

El documento también registra casos reportados por la Flip como el del periodista Gonzalo Guillén, de quien Uribe dijo que había dedicado su carrera periodística a la infamia y la mentira. O la calificación de “mentiroso” y “miserable” a Daniel Coronell. “Estas acusaciones públicas solían tener como consecuencia el aumento de las amenazas a los periodistas señalados”, dice el informe.

Camilo Vallejo, abogado y periodista, uno de los investigadores del informe La palabra y el silencio, explicó que no porque se reduzcan los homicidios de periodistas hay más libertad de prensa. “Crecen otro tipo de agresiones, no solo las amenazas, que son las que toman protagonismo después. En el Gobierno de Uribe aparecen dos tipos de agresiones que eran muy pobres antes, el espionaje, lo que viene con las chuzadas del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), donde un gran número de periodistas sufre de interceptación de sus comunicaciones, de robos de equipos en sus propiedades. El otro es la estigmatización por parte del mismo presidente y ese es un problema de libertad de prensa en la medida en que pone en riesgo al periodista, en la que el principal funcionario, que es el presidente, pierde su posición de garante para defender a los periodistas”.

Vallejo afirma que es absolutamente falso que las amenazas se incrementen porque hay una confianza y la gente ha denunciado más. Explica que los datos de la Flip, que son los que retoma el informe, no son datos oficiales, no se toman ni de la Fiscalía, ni de la Policía, “precisamente porque desde su nacimiento la Flip documenta casos porque entiende que muchos periodistas no quieren hacerlos llegar a las autoridades. El incremento se registra en el rastreo que hacía la Flip antes del 2002”, indicó.

Además, Vallejo recordó que en esa época hubo muchos periodistas desplazados, solo en Arauca 20 periodistas tuvieron que salir del departamento. Para el investigador es muy difícil saber si el sistema de protección se fortaleció en el gobierno Uribe.

Vallejo indicó que hay una hipótesis muy fuerte y es que lo que ocurre en la era Uribe, con ese proceso de estigmatización y de recrudecimiento del conflicto, es que al aumentar la autocensura, menos agresiones se registran como noticias, pero no hay más libertad de prensa, “esa es la ecuación que no se puede perder de vista”, recalcó.

“Otra hipótesis es que la autocensura está creciendo cada vez más, hay menos agresiones, pero la situación de la libertad de expresión puede estar igual o incluso peor si hablamos en términos de cuánta información estamos conociendo”, concluyó Vallejo.

Martes, 24 Julio 2018

A pesar de los trinos de Uribe, los homicidios no siempre aumentan cuando aumentan las hectáreas de coca

Por Ana María Saavedra

El expresidente saca pecho por la reducción de cultivos ilícitos en su gobierno y dice que el Presidente actual “nos deja el asesinato aplazado”. Una frase que calificamos de Engañosa.

En las últimas semanas, el expresidente Álvaro Uribe ha estado muy activo en Twitter en el tema de los homicidios y los cultivos ilícitos.

Lo primero que ha hecho es recordar que Juan Manuel Santos deja su presidencia con una alta cifra de cultivos ilícitos que, según la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos, para 2017 fueron 209.000 hectáreas.

El actual senador aprovechó ese hecho para lanzar dardos a su antiguo aliado.

 

 

 

 

 

Al analizar estas dos frases, consultando con tres analistas expertos y usando las cifras del gobierno de Estados Unidos, los censos de cultivos ilícitos de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (Unodc) y los informes de homicidios Forensis de Medicina Legal y de la Policía (revelados por Ideas para a Paz y el Ministerio de Defensa), encontramos que las afirmaciones del senador Uribe son Engañosas.

Lo primero que debemos decir es que Uribe tiene razón en resaltar que durante su gobierno (7 de agosto de 2002 a 7 de agosto de 2010) los homicidios bajaron. Una publicidad del Centro Democrático, divulgada en las pasadas elecciones por redes sociales, indicaba que “durante los 8 años del gobierno de Álvaro Uribe disminuyeron los homicidios 46,2%”.

Esta cifra es cierta, teniendo en cuenta las estadísticas de homicidios de la Policía Nacional. Si se tiene en cuenta las cifras del Instituto de Medicina Legal la baja fue de un 44%, solo dos puntos de diferencia.

 

 

 

Uribe, en su tuit dice, que Santos “se ufana de la disminución del asesinato, (mucho menor que en el periodo 2002-2010)”. En efecto, durante la era Uribe la disminución de los homicidios fue mayor que la disminución durante los siete años de Santos que se han contabilizado hasta el momento.

Según las cifras de la Policía, los homicidios desde el 2010 hasta el 2017 han tenido una baja de 14%. Las de Medicina Legal reportan un descenso del 24%.

Esta diferencia se debe a que las dos entidades han tenido cifras diferentes históricamente. La diferencia radica especialmente en el último año del gobierno Uribe. Mientras que la Policía reportó 15.459 homicidios en 2010, Medicina Legal contabilizó 16.459.

Además, las diferencias en números y métodos de reporte han generado un debate sobre cuáles son las cifras más acertadas para usar al discutir el registro de los homicidios en Colombia.

