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Viernes, 26 Junio 2026

Los últimos ingredientes de la narrativa de Petro sobre fraude tampoco tienen fundamento

Por Alexander Campos Sandoval

No hay respaldo para sus afirmaciones sobre el ‘software’ electoral y las actas E-14 ni para la sugerencia sobre ciberataques orquestados desde el exterior.

3 DATOS CLAVE:

  1. Por varios días, el presidente, Gustavo Petro, insistió en mentir señalando irregularidades sistemáticas en la segunda vuelta presidencial que perdió su candidato, Iván Cepeda, contra el ultraderechista Abelardo de la Espriella.
  2. Las denuncias sobre la manipulación de los algoritmos de la Registraduría y la falsificación masiva de formularios E-14 carecen de sustento fáctico. Han sido desmentidas por autoridades técnicas y misiones de observación.
  3. La injerencia extranjera y las tácticas de desinformación masiva son reales, pero atribuirles la alteración informática de los resultados es muy distinto. Informes independientes avalan la transparencia de la jornada.

Antes de reconocer la victoria del ultraderechista Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales del pasado 21 de junio, el mandatario saliente, Gustavo Petro, emitió numerosos mensajes a través de su cuenta personal de X para alimentar la narrativa infundada que enuncia desde hace años sobre supuesto fraude electoral contra su partido, el izquierdista Pacto Histórico.

Aunque los informes de observación electoral sistemáticamente desmintieron cualquier conspiración o irregularidad en los procesos que el jefe de Estado denunció, él insistió en sus quejas y en cuestionar la legitimidad de los resultados mientras, en sus palabras, se determinaba el verdadero ganador en los escrutinios: “Hoy por hoy no hay presidente elegido hasta que las comisiones escrutadores den sus resultados” (sic).

Efectivamente, como explicamos en artículos anteriores, el preconteo de la noche electoral tiene un carácter puramente informativo y el escrutinio oficial es la única instancia vinculante para declarar al ganador. Sin embargo, hasta su anuncio de iniciar el empalme con el confirmado vencedor, los argumentos de Petro sobre una supuesta “trampa” mezclaron datos tergiversados, hechos descontextualizados y teorías sin evidencia.

Los dos algoritmos

El presidente afirmó que el registrador permitió quitar del programa informático de consolidación “dos algoritmos: el llamado ‘estampilla del tiempo’ y el llamado ‘candado Hash’”. Además, aseguró que el registrador nacional, Hernán Penagos, no permitió una auditoría experta que él había solicitado a tiempo.

Comenzando por la supuesta negativa a auditar el sistema, el informe preliminar de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE) confirmó que “el código fuente del software utilizado fue expuesto de nuevo, esta vez durante dos días, para su revisión por parte de los auditores de los candidatos”. Además, constató que sí se adjudicó una auditoría internacional al Instituto Interamericano de Derechos Humanos / Centro de Asesoría y Promoción Electoral (IIDH/CAPEL), que “emitió una valoración positiva del software de gestión de resultados” (página 6).

Como contamos en un explicador de Economía para la Pipol dentro de nuestra alianza RedCheq, hay debate entre personas expertas sobre el grado de publicidad que debería tener el algoritmo para que sea conocido sin que se generen riesgos para su misma seguridad. Además, también hay críticas sobre la transparencia de esa auditoría y las limitaciones que tienen las revisiones técnicas por parte de las campañas. No obstante, hay consenso sobre la robustez y confiabilidad de las elecciones, que de todas formas tienen respaldo en papel.

También carece de sustento la narrativa sobre la eliminación del candado hash, un código único que cambiaría por completo en caso de cualquier alteración mínima del programa, y la vulneración del sistema mediante identificaciones de dispositivos en la red (IP, del inglés para “protocolo de internet”) alteradas por tecnología israelí. En “Petro basa narrativa de fraude por supuesto desfase del censo electoral en mentiras sobre ‘software’”, ya habíamos explicado que el congelamiento del programa previo a los comicios asegura que este no pueda sufrir “la más mínima alteración del código” sin que sea detectado al instante.

La propia Registraduría Nacional del Estado Civil emitió un comunicado oficial el 23 de junio de 2026 en el que fue enfática en señalar que “la seguridad de los archivos digitalizados no ha sido eliminada ni modificada”. Además, aclaró que “los requerimientos técnicos de seguridad, trazabilidad y confiabilidad de la información electoral están absolutamente garantizados”.

