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Viernes, 31 Julio 2020

Explicador: ¿Qué medicamentos y terapias son efectivos contra la COVID-19 y cuáles no? Un repaso de la evidencia que tenemos

Por Chequeado

Hasta ahora, las dos más prometedoras son los esteroides y el Remdesivir. Otras, como la hidroxicloroquina, no han demostrado tener resultados positivos.

Este artículo fue publicado originalmente por Chequeado el 19 de julio de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

Portada

Soy médico y científico en la Universidad de Virginia, en los Estados Unidos. Atiendo a pacientes y conduzco investigaciones dirigidas a mejorar los métodos de diagnóstico y tratamiento de las enfermedades infecciosas, incluida la COVID-19. En este artículo repaso lo que sabemos hoy acerca de qué tratamientos son efectivos y cuáles no para tratar el nuevo coronavirus.

Tengamos en cuenta que este campo de la medicina se está desarrollando muy rápido a medida que mejora nuestra comprensión del virus SARS-CoV-2. Por eso, lo que aquí escribo puede cambiar en pocos días o semanas.

A continuación, un listado de tratamientos que han sido probados y acerca de los cuales tenemos más conocimiento.

Hidroxicloroquina o cloroquina – no hay evidencia acerca de su efectividad

Existen 3 ensayos aleatorios controlados hechos con hidroxicloroquina, y en ninguno de ellos se pudo probar ni descartar los efectos, positivos o negativos, sobre el desarrollo clínico del COVID-19 ni sobre la eliminación del virus. Dada la falta de evidencia confiable, estas drogas, habitualmente usadas para tratar la artritis, se deberían usar solo en un contexto de ensayo clínico controlado

Lopinavir/ritonavir – no ayudan

El Lopinavir es un inhibidor de la enzima llamada proteasa del VIH, involucrada en la producción de partículas virales. Los inhibidores de las proteasas del VIH fueron una revolución, que trajo como resultado los tratamientos exitosos con los que contamos hoy para tratar el VIH. En relación a los coronavirus SARS y MERS, el Lopinavir también puede inhibir las enzimas que cumplen un rol similar a la proteasa del VIH. El Ritonavir aumenta el nivel de Lopinavir en la sangre, por lo que la combinación de Lopinavir/Ritonavir se probó en un ensayo clínico aleatorio y controlado para COVID-19.

Lamentablemente no se comprobó ningún efecto sobre los niveles del virus en la garganta ni en la diseminación viral, ni afectó el curso de la enfermedad ni la supervivencia de los pacientes. Por lo tanto, el uso de la combinación Lopinavir/Ritonavir en el tratamiento del COVID-19 no tiene sentido.

Esteroides – sí en casi todos los pacientes de COVID-19

Con el uso de una hormona sintética esteroide, llamada Dexametasona, en pacientes con COVID-19 la mortalidad disminuyó un 17% en un período de 28 días, y acortó los tiempos de hospitalización

Este trabajo se realizó en un ensayo clínico aleatorizado y controlado de más de 6,000 pacientes, y, aunque no se replicó en otro estudio ni se lo sometió a la revisión de pares, la evidencia alcanza para recomendar su uso.

Tocilizumab – muy pronto para juzgar

Tocilizumab es un anticuerpo que bloquea una proteína, llamada receptor de IL-6, para que no se una IL-6 y desencadene inflamaciones. En muchos pacientes con COVID-19, los niveles de IL-6 son más elevados y, en general, el sistema inmune parece hiperactivarse en los pacientes más graves. Esto llevó a muchos médicos a pensar que inhibir el receptor IL-6 podría lograr evitar los cuadros más graves.  

Actualmente, el Tocilizumab está aprobado por la FDA [Ndr: la agencia a cargo de la aprobación de medicamentos en los Estados Unidos] para el tratamiento de la artritis reumatoidea y varias otras afecciones vasculares del colágeno, así como en las “tormentas de citoquina”—una sobrerreacción peligrosa del sistema inmune – que puede estar causada por ciertos tipos de tratamientos para el cáncer y por la COVID-19.

Un estudio observacional retrospectivo encontró que los pacientes con COVID-19 tratados con Tocilizumab presentaron menos necesidad de ventilación mecánica y menor riesgo de muerte. Sin embargo, como carecemos de pruebas clínicas aleatorias y controladas, no hay forma de afirmar que estas mejorías aparentes se hayan debido al tocilizumab y no a la poca precisión que tienen los estudios retrospectivos

Plasma de convalecientes – muy temprano para juzgar

El plasma de convalecientes, -el líquido obtenido de la sangre después de extraer de ella los glóbulos rojos y blancos- contiene anticuerpos de infecciones previas que tuvo el donante. El plasma ha sido usado para prevenir enfermedades infecciosas como la neumonía, el tétano, la difteria, las paperas y la varicela desde hace más de un siglo.  Se cree que beneficia a los pacientes, ya que los anticuerpos que están en el plasma de los sobrevivientes se unen e inactivan a los patógenos o las toxinas de los pacientes. Hasta ahora, el plasma de convalecientes fue usado en miles de pacientes con COVID-19.