El estudio ‘Los Homicidios en Colombia: Un análisis comparativo de las fuentes de información’, de Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para Análisis de Conflicto, Cerac, indica que “un evento puede ser identificado por cada una de las fuentes. Por ejemplo, puede ser reportado como homicidio por una entidad y como muerte indeterminada o en accidente por otra”.

Sin embargo, Restrepo aclara que su estudio no tiene el ánimo de resolver el debate de la calidad de las cifras.

Por su parte, Andrés Villaveces, experto en epidemiología de la violencia e investigador del Banco Mundial en temas de seguridad, cree que Medicina Legal es la fuente más confiable para revisar las cifras de homicidios. Para Villaveces, Medicina Legal “es una fuente confiable que lleva casi 20 años o más recolectando sistemáticamente esta información y reportándola”.

Más allá de las cifras

Tanto Villaveces como la economista Katherine Aguirre, investigadora del Instituto Igarapé de Brasil y experta en prevención y análisis de la violencia, coincidieron en que las afirmaciones de Uribe son simplistas.

Villaveces cree que se debe resaltar tanto la reducción de la era Uribe como la de Santos (la cifra total de 2017 es la más baja en décadas), pero también dice que asignarle el logro de disminución solo a Uribe o Santos es una falacia. “Esas bajas no le le pueden asignar a un caudillo. Es trabajo de muchos y muy difícil de evaluar de manera confiable. Cualquiera que diga ‘esto fue por mí’ está mintiendo. La disminución de la violencia es consecuencia de un proceso social donde muchos participan”, dice.

Ante la afirmación de Uribe de que Santos “nos deja el asesinato aplazado” y su pregunta en Twitter de “qué pasará cuando el nuevo Gbno tenga que enfrentar más de 209 mil hts de coca!”, Villaveces tiene varias críticas para el expresidente.

“Lo que asegura Uribe es absurdo e ignorante”, asegura el experto. “Nadie puede predecir con base en hectáreas coca que los asesinatos vayan subir o bajar y tampoco se puede relacionar solo con los cultivos ilícitos. La violencia es multicausal y no solo debida a los narcos”.

Por su parte, Aguirre agrega que “la reducción de los homicidios no está tan directamente asociada a la guerra contra las drogas o al conflicto” y dice que, en cambio, esa reducción de las estadísticas nacionales depende mucho más de la reducción en las ciudades”.

Aguirre insiste en que es imposible de predecir si más plantaciones de droga causarán más homicidios. Para este experto, creer que “la única manera de abordar la problemática de los altos cultivos es con una política de mano dura” es simplemente algo subjetivo.

Homicidios y coca

Al analizar las cifras comparadas de homicidios y cultivos de coca, podemos ver que algunos años, como 2007, cuando los cultivos ilícitos aumentaron con relación al 2006, los homicidios continuaron a la baja. Lo mismo ocurrió en 2016, cuando la Unodc reportó 146.000 hectáreas de cultivos, pero los asesinatos bajaron.

Juan Carlos Garzón, investigador de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), realizó un análisis de estas dos variables. En el artículo En Colombia hay más coca y menos asesinatos, publicado en Pacifista, indica que “en el número de muertes violentas influyen múltiples variables que deben que ser tenidas en cuenta. No hay que perder de vista que las zonas que concentran los cultivos se caracterizan por una baja presencia institucional, la falta de conectividad, un menor desarrollo económico y una fuerte presencia de grupos armados al margen de la ley. Cada uno de estos factores también influyen en el homicidio”.

Garzón asegura que “según la información de los municipios con cultivos de coca, el reciente ‘boom’ de esa hoja no ha significado un alza en las muertes violentas”.

Precisamente, la FIP presentó un gráfico en el que cruzan los homicidios de todo el país (cifras de la Policía y el Ministerio de la Defensa) con las hectáreas de coca.

Histórico de homicidios vs. cultivos de coca en Colombia

Para ver si existía una correlación entre ambos indicadores, en Colombiacheck comparamos la lista de los homicidios en los trece municipios con más cultivos de coca en el país (desde 2007 hasta 2016).

 

 

 

Al comparar los datos de homicidios y hectáreas de coca vemos que, en general, aunque las hectáreas cultivadas de coca han aumentado en varios municipios, los homicidios han disminuido.

 

 

 

Destaca el caso de Tumaco, Nariño, donde, en 2009, el año con menos cultivos de coca desde 2007, los homicidios fueron los más altos del mismo período, un total de 306.

El expresidente Uribe también afirmó desde su cuenta de Twitter que “Santos insiste que bajó el asesinato cuando multiplicó por 5 su causa efectiva que es el narcotráfico, con el peligro que nos espera al tener que combatirlo. Además de la impunidad total”.

Teniendo en cuenta que el informe de la Unodc de cultivos ilícitos en 2017 no ha sido revelado todavía, para hacer la cuenta del expresidente usamos las cifras de cultivos dadas por el gobierno de Estados Unidos.

Según estas cifras, en 2010, cuando Uribe dejó el Gobierno, el monitoreo de Estados Unidos reportaba 58.000 hectáreas de coca cultivadas, mientras que en 2017 las hectáreas eran 209.000. Al hacer el cálculo, se puede deducir que la cantidad de hectáreas de coca se multiplicó por 3,6 y no por 5 como lo dijo el expresidente.