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Viernes, 31 Julio 2020

Explicador: La historia detrás de la acusación de China a Kazajistán por una neumonía

Por Chequeado

El Ministerio de Salud del país asiático desmintió rápidamente las versiones chinas sobre la "neumonía desconocida" y, según las autoridades kazajas, se trata de simples casos de neumonía que coinciden epidemiológicamente con la COVID-19.

Este artículo fue publicado originalmente por Chequeado el 14 de julio de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

Covid

Desde el viernes último diversos medios nacionales se hicieron eco de una noticia que, en el contexto de la pandemia por el nuevo coronavirus, causó temor. La embajada China en Kazajistán advirtió de una supuesta nueva neumonía desconocida en ese país que sería más mortal que el propio coronavirus SARS-CoV-2 que provoca la COVID-19. Rápidamente Kazajistán salió a desmentir las versiones.

Algunos medios argentinos publicaron notas sobre la polémica entre los 2 países (Página 12 e Infobae), mientras que otros eligieron reproducir la alerta de China (Clarín y La Nación), con información de las agencias AFP y Télam. En otros países la polémica también se viralizó (acáacá y acá).

A continuación, te contamos en detalle la historia.

China advirtió por una “neumonía desconocida” más mortal que el coronavirus

La embajada de China en Kazajistán difundió el jueves último por la plataforma WeChat un comunicado que advertía sobre una “neumonía desconocida” más mortal que el nuevo coronavirus, y señaló que la noticia había sido publicada por varios medios de comunicación de ese país.

“Desde mediados de junio, la incidencia de neumonía en [N.de R.: las ciudades de] Atyrau, Aktobe y Shymkent ha aumentado significativamente en comparación con el mismo período del año pasado. Actualmente, alrededor de 500 personas están infectadas y más de 30 están en estado crítico. En la primera mitad de este año, 1772 murieron de neumonía y sólo en junio murieron 628 personas, incluidos ciudadanos chinos”, afirmó con preocupación la embajada.

Además, destacó que la mortalidad por esta enfermedad es mucho mayor que por la nueva neumonía causada por el nuevo coronavirus y que “el Ministerio de Salud de Kazajstán y otras instituciones están realizando un estudio comparativo del virus de la neumonía, y la determinación final no ha sido aceptada”.

Para Kazajistán, una simple neumonía

Un día después, el Ministerio de Salud kazajo desmintió la advertencia china sobre la “neumonía desconocida” a través de un comunicado publicado en su página oficial, y de forma indirecta.

“Algunos medios chinos difunden información sobre casos reportados de una neumonía no conocida en Kazajistán que parece ser más letal que el coronavirus. El Ministerio de Salud de la República de Kazajistán oficialmente declara que esa información no es consistente con la realidad”, afirmó la cartera sanitaria, y estampó un sello de fake news a una nota del medio chino South China Morning Post.

Para las autoridades sanitarias de ese país estos casos son de neumonía, aunque en algunos casos no se especifica la etiología, es decir, el origen. Según justifican, los casos coinciden epidemiológicamente con el diagnóstico de la COVID-19, aunque los pacientes fueron testados negativos.

“La OMS introdujo códigos de neumonía en la Clasificación Internacional de Enfermedades – CIE 10, en los casos en que COVID-19 se diagnostica clínica o epidemiológicamente, por ejemplo con las opacidades de ‘vidrio esmerilado’ en los pulmones afectados, pero no es de laboratorio confirmado”, argumentan.

Como explicó el sitio de verificación de datos de ese país, Factcheck.kz, el ministro de Salud kasajistano, Alexei Tsoi, señaló un día antes que las cifras “no se esconden” y que hay “muchos casos fatales”. Según datos que brindó el ministro, en los últimos 6 meses 1.172 personas murieron de neumonía en Kazajistán.

De acuerdo con CNN, Tsoi detalló que los casos de neumonía en el país aumentaron más de 300% en junio último en comparación con el mismo mes de 2019, de 7.694 en 2019 a 32.724 en 2020, mientras que las muertes por esa causa lo hicieron en 129%.

Actualmente, el comunicado de la embajada china en el país asiático difiere del difundido originalmente. No habla de una neumonía “desconocida” ni tampoco se menciona que esa neumonía sería más mortal que el actual coronavirusChequeado contactó a la embajada china en la Argentina para conocer las razones del cambio en el comunicado, pero no obtuvo respuesta hasta el momento de la publicación de esta nota.

Qué dice la OMS

Michael Ryan, responsable de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), explicó en una conferencia de prensa el viernes último que se está vigilando la situación de Kazajistán y que se está “trabajando con las autoridades sobre el terreno para investigar”.

