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Martes, 22 Mayo 2018

La expropiación en Colombia no es un mito de Petro

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Al candidato de la Colombia Humana lo persigue el fantasma “castrochavista” de la expropiación. Pero hasta en los gobiernos de derecha se expropian viviendas.

Han pasado varias semanas y a Gustavo Petro no se le perdona haber dicho que sería bonito que Ardila Lulle vendiera su hacienda de Incauca al Estado, para que este “la entregue al pueblo campesino y al pequeño productor agrario para producir alimentos”. Para muchos esa afirmación es la prueba fehaciente de que su presidencia estaría plagada de expropiaciones al mejor estilo de Hugo Chávez.

En los últimos días el tema volvió a sonar cuando en entrevista con Blu Radio el candidato dijo que de llegar a la Presidencia no va a quitar la propiedad privada ni va a expropiar. Y señaló que durante su tiempo como alcalde de Bogotá "no se expropió a nadie". "Usamos la negociación con las personas si había que hacer una obra pública o algo similar", afirmó en la entrevista.

La figura de la expropiación hace parte del entramado judicial de Colombia desde hace mucho tiempo. Para empezar, el Artículo 58 de la Constitución Política legitima esta figura al afirmar que: “Cuando de la aplicación de una ley expedida por motivos de utilidad pública o interés social, resultaren en conflicto los derechos de los particulares con la necesidad por ella reconocida, el interés privado deberá ceder al interés público o social”. En otras palabras, que si un predio se necesita para una obra de infraestructura que va a beneficiar a muchos, como una carretera, el propietario está obligado a cederla al Estado. Posterior al pago de una indemnización.

Pero también se cuentan las leyes 9 de 1989, “por la cual se dictan normas sobre planes de desarrollo municipal, compraventa y expropiación de bienes y se dictan otras disposiciones”, que en su artículo 10 explica las causales para expropiar. La 388 de 1997, o ley de desarrollo territorial, en la cual la palabra ‘expropiación’ aparece 47 veces. Y la 1682 de 2014, que en su capítulo 1º autoriza “la expropiación administrativa o judicial de los bienes e inmuebles urbanos y rurales que se requieran..., de conformidad con el artículo 58 de la Constitución Política”.

“Pero cuando se hace un proceso de expropiación no se está irrespetando la propiedad privada, porque entre otras tiene una función social”, dijo a Colombiacheck.com Jairo David Gamboa, abogado asociado a Infraestructura Legal.

La expropiación es el último de los recursos, en todo caso. Antes el Estado debe intentar el proceso de enajenación voluntaria del predio; es decir, conseguir que el propietario venda “por las buenas”.

El encargado de hacer la gestión predial (el IDU, la ANI, la empresa Metro de Bogotá, por ejemplo) envía una oferta al dueño del inmueble que está fundamentada en un avalúo comercial. El propietario decide si la acepta o no. Si la acepta, el predio pasa a ser de la nación. “Si no, la entidad procede a una forzosa necesidad de adelantar el proceso de expropiación para la cual existen dos vías: por medio de acto administrativo o ante un juez”, cuenta Gamboa.

Con el acto administrativo la entidad Estatal que necesite el predio expide una resolución ordenando la expropiación y el monto que se pagará como indemnización. Con el otro, se acude ante un juez para que este sentencie la entrega del predio.

En el marco del programa de vías de cuarta generación (4G), son necesarios 5.458,32 kilómetros en materia de predios, de los cuales ya están disponibles 3.740,71 kilómetros (68,53%), según la Agencia Nacional de infraestructura (ANI). A la fecha se han adquirido 1.005 predios para estas obras, de los cuales “solo 2 predios cuentan con sentencias de expropiación judicial de los proyectos de infraestructura de transporte de la Nación del programa de 4G”, sostiene un comunicado de la ANI enviado a Colombiacheck.com.

Es decir que aún con la herramienta, no siempre es necesario usarla. Esto porque, de acuerdo con un funcionario del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), las entidades optan por entregar el avalúo mayor del inmueble realizado por el Agustín Codazzi, cifra que prácticamente en todos los casos es aceptada. Como lo ha sido hasta ahora para el proyecto del Transmilenio por la séptima, para el cual ya se han hecho 133 ofertas de compra y 37 han sido aceptadas.

Lo que hay detrás de la frase

Colombiacheck.com consultó la opinión de expertos en temas de tierras en el Cauca, quienes sostuvieron que lo que hay detrás del la afirmación de Gustavo Petro de “comprar” las tierras de Incauca no es una amenaza de expropiación, sino un guiño para las comunidades indígenas.

El norte del Cauca ha estado inmerso en múltiples batallas entre indígenas y terratenientes por la propiedad del suelo. Esta lucha siempre ha existido, pero se intensificó con la Constitución de 1991 “cuando se le concede autonomía a las comunidades indígenas y estas comienzan a reclamar las tierras que consideran ancestrales, como territorios religiososo para ellos”, afirma un docente de la Universidad del Cauca que no quiso dar su nombre por miedo a recibir amenazas.

