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Viernes, 03 Abril 2020

Explicador: Los datos de mortalidad del Covid-19 en Colombia

Por Unisabana Medios

El virus no ha seguido el mismo patrón de contagio en todos los países. Al menos tres variables (pruebas, demografía, capacidad del sistema de salud) afectan la tasa de mortalidad. Aquí te explicamos cómo entenderlas.

(Este artículo fue publicado originalmente por Unisabana Medios el 26 de marzo de 2020)

El primer caso oficial de un fallecido por el brote del nuevo virus  COVID-19 se comunicó al mundo el 31 de diciembre de 2019, en Wuhan, China. 

El virus fue difícil de contener, pues los médicos no descifraban qué le pasaba a un puñado de pacientes que no respondían a los tratamientos de neumonía habituales. Mientras tanto, estudios como el del Johns Hopkins calculan que al menos 1.000 personas ya se habían infectado silenciosamente. 

El aviso oficial de que había un nuevo virus lo hizo China a la Organización Mundial de la Salud en año nuevo, pero aseguraron que era una enfermedad “prevenible y controlable”. Mientras tanto, millones de personas viajaban en China para celebrar el Año Nuevo Lunar, lo que propagó el contagio. 

Fue solo hasta el 21 de enero que las autoridades Chinas alertaron del riesgo de transmisión del virus de persona a persona, lo que llevó a decretar el cierre de varias ciudades el 31 de enero. Para ese entonces, la medida llegaba tarde pues ya había brotes del virus en Estados Unidos, Australia, Italia, Irán y otros 22 países.  Este artículo del New York Times mapea muy bien cómo se dio ese outbreak. 

Al 31 de enero, los casos totales de contagio en China eran 9.802. A finales de febrero tenían 79.356 contagios y una tasa de mortalidad cercana al 2.3%. Hoy hay 531.708 casos confirmados en el mundo, siendo Estados Unidos y China los países con más contagios, y 24.000 muertos.

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Este gráfico analiza cómo ha cambiado el número de difuntos por el COVID-19 en cinco países diferentes, desde que se detectó el primer caso y hasta el 26 de marzo de 2020.

Cuando el virus llegó a Italia con fuerza, se estimaba que la tasa de mortalidad se comportaría de manera similar a la de China. Sin embargo, allí hay [al 3 de abril] unos 115.000 infectados y ha muerto aproximadamente el 12% de ellos. Lo cierto es que, a medida que el virus se ha extendido, los países tienen tasas de mortalidad diferentes. ¿Por qué el virus es más letal en un sitio que en otro? ¿Qué le espera a Colombia?

Los estudios científicos hechos hasta el momento aclaran que hay, como mínimo, tres variables que afectan la tasa de mortalidad: la cantidad de pruebas que se practican; el rango de edad de los infectados y su historial de enfermedades, y la disponibilidad de camas hospitalarias, especialmente en cuidados intensivos. Estas tres variables explicarían, en una primera instancia, el porqué de las diferencias de muertos y tasas en distintos países. 

Vamos a analizar cada una y a entender qué variables afectan a Colombia, que tiene a su favor el tiempo para prepararse y contener el virus antes de que desborde al sistema.

La importancia de hacer pruebas, pruebas y más pruebas

La tasa de mortalidad se ve principalmente afectada por la cantidad de pruebas que realice el país para detectar nuevos casos de coronavirus, pues la operación matemática para calcular esta tasa consiste en dividir el número de muertos entre el número total de casos detectados. Hasta el momento, las pruebas aplicadas son la única metodología con la que los países están esclareciendo cuántos casos oficiales tienen.

Esto implica que en todos los países hay un subregistro, pues los casos asintomáticos no están siendo medidos, como explica Fabrizio Pregliasco, investigador del Departamento de Ciencias Biomédicas para la Salud de la Universidad de Milán. En algunas naciones, como Colombia, la prueba solo se aplica si los síntomas son consistentes por tres días. 

En ese sentido, entre más pruebas se apliquen, más amplia es la población que estamos analizando y por lo tanto es más probable que disminuya la tasa de mortalidad. Es matemática: no es lo mismo dividir 5 muertos entre 10 casos detectados, que dividir 5 muertos en 100 casos detectados. 