Sin embargo, la única prueba clínica aleatoria realizada se hizo sobre una muestra pequeña de solo 103 pacientes que recibieron plasma de convalecientes 14 días después de haberse enfermado. No se observó ninguna diferencia en la mejoría clínica o la mortalidad entre quienes recibieron y quienes no recibieron el tratamiento. El dato alentador es que se observó una disminución considerable en los niveles de virus detectados con PCR.

Por lo tanto, es muy pronto aún para afirmar si el tratamiento es beneficioso y es necesario hacer más pruebas clínicas controladas.

Remdesivir – si, disminuye el tiempo de estadía en el hospital

El Remdesivir es una droga que inhibe la enzima del coronavirus encargada de replicar el genoma RNA viral. Actúa provocando que el copiado se detenga o finalice. En definitiva, impide que el virus se replique.

El tratamiento con Remdesivir, especialmente en pacientes que requieren oxígeno complementario antes de ser conectados a un respirador, redujo la mortalidad y acortó el tiempo promedio de recuperación de 15 a 11 días.

Inhibidores ACE y ARBs – continúen tomándolos

Existía la preocupación de que las drogas llamadas inhibidores ACE o los bloqueadores de los receptores de angiotensina (BRAs), utilizados para tratar la presión arterial y la insuficiencia cardíaca, pudieran aumentar los niveles de las proteínas ACE2, el receptor para el SARS-CoV-2, sobre la superficie de las células del cuerpo. Los médicos pensaron que este hecho podría abrir más puertas de entrada para que el virus infecte las células y, por lo tanto, aumentaría la gravedad de las nuevas infecciones por coronavirus. 

Sin embargo, no existe ninguna evidencia de que esto sea así. La Asociación Americana del Corazón, la Sociedad Americana de Insuficiencia Cardíaca y el Colegio Americano de Cardiología, recomiendan a los pacientes continuar tomando esas medicaciones durante la pandemia en tanto benefician los tratamientos para la alta presión y los infartos

Hemos hecho avances increíbles en cuanto a los tratamientos para la COVID-19. Dos terapias -los esteroides y el Remdesivir-  han demostrado que ayudan. Quienes se vieron beneficiados por estos tratamientos le deben agradecimiento a los pacientes que se ofrecieron a participar en pruebas clínicas controladas y a los médicos y compañías farmacéuticas que las condujeron. 

Esta nota fue publicada originalmente por The Conversation el 1/07/2020 y fue traducida por Inés Hercovich.

Jueves, 02 Abril 2020

Colombiacheck se une a LatamChequea para verificar información sobre coronavirus

Por Ana María Saavedra

Hoy, día Internacional del Fact Checking, 21 organizaciones de fact-checking de América Latina y España nos unimos para verificar juntos las desinformaciones que trascienden los límites nacionales.  

En medio del avance global del nuevo Coronavirus tomó protagonismo otra faceta del virus: la "infodemia", es decir, la rápida propagación de información falsa y maliciosa sobre la pandemia que genera pánico y angustia en la gente. Frente a este fenómeno, 21 organizaciones de fact-checking que integran la red LatamChequea nos unimos para trabajar juntas en la verificación de contenidos sospechosos.

Este esfuerzo conjunto para ofrecer información chequeada a la población de 15 países está vinculado a nuestra vocación de luchar contra la desinformación de manera más eficaz. 

Como una de esas medidas, desde hoy están accesibles las bases de datos de las verificaciones que hemos realizado y las medidas que han adoptado los gobiernos nacionales de cada país de la región para prevenir el avance de la enfermedad Covid-19. 

Además, dado que en muchos casos la desinformación no diferencia fronteras, publicaremos chequeos y explicadores en conjunto sobre los contenidos que circulan y son comunes a los países que forman para de la red, como falsas curas o tratamientos, o teorías conspirativas sobre el origen de la enfermedad, entre muchas otras.

“Crear una desinformación toma cinco minutos, desmentirla con información seria y confiable puede llevar horas. En este momento que se multiplican falsos rumores que pueden ser muy dañinos, necesitamos más que nunca construir sobre el trabajo de otros para poder reaccionar lo más rápido posible y llevar información confiable a nuestras audiencias”, señaló Olivia Sohr, coordinadora de LatamChequea y proyectos especiales de Chequeado. 

La iniciativa, coordinada por Chequeado (Argentina), cuenta con la participación de Salud con Lupa, Agencia Lupa (Brasil); Bolivia Verifica (Bolivia), La Silla Vacía y Colombiacheck (Colombia); La Nación y La Voz de Guanacaste (Costa Rica); Periodismo de Barrio y El Toque (Cuba); Ecuador Chequea y GK (Ecuador); Agencia Ocote (Guatemala); Animal Político y Verificado (México); El Surtidor (Paraguay); Ojo Público, Salud con Lupa y Convoca (Perú); PoletikaRD (República Dominicana); UyCheck (Uruguay); y Efecto Cocuyo (Venezuela). Puedes ver toda la información que publican en esta lista de Twitter.

 

La iniciativa cuenta con el apoyo de Google News Initiative.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus