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Domingo, 30 Agosto 2026

Clones digitales de Cepeda diseminaron afirmaciones falsas en redes previo a la segunda vuelta presidencial

Por Sharon D Mejía Campo, María José Echeverry y Anye Tejedor

La revisión global de los deepfakes difundidos durante las pasadas elecciones, junto a los rastros de su difusión en internet, devela una campaña de descrédito contra el entonces candidato oficialista ante marcadas porciones del electorado.

3 DATOS CLAVE:

  1. Al menos doce videos manipulados con inteligencia artificial circularon de cara a la definición electoral del 21 de junio y las publicaciones identificadas sumaron cerca de 2,6 millones de visualizaciones, haciendo parecer que el entonces candidato presidencial colombiano Iván Cepeda confesaba crímenes, hacía controversiales propuestas o atacaba a los habitantes de determinadas regiones.
  2. Aunque las huellas de la difusión de estos contenidos están borradas actualmente, los rastros que permanecen demuestran que se desarrolló un esquema de microsegmentación con pauta pagada en Meta. Los registros señalan, por ejemplo, dirección hacia zonas rurales del centro-occidente del país, como el departamento de Tolima.
  3. Meta permitió anuncios políticos sin descargos de transparencia y tardó al menos 5 días en actuar. En TikTok y Kwai, la débil moderación permitió alojar y clonar copias masivas (hasta 69 réplicas de un video sobre Santander en esta última), mientras que Instagram facilitó que los deepfakes circularan bajo la apariencia de medios locales sin controles efectivos.

Expropiaciones, incursión de milicias en las aulas, simulación de cultos satánicos y la atribución de ofensas contra las regiones compusieron el repertorio de una maniobra de desinformación diseñada para alterar el debate político colombiano. 

En las semanas previas a la elección presidencial, videos deepfake con mensajes atribuidos falsamente al candidato presidencial colombiano de la izquierda, el senador Iván Cepeda, circularon en redes sociales para activar temores y prevenciones en el electorado. Lo que se difundió masivamente como filtraciones o grabaciones clandestinas correspondió a montajes elaborados con herramientas de inteligencia artificial para clonar la voz y alterar intervenciones reales del aspirante.

Esta investigación reconstruye el flujo de las narrativas dirigidas a minar la credibilidad del candidato y sigue la ruta del financiamiento publicitario hasta cuentas en Facebook que evadieron los mecanismos de transparencia de las plataformas de Meta para pautar estos contenidos falsos. Asimismo, la investigación detalla el perfil de los públicos objetivo hacia los cuales se dirigió la inversión publicitaria y las características de las cuentas encargadas de difundir material diseñado para condicionar la intención de voto en las urnas.

Cuatro narrativas fabricadas para golpear los miedos del electorado

Las piezas que inundaron las redes no respondían al azar, sino a una estrategia temática calculada para golpear al candidato en tres flancos sensibles: el moral, el económico y el regional. Detrás de cada narrativa operó la misma lógica de utilizar la inteligencia artificial para clonar su voz y poner en sus labios discursos que jamás pronunció y que, en muchos casos, chocaban de frente con sus posturas políticas.

Así se armó un repertorio que fue desde supuestas propuestas satánicas y planes de expropiación hasta agresiones a la identidad local. Todo fabricado para calar en nichos específicos y lograr alcances masivos, superando las 700.000 visualizaciones antes de que alguien encendiera las alarmas. En cada apartado contrastamos estas ficciones digitales con las verificaciones técnicas de medios como Colombiacheck, La Silla Vacía y AFP Factual.

El peligro para la fe y la integridad social

Uno de los ataques iniciales se dio en el terreno religioso, con mensajes dirigidos a incidir en la población de fe cristiana. Entre las piezas de mayor circulación destaca la falsa propuesta de crear y promover "iglesias satánicas" en todo el país, bajo el argumento de la libertad de cultos.

En el video aparecía supuestamente Iván Cepeda afirmando que era necesario terminar con el "monopolio de las iglesias tradicionales" y permitir una "diversidad espiritual" que incluyera la adoración satánica.

La pieza se difundió con rapidez y generó un alto impacto. En Facebook, la cuenta de Diego Montoya logró que 120.000 personas vieran el supuesto anuncio descrito en el copy como "Urgente", y en la red social X, el perfil @ojocolombia2026 —cuenta desinformadora de derecha— acumuló otras 109.000 visualizaciones.