Petro conoce muy bien el territorio porque esta era una de las zonas de mayor influencia del M-19 durante su accionar subversivo, sabe que el problema de las comunidades indígenas de los Nasa “y lo que busca es reivindicación de los derechos que exige el pueblo Nasa”, agrega el docente.

La campaña por la Colombia Humana ya cuenta con el apoyo del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS) y voceros de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y del Consejo Regional de Indígenas del Cauca (CRIC) hicieron público su apoyo a Gustavo Petro, como se puede ver en este artículo de La Silla Vacía y en este video.

Sin embargo, en opinión de Sonia Godoy, periodista del Cauca, las comunidades indígenas del Cauca no tienen un voto unificado: una cosa es lo que dicen los voceros y otra lo que hagan las bases. Con un elemento adicional, y es que los votos en el Cauca se mueven por las maquinarias tradicionales.

De modo que más allá de si Gustavo Petro va a expropiar la propiedad privada o no cuando llegue a la Presidencia, como lo ha hecho el gobierno de Juan Manuel Santos para las 4G, lo que está detrás es conseguir el voto de una comunidad que busca recuperar lo que ancestralmente les pertenece.

Fuentes consultadas:

Jairo David Gamboa, socio de la firma Infraestructura Legal.

Constitución Política de Colombia.

Ley 9 de 1989.

Ley 388 de 1997.

Ley 1682 de 2014.

Agencia Nacional de Infraestructura.

Instituto de Desarrollo Urbano.

Sonia Godoy, periodista en el Cauca.

La Silla Vacía.

Viernes, 08 Junio 2018

La voltereta de Petro con la Constituyente

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Las posiciones y argumentos de Gustavo Petro sobre convocar a una Asamblea Constituyente han ido cambiando a lo largo del debate público. Primero la defendió y ahora, ad portas de la segunda vuelta, firmó en mármol no hacerla.

El pasado 8 de junio, Gustavo Petro firmó en mármol los acuerdos que adquirió con Claudia López y Antanas Mockus para conseguir su respaldo.

El compromiso sellado por la Colombia Humana consta de 13 “mandamientos”, y en el segundo lugar se lee: “No convocaré a una Asamblea Constituyente”. Este tema llama la atención ya que en más de una ocasión el candidato progresista había confirmado su propuesta de crear una nueva constitución. Colombiacheck.com hizo el recuento de su cambio de posición.

Noviembre de 2017. Petro, el precandidato

“Si yo soy presidente de Colombia el primer acto del primer día es convocar a un referendo ciudadano con una sola pregunta: ¿Quiere usted, sí o no, convocar a una asamblea nacional constituyente en Colombia? Si la mayoría dice sí, nos permite convocarla”, dijo Gustavo Petro en una entrevista realizada por Semana el 17 de noviembre de 2017 cuando era precandidato.

En la misma entrevista, habló de la necesidad de hacer una “constituyente territorial, porque ese es el gran vacío de la constitución del 91” que esté “acotada a las reformas a la salud, a la educación, justicia, nueva economía y la política”. Su posición de ese momento era convocar a una constituyente “limitada”, enfocada en unos temas específicos.

Colombiacheck.com verificó con los expertos Rodrigo Uprimny y Jaime Arias sobre este anuncio de Petro, quienes coincidieron en que estas afirmaciones tienen varias inconsistencias jurídicas.

En primer lugar, un presidente de la República no puede llegar a convocar un “referendo ciudadano” para hacer una constituyente, lo que puede es “invitar al Congreso a hacer un proyecto de ley para hacer una constituyente”, explicó Rodrigo Uprimny, investigador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad Dejusticia.

Así lo dice la Constitución de 1991 en su Artículo 367. Una vez, el congreso lo acepte, la votación a favor de la constituyente debe ser aprobada por “una tercera parte de los integrantes del censo electoral”. Teniendo en cuenta que los colombianos habilitados para votar en este momento son 36’227.267, se necesitaría que casi 11 millones marcaran “Sí” en el referendo.

Arias, quien hizo parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 (al igual que Petro), señaló que la actual Constitución no tiene un vacío en lo territorial como afirmó el candidato. “Su gran aporte en lo territorial está en el sentido de darle participación no solo a los habitantes por su ubicación territorial, sino también social, étnica, cultural, lo que hace parte de la diversidad”, afirmó.

Y frente a los otros temas señalados por el candidato que, según él, haría falta resolver (educación, salud, justicia…), Uprimny consideró que no es necesaria una constituyente y, por lo tanto, una nueva constitución. Son asuntos que se pueden resolver vía Congreso.

Febrero 2018. Petro, el candidato

El ya candidato por la Colombia Humana se mantuvo en esta misma línea y el 18 de febrero escribió en su cuenta de Twitter: “Propongo que una constituyente territorializada y pluralista haga las reformas que no hizo la Constitución del 91: la del territorio, la reforma a la salud, la educación, la Justicia, la Política y el tránsito hacia una economía productiva”.