En China, a la fecha, la tasa de mortalidad es del 2,3%. Allí, se han aplicado 2.820 pruebas por cada millón de habitantes. En contraste, Italia tiene una tasa de mortalidad de 10,2% y ha aplicado 3.498 pruebas por cada millón de habitantes.  El único país que ha logrado hacer pruebas masivas de manera consistente es Corea del Sur, que tiene una tasa de mortalidad del 1,4% y ha realizado 6.148 pruebas por cada millón de habitantes. 

¿Qué pasa con las pruebas en Colombia?

Al inicio de la crisis, Colombia aseguró tener 40.000 pruebas y cinco laboratorios habilitados para detectar el virus en el país. De estas, se han aplicado 8.456 pruebas, de las cuales 7.986 han dado negativo, lo que nos da una cifra de 81 pruebas por cada millón de habitantes. 

Sin embargo, tras la recomendación de la OMS de aplicar “pruebas, pruebas y más pruebas”, el Gobierno hizo una primera importación de 50.000 pruebas surcoreanas que toman menos tiempo en detectar el virus. Adicionalmente, le ha permitido a laboratorios privados importar y aplicar al menos 350.000 pruebas rápidas semanales a partir de abril, por lo que estos datos cambiarán y tendremos más claridad sobre la magnitud de la pandemia en Colombia.

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Sin embargo, es claro que hay un subregistro de casos en el país, pues las pruebas en Colombia se practican siguiendo estos cuatro estándares que dictaminó el Ministerio Nacional de Salud:

  1. Personas que tengan infecciones respiratorias agudas, con dificultad para respirar y fiebre alta por tres días seguidos, sin necesidad que antes hayan estado de viaje.
  2. Personas con presencia de alguno de los síntomas: fiebre, tos, dificultad para respirar, dolor de garganta, fatiga, dolor de cuerpo, náusea, vómito o diarrea y que además haya viajado 14 días antes a los países con casos confirmados de Coronavirus (168 de 194 países del mundo); haya atendido a pacientes con Covid-19 o que hayan estado en contacto con un caso probable o confirmado por Coronavirus. 
  3. Todos los mayores de 60 años que estén actualmente hospitalizados por cualquier causa.
  4. Gente que no presente ningún síntoma (asintomático) que haya viajado en los últimos 14 días a países con el virus; que haya tenido contacto estrecho con alguien que haya viajado y sea un caso probable o confirmado; o gente que viva con contagiados confirmados.

La semana pasada el número de pruebas realizadas fue menor al ritmo que venía manejando el Instituto Nacional de Salud. Esto se debe a que una de las máquinas que hace la extracción de los ácidos nucleicos de las muestras, paso clave para diagnosticar el COVID-19, se dañó. Los repuestos fueron importados de Alemania pero, mientras llegaban, el INS hizo las pruebas manuales. Esto no afecta la calidad de las pruebas, solo hace más lento el proceso, por lo que se confirmaron menos casos esos días. 

Por otra pate, el Ministerio de Salud anunció la llegada de unas "pruebas rápidas", aunque estas en principio sólo serán aplicadas a "personas con criterios de riesgo, que presenten síntomas o lleven más de 7 días con personas con contagios confirmados".

De cualquier forma, el número de casos detectados en Colombia aún es bajo, al igual que el número de muertos. Por eso, la tasa de mortalidad del 1,6% que tenemos [para el 3 de abril] no refleja la realidad del COVID-19 en el país. Habrá que esperar un par de semanas para tener una cifra que hable más acertadamente de los alcances del virus en Colombia, pues todo cálculo ahora es prematuro. 

La edad y salud de la población, talón de Aquiles

El estudio más completo sobre el virus se realizó en China, analizando datos de 72.000 contagiados. Allí se concluye que las personas mayores de 70 años son las que tienen más probabilidad de morir si contraen el virus.

Como ha explicado la OMS, las personas mayores padecen, en su mayoría, afecciones médicas preexistentes que afectan su capacidad para combatir el virus. El estudio titulado “Curso clínico y factores de riesgo de mortalidad en pacientes adultos hospitalizados con COVID-19 en Wuhan, China”, publicado por la revista médica The Lancet, agrega que este tipo de pacientes tienen más posibilidades de tener una neumonía grave por una respuesta inmunodeficitaria de su cuerpo al virus. 

