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Viernes, 17 Mayo 2019

Explicador: ¿qué es la justicia transicional?

Por Sania Salazar

En Colombia ha habido varios procesos de de justicia transicional, pero ¿qué son y cómo funcionan?

En el Acuerdo Final firmado entre el gobierno colombiano y la exguerrilla de las Farc para que ese grupo dejara las armas y se reincorporara a la vida civil se diseñó un sistema de justicia transicional ante el cual deben comparecer los actores del conflicto para responder por sus actos, pero también para “satisfacer los derechos de las víctimas a la justicia, ofrecerles verdad y contribuir a su reparación, con el propósito de construir una paz estable y duradera”, como se explica en la página de la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, la entidad encargada de impartir esa justicia en este caso.

La labor de la JEP se enfocará en los delitos más graves y representativos del conflicto armado cometidos antes del 1 de diciembre de 2016.

Este es el más reciente proceso de justicia transicional creado en Colombia.

¿Qué es justicia transicional?

La justicia transicional alude a las formas en que países que dejan atrás periodos de conflicto y represión se enfrentan a violaciones de derechos humanos masivas o sistemáticas, de tal magnitud y gravedad que el sistema judicial convencional no puede darles una respuesta adecuada, como explica el Centro Internacional para la Justicia Transicional, ICTJ.

El libro Justicia Transicional en Equilibrio, de la editorial de la Universidad Javeriana, recuerda que según el ICTJ, la justicia transicional busca el reconocimiento de las víctimas y promover posibilidades de paz, reconciliación y democracia. “La justicia transicional no es una forma especial de justicia, sino una justicia adaptada a sociedades en proceso de transformación después de un periodo agudo de abusos de los derechos humanos”.

¿Cuáles son los objetivos de la justicia transicional?

La ICTJ recuerda que los objetivos de la justicia transicional varían en cada situación, aunque sus rasgos — el reconocimiento de la dignidad de los individuos, la reparación y la admisión de las violaciones de derechos, y el objetivo de impedir que se repitan— son constantes.

Entre los objetivos complementarios que destaca la ICTJ figuran los siguientes:

-Crear instituciones responsables y recuperar la confianza en ellas.

-Posibilitar el acceso a la justicia de los sectores sociales más vulnerables después de las violaciones de derechos.

-Conseguir que mujeres y grupos marginados participen verdaderamente en la búsqueda de una sociedad justa.

-Respetar el Estado de derecho.

-Facilitar los procesos de paz y promover resoluciones duraderas para los conflictos.

-Sentar las bases para afrontar las causas subyacentes del conflicto y la marginación.

-Fomentar la reconciliación.

¿Qué elementos la componen?

El libro Justicia Transicional en Equilibrio señala las siguientes:

Juicios: según la publicación, representan un esfuerzo por llevar ante la justicia a aquellos que han cometido violaciones de los derechos humanos y constituyen el más emblemático de los mecanismos de justicia transicional.

Comisiones de la verdad: “buscan descubrir la verdad acerca de las violaciones cometidas en el pasado. Algunos consideran que estas verdades son fundamentales para la reconciliación y la recuperación individual y social. Además, las comisiones de la verdad hacen rendir cuentas a los responsables, aunque no en un tribunal de justicia. Al poner al descubierto en público las acciones de los responsables, las comisiones de la verdad reconocen y condenan la violencia del pasado”.

Amnistías: “declaraciones oficiales de parte del Estado según las cuales los individuos o grupos acusados o condenados por cometer violaciones de derechos humanos no serán procesados , o no seguirán siendo procesados , o bien serán indultados por sus delitos y liberados de prisión”.

Reparaciones: “El pago de reparaciones es una forma cada vez más común de justicia transicional. Las reparaciones adoptan formas individuales, colectivas y simbólicas”.

¿De dónde viene la expresión “justicia transicional”?

La acuñaron en la década de 1990 varios académicos estadounidenses para aludir a las diferentes maneras que tenían los países de solventar los problemas que se les presentaban cuando un Gobierno llegaba al poder después de que sus antecesores cometieran violaciones de derechos masivas.

¿Por qué en la negociación con las Farc se optó por una justicia transicional y no por el camino de la justicia ordinaria?

“La cárcel no es la única forma de sancionar personas, hay sanciones como las restricciones efectivas de la libertad”, explica Juan Carlos Henao, rector de la Universidad Externado de Colombia y miembro del grupo creador del capítulo de justicia transicional del Acuerdo Final con las Farc, quien además aclara que en la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, también va a haber cárcel.

“Hay dos vías, la de los que dicen la verdad y la de los que no. Entre otras lo que es verdad va a ser confrontado, con la información que va a haber de la Fiscalía para ver quién está diciendo verdad y quién no. Los que dicen verdad exhaustiva, verificable, van por un canal que no va a tener prisión, pero sí tiene restricciones de la libertad, son de cinco a ocho años en un sitio donde van a estar encerrados, no en una cárcel con barrotes, pero donde no se van a poder mover de ese sitio. Los que no dicen verdad pasan a otra autopista que se divide a su vez en dos, los que terminan diciendo verdad antes del fallo, porque todos van a tener sentencias, esto es un tribunal judicial, entonces esos van a tener sanciones hasta de ocho años, intermedia, y los que no dicen verdad y los vencieron en juicio, van a prisión hasta por 20 años”.