Entre una de las posibles razones para explicar el aumento de casos registrados como neumonía se barajan fallas en los testeos.“Estamos analizando las pruebas reales y la calidad de las pruebas para asegurarnos de que no haya habido pruebas de ‘falsos negativos’ para algunas de esas otras neumonías que son negativas en forma provisional. Es probable que sea una de las principales causas de esto”, afirmó Ryan, y destacó la posibilidad de que muchos de los casos sean COVID-19 y no hayan sido diagnosticados correctamente. “Tenemos la mente abierta”, indicó.

De vuelta al aislamiento

Kazajistán tiene 59.899 casos de la COVID-19 y registra 375 fallecidos a causa de la enfermedad que provocó la pandemia que cambió al mundo. El país se vio inmerso en una cuarentena desde el 16 de marzo hasta el 11 de mayo último, cuando fue levantado el aislamiento.

Ante el aumento de casos del nuevo coronavirus sumado al aumento de casos de neumonía, el país volvió a la cuarentena a partir del 5 de julio último, restricción que inicialmente iba a durar 2 semanas. El presidente, Kasim-Yomart Tokáyev, informó hoy a través de su cuenta de Twitter que el aislamiento durará al menos dos semanas más.

Falta de transparencia en las cifras

Los medios kazajos denuncian la falta de transparencia en las estadísticas de salud y sostienen que las cifras oficiales sobre el coronavirus no reflejan la imagen real de lo que está sucediendo en el país. “Las autoridades de salud afirmaron que los pacientes con neumonía tuvieron pruebas negativas para el coronavirus, pero los pacientes mismos a menudo informaron que no hicieron las pruebas. Dejaron de hacer pruebas para los muertos, debido a que esto retrasó el funeral cada vez más”sostienen en una declaración conjunta 7 medios kazajos, -entre los que se encuentra el sitio Factcheck.kz-.

Por eso, crearon una base de datos propia para recolectar datos sobre las muertes por coronavirus y neumonía: los familiares de personas que hayan muerto por alguna de las dos enfermedades pueden sumar sus datos allí.

Si querés estar mejor informado sobre la pandemia, entrá al Especial Coronavirus.

Lunes, 21 Septiembre 2020

Explicador: ¿El COVID-19 ‘sobrevive’ en el agua? Lo que debe tener en cuenta para regresar a piscinas, playas y ríos

Por Andrés Felipe Martínez - RedCheq

El Ministerio de Salud ha dado vía libre para volver a disfrutar de estos espacios de recreación y actividad física. Pero es necesario preguntarse cuál es el riesgo de contagio en estos casos.

El pasado 4 de septiembre, el Ministerio de Salud expidió la Resolución 1547 de 2020, con la que fijó los protocolos de bioseguridad para abrir nuevamente las piscinas en conjuntos residenciales, centros recreativos y hoteles del país, tras varios meses de estar cerradas por la pandemia del coronavirus. Un día antes, el ministerio había publicado la Resolución 1538, que disponía lo propio para la reapertura de playas y balnearios costeros.

En resumen, y como mencionaremos más adelante, la cartera de salud dispuso el uso obligatorio de tapabocas siempre que se esté por fuera del agua; además de tener en cuenta el distanciamiento social y disponer de espacios adecuados para el lavado de manos. 

Con el regreso de estos lugares de recreación y actividad física, vale la pena preguntarse, ¿cuál es el riesgo de contagiarse con el virus SARS-CoV-2? Por eso, responderemos algunas preguntas con base a lo que explican los expertos y las autoridades de salud.

¿El COVID-19 sobrevive en el agua?

Primero, se debe explicar que el virus de SARS-CoV-2 está contenido en pequeños viriones o partículas virales que son expulsadas por una persona contagiada al hablar, estornudar o toser, principalmente. 

Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud, OMS, ha sostenido que estas gotículas son “relativamente pesadas, no llegan muy lejos y caen rápidamente al suelo”. Sin embargo, también se estudia la posibilidad de que estas queden suspendidas en el aire por algún tiempo, como aerosoles, tal como han sugerido los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos. 

En su sitio web, la OMS ha explicado que los viriones del nuevo coronavirus no tendrían la capacidad de sobrevivir en un cuerpo de agua. “Hasta la fecha no hay pruebas de que el virus de la COVID‑19 sobreviva en el agua, incluidas las aguas residuales”, señala.

Al tratarse de una sustancia líquida, las gotículas son diluidas y pierden su capacidad viral, según explica el médico Antonio Veira, docente de la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Icesi de Cali: 

“Las gotículas de saliva con el virus pueden caer en el agua, pero van a ser rápidamente diluidas, más aún en grandes cuerpos de agua como una piscina, o en movimiento, como un río. Y entonces la carga viral sería mínima, y no alcanza para provocar la enfermedad”.

Para los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, “los métodos de tratamiento de agua que utilizan filtración y desinfección, como la mayoría de los sistemas de agua potable, eliminan o inactivan el virus que causa COVID-19".

