Tanques de leche dañados, maquinaria agrícola tirada en el suelo y establos en mal estado son algunos de los daños que se ven en las fotos posteriores a los ingresos irregulares de indígenas del pueblo pasto a fincas de Guachucal, Nariño, a mediados de abril, registrados en videos virales de personas encapuchadas corriendo entre los pastizales.
A falta de contraste de fuentes, la noticia mutó pronto hasta convertirse en un ataque contra la candidata vicepresidencial Aida Quilcué y su fórmula, Iván Cepeda, del partido oficialista de izquierda Pacto Histórico. La senadora del MAIS y líder del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) había estado en campaña poco antes cerca de allí y esa fue la supuesta prueba que bastó para insinuar y luego para señalar directamente que estaría vinculada con lo sucedido.
RedCheq indagó en los registros y las fuentes locales, no solo para aclarar qué fue lo que pasó sino también para entender el conflicto de fondo por las tierras del municipio. En este explicador abordamos ambos aspectos.
Uno de los primeros medios en publicar sobre los hechos fue Contexto Ganadero, un portal dedicado a temas rurales y agrícolas, vinculado a la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegán). El video que el gremio y su revista publicaron en colaboración en Instagram afirma: “Indígenas destruyeron por completo cuatro fincas ganaderas. Tras ingresar, invadir y violentar, arrasaron con todo”.
Tras una enumeración de daños, lanza una pregunta: “¿Coincidencia política? Esto ocurrió tras la presencia del candidato Iván Cepeda y su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué, quienes hablaron abiertamente sobre la necesidad de conseguir más tierras”. El mensaje no solo les llegó a 157.000 personas que lo vieron allí.
Varios medios replicaron la noticia con diferentes matices. Pulzo solo citó esa versión de los hechos. El Colombiano publicó una nota muy similar a la de Contexto Ganadero, con una sola fuente adicional, también gremial, y hasta mantuvo la alusión a la campaña política desde el título. El Espectador acudió a otras colectividades del sector privado local sin hacer referencia a la candidata, aunque insertó el video de Fedegán.
En la prensa nariñense compartieron los videos de los daños, pero también acudieron a las autoridades municipales y departamentales. Por ejemplo, la televisión pública regional, Telepacífico, incluyó a los gremios afectados, pero también a la Gobernación.
Sin embargo, no encontramos ningún medio que hubiera consultado a los grupos indígenas de la zona por su presunta participación en estos hechos. Mucho menos, por el trasfondo.
Tres días después, el 14 de abril, el medio propagandístico y desinformador habitual de ultraderecha Impacto 24/7 publicó en todas sus redes –Instagram, X, Facebook y YouTube– un video con supuestos detalles de los hechos, en el que señaló de cometer “terrorismo” a la aspirante vicepresidencial y al CRIC, al que estigmatizó como una “banda criminal” dirigida por ella. La descripción acusa a “cerca de 1.000 indios” de destruir viviendas “con familias y niños dentro” y dejar “pérdidas cercanas a $2.000 millones”.
El audiovisual llegó a más de 798.000 visualizaciones en esas plataformas y en Threads, pues también fue replicado por otros usuarios. Circuló en cuentas, páginas y grupos de oposición al gobierno de Gustavo Petro, sobre todo afines al partido Centro Democrático.
Nuestra alianza RedCheq se comunicó con los propietarios de una de las fincas afectadas. Aunque decidieron no dar declaraciones al respecto, afirmaron que fueron ellos los que hablaron con Impacto 24/7.
Pese a ese aparente respaldo, ninguna otra fuente local coincide o se acerca a los datos que da ese medio de ultraderecha.
En una nota del Canal Nariño Televisión (NTV), el secretario departamental de Gobierno, Fredy Andrés Gámez, se refirió a los daños ocurridos en la finca La Merced y afirma que se desconoce la identidad de las personas que ingresaron a los predios. El subsecretario de Seguridad, Andrés Peñaranda, en declaraciones entregadas a Telepacífico, dijo algo similar y agregó que, al parecer, fueron 300 personas las que entraron irregularmente a las fincas y no mil.
Por otro lado, el Consejo Gremial y Empresarial de Nariño, en un comunicado del 11 de abril, condenó los hechos, pero no señala directamente a los posibles responsables. Desde el capítulo municipal de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), a la que pertenecen los dueños de los predios, sí señalan como responsables a los indígenas Pastos del resguardo de Guachucal, por lo que interpusieron una querella ante la Fiscalía, en la que solicitan investigar formalmente a su gobernador indígena, Héctor Fidencio Termal.
Colombiacheck pudo confirmar, con algunas de las personas que estuvieron en la incursión, que quienes ingresaron a las fincas privadas sí son de ese territorio étnico. La autoridad del pueblo originario no lo confirmó, pero sí aseguró que ellos son los “dueños legítimos” de esa tierra.
El secretario de Gobierno de Guachucal, Arnulfo Terán, dijo que sí hubo daños materiales a tanques de almacenamiento de leche, equipos de ordeño, motores y cercas. Sin embargo, explicó que aún no hay una cifra exacta de pérdidas porque en las querellas interpuestas no hay una estimación o un peritaje, pues eso debe entrar en un proceso de investigación. Además, aclaró que sí se afectaron viviendas, pero sin personas dentro.
La “minga por Colombia” es la estrategia de Quilcué para promover su candidatura a la Vicepresidencia y consiste en recorrer el país de sur a norte por tierra. Según Eyson Peña, consejero mayor del CRIC, la movilización recoge diferentes sectores y tiene como objetivo visibilizar las propuestas de la candidata.
Arrancaron el 7 abril en la noche desde Popayán hacia su primera parada: Tumaco, en la costa pacífica nariñense. El trayecto incluía dos chivas en las que iban aproximadamente 100 personas, no solo del Consejo Regional Indígena del Cauca sino también de otras organizaciones sociales de diferentes departamentos.
La cantidad de participantes también fue reseñada en este reportaje de La Silla Vacía que acompañó a Quilcué de Pasto a Cali. El periodista que lo escribió, Santiago Rodríguez, le contó a Colombiacheck que, además de los buses, iban varias camionetas del esquema de seguridad de la senadora, conformado por personal de la Unidad Nacional de Protección y la Guardia Indígena.
Ese centenar de personas es inconsistente con las mil que menciona, sin fuentes, el video de Impacto 24/7 para señalar al CRIC. Además, los registros tanto de prensa como de redes sociales también desmienten la supuesta presencia de Cepeda que mencionaron el desinformador serial y Contexto Ganadero.
El 9 de abril, la minga llegó a Tumaco y se reunió con comunidades afro de la región. En la noche, salió rumbo a Ipiales. Ese día, en cambio, el candidato presidencial se encontraba en Barrancabermeja, Santander, al otro lado del país.
¡Gracias, Barrancabermeja y Magdalena Medio!
— Pacto Histórico Colombia (@PactoHistorico) April 10, 2026
Gracias por la muestra de afecto y apoyo al #PoderDeLaVerdad, que busca profundizar el cambio.
Seguimos anudando esfuerzos para nuestra victoria el #31DeMayo. #IvanNosUne #IvanPresidente pic.twitter.com/21u2AZO5Bc
La segunda parada de la campaña de Quilcué fue en Ipiales el viernes 10 de abril por la mañana. Allí, cuenta Peña, se reunieron con comunidades indígenas nariñenses. En este evento participaron el gobernador Termal y representantes del cabildo de Colimba, que también es de Guachucal.
La grabación de este evento, que está disponible en línea, muestra que algunos de los líderes indígenas hablaron sobre la situación de sus comunidades antes de la intervención de la candidata. Los guachucalenses no lo hicieron. Luego de casi hora y media de intervenciones, Quilcué hizo su aparición en la tarima y habló por cerca de 15 minutos. En ese tiempo, no mencionó nada relacionado con reclamación o recuperación de tierras.
En la tarde, la minga llegó a Pasto, su tercera parada. De esto hay evidencia audiovisual, además del reportaje de La Silla Vacía.
Para participar en el ingreso de las fincas en Guachucal al día siguiente, los buses habrían tenido que devolverse casi 100 kilómetros al sur del departamento, más de dos horas en carro. No obstante, al día siguiente, el sábado 11 de abril, debían estar en Popayán, cuya ruta es de 250 kilómetros, al menos cinco horas y media, en dirección opuesta.
El movimiento de la minga que reportó La Silla Vacía consistió en que Quilcué viajó temprano hacia la capital del Cauca solo con su esquema de seguridad. Las chivas del CRIC salieron después a las 9:30 de la mañana desde Pasto.
Por otro lado, Edgar Fernández, otro consejero mayor del CRIC, explica que la organización solo lidera procesos de reclamación de tierras en Cauca, su propio departamento, y que tiene predios en Valle, Huila, Caquetá y Tolima, pero no hace presencia ni tiene jurisdicción en Nariño. De hecho, Quilcué pertenece al pueblo Nasa del Cauca, no a los Pastos.
En resumen, no hay suficiente evidencia que relaciona a Quilcué con las incursiones a los predios en Guachucal. Que dos hechos sean cercanos en el tiempo no significa que estén relacionados entre sí necesariamente.
La mayoría del cubrimiento sobre lo que sucedió el 11 de abril, independientemente de que incluyera o no los señalamientos sin evidencia contra Quilcué, ignora en todo caso que la historia entre los Pastos de Guachucal y los propietarios de las fincas privadas no empezó ese día. Por el contrario, es de muy larga data: empieza, por decir lo menos, con un documento que tiene 130 años.
Los pueblos indígenas ya habitaban allí mucho antes de la conformación de Colombia, pues ya estaban cuando llegó la colonización española en el siglo XVI. Incluso existe un debate histórico sobre hasta qué punto alcanzaron a ser anexados al Imperio inca antes de la incursión europea en sus territorios.
De forma similar a otras regiones del país, sobre todo en el suroccidente, la Colonia dejó documentos que distintos pueblos han utilizado para demostrar sus derechos sobre las tierras de resguardos creados desde esa época. De estos surge, ya en la etapa republicana, la escritura 047 del 26 de agosto de 1895, registrada en las oficinas de la Notaría Primera de la Oficina de Instrumentos Públicos de Obando - Ipiales.

Ese título colonial señala los límites del resguardo de Guachucal que los pastos reclaman desde 1980, cuando deciden organizarse con el fin de “recuperar la tierra para recuperarlo todo”, junto a sus vecinos de municipios como Cumbal y a los guambianos, del Cauca, entre otros. Desde entonces, su lucha ha combinado las vías legales y de hecho a la vez que su proceso se vio afectado por la presencia de grupos armados ilegales que incluso asesinaron a un reconocido líder de las recuperaciones en Guachucal: Laureano Inampues.
Las tensiones siguen vigentes. En septiembre de 2025, Termal le contaba al Canal NTV que la Agencia Nacional de Tierras (ANT) se comprometió a ofrecer dinero por la compra de los predios para dárselos a su pueblo. Además, advirtió que la comunidad se los “tomaría” en caso de que la entidad no hiciera efectivas las compras. Luego de una semana, El Tiempo registraba que la asamblea de indígenas le exigía al Gobierno que cumpliera con la entrega.
Según el gobernador, el plazo era 2025. El objetivo, dice, es beneficiar a 3.000 familias que no tienen dónde cultivar ni vivir, lo que concuerda con el compromiso que adquirió el Estado, en el Acuerdo de Paz de 2016, de adjudicar tierras a personas y comunidades de todo el país justamente en esas condiciones, incluyendo a los pueblos étnicos.
Por otro lado, el predio de Pedro Muriel, uno de los afectados del 11 de abril, está entre las 500 hectáreas a las que hacían referencia las declaraciones de Termal hace ocho meses. El presidente de la ANUC en Guachucal, Leyder Tobar, explicó que los Pastos han insistido en la compra, pero los actuales dueños se han negado a vender.
El líder campesino cuenta que los integrantes de la asociación interpusieron una tutela contra la ANT para que primero se resuelva el conflicto por la tierra y que no se haga la compra. Alega que ellos también tienen derecho a estar allí y son sujetos de protección especial del Estado. Además, asegura que los indígenas ya habían hecho recorridos por los mismos predios como forma de presión el año pasado.
Por su parte, el secretario Terán dice que la Agencia tiene que dar el concepto sobre la adquisición de tierras y ampliación del territorio, así como definir claramente la validez de los títulos y la propiedad. Por esa razón, la Alcaldía de Guachucal le solicitó un comité ampliado para analizar el tema en conjunto con Procuraduría, Personería, resguardos, la ANUC y los privados.
Buscamos a la ANT para que explicara el proceso de evaluación de los predios y, aunque la oficina de Comunicaciones pidió plazo para responder con más detalle, aún no lo ha hecho. En todo caso, inicialmente negó la existencia de títulos de propiedad a nombre de los Pastos y dijo que, para poder comprar las tierras y entregárselas a los resguardos, es necesario que los actuales dueños de las fincas privadas quieran venderlos.
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César Coll, repetitivo desinformador, aparentemente radicado en Estados Unidos.
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También llegó a Threads con menos difusión.