“La búsqueda de la solución negociada al conflicto armado interno en Colombia se ha hecho a través de fases sucesivas de negociación política con grupos guerrilleros y paramilitares a lo largo de las últimas tres décadas. A diferencia de lo ocurrido en otros países, en Colombia no se ha logrado conseguir un solo acuerdo de paz que involucre a todas las partes del conflicto. Los arreglos de justicia transicional en el país han respondido a esa misma lógica: no se han adoptado de una sola vez, como un modelo integral y completamente coherente. Nuestra estrategia de justicia transicional se ha ido, y sigue formándose, a través de una serie de piezas (leyes y políticas) sucesivas a lo largo de varios años, y varias de ellas han surgido como respuesta a los problemas en el diseño e implementación de las anteriores”, explica el Ministerio de Justicia.

Según ese ministerio, desde el 2005 se han expedido distintas leyes, formulado políticas públicas  y puesto en marcha mecanismos de justicia transicional tanto de justicia penal y rendición de cuentas de los excombatientes, como de esclarecimiento de la verdad y construcción de memoria no judiciales y de reparación a las víctimas.

Los procesos más recientes son el que está haciéndose con la Farc y la negociación del gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez con las llamadas Autodefensa Unidas de Colombia, proceso que según el Ministerio de Justicia, desmovilizó 31.472 combatientes.

Viernes, 25 Enero 2019

Explicador: ¿Qué son las ‘noticias falsas’?

Por Luisa Fernanda Gómez y José Manuel Cuevas

La información es esencial para las sociedades democráticas y la desinformación atenta directamente contra ese derecho. Pero, ¿qué son exactamente las noticias falsas y por qué es importante combatirlas?

En los últimos años hemos visto que las campañas políticas en distintos países, incluido Colombia, se han llenado de cadenas de WhatsApp, memes y publicaciones en Twitter y Facebook cuya principal intención es desinformar a los ciudadanos. Al tiempo, nos encontramos en las mismas redes a políticos que ante cualquier información que no les conviene, deslegitiman a la prensa diciendo que se trata de ‘noticias falsas’.

via GIPHY

Aunque la desinformación existe desde mucho tiempo atrás, con el auge que están teniendo en las redes sociales, pareciera que los ciudadanos estamos atrapados en un mundo en el que abundan las noticias falsas y la desinformación. ¿En quién podemos confiar?

Si usted, lector, aún no nos conoce, Colombiacheck es el medio especializado en verificar la información que circula en las redes sociales y que hace parte del debate público colombiano. Nuestro propósito es llevar a los colombianos información verificada, que les sirva en su vida diaria, pero sobre todo, que sea útil a la hora de tomar decisiones importantes en materia política. En otras palabras, ayudar a que usted no coma cuento.

En esta ocasión quisimos partir nuestro quehacer desde el mismísimo comienzo y definir qué son las mal llamadas “noticias falsas”, contar por qué es importante combatirlas y ayudar a identificarlas; como una forma más de contribuir a la lucha contra la desinformación.

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¿Qué son las ‘noticias falsas’ o fake news?

El Diccionario Collins, que en 2017 eligió ‘fake news’ como la palabra del año, define este término como “información falsa, frecuentemente sensacionalista, diseminada bajo el disfraz de reportaje de noticias”.

Para expertos en el campo y medios que se dedican al fact-checking (verificación de hechos), el concepto de ‘noticias falsas’ no tiene una única connotación y por eso sugieren mejor hablar de desinformación, dado que en este último término cabe una variedad más completa de acciones que tienen el propósito de desinformar: portales que publican informaciones que son falsas, claro, pero también memes, cadenas de WhatsApp, publicaciones con falsedades, teorías de conspiración y rumores.

La desinformación ha existido desde siempre, pero en los últimos años ha cobrado mayor relevancia por las posibilidades informativas que ofrece Internet y, por supuesto, las redes sociales.

¿Cómo surge la desinformación?

Según Luisa Fernanda Isaza, abogada de la Fundación para la Libertad de Prensa e investigadora, es muy difícil saber cómo surge una desinformación, porque más allá de los portales (con los cuales es relativamente fácil encontrar un propietario registrado), no podemos saber con claridad quién es el autor de una cadena falsa que se transmite por WhatsApp, o de un meme que se difunde por Facebook o Twitter.

En Colombia, el proyecto Linterna Verde realizó un informe en el cual buscó explorar el rol de Whatsapp en el debate político colombiano y resolver cómo contribuye a la desinformación. Pero, según explica en sus conclusiones, rápidamente se encontraron con una realidad: “la desinformación que circula a través de esta plataforma tiene un origen diverso, tanto en términos de espacio como de actores”. Por lo cual, es difícil aún llegar a un respuestas sobre el origen de la desinformación.