Esto quiere decir que los países que tengan más adultos mayores tendrán más muertes, y en consecuencia una tasa de mortalidad más alta. Para los científicos esto justifica una tasa de mortalidad más alta en Italia o España que en otros países.

Según  el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias de España, en ese país han muerto 705 personas mayores de 65 años, lo que representa el 23% del total de defunciones por el COVID-19. En el país ibérico, este grupo representa el 17,85% de la población total del país. Asimismo, según indica el Instituto Nacional de Salud, Italia ha registrado 629 muertos mayores de 65 años, lo que simboliza el 26,2% de los fallecimientos por el virus. En ese país, la población mayor de 65 años es el 21,3% del total del país. Por su parte, en China la población mayor de 65 años solo suma el 10% de la población del país, menos de la mitad que en los países europeos. 

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Al rango de edad se suma un factor adicional: el estado de salud de la población. El estudio del caso de China, que mencionamos anteriormente, afirma que la tasa general de letalidad se eleva dependiendo de las afecciones al sistema inmunológico que tenga el paciente. Esto quiere decir que enfermedades como la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes o patologías cardiovasculares y cerebrovasculares incrementan el riesgo para los pacientes que se contagien de COVID-19.

El estudio explicó que la tasa de mortalidad fue más alta para las personas que tuvieran alguna de estas enfermedades, como se explica en el siguiente gráfico. 

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Por eso, si en un país hay más adultos mayores con alguno de estos problemas de salud, la tasa de mortalidad será posiblemente mayor que la de países con poblaciones más saludables. 

¿Cómo es la población colombiana?

Según el último censo que hizo el DANE, el 9,1% de la población en Colombia es mayor a 65 años, una cifra menor que la que hay en España e Italia, y similar a la de China. Eso quiere decir, que menos del 10% de la población en el país está en grave riesgo si llega a contraer el COVID-19. Aunque pareciera una buena noticia, este porcentaje representa a 4.6 millones de personas que podrían necesitar hospitalización, lo que colapsaría el sistema de salud. Por ello, una de las primeras medidas que tomó el Gobierno fue obligar a todos los mayores de 70 años a permanecer en sus casas para evitar un posible contagio. 

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Afortunadamente, la mayoría de los casos detectados en Colombia se han dado en personas menores a 30 años. Solo 60 de los 491 casos detectados se ha dado en personas mayores de 60 años, lo que ha permitido atenderlas de manera adecuada y disminuir la tasa de mortalidad. 

*Los datos del texto están actualizados al 26 de marzo de 2020. Los datos del gráfico se actualizan diariamente.

El número de camas hospitalarias saca a flote el sistema de salud

¿Por qué es tan grave el coronavirus si mata a tan poca gente? Esta es una pregunta común. Una de las respuestas más claras que colapsa el sistema de salud, limitando los recursos del personal médico, que no pueden hacer procedimientos rutinarios, sin contar que muchos de ellos enferman. Esta es otra de las variables que, indiscutiblemente, afectan la tasa de mortalidad: la capacidad instalada de los hospitales.

Es importante aclarar que ningún sistema sanitario en el mundo tiene una capacidad instalada que permita atender una pandemia. Y esto no es un error de cálculo, pues no siempre se necesita tener un sistema de salud “en esteroides”. Pero para el caso puntual, este ha sido el talón de Aquiles para luchar contra el virus. 

Como explica la investigación titulada “COVID-19 e Italia: ¿Que sigue?” publicada por la revista The Lancet,  la situación en Italia desbordó al sistema sanitario debido a que el número de pacientes que acuden a salas de emergencias superó la capacidad instalada de su sistema de salud, cosa que también ocurre en España.

El porcentaje de pacientes en cuidados intensivos reportados en Italia entre el 1 de marzo y el 11 de marzo de 2020 ha sido de entre el 9% y el 11% de los pacientes infectados. Esto quiere decir que alrededor de 7.000 personas en Italia necesitan cuidados de hospitalización. Italia tiene el momento 3,2 camas por cada 1000 habitantes, cifra que no ha dado abasto. En el caso de España, hay 2,9 camas por cada 1000 habitantes. Por ello, el recinto de ferias de Madrid se ha adaptado para crear 3.000 camas adicionales que puedan atender a los pacientes en cuidados medios e intensivos. 

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¿Cómo está la capacidad de los hospitales en Colombia?