El alcance de la pieza se amplificó cuando creadores de contenido respaldaron el video ante sus seguidores. Freider Montano Rendon, quien se describe en sus redes sociales como coach de negocios y emprendedor, difundió el video ante 59.000 personas en Facebook afirmando que, según un análisis previo, el material era "totalmente real". Con ese mensaje, dirigió una recomendación explícita al electorado cristiano al señalar que el voto no debía ser para Cepeda, mientras presentaba a su rival político —Abelardo De La Espriella— como la opción acorde con la fe.

Cuentas como Giovas GH y Tigresa Defiende Su Patria aportaron casi 200.000 reproducciones adicionales. De esta manera, el contenido sintético buscó transformar la percepción del candidato, pasándolo de contrapeso político a una amenaza contra los valores religiosos.

Pero el video era un engaño. Una verificación de La Silla Vacía demostró que el material fue fabricado alterando una declaración real de abril de 2025 en la que el candidato hablaba sobre el juicio contra el expresidente colombiano Álvaro Uribe por presunta manipulación de testigos. La verificación tampoco encontró ningún registro de que el senador haya dicho esas palabras en algún otro espacio. 

Es decir: los desinformadores tomaron la imagen original y la intervinieron para hacer un lipsync muy sofisticado con el audio sintético de propuesta falsa sobre satanismo. Para confirmar la manipulación, el medio sometió la pieza a herramientas de detección de inteligencia artificial como Hive y Deepware, las cuales arrojaron una alta probabilidad de alteración sintética en el video y en el audio.

Pocos días después de que la narrativa religiosa circulara en redes, la red de desinformación activó un segundo frente de ataque dirigido a deteriorar la imagen del candidato ante el electorado femenino, conformado por más de 21 millones de mujeres habilitadas para votar según la Registraduría —aproximadamente el 51.4% del total de votantes del país—. Se trató de un video en el que, bajo la apariencia de una filtración privada entre partidarios, una voz sintética le atribuía declaraciones abiertamente misóginas al afirmar que las mujeres en su causa eran "instrumentos manipulables" a quienes se debía exaltar en público pero relegar en privado.

La indignación que buscaba provocar el contenido se reflejó rápidamente en el alcance. En Facebook, la cuenta Estrumetalicas Construcciones GR se convirtió en uno de los principales altavoces del video, alcanzando más de 109.000 visualizaciones. El material también circuló en Instagram a través de perfiles como juliansosa_sincensura, que presentó el audio como una prueba de la supuesta visión retrógrada del senador sobre la dignidad femenina.

La investigación permitió establecer que la cuenta de TikTok donde se originó el video (@user4632784586087) fue eliminada poco después de la difusión. Para ese momento, la pieza ya había cumplido su objetivo.

Una verificación hecha por AFP Factual el 17 de junio de 2026 descubrió el montaje. La agencia identificó que las imágenes correspondían en realidad a un video emitido en diciembre de 2025, en el que el propio candidato denunciaba maniobras de guerra sucia en su contra. 

Los desinformadores reutilizaron esa grabación para superponer el audio falso, dejando evidencias técnicas como la falta de sincronía entre el movimiento de los labios y las palabras, además de un análisis con la herramienta InVID Verify que confirmó una alta probabilidad de clonación de voz por inteligencia artificial.

El ataque a la estabilidad social encontró otro escenario en las aulas de clase, donde se intentó proyectar la imagen del candidato como un instigador de la violencia juvenil. En esta pieza, se le atribuía a Iván Cepeda un mensaje dirigido a sus "queridos milicianos de las universidades", afirmando supuestamente que los centros educativos eran los escenarios fundamentales para gestar y ejecutar la revolución, e imprimiendo órdenes directas para amedrentar, amenazar y paralizar los claustros académicos.

Bajo títulos como "Las milicias universitarias de Cepeda", el contenido circuló en Facebook a través de cuentas como Luis Felipe Mosquera Hirs y Jemco Siete Siete Siete, buscando presentar al político como un promotor del adoctrinamiento y estigmatizar la educación superior pública.