Lo que sí se sabe en muchos casos son las motivaciones o intenciones detrás de una desinformación. En un estudio que publicó Isaza junto con Carlos Cortés, investigador consultor de la Iniciativa por la Libertad de Expresión (iLEI) del Centro de Estudios en Libertad de Expresión y Acceso a la Información, se identificó que las desinformaciones pueden tener motivaciones económicas, políticas o un poco de ambas.

“En el primer caso, se trata de operaciones comerciales que buscan generar tráfico a partir de contenidos falsos y, sobre todo, titulares sensacionalistas a los que la gente les da clic, pero cuya información relacionada no tiene sentido o relevancia alguna. En el segundo caso, las noticias intentan parecer auténticas no tanto para generar tráfico y ganancias sino para manipular el debate público a favor de determinados intereses políticos”.

¿Por qué es importante combatir la desinformación?

La información es esencial para las sociedades democráticas, y es un derecho que en Colombia está respaldado por el artículo 20 de la Constitución Política. Difundir información falsa, imprecisa o errónea atenta contra ese derecho y afecta la toma de decisiones con fundamento por parte de los ciudadanos. En otras palabras, afecta directamente a la democracia.

Por esta razón, ese derecho se convierte a la vez en un deber para los ciudadanos: revisar (o verificar) la calidad de los contenidos que consume y comparte.

“Es evidente que hay un déficit de conciencia crítica frente a las noticias, y eso hace que las personas sea más proclives a ser engañadas. No pueden cuestionar efectivamente lo que consumen”, señala José Luis Peñarredonda, periodista e investigador en cultura digital.

Pero no se afane si ha caído en desinformaciones, a continuación le ponemos algunos consejos para que no le vuelva a suceder.

¿Cómo reconocer la desinformación?

En internet es posible encontrar portales o artículos que comparten consejos sobre cómo reconocer la desinformación. Arepita, por ejemplo, un medio de fact-checking en Venezuela publicó un hilo con algunos consejos que vale la pena revisar.

El Centro Gabo de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (Fnpi), por su parte, ha publicado varios artículos al respecto. Aquí le dejamos dos de ellos: Todo lo que debes saber para evitar la desinformación en redes sociales y 3 consejos de los ‘fact-checkers’ profesionales para ‘la tía Rosita’.

También ha publicado herramientas: ¿Cómo saber si una foto es falsa? Comienza por estas dos herramientas, al igual que Consejo de Redacción, organización de la cual Colombiacheck hace parte: InVID, descubre la verdad detrás de los videos de Facebook y Youtube.

Pero en general, las recomendaciones suelen ser las mismas. Recuerde prender las alarmas si:

  • No es clara la fuente de la información (“alguien me dijo…”)

  • La información no aparece en otros medios.

  • La fecha de publicación de la información no es reciente.

  • Las fuentes (en caso de aparecer) no comprueban lo que dice la información.

  • Desconfíe siempre de los artículos con títulos grandes y en mayúscula sostenida.

  • Encuentra un portal que le genera dudas y la sección “Acerca de” no lo convence, es demasiado general o no está disponible.

  • El artículo tiene enlaces pero no dirigen a donde deberían. Tenga cuidado en ese caso, porque en ocasiones van a sitios que quieren tomar sus datos.

Pero ojo a un asunto: las opiniones no son verdaderas ni falsas, son juicios de valor que se emiten sobre algo que esté pasando. No es preciso calificarlas como falsas o verdaderas (por eso tampoco se permite la rectificación de opiniones, como ya explicamos en el artículo ¿Qué es una rectificación y cómo funciona?). Existe una responsabilidad en las opiniones, como afirma Peñarredonda, sí y solo sí después del “yo opino” sigue una información que tiene hechos comprobables. De resto, no puede ser calificada.

En conclusión, tómese un momento antes de compartir una información. Pregúntese siempre de dónde proviene y a quién le conviene que la comparta.

¿Quiénes combaten la desinformación en Colombia?

Colombiacheck es el medio especializado en la verificación de hechos y datos en el país. Somos firmantes de la Red Internacional de Fact-Checkers (Ifcn, por sus siglas en inglés), la cual nos certifica como chequeadores que cumplen los principios de dicha comunidad internacional.

De esa misma red global hace parte La Silla Vacía, que desde 2014 lanzó el detector de mentiras, y que fue usado también durante las pasadas elecciones presidenciales.

Pero también existen iniciativas de Red Ética de la Fnpi; en Facebook encuentran los grupos Esta noticia es falsa y Convivencias en red, que contribuyen en la lucha contra la desinformación.

Si consideran que las explicaciones no fueron suficientes, o tienen preguntas adicionales que les gustaría que resolviéramos, pueden escribirnos a nuestro correo electrónico o contactarnos a través de nuestras cuentas de Twitter y Facebook.