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Sábado, 06 Marzo 2021

Cuán transparentes son los procesos de vacunación contra la COVID-19 en América Latina

Por LatamChequea

Del total de vacunas que se aplicaron en el mundo sólo el 5,1% se dieron en América Latina, según el portal Our World In Data. Gran parte de los países de la región comenzaron con el proceso de inoculación, con planes de vacunación que priorizan al personal de salud, personal estratégico y adultos mayores, entre otras poblaciones vulnerables. Sin embargo, en varios países aparecieron casos de irregularidades en las vacunaciones

América Latina es una de las regiones más afectadas por la pandemia, con una quinta parte de las muertes mundiales. Sin embargo, el proceso de vacunación contra la COVID-19 en la región está siendo bastante lento, en gran parte por la falta de vacunas: del total de dosis que se aplicaron  en el mundo (alrededor de 277 millones), solo el 5,4% se dieron en la región (alrededor de 15 millones), y en varios países hubo dificultades en el acceso y falta de transparencia en la forma en la que se asignaron.

A su vez, hubo varias denuncias por irregularidades en el proceso de vacunación. La red LatamChequea, que coordina Chequeado y nuclea a más de 30 organizaciones de verificación de datos en Latinoamérica, entre ellas Colombiacheck, realizó un repaso por las campañas de vacunación en cada país y el nivel de transparencia en cada uno de los procesos. 

Cuáles son los grupos prioritarios en cada país

La mayoría de los países latinoamericanos, como Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Perú y México, cuentan con un plan de vacunación estratégica que prioriza al personal de salud, personal esencial y adultos mayores. Aunque en líneas generales son parecidos, en algunos como el de Colombia o Guatemala, tiene en mayor detalle quiénes componen cada grupo y en qué orden van. En otros, como el de Perú, se encuentran en la primera fase el personal de salud junto con otros grupos como el personal de las Fuerzas Armadas y Policiales. Sin embargo, se resolvió agregar también a los adultos mayores de 60 años dentro de los primeros grupos prioritarios. 

Una de las excepciones es Venezuela, donde todavía no está publicado el plan oficial de vacunación. En una conferencia de prensa, el presidente venezolano, Nicolás Maduro,  anunció que, además del personal sanitario, se le iba a dar prioridad a altos cargos del Gobierno, entre los que se encuentran gobernadores, alcaldes y diputados.

Por otro lado, en Bolivia tampoco hay un plan de vacunación publicado, aunque en un encuentro internacional se presentaron los criterios de priorización en la aplicación de las vacunas, que son parecidos al del resto de los países latinoamericanos. Por su parte, en República Dominicana se difundieron los detalles del plan de vacunación en una conferencia de prensa

La directora de Promoción y Protección de los Derechos Humanos de Amnistía Internacional, Noelia Garone, explicó a Chequeado que hay casos de “falta de transparencia y falta de acceso a datos actualizados, detallados y oportunos respecto de la implementación de los planes, como por ejemplo cuáles son los grupos prioritarios y quiénes componen a esos grupos, quiénes integran el personal de Salud, quiénes el personal estratégico y quiénes son los funcionarios y funcionarias que deben acceder a la vacuna”. 

“Por otro lado, hay planes que todavía no han mostrado cómo se va a implementar la campaña de vacunación en poblaciones marginadas o históricamente vulneradas, como pueblos indígenas, afrodescendientes, migrantes o refugiados”, observó Garone y agregó que en “una región de altos índices de discriminación sistémica, los planes de vacunación deberían transparentar cómo va a impactar el plan, y cómo estos grupos van a poder acceder a la vacuna”.

Qué tan abiertos son los datos sobre las personas vacunadas

En la mayoría de los países hay pocos datos actualizados acerca de cómo se está implementando el plan de vacunación. Brasil es uno de los países que cuenta con información más detallada sobre las personas vacunadas. El Ministerio de Salud brasilero difunde datos de la edad, sexo biológico, raza, grupo prioritario, profesión y ciudad de residencia de las personas vacunadas, así como también precisa la unidad de salud, fecha de vacunación, y el tipo y lote de vacuna.

Por otro lado, en Perú los datos disponibles sobre las personas vacunadas son: fecha y si es grupo de riesgo, edad, sexo, número de dosis, fabricante de la vacuna y ubicación. Por su parte, en Chile también están disponibles los datos por sexo, región y criterio de vacunación. En la Argentina se encuentran disponibles los datos sociodemográficos y la condición de vacunación en el Monitor Público de Vacunas, algo que se implementó luego del #VacunaGate, el caso que reveló que funcionarios que no están en los grupos prioritarios, junto con familiares y amigos, fueron vacunados. Por su parte, en Guatemala hay datos sobre la cantidad de dosis dadas por establecimiento y por población priorizada. 

Otros países como Bolivia, Colombia, Costa Rica y México anuncian la cantidad de dosis aplicadas por medio de conferencias de prensa o partes oficiales diarios, pero no hay un sistema integrado de información sobre el proceso de vacunación que habilite su seguimiento y control. 

Por otro lado, en República Dominicana y Venezuela comenzaron hace muy poco la campaña de vacunación y todavía no tienen sistemas centralizados de información. 

Ninguno de los países tiene un listado con datos detallados de funcionarios y funcionarias que accedieron a la vacuna. En la Argentina, tras la polémica por el vacunatorio VIP, la nueva ministra de Salud de la Nación, Carla Vizotti, anunció que se creará un listado público de todas las personas vacunadas consideradas “estratégicas” por ocupar cargos públicos. 

“Consideramos que todo plan de vacunación debe proteger los datos personales e intimidad de las personas y no consideramos que sea necesario el nombre y apellido de los que accedieron a la vacuna de la población general porque podría ser una violación al derecho a la intimidad y privacidad”, explicó Garone y añadió que en el caso particular de funcionarios y funcionarias públicas “podría publicarse y sería esperable que se conozca quienes son los funcionarios y funcionarias que acceden a la vacuna”. 

Por su parte, la Agencia de Información Pública de Argentina coincide en que se pueden publicar “datos básicos sobre las personas vacunadas como edad y sexo de la persona, fecha de vacunación, etapa del plan de vacunación, pero no aquellos datos que permitan identificarla” y argumentó que “la información relativa a si un funcionario o empleado público ha recibido una vacuna contra el COVID-19 debe ser considerada pública”, ya que “cuentan con una menor expectativa de privacidad que el resto de las personas”, “la compra de las vacunas fue realizada con fondos públicos” y “la ciudadanía debe poder controlar a quien el Estado argentino considera "personal estratégico".

Perú, Chile, Brasil y la Argentina: las irregularidades en la distribución de las vacunas

En varios países latinoamericanos se conocieron casos de funcionarios públicos, empresarios o familiares y conocidos de estos que se saltearon la fila de vacunación. En Perú y la Argentina hubo renuncias por parte de los ministros de Salud, mientras que en Ecuador el actual ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, enfrenta un juicio de destitución tras haber recibido denuncias por derivar vacunas a un geriátrico donde vivían familiares suyos. 

En Perú se dio a conocer que el ex mandatario Martín Vizcarra (quien fue destituido en noviembre último por el Congreso Nacional), la ex ministra de Salud, funcionarios de alto rango del Estado, y hasta personas ligadas a laboratorios peruanos y clínicas se vacunaron entre septiembre de 2020 y enero de este año con dosis de la vacuna Sinopharm que habían llegado al país en el marco de la realización de la fase III de los ensayos clínicos de Sinopharm en el país. La comisión investigadora formada para establecer responsabilidades del caso, determinó que 470 personas recibieron las vacunas. Inicialmente se dio a conocer una  lista de 487 vacunados, donde se presentaban  nombres repetidos. El caso, llamado por los medios como el #VacunaGate, está en investigación en el Congreso, la Fiscalía y el Ministerio de Salud. 

A mediados de febrero último en la Argentina, se generó un escándalo por la declaración  del periodista Horacio Verbitzky, quien contó en una radio que había sido vacunado en el Ministerio de Salud luego de llamar al entonces ministro de Salud, Ginés González García. Esto generó la renuncia del ministro y la publicación de la lista de personas que se habían vacunado de manera irregular. A raíz de esto, se hicieron públicas varias denuncias sobre otras irregularidades en el proceso de vacunación en el país, como la denuncia por vacunación de personal no esencial en las localidades de Henderson y Chivilcoy, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina. 