Sin embargo, Colombiacheck desarmó el montaje al demostrar que la pieza alteró las imágenes de un mensaje a la nación emitido el 4 de junio en el que, en un tono opuesto, el senador llamaba a un acuerdo nacional y rechazaba explícitamente las vías de hecho al señalar que la democracia no se construye mediante la violencia. 

El fantasma del despojo y el colapso institucional

Superada la barrera de las convicciones morales, las desinformaciones apuntaron hacia el patrimonio económico de las familias. Un video le atribuía al senador el anuncio de una investigación sobre el patrimonio privado para iniciar expropiaciones a cualquier ciudadano con vivienda en estrato tres en adelante, bajo el argumento de financiar la justicia social. 

Este ataque terminó concentrándose en un sector de la población que, según el análisis del Grupo de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario, resultó ser el más disputado de la contienda. En las grandes ciudades, el estrato tres fue el verdadero campo de batalla electoral, donde la diferencia entre ambos candidatos fue de apenas unos 10.000 votos y donde Cepeda venía de registrar una pérdida de 60.000 apoyos respecto a la elección de la izquierda cuatro años atrás.

La difusión se concentró en plataformas como TikTok, que a través de la cuenta @etovarmon alcanzó 228.000 reproducciones al presentar la supuesta medida como el fin de la libertad económica, mientras que en X el perfil @Fernand58931810 sumó 98.000 visualizaciones, equiparando el anuncio con las expropiaciones en Venezuela. La distribución continuó en Instagram a través de cuentas como wiiliammonroycuellar y jdduque2023, que lo replicaron como una alerta de última hora.

La verificación realizada por La Silla Vacía identificó que el video original correspondía al anuncio del 9 de marzo de 2026 en el que el candidato presentaba a la lideresa indígena Aída Quilcué como su fórmula vicepresidencial, una intervención en la que no hizo referencia alguna a expropiaciones ni a reformas al patrimonio privado. 

Al igual que los casos anteriores, los desinformadores tomaron el metraje genuino y sobrepusieron un audio manipulado sobre la confiscación de bienes a la clase media, alteración sintética que fue confirmada tanto en audio como en video mediante la herramienta de análisis forense Hive.

Sin embargo, el punto más crítico de toda la operación se alcanzó con una pieza de desinformación que logró el mayor impacto registrado en esta investigación. En el video, la voz manipulada suplantaba al senador para atribuirle la promesa de que, en un eventual gobierno suyo, integrantes de las FARC entrarían a formar parte de las Fuerzas Armadas con el fin de "defender la nación". 

El alcance del contenido fue significativo. Tan solo en la página de Facebook Visión Colombia 2026, la publicación superó las 729.000 visualizaciones, acompañada de mensajes que cuestionaban si los delincuentes pasarían a cuidar a los ciudadanos. La pieza saltó a otras plataformas. Por ejemplo, en TikTok, la cuenta @ofispot acumuló 219.000 reproducciones y en la red X, perfiles como @Visi0naria y @cecollm sumaron más de 100.000 impactos adicionales. El video también fue difundido por el creador de contenido Holman Guevara, quien compartió la supuesta propuesta ante 79.000 seguidores en Instagram.

La verificación realizada por Colombiacheck desarmó la falsificación al rastrear el origen de las imágenes hasta una publicación hecha en la cuenta de TikTok del candidato el 28 de septiembre de 2025, fecha en la que oficializó su precandidatura. En la grabación original, el senador jamás hizo alusión a la extinta guerrilla ni a las Fuerzas Armadas, y en pronunciamientos posteriores sobre el sector defensa reafirmó que las condiciones de la fuerza pública se mantendrían intactas. 

El análisis forense expuso las costuras del montaje al detectar una dicción atípica en la pronunciación de la sigla "FARCs" y un 96,6% de probabilidad de contenido sintético en el video con la herramienta Hive Moderation, lo que se sumó a la prueba de clonación de voz con InVID WeVerify, que arrojó un 99% de certeza de generación artificial.

Bajo esta misma lógica de despojo rural, también circuló un video en el que el senador supuestamente decía que iba a expropiar tierras campesinas para crear "campos territoriales" destinados a combatientes de las Farc y el ELN, presentando la medida como un compromiso pendiente de los acuerdos de paz, lo cual es falso. 

