Cuentas afines a la campaña del derrotado candidato presidencial izquierdista Iván Cepeda, periodistas y páginas de noticias difundieron en redes sociales una imagen del certificado de votación y la tarjeta de identidad de una niña de 8 años que supuestamente votó en la segunda vuelta presidencial en la mesa 14 de la Institución Educativa Distrital (IED) José Martí de Barranquilla.
Las publicaciones afirman que esta es una prueba de fraude, por lo que señalan a la Registraduría de favorecer al aspirante de la ultraderecha Abelardo de la Espriella, quien ganó las elecciones del 21 de junio por el grupo significativo Defensores de la Patria. No obstante, la supuesta evidencia es insuficiente.
En este explicador, presentamos lo que se sabe del caso, las explicaciones de las autoridades, el análisis de la Misión de Observación Electoral (MOE) y las preguntas que persisten.
Las publicaciones suman más de 810.000 visualizaciones en X, Facebook e Instagram. Entre los principales difusores están el periodista Gonzalo Guillén; otros influenciadores desinformadores y páginas afines al gobierno de Gustavo Petro y medios que publican noticias sobre todo del Cauca.
Omitimos los enlaces archivados para proteger la identidad de la niña involucrada, ya que los contenidos divulgados por esas cuentas exponen su imagen y sus datos personales probablemente sin autorización legal.
Al consultar el lugar de votación del número de documento correspondiente a la niña en la página de la Registraduría, nos arrojó que no se encuentra registrado en el censo para esta elección.
Igualmente, consultamos a la oficina de prensa de la entidad sobre este caso y nos dijeron que no existe ninguna cédula expedida con ese número en su base de datos.
Al solicitar en la página de la Registraduría el certificado civil de nacimiento con los datos que aparecen en la tarjeta de identidad, encontramos que efectivamente se trata de una niña que nació en octubre de 2017. Es decir, que sí tiene 8 años y la imagen no es, por ejemplo, del documento viejo de alguien que ya cumplió los 18.
Diego Alejandro Rubiano, coordinador del Observatorio Político Electoral de la Misión de Observación Electoral (MOE) de la sociedad civil, nos dijo que en la plataforma Pilas con el Voto no recibieron ninguna denuncia sobre este caso. No obstante, aclaró que el certificado electoral en sí mismo no prueba que alguien ejerció el voto, “pero sí es un indicio que da lugar a que, si se denuncia, se hagan las revisiones dactiloscópicas o grafológicas que sí constituyen una prueba”.
Al revisar las actas de votación E-14 de delegados, transmisión y claveros de la mesa 14 del puesto donde supuestamente votó, comprobamos que la firma del jurado 3 coincide con la que está en el certificado de votación que circula en redes sociales. Sin embargo, en ninguno de los tres documentos hay observaciones sobre alguna irregularidad.
La cartilla de jurados de votación para presidente y vicepresidente 2026, publicada por la Registraduría, indica que cuando la persona llega a votar, el jurado debe buscar en el formulario E-10 su número de cédula y comunicarle al jurado encargado del formulario E-11 la página y el renglón donde se encuentra registrado. En ese momento, se verifica que el número coincida con el documento, registran los nombres y apellidos del elector y se le solicita la firma y huella en los espacios establecidos.
Después de que la persona deposita su voto, se le devuelve el documento de identidad y se entrega el certificado electoral diligenciado y firmado por el jurado. Por lo tanto, para que cualquier persona pueda ejercer su derecho al voto, es indispensable que su documento de identidad esté registrado en el censo electoral y en la mesa donde va a votar. De lo contrario, no podrá hacerlo.
La pregunta que queda es, ya que el número de documento de la niña realmente no aparece en el censo y, en consecuencia, no podía votar, ¿por qué le dieron un certificado electoral?