Sin embargo, su discurso inicial empezó a tener unos cambios leves. A pocos días de la primera vuelta, en el programa Sin Evasivas, en el canal RCN, la presentadora Eva Rey lo cuestionó sobre las dudas de que la constituyente fuera usada como una forma de mantenerse en el poder, como hizo en su momento Hugo Chávez en el país vecino.

“Una constituyente, si hay que hacerla -porque hay que valorar-, es para hacer unas reformas que el Congreso no ha querido hacer”, le respondió.

Para Arias esto último que dijo Petro hace parte de la dinámica propia del acontecer político. “Hay reformas que prosperan en el Congreso y hay otras que no”, señaló el exconstituyente.

Mayo 2018. Petro, el candidato para segunda vuelta.

Un día después de las elecciones para la primera vuelta, Petro dio un reversazo en el tema de la constituyente. El 28 de mayo Patricia Janiot de Univisión le preguntó si se seguía manteniendo en la idea de convocar a una constituyente.

“La bancada minoritaria, pero más importante en el Senado es la fuerza alternativa de Colombia, y eso no había sucedido nunca antes. Ese peso de esa bancada del 27% del senado nos permite plantear un acuerdo en el Congreso. Yo le llamo acuerdo sobre lo fundamental, porque no está basado en el tráfico de la corrupción”, le respondió Petro.

Ante la ambigüedad de la respuesta, Janiot insistió: “¿Va a haber Asamblea Nacional Constituyente?”. “No”, respondió Petro, “porque si logramos ese acuerdo en el Congreso, las reformas que estamos planteando son de ley, no de reforma constitucional y se pueden hacer en el Congreso”.

Justo el día siguiente, en W Radio, Petro repitió casi el mismo argumento diciendo que la constituyente era una de sus propuestas antes del 11 de marzo. En ese momento “dije que un Congreso como el que está ahora no hace las reformas… Y ahí fue donde hablé de una constituyente”, aseguró el candidato. “Pero el 11 de marzo ya no quedó elegida como mayoría las fuerzas de las maquinarias y eso hay que atenderlo… Se abre la oportunidad de un Congreso diferente que se instala el próximo 20 de julio y tiene esa oportunidad de hacer las reformas”.

Colombiacheck.com ya había verificado las cuentas alegres que hizo el candidato de la Colombia Humana frente a la “bancada del 27%” que tiene lo que él llamó “la fuerza alternativa”. En su momento calificamos esta afirmación como Ligera, ya que juntos los partidos que podrían ser reconocidos como alternativos -la Alianza Verde, el Polo y los Decentes-, llegan a 19 curules. En los cálculos de Petro a estos se les suman las cinco curules de las Farc y la dos indígenas para un total de 26, lo que daría un 24,2% y no un 27%.

Mientras que el Centro Democrático, Cambio Radical y el partido Conservador (partidos que han anunciado su adhesión a Iván Duque) tienen 19, 16 y 15 curules, respectivamente, para una suma total de 50 escaños.

Uprimny dijo que el argumento en sí mismo le resulta equivocado porque el Congreso que se posesione el próximo 20 de julio no es radicalmente distinto al anterior. “Si se hace la comparación en el Senado entre los grandes partidos se encuentra que no es una variación muy sustantiva”, sostuvo.

Junio de 2018. Petro niega la constituyente

El 3 de junio salió publicada una entrevista en EL TIEMPO en la cual Petro descalificó sus afirmaciones iniciales. “¿Un hijo de la Constitución del 91 hablando de una constituyente?”, le preguntaron.

“La constituyente es una forma de hacer reformas cuando el Congreso no quiere; yo nunca dije que quería hacer una nueva constitución. ¿Por qué? ¿Para qué? Lo que dijimos fue: el Congreso no hace la reforma de la justicia, la reforma política, de la salud ni la educación”, respondió el candidato.

Andrei Gómez-Suárez, analista político e investigador asociado de la Universidad de Oxford, explicó que el cambio de postura de Petro frente a la Constituyente se enmarca dentro de una campaña presidencial que implica hablarle a diferentes audiencias en diferentes momentos.

“En un principio Petro usó la propuesta de la constituyente como una estrategia política para generar ruido mediático y ganar los votos de un amplio sector que durante años pidió una constituyente, como las dignidades campesinas y marcha patriótica”, señaló Gómez-Suárez.

Más adelante, agregó el experto, al ganar la primera vuelta se dio cuenta de que ya tiene un electorado fuerte pero para ganar la presidencia debe, como él dice, seducir para convencer a los que se fueron inicialmente con los otros candidatos que ya no están en la contienda y se ubican en el voto en blanco. Por eso se acoge a la petición del Partido Verde de decir públicamente y hasta firmar en mármol no hacer una Constituyente.

El investigador de Oxford no consideró que el cambio de posición de Petro haya sido incoherente, al contrario, “trata de mostrar que él no tiene una postura que va a imponer soluciones, sino que se basa en el pluralismo, reflejado al interior de su misma campaña”. Se trata entonces de una estrategia política para llegar a la Casa de Nariño.