Las cifras totales en Colombia son muy parecidas a las españolas o italianas. Mientras que en España hay 4.400 camas de cuidados intensivos y en Italia 5.100, en Colombia hay 5.359, según datos del Registro de Prestadores del Sistema de Salud. Sin embargo, mientras que en España hay 2,9 camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, y en Italia 3, en Colombia tan solo hay 1,7 camas, la mitad. 

Por ello, ya diferentes organizaciones informaron que apoyarán los esfuerzos del Gobierno y adecuarán sus espacios para albergar camas hospitalarias. Un ejemplo es Corferias, donde se están haciendo adecuaciones para acomodar entre 3.000 y 5.000 camas adicionales. La ventaja con la que por ahora juega Colombia es el tiempo: de los 478 casos detectados, solo 21 han requerido algún tipo de hospitalización. Si las medidas de contención y adecuación funcionan, podríamos no colapsar el sistema sanitario.

*Los datos del texto están actualizados al 25 de marzo de 2020. Los datos del gráfico se actualizan diariamente.

Por: Juana Salcedo, Juan Manuel Toro, María Isabel Magaña

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Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

Sábado, 06 Marzo 2021

Cuán transparentes son los procesos de vacunación contra la COVID-19 en América Latina

Por LatamChequea

Del total de vacunas que se aplicaron en el mundo sólo el 5,1% se dieron en América Latina, según el portal Our World In Data. Gran parte de los países de la región comenzaron con el proceso de inoculación, con planes de vacunación que priorizan al personal de salud, personal estratégico y adultos mayores, entre otras poblaciones vulnerables. Sin embargo, en varios países aparecieron casos de irregularidades en las vacunaciones

América Latina es una de las regiones más afectadas por la pandemia, con una quinta parte de las muertes mundiales. Sin embargo, el proceso de vacunación contra la COVID-19 en la región está siendo bastante lento, en gran parte por la falta de vacunas: del total de dosis que se aplicaron  en el mundo (alrededor de 277 millones), solo el 5,4% se dieron en la región (alrededor de 15 millones), y en varios países hubo dificultades en el acceso y falta de transparencia en la forma en la que se asignaron.

A su vez, hubo varias denuncias por irregularidades en el proceso de vacunación. La red LatamChequea, que coordina Chequeado y nuclea a más de 30 organizaciones de verificación de datos en Latinoamérica, entre ellas Colombiacheck, realizó un repaso por las campañas de vacunación en cada país y el nivel de transparencia en cada uno de los procesos. 

Cuáles son los grupos prioritarios en cada país

La mayoría de los países latinoamericanos, como Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Perú y México, cuentan con un plan de vacunación estratégica que prioriza al personal de salud, personal esencial y adultos mayores. Aunque en líneas generales son parecidos, en algunos como el de Colombia o Guatemala, tiene en mayor detalle quiénes componen cada grupo y en qué orden van. En otros, como el de Perú, se encuentran en la primera fase el personal de salud junto con otros grupos como el personal de las Fuerzas Armadas y Policiales. Sin embargo, se resolvió agregar también a los adultos mayores de 60 años dentro de los primeros grupos prioritarios. 

Una de las excepciones es Venezuela, donde todavía no está publicado el plan oficial de vacunación. En una conferencia de prensa, el presidente venezolano, Nicolás Maduro,  anunció que, además del personal sanitario, se le iba a dar prioridad a altos cargos del Gobierno, entre los que se encuentran gobernadores, alcaldes y diputados.

Por otro lado, en Bolivia tampoco hay un plan de vacunación publicado, aunque en un encuentro internacional se presentaron los criterios de priorización en la aplicación de las vacunas, que son parecidos al del resto de los países latinoamericanos. Por su parte, en República Dominicana se difundieron los detalles del plan de vacunación en una conferencia de prensa

La directora de Promoción y Protección de los Derechos Humanos de Amnistía Internacional, Noelia Garone, explicó a Chequeado que hay casos de “falta de transparencia y falta de acceso a datos actualizados, detallados y oportunos respecto de la implementación de los planes, como por ejemplo cuáles son los grupos prioritarios y quiénes componen a esos grupos, quiénes integran el personal de Salud, quiénes el personal estratégico y quiénes son los funcionarios y funcionarias que deben acceder a la vacuna”. 