Al verificar la pieza se comprobó que se trata de un deepfake. El registro original corresponde a un evento de campaña realizado el 23 de marzo en el Parque San Antonio de Medellín, donde el aspirante enfatizó la importancia de la verdad y las víctimas como base para la reconciliación nacional. En ningún momento de su intervención Cepeda habló de expropiar tierras.

El contenido se difundió inicialmente desde la página de Facebook Salsa Loves. A diferencia de los casos anteriores, el mensaje no dependió únicamente de la distribución orgánica de los usuarios, sino que alcanzó a las audiencias mediante pauta pagada dentro de las plataformas de Meta, evidenciando una estrategia de financiamiento activo detrás de la campaña. 

El ataque a las identidades regionales

Luego de sembrar desconfianza moral y temor económico, la estrategia de desinformación atacó las identidades regionales. El objetivo era que departamentos enteros sintieran rechazo hacia el senador, presentándolo como un líder resentido con territorios como Santander, en el nororiente del país, Antioquia, en el noroccidente, y los departamentos de la Costa Caribe.

El ataque más agresivo se dirigió contra la población santandereana. En el video falso, una voz clonada le atribuía al candidato frases cargadas de desprecio en las que maldecía al departamento y aseguraba que esa tierra no recibiría recursos durante un eventual gobierno suyo, justificando la postura como una venganza por el respaldo electoral de la región a sus rivales políticos de derecha.

En la plataforma Kwai el video fue detectado en 69 publicaciones distintas para garantizar su presencia constante en los muros de los usuarios. En Facebook, páginas como Yondó Plus TV y perfiles individuales sumaron casi 100.000 reproducciones en pocos días, mientras que en Instagram el contenido alcanzó su mayor nivel de amplificación cuando el influenciador robertswisss lo difundió ante medio millón de seguidores afirmando que existía una alta probabilidad de que fuera real, lo que elevó el impacto a más de 352.000 visualizaciones.

Una verificación publicada por Colombiacheck identificó que la secuencia original correspondía a una intervención del candidato del 27 de mayo durante un encuentro en Bogotá con representantes del sector cooperativo y solidario, cuyo metraje genuino había sido compartido por la congresista Olga Lucía Velásquez. Los creadores de la pieza conservaron el encuadre y la vestimenta del video original, pero le superpusieron un audio clonado para forzar el movimiento de los labios y fabricar la falsa declaración. 

El análisis con herramientas de detección de inteligencia artificial confirmó que tanto la voz como el sincronismo labial fueron alterados digitalmente para simular el mensaje de odio contra la región. La evolución del voto en este departamento muestra una clara inclinación hacia la derecha. Entre la primera y la segunda vuelta presidencial, la votación se comportó de la siguiente manera:

  • Abelardo De La Espriella: pasó de obtener 684.563 votos (57,09%) en la primera vuelta a 822.592 votos en la segunda.
  • Iván Cepeda: pasó de obtener 343.998 votos (28,68%) en la primera vuelta a 431.551 votos en la segunda.

Con esta misma lógica de ataque territorial, hubo otra ofensiva similar contra la población antioqueña. En el video falso, Cepeda calificaba a los habitantes de la región de "apátridas" y los señalaba como patrocinadores del paramilitarismo, prometiendo una supuesta represalia popular desde la presidencia. 

El guion presentaba al departamento como una "finca de oligarcas enemigos del pueblo". El origen del contenido se rastreó inicialmente en TikTok en la cuenta del usuario luis.fernando.pel07, cuya marca de agua quedó plasmada en las réplicas que posteriormente circularon en otras plataformas. 

La verificación publicada por Colombiacheck logró rastrear el origen de las imágenes hasta una intervención real del candidato en medios regionales. En el registro auténtico, el senador hablaba sobre la distribución de la riqueza y la superación de la pobreza, sin hacer mención alguna a Antioquia ni a sus tradiciones. 

Los creadores del montaje conservaron la escenografía y la vestimenta original para mantener la apariencia de verdad, pero le superpusieron un audio clonado para fabricar la declaración hostil. Aunque la autenticidad del metraje de fondo dificultó la detección automática inicial, el análisis posterior de la voz confirmó que el audio había sido generado con inteligencia artificial para sembrar el rechazo en el electorado antioqueño.

El cerco contra las regiones se completó con un ataque dirigido a la Costa Caribe. En el supuesto video, el excandidato presidencial insultaba a los ‘costeños’ y aseguraba que en esa zona los votos se compraban por precios insignificantes. 