En el caso de las piscinas, explican los CDC, su mantenimiento adecuado y desinfección con cloro o bromo debería ser suficiente para inactivar el virus. Algo en lo que coincide un estudio publicado en la revista Water Research (de la Asociación Internacional del Agua, Estados Unidos) que concluye que el virus es susceptible de perder su actividad por los oxidantes presentes en el agua. 

Por el contrario, el virus sí puede permanecer activo mientras las gotículas están suspendidas en el aire, como mostró un estudio de laboratorio publicado en el New England Journal of Medicine, aunque su carga infecciosa disminuye conforme a la cantidad de aire en el entorno. 

También, los viriones pueden sobrevivir por algunas horas cuando las gotículas caen en superficies, particularmente en materiales como acero inoxidable o plástico. Y por eso la OMS recomienda el lavado constante de manos. 

“Estas gotículas pueden caer sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, como mesas, pomos y barandillas, de modo que otras personas pueden infectarse si tocan esos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca”, señala el organismo.

¿Entonces no hay contagio a través del agua?

El agua no es un medio de transmisión probado hasta ahora para el SARS-CoV-2. Para entender esto, es necesario recordar que la vía de contagio del virus es el sistema respiratorio, al inhalar las gotículas que expulsa una persona contagiada al hablar, toser o estornudar. 

“Lo que sabemos hasta el momento es que el virus se contrae a través de las células de las vías aéreas, no del sistema digestivo, por eso no se ha probado el contagio por alimentos o beber líquidos. Cuando alguien tiene el virus, y habla, tose o estornuda, expulsa grandes cantidades de gotículas al aire, y eso le permite al virus ingresar a las vías respiratorias de otra persona. El agua no va a llegar a nuestros pulmones, que son la puerta de entrada del virus”, explica el epidemiólogo Róbinson Pachecho, docente de la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Libre, e investigador del comportamiento de virus en vías respiratorias..

Una partícula viral de este nuevo coronavirus contiene un núcleo de ARN o material genético, cubierto de una capa lípida o de grasa, que cuenta con varias proteínas. Estas proteínas tienen la función de penetrar las células humanas a través de los receptores ACE2 que, como señala el epidemiólogo Pacheco,  son enzimas que se encuentran principalmente en las células de los alvéolos pulmonares, donde no es normal que lleguen líquidos. 

“Podríamos incluso suponer que podemos encontrar material genético del virus en el agua, pero lo que no hemos visto hasta ahora es que ese virus en el agua tenga capacidad de infectar y causar la enfermedad. Si se ingiere el agua, estas gotículas irían al estómago, donde se enfrentan a los ácidos gástricos”, añade el experto.

La epidemióloga Diana María Caicedo, docente del departamento de Salud Pública de la Universidad Javeriana de Cali, dice al respecto: “Si bien se ha reportado presencia del virus en pequeñas trazas de aguas residuales o río, esto es en cantidades bajas que no tienen capacidad de transmisión de la enfermedad”. 

Sí hay un riesgo

Si bien la evidencia científica muestra que el virus pierde su capacidad de infección en cuerpos de agua, asistir a un balneario o una piscina sigue siendo una actividad con riesgo de contagio de COVID-19 por la proximidad con otras personas.

“El riesgo es la cercanía, porque no hay protección con el uso de tapabocas al interior de una piscina o un río, y estar cerca el uno del otro. El problema es la interacción social. El reto será mantener a las personas respetando un distanciamiento en un espacio como una piscina”, aclara el médico Lauro Rivera, especialista en cuidado crítico y urgencias.

Por ello, varias de las medidas que señala el protocolo del Ministerio de Salud están encaminadas a mantener el distanciamiento social. 

Por ejemplo, en las piscinas al aire libre, cada persona en el agua debe tener un espacio libre de seis metros cuadrados. Y en las piscinas cubiertas, de nueve metros cuadrados. Además, se debe mantener una distancia mínima de dos metros en filas, baños y otros espacios comunes. 

“No es que el virus se quede en el agua esperando a que llegue otra persona para contagiarlo. La clave es cuál es la distancia que hay entre una persona y la otra; y cuántas personas contagiadas podrían estar en esa misma piscina hablando, respirando, tosiendo, y estornudando cerca de otras personas”, dice también el médico intensivista y magíster en epidemiología Jorge Salazar.

Así las cosas, si planea regresar a una piscina, sea en su conjunto o unidad residencial o un centro recreacional; o también a una playa, debe tener en cuenta que persiste el riesgo de contagio aún estando rodeado de agua. Y por ello es necesario mantener las prácticas adecuadas de distanciamiento, uso de tapabocas el tiempo que sea necesario y el lavado de manos constante. 

Además, de acuerdo con los protocolos del Ministerio, es necesaria también la limpieza y desinfección adecuada en las piscinas y balnearios; no solo para evitar la propagación del COVID-19 sino de cualquier otra enfermedad infecciosa.