“Por otro lado, hay planes que todavía no han mostrado cómo se va a implementar la campaña de vacunación en poblaciones marginadas o históricamente vulneradas, como pueblos indígenas, afrodescendientes, migrantes o refugiados”, observó Garone y agregó que en “una región de altos índices de discriminación sistémica, los planes de vacunación deberían transparentar cómo va a impactar el plan, y cómo estos grupos van a poder acceder a la vacuna”.

Qué tan abiertos son los datos sobre las personas vacunadas

En la mayoría de los países hay pocos datos actualizados acerca de cómo se está implementando el plan de vacunación. Brasil es uno de los países que cuenta con información más detallada sobre las personas vacunadas. El Ministerio de Salud brasilero difunde datos de la edad, sexo biológico, raza, grupo prioritario, profesión y ciudad de residencia de las personas vacunadas, así como también precisa la unidad de salud, fecha de vacunación, y el tipo y lote de vacuna.

Por otro lado, en Perú los datos disponibles sobre las personas vacunadas son: fecha y si es grupo de riesgo, edad, sexo, número de dosis, fabricante de la vacuna y ubicación. Por su parte, en Chile también están disponibles los datos por sexo, región y criterio de vacunación. En la Argentina se encuentran disponibles los datos sociodemográficos y la condición de vacunación en el Monitor Público de Vacunas, algo que se implementó luego del #VacunaGate, el caso que reveló que funcionarios que no están en los grupos prioritarios, junto con familiares y amigos, fueron vacunados. Por su parte, en Guatemala hay datos sobre la cantidad de dosis dadas por establecimiento y por población priorizada. 

Otros países como Bolivia, Colombia, Costa Rica y México anuncian la cantidad de dosis aplicadas por medio de conferencias de prensa o partes oficiales diarios, pero no hay un sistema integrado de información sobre el proceso de vacunación que habilite su seguimiento y control. 

Por otro lado, en República Dominicana y Venezuela comenzaron hace muy poco la campaña de vacunación y todavía no tienen sistemas centralizados de información. 

Ninguno de los países tiene un listado con datos detallados de funcionarios y funcionarias que accedieron a la vacuna. En la Argentina, tras la polémica por el vacunatorio VIP, la nueva ministra de Salud de la Nación, Carla Vizotti, anunció que se creará un listado público de todas las personas vacunadas consideradas “estratégicas” por ocupar cargos públicos. 

“Consideramos que todo plan de vacunación debe proteger los datos personales e intimidad de las personas y no consideramos que sea necesario el nombre y apellido de los que accedieron a la vacuna de la población general porque podría ser una violación al derecho a la intimidad y privacidad”, explicó Garone y añadió que en el caso particular de funcionarios y funcionarias públicas “podría publicarse y sería esperable que se conozca quienes son los funcionarios y funcionarias que acceden a la vacuna”. 

Por su parte, la Agencia de Información Pública de Argentina coincide en que se pueden publicar “datos básicos sobre las personas vacunadas como edad y sexo de la persona, fecha de vacunación, etapa del plan de vacunación, pero no aquellos datos que permitan identificarla” y argumentó que “la información relativa a si un funcionario o empleado público ha recibido una vacuna contra el COVID-19 debe ser considerada pública”, ya que “cuentan con una menor expectativa de privacidad que el resto de las personas”, “la compra de las vacunas fue realizada con fondos públicos” y “la ciudadanía debe poder controlar a quien el Estado argentino considera "personal estratégico".

Perú, Chile, Brasil y la Argentina: las irregularidades en la distribución de las vacunas

En varios países latinoamericanos se conocieron casos de funcionarios públicos, empresarios o familiares y conocidos de estos que se saltearon la fila de vacunación. En Perú y la Argentina hubo renuncias por parte de los ministros de Salud, mientras que en Ecuador el actual ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, enfrenta un juicio de destitución tras haber recibido denuncias por derivar vacunas a un geriátrico donde vivían familiares suyos. 