La búsqueda inversa de imágenes confirmó que se utilizó el mismo registro manipulado en la desinformación contra la comunidad santandereana. Al cotejar ambos clips, coinciden el plano de grabación y la vestimenta del candidato. Como explicamos anteriormente, el video original es de una intervención del candidato realizada el 27 de mayo durante un encuentro en Bogotá con representantes del sector cooperativo y solidario.

La narrativa buscaba sembrar una ruptura inmediata con el electorado del norte del país, y su amplificación encontró un impulso clave en perfiles de alta visibilidad como el del excandidato al Senado Julián Zamudio, quien difundió el contenido en la red social X —donde alcanzó más de 52.000 visualizaciones— bajo la tesis de que esa supuesta declaración explicaba los episodios de rechazo contra el candidato en Barranquilla.

La relevancia de esta región se refleja en la tendencia histórica de la Costa Caribe, cuyos departamentos han respaldado mayoritariamente a candidaturas de izquierda en elecciones recientes. En la segunda vuelta de 2026, Cepeda ganó en los ocho departamentos de la región. El candidato oficialista obtuvo ventajas de más de 732.000 votos en Atlántico (58,6%), 499.149 en Córdoba (58,88%), 347.228 en Magdalena (57,02%) y 279.312 en Sucre (59,19%), además de registrar cerca del 60% de la votación en Bolívar y superar esta cifra en La Guajira. 

Simulación de un delito electoral

El alcance de la operación se extendió más allá del agravio regional y la confrontación ideológica para intentar fabricar pruebas de fraude en las elecciones. Previo a los comicios del 21 de junio, circularon supuestas grabaciones clandestinas de reuniones privadas en las que se presentaba la imagen de Iván Cepeda dando instrucciones detalladas para coordinar la compra masiva de votos en distintas ciudades del país.

En uno de los videos falsos, se escucha al candidato ordenar supuestamente el pago de votos a $100.000 pesos (aproximadamente US$25), mientras que, en otro, hablaba de $120.000 pesos (aproximadamente US$30) por cada sufragio en capitales del Caribe colombiano como Montería, Barranquilla y Cartagena.

El clip incluía detalles logísticos para dar verosimilitud al engaño, como la instrucción de quitar los celulares a los asistentes para evitar grabaciones y la exigencia de una fotografía del tarjetón marcado para cobrar el dinero. El impacto fue inmediato en las audiencias; por ejemplo, el primer video logró 76.000 visualizaciones en la página de Facebook Valledupar Discotecas.

El Detector de Mentiras de La Silla Vacía desmontó ambos montajes sobre la supuesta compra de votos. Al rastrear las imágenes, la verificación comprobó que se utilizaron dos grabaciones auténticas del senador: la primera es del anuncio oficial de su fórmula vicepresidencial, la lideresa indígena Aída Quilcué; y la segunda, una declaración en la que denunciaba una campaña sucia en su contra. 

Al igual que en los videos anteriores, los desinformadores tomaron esos registros reales y les superpusieron audios clonados para fabricar la orden ilícita. Las herramientas de análisis confirmaron la falsificación de la voz con probabilidades de hasta el 99%, exponiendo el intento de convertir eventos oficiales y mensajes anticorrupción en la prueba de un delito electoral.

El tramo final de esta estrategia buscó proyectar la culpa directamente en el contendor. A través de un montaje con deepfake, se le atribuyó a Cepeda una supuesta confesión donde afirmaba que su campaña inventaría y difundiría mentiras de forma sistemática para desgastar a Abelardo de la Espriella.

Ese material fue impulsado por perfiles como Salsa Loves y Santiago Rodríguez, para instalar la idea de que la acusación de guerra sucia provenía del propio afectado. Como se verá en los siguientes apartados de este reportaje, este fue uno de los videos que contó con mayor respaldo publicitario, marcando el paso hacia el uso de pauta pagada para amplificar la desinformación.

Una búsqueda inversa de imágenes mostró que el video original correspondía al anuncio del 9 de marzo de 2026 en el que el candidato presentaba a la lideresa indígena Aída Quilcué como su fórmula vicepresidencial. En dicha intervención el senador no dijo nada relacionado sobre difundir mentiras. Al igual que los casos anteriores, los desinformadores tomaron el video original y sobrepusieron un audio manipulado con la supuesta voz del candidato. 