Por otro lado, existen denuncias en al menos 12 estados de Brasil de políticos, empresarios y funcionarios públicos que recibieron dosis de la vacuna CoronaVac sin formar parte de los grupos prioritarios definidos por los gobiernos federal y estatal. También se conocieron denuncias por casos en los que se aplicaron vacunas “de aire”, es decir vacías, a personas mayores. Todavía se está investigando si estos hechos fueron negligencias por parte del personal médico o si existen otras razones.

Otro país donde se conocieron irregularidades fue Chile, que tiene el mayor porcentaje de personas vacunadas de la región. Con la publicación de los datos sobre las personas vacunadas se hizo pública que, hasta la fecha, se vacunaron 116 mil personas que  corresponden a la "población sana" (es decir, que no pertenecen a los grupos prioritarios), lo que no respeta los calendarios de vacunación establecidos. Varias de estos casos se dieron en municipios que decidieron adelantar la vacunación de grupos no prioritarios como deportistas y trabajadores de ferias libres, entre otros. El Ministerio de Salud de Chile advirtió sumarios sanitarios para las entidades administradoras que incumplan con el calendario, y reiteró el llamado a los alcaldes y a la población en general de vacunarse en las fechas que corresponde.

Por otra parte, en México no se han confirmado casos irregulares de vacunación de líderes políticos o a sus familias, aunque hubo algunos casos (ver acá y acá) de directores de hospitales que se saltearon las filas de vacunación y  supuestas irregularidades reportadas por el personal médico sobre  "personal no prioritario" que ha sido inmunizado antes que algunas otras personas que sí se encuentran en la primera línea.

Algo parecido ocurrió en Bolivia donde hasta ahora no hay denuncias de vacunación a líderes políticos pero sí se investigan al menos 9 casos de médicos y trabajadores administrativos de hospitales que incluyeron en las listas de vacunación a familiares o personas que no estaban en el grupo priorizado en los primeros lotes, destinados al personal de salud y adultos mayores con enfermedades de base (ver acá, acá y acá).

“Las distintas denuncias por vacunación irregular muestran que prevalecen dos fenómenos a los cuales debemos combatir: por una parte vimos prácticas de privilegio con lógicas de amiguismo y de conducta arbitraria en la asignación de un bien que es absolutamente preciado en este momento, y del que depende la salud de las personas, por lo cual hay que reforzar allí una definición del proceso de vacunación siempre basado en la igualdad”, explicó a Chequeado Joaquín Caprarulo, abogado y coordinador del Programa Apertura del Poder Judicial y Acceso a la Justicia de la organización argentina ACIJ. 

“Por otro lado, tampoco hay que fomentar un proceso de vacunación que esté basado en la competencia desigual por el acceso a los turnos: es fundamental que el proceso de vacunación garantice que todas las personas, también de aquellas que no cuentan con acceso a internet o con los conocimientos para hacerlo, puedan acceder a los turnos en condición de igualdad”, continuó Caprarulo y agregó que “tenemos que garantizar que en todos los casos la vacunación sea hecha atendiendo sobre todo a los sectores más vulnerabilizados, y garantizando una distribución plenamente igualitaria, sin privilegios y sin condiciones de competencia que favorezcan y se monten en condiciones de discriminación estructural”. 

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Jueves, 17 Junio 2021

Explicador: ¿El tercer pico de la pandemia se debe a las marchas del Paro Nacional?

Por Gloria Correa

Las aglomeraciones del paro pudieron influir porque favorecieron el aumento de contactos, pero la reactivación económica y la circulación de nuevas variantes son otros factores importantes. Aún no hay estudios que indiquen si uno ha influido más que el otro desde el punto de vista epidemiológico.

Mientras un conmocionado ambiente político, social y económico se vive en el país, la situación en salud generada por el COVID-19 ha estado marcada por el “tercer pico” de la pandemia.

Al coincidir el escenario de las movilizaciones del Paro Nacional iniciado el 28 de abril de 2021, con las más abruptas y conmovedoras cifras de la pandemia en el país, que ascendieron drásticamente unas semanas después de iniciadas las movilizaciones, el presidente Iván Duque, el Ministro de Salud Fernando Ruiz, la alcaldesa de Bogotá Claudia López y otros colombianos más, han atribuido esas cifras de contagios y muertes principalmente a las marchas, haciendo publicaciones sobre el tema en redes sociales como Twitter. 

 

El tercer pico comenzó su ascenso el 9 de marzo de 2021, día en que se reportaron 3.253 casos. Desde entonces la cifra ha ido en aumento. A mediados de abril tuvo algunos descensos leves, para volver a ascender abruptamente y sin tregua desde el 20 de mayo y alcanzando valores de 29.302 nuevos casos confirmados el 10 de Junio de 2021, siendo hasta ahora la cifra más alta durante toda la pandemia.

nuevos casos confirmados por COVID19 en Colombia.  Ourworldindata

Fuente: https://ourworldindata.org/coronavirus/country/colombia

La cifra de muertes por esta enfermedad en el país también ha tenido un comportamiento con tres picos notablemente marcados, llegando al mayor número el 15 de junio de 2021 cuando se reportaron 599 personas fallecidas por COVID-19.

defunciones por COVID19 INS en Colombia

Fuente: https://www.ins.gov.co/Noticias/paginas/coronavirus.aspx

Se trata de un sombrío escenario donde el reporte de casos confirmados por COVID-19 llevó nuevamente a altas tasas de ocupación de Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) en las principales ciudades, a la aplicación del triage ético, y a que instituciones de salud declararan estados de emergencia por saturación de su capacidad de atención (1, 2, 3 y 4). 

Datos COVID19 Colombia INS al 17 de junio de 2021Datos de COVID-19 reportadas al 17 de junio de 2021. Fuente: Instituto Nacional de Salud de Colombia.  https://www.ins.gov.co/Noticias/paginas/coronavirus.aspx

La pandemia, un complejo sistema de oleadas

A lo largo de la historia hay innumerables registros de pandemias y brotes de enfermedades infecciosas, como la peste negra o la gripe española de 1918 que provocaron millones de muertes. Estos mostraron a la humanidad cómo pueden comportarse las enfermedades infecciosas. Algunas lo hacen en oleadas con tasas de transmisión más altas en algunas épocas del año en las que influyen múltiples factores como condiciones ambientales que favorecen la propagación del agente infeccioso, cambios o mutaciones del mismo agente infeccioso y factores demográficos, entre otros. 

A partir de abril de 2020, Tom Jefferson y Carl Heneghan, epidemiólogos de la Universidad de Oxford, publicaron desde el Centro para la medicina basado en la evidencia un resumen de las olas de las pandemias de virus respiratorios de los últimos 150 años. La gripe española, por ejemplo, tuvo tres olas en el transcurso de un año siendo las últimas dos las más severas. 

Oleadas gripe española en Inglaterra

 Fuente: Gripe de 1918. La madre de todas las pandemias. https://wwwnc.cdc.gov/eid/article/12/1/05-0979-f1

“Una ‘ola’ implica un número creciente de personas enfermas, un pico definido y luego una disminución o ‘valle’. La palabra ‘ola’ implica un patrón natural de picos y valles; sugiere que incluso durante una pausa, es posible que se produzcan futuros brotes de enfermedades”, resaltan en una publicación del medio estadounidense The Conversation.

Sin embargo, aunque los países sufran por la misma pandemia, la dinámica epidemiológica siempre varía de un país a otro y de una pandemia a otra, enfatizan en la revista Turkish Journal of Medical Science acerca de la dinámica de las pandemias. Y es lo que se ha visto a nivel mundial con el COVID-19. 

casos covid19 en diferentes países

Nuevos casos de COVID19 por millón de habitantes en Reino Unido, India, Francia, Estados Unidos, Alemania y Canadá. Fuente: https://ourworldindata.org/covid-cases

Varios modelos matemáticos han sido publicados en revistas científicas (1, 2, 3 y 4) con el objetivo de anticipar las cifras y los picos de esta pandemia. Algunos de ellos predijeron con certeza los picos de contagios en países como Brasil y Sudáfrica a comienzos de este año. 

Y en Colombia dichos modelos ya preveían un tercer pico desde el mes de marzo, según señaló Martha Ospina, directora del Instituto Nacional de Salud. 

Constantino Tsallis, físico y miembro de la Facultad externa del Instituto Santa Fé en Estados Unidos, quien ha trabajado en diseño de modelos predictivos en esta pandemia, afirmó: ”Entre modelar datos financieros y rastrear una pandemia global hay una cosa importante en común: ambos son sistemas complejos, pero estos a menudo revelan patrones que siguen las mismas formas básicas y evolución”. 

Otros expertos también señalan que hay parámetros imprevisibles difíciles de anticipar como las políticas gubernamentales, el comportamiento de la población y las mutaciones del virus, pudiendo todos inducir nuevas oleadas de infecciones y transmisiones. 

Así, una pandemia como la actual es un complejo sistema de oleadas, con picos y valles, ambos influenciados por factores previsibles e imprevisibles.

Protestas por la muerte de George Floyd y el impacto en cifras de la pandemia 

Colombia no es el único país que se ha visto inmerso en un escenario de protestas y movilizaciones durante la pandemia. Después del asesinato de George Floyd en Estados Unidos, el 25 de mayo de 2020, se desataron movilizaciones y protestas dirigidas por el movimiento Black Lives Matter (BLM) en dicho país y el mundo entero, que desafiaron las regulaciones por la pandemia, poniendo sobre la mesa la importancia de las medidas de salud pública por la transmisión del nuevo coronavirus frente al derecho a la protesta y el reclamo de justicia e igualdad.

Aunque la evidencia científica sobre el nuevo coronavirus fue respaldando la creencia generalizada de que el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 es menor al aire libre y aún menor si se usa mascarilla. Posteriormente hubo investigaciones que evaluaron el impacto de estas protestas en los contagios con resultados diversos. 

Un estudio de Journal of Public Health en ocho ciudades de Estados Unidos, donde se hicieron protestas y en las que las medidas de apertura económica ya se habían liberado, encontró un aumento en las tasas de infección por COVID-19. Los autores concluyeron que las violaciones de las pautas de distanciamiento social impactaron en las cifras de contagio, por lo que enfatizaron la importancia de las medidas de bioseguridad en las protestas, como ya lo había sugerido la Organización Mundial de la Salud previo a algunas de esas manifestaciones. 

Pero dicho estudio estuvo limitado al no conocer el número exacto de personas que protestaron en cada ciudad y la falta de rastreo de contactos de esas personas, según señalaron los investigadores.

Otra investigación publicada en agosto de 2020, realizada por cuatro universidades estadounidenses a través de una encuesta con 37.325 participantes indicó que un 4,9 % de los adultos de Estados Unidos acudió a protestas contra el racismo y/o la violencia policial, pero en este no encontraron una relación entre quienes informaron haber participado y el aumento de casos de COVID-19. También mostraron que según sus datos las personas en los estados con niveles más altos de protestas también tenían niveles más altos de cumplimiento del uso de mascarillas.

Por otra parte, en publicaciones de medios de comunicación estadounidenses (1, 2 y 3), epidemiólogos y salubristas que evaluaron estas protestas señalaron que es claro que las movilizaciones conducen a aglomeraciones, favoreciendo la proximidad entre los manifestantes y muchos de estos gritan sin usar las mascarillas, todo lo que podría aumentar el riesgo de infección. Además, los asintomáticos podrían tener un papel crucial en la transmisión de la infección y aumentar la posibilidad de contagio en esos entornos donde el distanciamiento físico está notablemente reducido. 

La policía, por su parte, al intentar contener las movilizaciones induce también agrupaciones, sumado al uso de gases lacrimógenos que irritan las membranas mucosas, lo que favorece que las personas tosan, tengan aumento de secreciones y se quiten las mascarillas. También se dan detenciones de manifestantes que suelen ser llevados en vehículos cerrados y algunas veces abarrotados de personas. Todas las anteriores condiciones ideales para la transmisión de COVID-19. 

Sin embargo, los expertos (1, 2 y 3) concluyeron que al igual que el COVID-19, los asesinatos policiales y el racismo son amenazas importantes para la salud pública, y tales protestas colocaron estos temas en un primer plano de la discusión pública.

En  The conversation,concluyeron sobre el tema:

“Desde una perspectiva epidemiológica, ciertamente existen riesgos de una mayor propagación del COVID-19 como resultado directo de las protestas, pero las disparidades raciales en la salud (que tienen las mismas raíces que la brutalidad policial) y la implementación de medidas que los aborden son igualmente importantes. Muchos manifestantes pertenecen a comunidades de color, que han sido las más afectadas por los efectos de la pandemia. No actúan por ignorancia, sino por necesidad”.

Al igual que en Estados Unidos, en Australia donde también se realizaron protestas en julio de 2020 en apoyo al movimiento Black Lives Matter, una evaluación del Departamento de Salud y Servicios Humanos del estado de Victoria no demostró que los manifestantes fueran responsables de una mayor transmisión del virus. 

Ashish Jha, el director del Instituto de Salud Global de Harvard, enfatizó al New Yorker

“Las protestas coinciden con muchos otros factores: reaperturas de restaurantes y lugares de trabajo, cirugías electivas, barbacoas y fiestas en la piscina. Será difícil separar los efectos de las manifestaciones de los efectos de la reapertura planificada”. 

Y en el mismo sentido Trevor Bedford, biólogo computacional rastreador de coronavirus,  concluyó que las protestas se producen en medio de una relajación generalizada de las reglas estrictas sobre el distanciamiento social y las actividades comerciales, lo que hace aún más difícil desentrañar las causas específicas detrás de lo que probablemente sea un repunte en las infecciones.

Las protestas en Colombia, una causa más de un pico multifactorial

Volviendo a Colombia, como hemos señalado previamente, estamos ante un tercer pico de la pandemia que se ha visto marcado por múltiples factores. 

El médico colombiano Andrés Ignacio Vecino Ortíz, economista en salud y PhD en Sistemas de Salud de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos, le explicó a Colombiacheck:

“Hay dos grandes razones por las que hay más casos de contagios y muertes por COVID-19, una es por el incremento de contactos y la otra es la circulación de las nuevas variantes del virus. El aumento de la tasa de contacto pudo verse influenciado por las protestas donde se rompieron las medidas de bioseguridad y también lo ha sido por la reapertura económica. Pero atribuir los casos a una razón o a la otra es politizar la pandemia. Aún no tenemos estudios y datos que muestren una proporción atribuible mayor a alguno de los dos escenarios”. 

Martha Ospina, directora del INS, también señaló desde el 19 de abril, cuando ya se reportaba el ascenso de los casos: “El actual pico epidémico en el país se explica por estas condiciones: hay aún mucha población susceptible, (ciudades con 50% de afectación o menos), aumento en el contacto social sin protección, agotamiento en la población y menor apego a las medidas de protección y la presencia de linajes más transmisibles”. 

El decreto 061 de 2021 del 28 de febrero de 2021 dio inicio a la reactivación económica en Bogotá y a este se sumó el decreto presidencial 580 de 2021 y la más reciente resolución 777 de 2021. Estos últimos coincidieron con el paro en el mes de mayo y junio, respectivamente, lo cual se traduce en mayor permisividad en la movilidad de las personas y por consiguiente aumento de contactos. 

Por otra parte, desde enero de 2021, el INS confirmó la detección de la variante gamma (conocida previamente como brasileña) en el país y en abril se reportaba la detección de la variante alfa (antes británica), ambas variantes “de preocupación” con una mayor probabilidad de transmisibilidad.

En un reportaje de BBC News señalan que los expertos consultados, incluyendo el ministro de Salud Fernando Ruiz, concordaron que es difícil saber exactamente la responsabilidad que tienen las protestas en la situación actual por la pandemia pues el paro coincidió con esas medidas de reapertura económica y la llegada de dos de las variantes de preocupación del nuevo coronavirus al país.

El Comité Nacional del Paro anunció desde el 15 de junio de 2021 la suspensión temporal de las movilizaciones para recurrir a otras estrategias. Ante lo cual Andrés Vecino señaló a Colombiacheck que es probable que en tres semanas se puedan analizar los datos de la pandemia y hacer un análisis retrospectivo teniendo en cuenta estos cambios. Pero afirmar en este momento que existe una relación directa entre las protestas y el aumento en los contagios es precipitado.

En conclusión, estamos viviendo un tercer pico favorecido por múltiples factores de los cuales se desconoce, por falta de estudios científicos, su influencia exacta en las cifras. Por lo que no se puede atribuir únicamente a las marchas. Ante esta desafiante situación queda la responsabilidad individual y colectiva de seguir aplicando las conocidas medidas de bioseguridad para mitigar la transmisión del virus.