En Perú se dio a conocer que el ex mandatario Martín Vizcarra (quien fue destituido en noviembre último por el Congreso Nacional), la ex ministra de Salud, funcionarios de alto rango del Estado, y hasta personas ligadas a laboratorios peruanos y clínicas se vacunaron entre septiembre de 2020 y enero de este año con dosis de la vacuna Sinopharm que habían llegado al país en el marco de la realización de la fase III de los ensayos clínicos de Sinopharm en el país. La comisión investigadora formada para establecer responsabilidades del caso, determinó que 470 personas recibieron las vacunas. Inicialmente se dio a conocer una  lista de 487 vacunados, donde se presentaban  nombres repetidos. El caso, llamado por los medios como el #VacunaGate, está en investigación en el Congreso, la Fiscalía y el Ministerio de Salud. 

A mediados de febrero último en la Argentina, se generó un escándalo por la declaración  del periodista Horacio Verbitzky, quien contó en una radio que había sido vacunado en el Ministerio de Salud luego de llamar al entonces ministro de Salud, Ginés González García. Esto generó la renuncia del ministro y la publicación de la lista de personas que se habían vacunado de manera irregular. A raíz de esto, se hicieron públicas varias denuncias sobre otras irregularidades en el proceso de vacunación en el país, como la denuncia por vacunación de personal no esencial en las localidades de Henderson y Chivilcoy, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina. 

Por otro lado, existen denuncias en al menos 12 estados de Brasil de políticos, empresarios y funcionarios públicos que recibieron dosis de la vacuna CoronaVac sin formar parte de los grupos prioritarios definidos por los gobiernos federal y estatal. También se conocieron denuncias por casos en los que se aplicaron vacunas “de aire”, es decir vacías, a personas mayores. Todavía se está investigando si estos hechos fueron negligencias por parte del personal médico o si existen otras razones.

Otro país donde se conocieron irregularidades fue Chile, que tiene el mayor porcentaje de personas vacunadas de la región. Con la publicación de los datos sobre las personas vacunadas se hizo pública que, hasta la fecha, se vacunaron 116 mil personas que  corresponden a la "población sana" (es decir, que no pertenecen a los grupos prioritarios), lo que no respeta los calendarios de vacunación establecidos. Varias de estos casos se dieron en municipios que decidieron adelantar la vacunación de grupos no prioritarios como deportistas y trabajadores de ferias libres, entre otros. El Ministerio de Salud de Chile advirtió sumarios sanitarios para las entidades administradoras que incumplan con el calendario, y reiteró el llamado a los alcaldes y a la población en general de vacunarse en las fechas que corresponde.

Por otra parte, en México no se han confirmado casos irregulares de vacunación de líderes políticos o a sus familias, aunque hubo algunos casos (ver acá y acá) de directores de hospitales que se saltearon las filas de vacunación y  supuestas irregularidades reportadas por el personal médico sobre  "personal no prioritario" que ha sido inmunizado antes que algunas otras personas que sí se encuentran en la primera línea.

Algo parecido ocurrió en Bolivia donde hasta ahora no hay denuncias de vacunación a líderes políticos pero sí se investigan al menos 9 casos de médicos y trabajadores administrativos de hospitales que incluyeron en las listas de vacunación a familiares o personas que no estaban en el grupo priorizado en los primeros lotes, destinados al personal de salud y adultos mayores con enfermedades de base (ver acá, acá y acá).

“Las distintas denuncias por vacunación irregular muestran que prevalecen dos fenómenos a los cuales debemos combatir: por una parte vimos prácticas de privilegio con lógicas de amiguismo y de conducta arbitraria en la asignación de un bien que es absolutamente preciado en este momento, y del que depende la salud de las personas, por lo cual hay que reforzar allí una definición del proceso de vacunación siempre basado en la igualdad”, explicó a Chequeado Joaquín Caprarulo, abogado y coordinador del Programa Apertura del Poder Judicial y Acceso a la Justicia de la organización argentina ACIJ. 

“Por otro lado, tampoco hay que fomentar un proceso de vacunación que esté basado en la competencia desigual por el acceso a los turnos: es fundamental que el proceso de vacunación garantice que todas las personas, también de aquellas que no cuentan con acceso a internet o con los conocimientos para hacerlo, puedan acceder a los turnos en condición de igualdad”, continuó Caprarulo y agregó que “tenemos que garantizar que en todos los casos la vacunación sea hecha atendiendo sobre todo a los sectores más vulnerabilizados, y garantizando una distribución plenamente igualitaria, sin privilegios y sin condiciones de competencia que favorezcan y se monten en condiciones de discriminación estructural”. 

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