Dos cuentas de Facebook en el rastro de algunos deepfakes

Al rastrear las primeras apariciones de cada pieza, seis de los videos analizados conducen a dos cuentas de Facebook que mencionamos anteriormente: Salsa Love y Santiago Rodríguez. Las dos publicaron el material antes de que lo replicaran otros usuarios y las dos terminaron borrando su rastro. Solo una pagó para amplificar sus publicaciones.

Salsa Love fue la primera cuenta en publicar cuatro de los videos: los dos que simulaban órdenes para comprar votos, el de la expropiación de tierras campesinas para crear campos territoriales, el de la supuesta instrucción de inventar mentiras contra Abelardo De La Espriella.

Actualmente, la página ya no existe. Fue eliminada junto con todas sus publicaciones, y con ellas desaparecieron los enlaces de dos de esos videos. Sin embargo, esas piezas siguen indexadas en Google, donde todavía se leen los títulos con los que se difundieron y fragmentos de los comentarios que dejaron los usuarios.

El rastro más consistente de esa cuenta quedó en la Biblioteca de Anuncios de Meta. Allí, Salsa Love figura como anunciante de dos de los deepfakes: el de la expropiación de tierras campesinas para crear campos territoriales y el de la orden de fabricar mentiras contra De La Espriella. Los dos anuncios se activaron el mismo día, el 14 de junio de 2026, a una semana de la votación del 21 de junio.

El primero estuvo al aire cuatro días, costó entre 70.000 y 80.000 pesos (aproximadamente US$18–20) y alcanzó entre 40.000 y 45.000 impresiones. El segundo se mantuvo cinco días, con una inversión de entre 90.000 y 100.000 pesos (aproximadamente US$23–25) y entre 45.000 y 50.000 impresiones. Ambos se distribuyeron en Facebook, Instagram y Threads.

La segmentación geográfica de esa pauta se alejó de las grandes ciudades. En el primer anuncio, el 38% de las impresiones se concentró en Tolima, en el centro-occidente del país, seguido por Risaralda y Valle del Cauca, en el occidente, con 20% cada uno, Caldas y Quindío, también en el centro-occidente, con 11% y 7%, respectivamente. Cundinamarca, en el centro del país, recibió apenas el 1% y Chocó, en el occidente, menos del 1%. El segundo anuncio repitió el patrón, con Tolima otra vez a la cabeza (30%), pero incorporó a Norte de Santander, en el nororiente del país, como segundo destino con el 26%, mientras Risaralda (15%), Valle del Cauca (13%), Caldas (7%) y Quindío (4%) se repartieron el resto.

El dinero se dirigió, entonces, hacia departamentos del centro y el occidente del país antes que hacia las grandes capitales, que apenas aparecen en la segmentación. Todo indica que la inversión buscó audiencias regionales, una decisión que no resulta ajena al contenido de las piezas: El anuncio sobre la expropiación de tierras campesinas concentró su alcance en Tolima y el eje cafetero.

El perfil demográfico de la pauta también refuerza esa lectura. En los dos anuncios, cerca de tres cuartas partes de las personas alcanzadas fueron hombres (78% en el primero y 71% en el segundo) y la mayoría superaba los 45 años: 76% en un caso y 83% en el otro. El grupo más impactado en ambas piezas fue el de hombres entre 55 y 64 años, con el 23% de las impresiones; los menores de 35 apenas recibieron el 10% y el 8%.

Ninguno de los dos anuncios incluyó el descargo de responsabilidad que Meta exige para la publicidad sobre temas sociales, elecciones o política. Ese requisito es el que permite saber quién pagó un anuncio y consultar datos del anunciante, como su dirección o su número de teléfono. Sin él no hay forma de establecer quién financió la difusión de estos videos. Meta terminó retirando las dos piezas justamente por esa omisión, pero para entonces ya habían estado al aire cuatro y cinco días.

La segunda cuenta de Facebook que identificamos fue creada el 21 de abril de 2023 bajo el nombre “Sed” y el 6 de abril de este año pasó a llamarse Santiago Rodríguez, con una descripción que la presenta como la de un “motivational speaker”. Desde ese perfil se publicó el video en el que Cepeda maldice al pueblo santandereano y los dos de la supuesta compra de votos.

A diferencia de Salsa Love, esta cuenta sigue activa, pero no conserva un solo video publicado ni registra anuncios en la Biblioteca de Anuncios de Meta. La huella de su participación quedó, igualmente, indexada en Google, donde aparece una publicación suya titulada “Se filtra video de Cepeda invitando a crear noticias falsas”, el mismo deepfake que Salsa Love pagó por difundir.

Antes de borrar su contenido, el perfil alcanzó a recibir dos reseñas de usuarios que lo señalaban por publicar deepfakes:

Ahora, las cuentas Salsa Love y Santiago Rodríguez coinciden en tres piezas: los dos videos de compra de votos y el de las mentiras contra De La Espriella, publicadas con los mismos titulares de falsa filtración. Esa superposición, sumada a que solo una de ellas asumió el costo de la pauta, dibuja un reparto de funciones entre un perfil que sembraba el contenido y una página que pagaba para empujarlo hacia territorios y públicos específicos. 

El análisis de las 204 publicaciones recopiladas manualmente a través de la búsqueda de palabras y frases clave, cómo “Cepeda va a expropiarnos” o “Cepeda odia a los santandereanos”, y con herramientas como Google Lens, mediante la búsqueda de fotogramas similares, permitió identificar patrones que no son visibles al observar cada deepfake por separado. 

Para el análisis incluimos las publicaciones que contenían alguno de los deepfakes identificados o que reproducían directamente estos materiales, y registramos, cuando estaban disponibles, datos como el enlace, la plataforma, la cuenta que los publicó, el texto que acompañaba la publicación, la fecha y el número de visualizaciones. Posteriormente, comparamos las publicaciones para identificar réplicas del mismo contenido y rastrear su circulación entre plataformas. Las marcas de agua dejaron pistas sobre la circulación de los videos entre plataformas; la repetición de algunas piezas mostró que determinados contenidos fueron replicados decenas de veces y varias de las cuentas que los amplificaron compartían mensajes de apoyo a Abelardo de la Espriella y rechazo a Iván Cepeda.

Marcas de agua que dejan huellas

Las marcas de agua ofrecieron una pista adicional para reconstruir la ruta que siguieron algunos de los videos. En varios casos, las copias que aparecieron en Facebook, Instagram, X u otras plataformas conservaron el identificador de una cuenta de TikTok, lo que permitió ubicar publicaciones anteriores y establecer posibles puntos de origen de las piezas. Estas son algunas de esas cuentas:

  • @luis.fernando.pel07: compartió el video en que supuestamente el entonces candidato Ivan Cepeda atacaba a la población antioqueña. Este mismo apareció posteriormente en otras redes con la marca de agua del perfil, por lo que fue posible rastrearlo hasta esa publicación. 
  • @user4632784586087: su perfil fue eliminado, pero su publicación quedó registrada en Google. La marca de agua permitió seguir el rastro del contenido incluso después de que la cuenta desapareciera.
  • @revelador2027: este perfil también había difundido otros contenidos generados con inteligencia artificial favorables a Abelardo De La Espriella y contrarios a Gustavo Petro e Iván Cepeda.
  • @laderecha2.0: La cuenta fue eliminada, pero sus publicaciones borradas todavía aparecían indexadas en Google y permitieron reconstruir parte de su actividad.

Las marcas de agua no permiten determinar por sí solas quién creó los montajes, pero ofrecen el recorrido de una pieza y las cuentas que pudieron haberla publicado antes de que fuera replicada en otros espacios. El hecho de que varios perfiles hayan sido eliminados, tal como pasó con los de Facebook anteriormente citados, plantea la posibilidad de que se tratase de la operación coordinada de una red, cuyos nodos desaparecieron tras cumplir su función.


Una circulación distinta según la plataforma

El análisis de las publicaciones también muestra que los deepfakes no circularon de la misma manera en todas las plataformas. En Kwai y Facebook encontramos principalmente perfiles personales que, por las fotografías y la información visible en sus cuentas, aparentaban corresponder en buena parte a hombres mayores. En Instagram, en cambio, la circulación fue más heterogénea: además de perfiles personales, encontramos cuentas de contenido político y páginas de medios locales que reprodujeron algunos de los videos.

Kwai fue especialmente relevante por la cantidad de veces que algunas piezas fueron replicadas. El video que atribuía a Iván Cepeda amenazas contra la población de Santander, por ejemplo, fue localizado en al menos 69 publicaciones distintas en esa plataforma. En el rastreo también se identificaron decenas de enlaces de Kwai asociados con otros deepfakes, lo que muestra que la repetición fue una característica importante de su circulación.

Capturas de pantalla de la aplicación Kwai

En Instagram algunas piezas fueron compartidas desde cuentas que podían funcionar ante sus seguidores como fuentes de información local. Este último caso resulta relevante porque un contenido falso puede adquirir una apariencia diferente dependiendo del perfil que lo publica: no es lo mismo recibirlo desde una cuenta personal que desde una página que se presenta como medio de comunicación.

Las cuatro plataformas en las que encontramos estos contenidos tienen dentro de sus normas una serie de reglas con las que aseguran enfrentar la desinformación, los contenidos manipulados y, en algunos casos, el uso engañoso de inteligencia artificial. TikTok, por ejemplo, prohíbe el contenido generado con IA que haga parecer que una figura pública expresa un respaldo que nunca dio y exige identificar el contenido realista creado con esta tecnología. También prohíbe las operaciones de influencia encubierta y los intentos de aumentar artificialmente la visibilidad mediante interacciones falsas, como las redes de bots. 

En Facebook, Meta también contempla los contenidos manipulados y generados con inteligencia artificial, pero su política actual no establece su eliminación por el solo hecho de ser falsos o estar creados con IA. Desde 2024, la plataforma optó por mantener este tipo de contenidos y añadirles etiquetas y contexto, incluso cuando pueden resultar engañosos, salvo que infrinjan otras normas comunitarias, como las relacionadas con interferencia electoral, acoso o violencia. Meta también señala que el contenido generado o manipulado con IA puede ser sometido a verificación y, cuando es calificado como falso o alterado, puede recibir una etiqueta y una reducción de su distribución.

Kwai, por su parte, reconoce en sus directrices la diferencia entre desinformación y desinformación deliberada y señala que trabaja con expertos para identificar y tomar medidas frente a estos contenidos, incluida la desinformación relacionada con procesos electorales.

Sin embargo, nuestra revisión encontró que este tipo de contenidos logró permanecer y reproducirse en las plataformas. La distancia entre las reglas y lo que finalmente permanece disponible plantea una pregunta adicional: ¿qué tan efectivos son los mecanismos de las plataformas para detectar y frenar los contenidos que sus políticas aseguran limitar? 

Cuentas con afinidades políticas

Además de las diferencias entre plataformas, encontramos señales de una afinidad política común entre varias de las cuentas que amplificaron los contenidos. En sus publicaciones, copys y hashtags aparecen mensajes de apoyo al hoy presidente Abelardo De La Espriella y rechazo a Iván Cepeda. Algunas utilizaron etiquetas como #AbelardoPresidente, #GanaColombiaConAbelardo o #FirmesPorLaPatria; otras acompañaron los videos con llamados explícitos a no votar por Cepeda.

También identificamos perfiles con actividad política previa o con vínculos públicos con sectores de derecha. Holman Guevara, un influenciador político con afinidad al uribismo y al Centro Democrático, o Julián Zamudio, quien difundió uno de los videos contra Cepeda y fue candidato al Senado el pasado mes de marzo con el número 90 por el Movimiento Salvación Nacional, que hoy integra la coalición de Gobierno.

Aunque estas coincidencias no permiten afirmar que existiera coordinación, ni atribuir la producción de los deepfakes a una campaña política, muestran que una parte de las cuentas que los amplificaron tenían una orientación política identificable y que, en varios casos, se utilizaron los montajes para reforzar mensajes contra Cepeda y a favor de De La Espriella.

En conjunto, el recorrido de los videos muestra una red de circulación diversa: algunas cuentas dejaron las primeras huellas de las piezas, otras las replicaron de manera masiva y otras las difundieron ante comunidades políticas o locales específicas.

Esta investigación fue realizada por Colombiacheck y se incluye dentro de “Los Desinformantes”, una serie de reportajes sobre grupos que esparcen contenidos engañosos en la región coordinada por LatamChequea, la red de verificadores latinoamericanos.