La entidad también desmintió la eliminación de la “estampilla de tiempo”. Explicó que los registros de hora de digitalización y descarga de los formularios E-14, las actas de votación de cada mesa, “se encuentran debidamente consignados en la metadata de los archivos para descarga masiva” y en sus bitácoras internas.

Tanto la delegación del Centro Carter como la MOE-UE avalaron la seguridad de la transmisión de datos. El primero destacó que “el sistema de gestión de resultados demostró ser confiable, transparente y plenamente trazable” y que cuenta con formatos “que facilitan el escrutinio público” (páginas 6-7).

Para disipar las dudas sobre la alteración de datos, la Registraduría recordó que las campañas tienen acceso inmediato a la plataforma Comitium del Consejo Nacional Electoral (CNE). A través de ella, pueden revisar las fotos de las actas E-14 tomadas por sus propios testigos en las 122.020 mesas de votación y contrastarlas “con las actas publicadas por la Registraduría Nacional en su página web”.

La MOE-UE dictaminó explícitamente que “el sistema de gestión de resultados es fiable y eficaz, y cumple con las normas internacionales de transparencia, integridad y trazabilidad”. Añadió, además, que la organización electoral realizó pruebas técnicas y de estrés al sistema que fueron valoradas positivamente.

De nuevo, los E-14

Petro aseguró también que la Registraduría estaba subiendo “formularios E14 sin firmas de jurados”. Así, ayudó a amplificar una narrativa de desinformación que demostramos falsa en nuestro chequeo “E-14 de segunda vuelta de 2026 sí tienen espacio para firmas de jurados, es falso que no”. Allí explicamos que el formato de este año consta de dos páginas y las rúbricas están ubicadas en la segunda, dado que la versión de 2022 dejaba poco espacio para observaciones de los miembros de la mesa.

Por otro lado, el mensaje en que el presidente hizo la afirmación sobre los ‘algoritmos’ amplificó las supuestas “evidencias de fraude” por tachones. Como explicamos en “Por qué los errores en algunos E-14 no son la gran prueba de fraude masivo que vende el petrismo”, la copia del acta de delegados, que es la que se sube a internet, tiene un fin meramente informativo. Los errores humanos en este documento suelen corregirse durante el escrutinio oficial al cotejarlos con la de claveros, que es la única con validez jurídica y permanece bajo cadena de custodia.

La MOE de la sociedad civil expuso en sus informes que cerca del 31% de las irregularidades reportadas ese domingo tuvieron que ver con la actuación de los jurados de votación, incluyendo posibles inconsistencias en el diligenciamiento del material electoral o tarjetones con marcas previas. Sin embargo, asegura que la campaña de Cepeda solicitó a sus testigos verificar que se permitiera el recuento y revisión de estos incidentes durante el proceso, que es precisamente el mecanismo legal y transparente del escrutinio para subsanar estas fallas.

Desde el 2018, cuando se popularizó, la narrativa de fraude con los formatos E-14 ha revivido en cada jornada de elecciones sin que posteriormente se encuentre allí ningún fundamento para alegar sistematicidad o irregularidades masivas. La única excepción aparente se vio en los comicios legislativos de 2022 donde, en cualquier caso, la entonces coalición Pacto Histórico consiguió la corrección de 3% de sus votos en el escrutinio con los mismos mecanismos y garantías institucionales.

Abogados bloqueados 

Otra denuncia del presidente fue que el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, estaba “impidiendo la entrada de los abogados escrutadores en Plaza Mayor”, centro de eventos que es uno de los puestos de votación más grandes de esa ciudad. Con base en eso, le ordenó a la Policía asumir la conducción del lugar y del centro de exposiciones Corferias, en Bogotá, que es el más grande del país. 

El mandatario de la capital de Antioquia negó su supuesta intervención en los hechos. Las definiciones posteriores del escrutinio departamental mostraron que se atendió a las reclamaciones interpuestas en esa región, 253 en total.

El informe de la MOE-UE desmintió que haya existido un bloqueo sistemático, concluyendo que el proceso de escrutinio “fue transparente y bien organizado” y que “los equipos jurídicos de ambos candidatos estuvieron presentes en la gran mayoría de las comisiones observadas”.

Injerencia extranjera y guerra de desinformación 

Petro acusó en sus redes una “injerencia extranjera inconstitucional”. En particular, responsabilizó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de la inestabilidad de Colombia por apoyar al aspirante ultraderechista.

En efecto, el informe de la UE condenó que el mandatario norteamericano “expresó en múltiples ocasiones su apoyo a Abelardo de la Espriella a través de Truth Social, incluyendo una publicación de respaldo realizada tres días antes de la segunda vuelta”. Los jefes de Estado de Ecuador, Daniel Noboa, y Argentina, Javier Milei, también se sumaron abiertamente en este apoyo al presidente electo por el grupo significativo Defensores de la Patria.

Asimismo, Petro sostuvo que hubo millones de dólares invertidos “para bombardear a una ciudadanía contando mentiras” a través de un esquema denominado ‘Petroleaks’. La MOE-UE resaltó en su informe que durante la campaña hubo “una intensa desinformación y un uso sin precedentes de la inteligencia artificial y los deepfakes”. 

El matiz es que esta fue una práctica de la cual se valieron diversos actores políticos. De hecho, el informe señala que el propio Gobierno infringió la legislación nacional utilizando perfiles oficiales para publicar mensajes políticos a su favor.

A este clima tóxico se sumó el hallazgo del monitoreo digital de la MOE local, que reportó una intensificación de las expresiones de hostilidad, insultos directos y contenidos deshumanizantes durante la jornada. La organización de la sociedad civil advirtió que las narrativas de fraude impulsadas en redes sociales operaron como un “mecanismo de criminalización política entre campañas”, amplificando el foco de desconfianza hacia las autoridades mediante señalamientos de supuesta eliminación de medidas de seguridad.

Manipulación de servidores

El mismo 21 de junio, Petro aseguró que se manipularon los servidores de la Registraduría. Días después, publicó dos imágenes de supuestos "algoritmos" que harían vulnerable el software permitiendo que "estados poderosos con capacidad computacional puedan reemplazar a colombianas y colombianos".

Supuestas pruebas de Petro sobre manipulación de servidores.

De acuerdo con un chequeo del Detector de Mentiras de La Silla Vacía, las imágenes son en realidad capturas de pantalla de textos anónimos que no hablan de alteración de resultados oficiales comprobados.

La primera imagen describe un escenario hipotético de vulnerabilidad en el correo electrónico institucional de la Registraduría para enviar correos falsos (phishing), pero el propio texto aclara que esto se haría "sin necesidad de comprometer los sistemas internos". 

La segunda captura anónima critica que la Registraduría use servidores CDN (Amazon CloudFront y Akamai), sugiriendo que "los datos primero llegan a Estados Unidos antes que a Colombia". Expertos consultados por nuestros colegas de La Silla Vacía desmintieron que esto sea una prueba de fraude. Pilar Sáenz, consultora en apropiación social de tecnología, explicó que el uso de estas herramientas es un "estándar para evitar ataques de DDoS" y sentenció: "No hay evidencia de ninguna vulnerabilidad técnica, es justo lo contrario, el mecanismo que busca mitigar posibles ataques".

Mensajes sin respaldo

A día de hoy, cuando el Pacto Histórico decidió no presentar más reclamaciones, Cepeda reconoció el resultado de las elecciones y Petro anunció el inicio del empalme, quedan en el aire otras denuncias que este último publicó en las horas siguientes al preconteo, para las que no hayamos registros o fundamentos:

  • La supuesta intervención del Estado de Israel: Al asegurar que se manipularon los servidores de la Registraduría, el presidente afirmó que “el único con capacidad de hacer eso en el mundo es el Estado de Israel”. No existe evidencia informática, documental ni testimonio experto independiente que respalde la insinuación de que la inteligencia o tecnología israelí vulneró la soberanía digital de los comicios colombianos.
  • El traslado de colombianos para el voto en el exterior: Para justificar la abrumadora diferencia de más de 177.000 votos a favor de su opositor en el extranjero, Petro sugirió que la caída del sistema de consultas permitió “que un ciudadano colombiano quizás llevado también desde Colombia, pudiera votar siete veces en los siete días de votación en el exterior”. No existe ningún reporte oficial de las misiones de observación acreditadas, como la MOE (que desplegó 209 observadores en el extranjero) o el Centro Carter, que registre ese supuesto traslado transnacional y masivo de personas durante la semana de apertura de los consulados.